¡Saludos! Me he retrasado sin aviso, pero es que he estado demasiado liada, incomunicada por muchos lados y sin tiempo para actualizar.
Pocas excusas más que dar, así que vamos con el DISCLAIMER de turno que seguro os lo conocéis de memoria: ni Code Lyoko, ni Digimon Frontier, ni los personajes reconocibles nos pertenecen a raf-lily o a mí. De nuestra autoría son una minoría muy evidente. Cualquier parecido con el personaje de otro escritor/dibujante, por favor hablad con cualquiera de nosotras primero antes de criticar de mala manera.
Aceptamos críticas positivas y negativas siempre y cuando se hagan de forma educada, sin faltar al respeto y, por encima de todo, sin creerse que somos dos locas de psiquiatra que se han escapado de un manicomio. Cualquiera puede tener una idea que a algunos les parece interesante y a otros, quizás algo imposible. Pero aún no se nos ha prohibido soñar o imaginar, así que... Ahí lo dejo (para que haga relleno xD).
¡Disfrutad del capítulo!
Capítulo 18: Pelea de gatas
BlackRanamon abrió los ojos dentro de su escáner. Poco a poco, sin expresión alguna, salió del tubo y se adelantó hasta Xana-Lucemon.
—¿Cuáles son sus órdenes, amo? —habló la oscura guerrera del agua.
—¡Perfecto! Ha salido a la perfección —sonrió el malvado —. BlackRanamon, ¿ves aquella hada de allí? —señaló —. Es BlackKazemon. Tu misión consiste en que la vigiles y te asegures que regresa aquí después de cada misión.
—Recibido, señor —respondió la clon del agua.
—Amo, ¿puedo saber qué es lo que ha hecho exactamente? —pidió saber Myotismon.
—He programado a este clon para controlar a aquella —respondió caminando con calma hasta el hada oscura —. BlackKazemon, querida…
—¿Sí? —preguntó, el colgante del Phantomon en sus manos aún mostrando la misma imagen.
—Si te interesa este chico, trabaja para mí. Obedece mis órdenes, lucha para mí y te prometo que conseguirás hacerte con él.
—¿Qué? —el hada oscura se levantó de golpe y lo miró entre sorprendida y molesta, gesto que el ángel caído intentó ignorar —. ¿Voy a tener que estropearme las manos peleando contra otros? ¡Yo haré las cosas a mi manera!
—Escúchame —dijo intentando mantener la calma —. Es poco lo que te pido… Necesito atrapar a este otro chico —dijo pidiendo con un gesto al Phantomon que cambiase la imagen reflejada en el colgante —. Si ayudas en esa misión, te aseguro que haré lo que sea para que tengas lo que más quieres en este mundo.
—¿De verdad vas a hacer que esté conmigo? ¿Para siempre? —preguntó con curiosidad.
—Sí. Todo tuyo.
—Está bien… Acepto.
—Sabia elección —sonrió —. Partiréis al amanecer.
—¡¿Tan pronto?! ¿Acaso no sabes que me tengo que preparar antes de salir? ¡No puedo salir hecha un adefesio ante mis seguidores!
—BlackRanamon, por favor… —pidió Xana-Lucemon.
La oscura del agua se acercó y, tomando del brazo al hada oscura, tiró de ella hacia la salida, ignorando sus palabras, sus protestas y sus quejas, así como los golpecitos en su mano para que la soltase. Los demás clones no tardaron en seguirlas en el mayor de los silencios.
—Dudo que se pueda mantener quieta a esa dichosa hada —susurró Myotismon.
La búsqueda de información llevó a los niños elegidos de vuelta a la aldea de los Frigimon. Mientras algunos ayudaban a los digimons de nieve a preparar lo necesario para pasar allí la noche, otros rondaron el páramo helado asegurando los alrededores. Aelita trabajó en el interior de la torre por más de media hora durante la cual Lunamon esperó a la entrada de la misma sin moverse ni un milímetro.
—He logrado descargar un par de mapas más —informó cuando el grupo se reunió para la cena —. Imagino que en alguno de ellos aparecerá la Rosa de las Estrellas.
—Pues no —respondió JP, asomado al ordenador de Jeremy —. Queda algo más al norte de esta zona —señaló.
—Pues vaya… Seguimos sin nada útil —se hundió en el sitio Odd.
—Al menos, tenemos un mapa con el que ver por dónde vamos —remarcó Jeremy.
—Ya, qué bien…
—Eh, chicos, ¿qué tal si lo dejáis para mañana? —propuso Patamon, volando hasta quedar en el centro del grupo —. Lleváis todo el día trabajando.
—Necesitáis descansar y recuperar energías —añadió Salamon.
—Los Frigimons han dicho que ellos vigilarán esta noche para agradeceros la ayuda desactivando la torre —informó Lopmon.
—Así aún avanzamos menos —resopló Sissi.
