¡YEEEEEY! ¿Qué tal todos?

Antes que nada, debo decir que he empezado a hacer prácticas en una cafetería y no sé hasta cuándo tendré un horario algo caótico (ni si acabaré toda la temporada trabajando -recen lo que sepan para que sí pueda trabajar-). Así que, de obtener el puesto y continuar el resto del verano y lo que salga, si alguna semana veis que no subo o me retraso, sabed que es por incompatibilidad de horario. Haré todo lo posible por actualizar lo más pronto posible en esos casos.

Al tema, que se hace tarde. Para aquellos que conozcáis la historia por el tiempo que lo subimos en la cuenta de raf-lily, os aviso que empieza una tirada de capítulos con cambios significativos con los que más os vale estar atentos. Espero que me digáis qué os parece el nuevo enfoque y tal.

Y, sin más que decir esta semana, os dejo con el DISCLAIMER que tanto conocéis: Code Lyoko, Digimon Frontier y, por consiguiente, el elenco participante en esta locura de fic pertenece a Moonscope y a Toei. Sólo aquellos que no os suene de nada y/o no encontréis en ninguna wikipedia especializada nos pertenece (y se cuentan con los dedos de una mano). Cualquier parecido en la trama, los personajes o cualquier cosa con la obra de otra persona (tanto en fic como en art), es casualidad/coincidencia/amigui, pensamos lo mismo. Estaremos encantadas de recibir un review o un mensaje informativo y podemos hablar todo cuanto gustes.

ADVERTENCIA: aceptamos reviews críticos siempre y cuando se hagan de forma correcta, educada y sin faltar al respeto ni a nosotras ni a quienes nos leen. Si vienes con malas intenciones, no nos llores si te ofenden nuestras palabras. ¡Ah! Y si no te gusta la historia, te invito a que dejes de seguirnos, te olvides de todo y sigas tu camino en otros fics.

Con todos ya avisados -a quienes lo hayáis leído todo, simplemente sabed que es por rellenar un poquitín y entreteneros dos minutos más ;) -, os dejo ahora sí con el capítulo. ¡Que lo disfrutéis!


Capítulo 19: Búsqueda y captura

El viaje duró, sin rumbo aparente, dos horas. La aparición de un bosque llamó poderosamente la atención de Renamon y Kitsumon, el zorro rojo llegando a ponerse en pie sobre la moto para preocupación de Ulrich.

—Ahí dentro está la aldea en la que crecimos —informó Renamon.

—Podríamos parar a descansar y averigurar si LightKitsumon y DarkRenamon están ahí con nueva información —secundó Kitsumon.

—Lo que os pasa es que queréis volver a casa ni que sea por unas horas —rió Emily. Los dos zorros desviaron la mirada rápidamente.

—No es que tengamos prisa para llegar a ningún sitio, así que podemos pararnos allí a ver qué encontramos —aceptó Takuya.

—Bueno, podemos parar si logramos llegar —dijo Teruo señalando al frente.

Un gran número de Bakemons aparecieron en la zona, interponiéndose entre ellos y la aldea. Aún sobre los vehículos, más de uno digievolucionó mientras que los otros se las ingeniaron para hacerlo al tiempo que Jeremy desmaterializaba sus vehículos.

—No veo ningún Phantomon ni a la Scyphozoa —buscó Lunamon.

—Pero sí están los clones… —dijo Labramon.

—Mejor, porque tengo unos asuntillos que tratar con cierta copia barata —habló Kazemon, los puños apretados con rabia.

—Ya estamos otra vez —negaron con la cabeza Agunimon y Lobomon.

—¡Hola! ¿Me habéis echado de menos? —saludó BlackKazemon cuando el grupo llegó hasta ellos.

—Ni de coña —respondió Kazemon, lista para lanzarse con los puños por delante.

—Recuerda lo que has de hacer —le advirtió BlackRanamon a su compañera clonada antes de hacer una señal.