—El camino aún es muy largo —se le acercó Salamon —. Necesitáis descansar.
Aunque algunos marcharon a regañadientes, prácticamente todos se quedaron dormidos a la vez. Las voces de los Frigimons alertando de peligro, con el sol ya alzándose en el horizonte, fue lo que les sacó de sus sueños.
—Genial, vienen con Phantomons —observó William.
—Así que la Scyphozoa también ronda el grupo —murmuró Floramon, mirando a su compañera humana —. Esta vez no le dejaremos acercarse a nadie.
—Eso habrá que verlo —dijo Teruo señalando al frente —. Creo que hay más clones.
—Creo que Sissi va a descubrir lo que significa tener cuentas pendientes consigo misma —rió Odd.
—¡¿Me ha hecho un clon?! Eso sí que no lo perdono —se arremangó la chica.
—Emily, Ranamon y Kazemon también tienen clones —nombró Teppei.
—Pues sí que ha ido rapidito XANA —respondieron las tres, claramente molestas por la idea.
Al frente del batallón enemigo, BlackRanamon alzó el brazo ordenando a todos que se detuviesen. Takuya estaba a punto de preguntar por qué el clon de la guerrera del agua lideraba el equipo cuando una voz ligeramente familiar llegó hasta ellos con fuerza.
—¡En vivo es mucho mejor y todo!
—¿Ese clon acaba de hablar? —preguntó sorprendido Jeremy, señalando a BlackKazemon.
—Incluso parece tener emociones —dijo Aelita, señalando cómo aquella hada oscura parecía una cría pequeña ante la que han dejado una montaña de regalos.
—Sí, sí, es perfecto. ¿A que tengo buen ojo? —le preguntó a la clon del agua. La otra no respondió.
—¿Por qué, de todos los clones, ha tenido que ser el mío el que parece imbécil? —preguntó Zoe, la molestia creciendo en su interior ante la forma de actuar de aquel clon.
—Bueno, pues voy —dijo la Kazemon oscura, dando un pequeño saltito y volando con rapidez hasta el grupo.
—¡Cuidado! —gritó Takuya.
Más de uno al frente sacó su D-Tector con intención de evolucionar, pero el pasar veloz del hada oscura, ignorándoles por completo, hizo que las palabras muriesen antes de salir por sus bocas. Lentamente, voltearon la cabeza, algo preocupados, al oír risas y comentarios poco bélicos a sus espaldas.
—¡Yo pensaba que sería una roca! ¡Pero se le abraza genial! —chilló el hada oscura.
—¿Qué…? —Kouji, atrapado en el abrazo del clon, no entendía nada.
—¡ESPÍRITU DIGITAL, DIGIEVOLUCIÓN! ¡KAZEMON! —la auténtica guerrera del viento se acercó con grandes pasos hasta ellos. Tomó del brazo a Kouji, tiró de él con cuidado y, en cuanto tuvo una apertura, alejó su clon de una patada —. ¡ALÉJATE DE KOUJI!
—¿Qué…? ¡¿Quién te crees que eres para copiarme? —protestó BlackKazemon, recuperándose del golpe.
—¿Copiarte? ¡TÚ ERES LA COPIA, SO IDIOTA! —gritó Kazemon, apartando cada vez más al chico de la luz de la clon.
—¡YO NO SOY IDIOTA! ¡TE ORDENO QUE LE SUELTES AHORA MISMO!
—¿Tú, ordenarme a mí? ¡Que sepas que le suelto porque quiero, no porque un gusano asqueroso como tú me lo ordena! —respondió la otra, dejando ir a Kouji algo bruscamente.
—¿Gusano asqueroso? ¿GUSANO ASQUEROSO HAS DICHO? ¡¿PERO QUIÉN TE HAS PENSADO QUE ERES TÚ PARA HABLARME ASÍ?
—¡SOY KAZEMON, LA ÚNICA E INDISCUTIBLE GUERRERA DEL VIENTO!
—¡JA! ¡YO SOY LA GUERRERA DEL VIENTO! ¡TÚ NO ERES NADIE, PERDEDORA!
—Esto es una broma, ¿verdad? —preguntó Kouji, apartándose poco a poco del par de hadas.
—¡TÚ NO TE METAS! —gritaron ambas, encarándose a él. La sorpresa inundó sus rostros, que se voltearon para mirarse —. ¡NO LE GRITES! ¡NO, NO LE GRITES TÚ! ¡CÁLLATE! ¡TE ODIO, MALDITA! ¡NO, YO TE ODIO MÁS! —chillaban a la vez.
—¡Aplasta a esa moquita muerta, Kazemon! —gritó de pronto Chiaki. Los que la rodeban saltaron sorprendidos.
—Sí, ¡mátala! —gritó Sissi.
—¡No dejes ni un solo dato de esa furcia! —se apuntó Aelita.
—¡Reviéntale esa cara de creída! —gritó Emily.
—¡Que quede claro quién manda! —animó Yumi.
—¿Pero qué les ha dado a las chicas? —preuntó Jeremy.
—Da igual, no podemos quedarnos parados —negó Kouji, señalando a los demás enemigos al frente.
Con ambas Kazemons entretenidas en una pelea a base de patadas, bofetadas, tirones de pelo e insultos, los chicos empezaron a digievolucionar, algunos dándoles tirones a las otras chicas para que reaccionaran y no les dejaran únicamente a ellos peleando. Los clones y Phantomons continuaron quietos aún varios minutos más, preocupando al grupo de niños elegidos, que miraron alrededor por si les habían tendido una trampa.
—Vale, todo aquel sin clon, que se entretenga matando fantasmas —indicó Agunimon, la vista fija en su versión oscura —. Hay que dar con la Scyphozoa antes que ella nos atrape a nosotros.
—Cuenta con ello —asintió Loewemon haciendo aparecer su lanza.
—Acabemos con ellos —se unió Lobomon, ambos sables de luz listos para atacar.
—¡Yay! ¡Pero qué vistas! —gritó BlackKazemon. Una patada en su estómago la empujó varios metros.
—Deja de mirarle, bicho sarnoso —murmuró Kazemon, interponiéndose en el campo visual desprendiendo rabia.
Con algún que otro comentario por parte de BlackKazemon cada vez que tenía visión de Lobomon y el consiguiente grito de rabia de Kazemon, la pelea empezó. Por más que se intentaba, ninguno de los dos grupos lograba sacar ventaja al otro. Mientras los que tenían clon luchaban por encontrar un punto débil en sus copias, los demás afinaban puntería hacia los colgantes de los Phantomons, esquivando guadañas y capas y vigilando constantemente tanto sus propias espaldas como las de los demás, atentos a cualquier indicio de la aparición de la Scyphozoa.
El combate se alargó hasta media hora; viendo inútil continuar, BlackRanamon dio la orden de retirada. Prácticamente todos obedecieron al instante, restando BlackKazemon. El hada seguía a la suya, forzando a la oscura del agua a intervenir en la pelea contra Kazemon para arrastrarla lejos del grupo de elegidos.
—¡No pienses que he acabado contigo, mocosa! —gritó BlackKazemon, los puños en alto como si pudiese alcanzar a su rival.
—¿Qué rayos acaba de pasar? —preguntó Jeremy, dudando entre lanzar otro ataque contra su clon fugitivo o ayudar al grupo que intentaba retener a Kazemon.
—La Scyphozoa no ha aparecido —le dijo Gaogamon.
—Ese sinvergüenza de XANA… —decia el hada, intentando quitarse de encima a Beetlemon y a Arbormon —. ¡¿Cómo se ha atrevido a hacerme un clon tan estúpido? Ah, cuando ésa regrese… ¡Se va a enterar de lo que soy capaz! La destrozaré, ya veréis…
—Por favor, Kazemon, relájate —pidió el del trueno.
—¡¿Es que acaso no has visto a esa… esa…?! —dijo dándole un empujón y alzando el puño ante él —. ¡Hasta el clon de Odd parece un tipo serio!
—Oye, gracias por decir que yo no soy serio —se cruzó de brazos el original.
—¡Chicos! —el grito de Patamon hizo que casi todas las cabezas se voltearan, aunque las protestas del hada de viento continuaron —. Deberíamos ponernos en marcha o volveréis a encontraros que debéis proteger un pueblo.
—Patamon tiene razón —asintió Aelita.
Regresando todos a sus formas normales, y con Zoe aún echando humo ante la situación que le había tocado sufrir, se despidieron de los Frigimons y retomaron su camino en cuanto Jeremy materializó los vehículos.
—Es increíble… La próxima vez que esa arpía aparezca, más le vale haber rezado todo lo que sepa —siguió hablando Zoe.
—¿Aún con esas? —preguntó Koichi, la moto a una distancia prudente del aerodeslizador por si a la chica le daba por patearle.
—¡¿A santo de qué actúa de esa forma?! ¡Yo no voy lanzándome a abrazar a la gente con tanta confianza! ¡Y tampoco estoy tan loca! XANA, pagarás cara esta broma de mal gusto…
—Quizás sus datos eran erróneos y ha salido tu lado más loco —dejó ir Takuya.
—¡NI LOCA SOY ASÍ, KANBARA! —estalló, cambiando la dirección del aerodeslizador para quedar encima del mini y patearlo. Alguna que otra risa no tardó en llenar el aire —. ¡YO NO VOY POR LA VIDA LANZÁNDOME A KOUJI COMO SI FUESE UNA ALMOHADA!
—Menudo viajecito nos espera como siga así —suspiró JP.
—Pues acabamos de abandonar la región del hielo y esto parece algo seco… No vamos a poder apagar a Zoe —observó Odd.