De nuevo, la batalla volvía a vaticinar un empate. Los clones atacaban sin descanso, inmunes al agotamiento que sí afectaba a los niños elegidos y sus digimons. Los Bakemons forzaban a los demás a permanecer en una especie de perímetro que ninguno se había percatado, interponiéndose en el camino de cualquiera que intentara salir para tomar una mejor posición y dificultando incluso los combates de los que tenían clon.

—¿Es que no creéis suficiente que me tenga que enfrentar a mí mismo que os tenéis que meter por el medio? —protestó Agunimon, lanzando una llamarada al Bakemon que se había colado en su combate y había ocasionado que el clon le golpease con fuerza.

—¡Trueno de Mjolnir! —atacó Beetlemon, apartando aún más al fantasma del de fuego —. Son más de los que pensaba, es difícil controlar a tantos.

—¡Bombardero de nieve! —Kumamon empezó a recorrer el lugar atacando a toda sábana blanca que veía —. Parecen multiplicarse…

—¡Id con cuidado! ¡Con esta poca visibilidad, aún puede esconderse un Phantomon o la mismísima Scyphozoa! —advirtió Mercurimon.

Ranamon lanzó un nuevo ataque contra su versión oscura. Más de una vez la había visto desviando la mirada hacia otro lado por varios segundos. Incapaz de aguantar más sin mirar, se las ingenió para cambiar de posición con ella y buscar lo que vigilaba el clon de agua.

—Se acabó el juego —habló BlackRanamon —. ¡Corriente de lluvia!

—Se te olvida que juegas con mi elemento —dijo Ranamon, alzando sus manos al frente para controlar el agua que se dirigía a ella.

Para sorpresa de la guerrera del agua, el ataque no fue directo hacia ella. Como si unas paredes invisibles hubiesen aparecido alrededor del grupo, el agua empezó a cubrirlo todo, ralentizando los movimientos de sus compañeros que bajaban la mirada hacia la extraña sensación que les recorría.

—¡Ranamon! ¡Te has pasado! —gritó Grumblemon.

—¡Así no hay quien ataque! —se quejó Beetlemon, forzado a sobrevolar el lugar para atacar, aunque la presencia de ciertas hadas le obligó a regresar al agua —. Lo siento, pero no puedo hacer nada. Os dañaría —se disculpó.

—Si ya sabía yo que ser pequeñito tenía más inconvenientes que ventajas —declaró Kumamon, a hombros de Lobomon.

—¡Yo no he sido! —chilló asustada Ranamon, intentando apartar el agua para ayudar a sus amigos. BlackRanamon se lanzó a atacarla, imposibilitándole detener el aumento de líquido en la zona.

—Salgamos antes de que esto nos ahogue —indicó Jeremy.

Con lentitud por el agua y esquivando ataques, todos empezaron a caminar en busca de una salida de aquella trampa. Kumamon, sobre Lobomon, atacaba a todo cuanto veía disparándole bolas de nieve. Por encima de todos ellos, las dos hadas seguían luchando inmunes al problema que sufrían los de tierra.

—¿Es que no se cansan? —preguntó Mercurimon.

—Alégrate que no estás en medio de esa pelea —le empujó Yumi.

—¡Loewemon! —chilló Kumamon. Bajo él, Lobomon se volteó justo para ver cómo el guerrero de la oscuridad se hundía en el agua.

—¡Hermano!

Las olas empezaron a crecer en la zona donde había desaparecido Loewemon, dificultando aún más los intentos del digimon de la oscuridad para subir a la superficie. Rindiéndose a una salida fácil, buscó al culpable de su situación, topándose con la cadena de un Phantomon atada a su tobillo.

No… No, no, no, ¡no! Esos malditos vienen a por mí… ¿Y si… no buscan sólo mis datos?

A su mente llegaron recuerdos dolorosos que él creía olvidados. La oscura figura con ojos por toda la armadura, empuñando espadas rojas como la sangre; la vez que, queriendo acabar con Agunimon, lo que casi hizo fue matar a su hermano; las peleas contra Beowolfmon… El rostro de Duskmon volvía a llamar a la puerta de su mente mientras la Scyphozoa empezaba a rodearle con los tentáculos.

Otra vez no… Por favor… —pensó mientras la falta de aire empezaba a pasarle factura.

Se estaba rindiendo cuando sintió algo a su lado tirando de él hacia atrás. Notó el impacto de un ataque y unos brazos arrastrando de él hacia arriba, liberándolo de sus captores. No tardó mucho más en sentir el aire golpeándole el rostro; sin dudarlo, tomó una gran bocanada de aire y tosió. La digievolución se deshizo, sobresaltando a quien lo arrastraba; podía oír esa voz ordenando a todos moverse rápidos para ayudar a alzar al chico de la oscuridad.

—¡Retirada! —ordenó BlackRanamon, alzándose por encima de todos en una columna de agua que alcanzó a las dos hadas —. ¡Nos vamos, BlackKazemon! ¡Deja de jugar o perderemos lo conseguido!

—La próxima vez será tu fin, niñata. He ganado —sonrió el hada oscura a la digimon del viento original. Algo en su sonrisa hizo estremecer a Kazemon.

—¡Escapan! —exclamó Sissi.

—Déjales, tenemos que sacar a Koichi de aquí —indicó Beetlemon, cargando con el chico y atreviéndose a volar hasta Kazemon —. Vámonos, olvida a tu clon.

—Ya, claro, que la olvide —dijo apretando los puños.

—¡Beetlemon! Bijugamon y yo te acompañamos a la aldea —dijo Kyubimon.

—Será mejor que la anciana Renamon te vea llegar con alguien conocido —añadió el otro zorro.

—Está bien —aceptó el guerrero del trueno.

—Y a los demás nos vendría bien poder movernos con facilidad —dijo Agunimon mirando hacia atrás —. Por si les da por dar media vuelta a aquellos.

—Estoy en ello —resopló Renamon.

—Te ayudo —descendió Kazemon.

—Abre primero un camino para ellos dos —pidió Beetlemon, señalando a los dos zorros.

Mientras Beetlemon con Koichi en brazos y los dos zorros corrían a internarse en el bosque, el resto esperó con la vista alrededor hasta que las guerreras del agua y del viento lograron hacer desaparecer aquella piscina de agua que les impedía moverse.

—¿Qué demonios ha ocurrido? —preguntó William mirando el rumbo que habían tomado los otros.

—Al parecer, el Phantomon de la Scyphozoa estaba escondido, a la espera de la piscina de agua para aparecer —informó Agunimon, el agua evaporándose en su cuerpo.

—Maldito… Y ha atrapado a Koichi, ¿no? —preguntó Jeremy.

—Exactamente —asintió —. Por suerte, Lobomon le ha cortado los tentáculos a la Scyphozoa de un solo tajo. ¡Nadie diría que estaba haciéndolo bajo el agua!

—A Kouji no le gusta nada que toquen a su hermano —recordó Kumamon —. ¿Acaso no recuerdas lo preciso que fue con las ataduras de LordKnightmon cuando nos llevaron al Pueblo de las judías?

—No está… —dijo de pronto Kazemon. La mirada de todos se posó en ella.

—¿Qué ocurre? —se acercó Aelita. Estaba a punto de tocarla cuando el digicódigo la envolvió, haciéndola caer de rodillas para temor de todos.

—Se lo han llevado… Se han llevado a Kouji —susurró.

Como si hubiesen sido pinchados, todos saltaron en su posición y empezaron a mirar alrededor, gritando el nombre del guerrero de la luz y buscando alguna señal de su paradero.

A cada vez más distancia, cierta hada oscura daba vueltas en el aire, radiante de felicidad, tomando de las puntas de su capa al Phantomon que les acompañaba. Por debajo, BlackRanamon seguía su avance con el resto de clones y los pocos Bakemons supervivientes del combate mirando de reojo al hada. De tanto en tanto, el clon del agua alzaba la vista hacia el único ser ruidoso del grupo con una extraña sensación en su interior a la que no era capaz de poner nombre.