Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you, Ariel, for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Cinco: Edward
23 de junio de 2022
Los Ángeles, California
—Estás mojando de sudor tu camisa.
Me giro y miro con enojo a Bella.
—Cierra la boca.
Sonríe y se mete debajo de mi brazo, rodeándome la cintura con su brazo. Sacudo la cabeza y me aferro a ella, a pesar de que es un dolor de culo.
—El vuelo de papá debería aterrizar en cualquier segundo —dice, mirando su reloj.
Inhalo de golpe y asiento. Ella me mira, apretándome.
—Oye —dice, y la miro. Carajo, es tan hermosa—. Si quieres, en serio podemos ir a coger en el carro mientras esperamos, ya que te negaste a mi mamada de carretera.
Me río y la pego a mi pecho.
—Dios, Bella. —Se ríe en mi camisa, y a pesar de que sé que está jugando conmigo, sí me calma los nervios. Se hunde contra mí, sus brazos me rodean la cintura y entierra los puños en la parte trasera de mi camisa.
—No entiendo por qué es mala idea tener un rapidito en el carro —señala, tan obstinada como siempre.
—Porque no quiero que el carro huela a sexo —le digo, sacudiendo la cabeza. Se ríe.
—¿Recuerdas cuando fuimos a visitar a mi papá? —pregunta.
Tengo que taparle la boca con la mano para evitar que diga más. Estoy intentando con desesperación bloquear el recuerdo de su papá entrando mientras yo la cogía. Me había traumado tanto que le quité el sexo hasta después de haber regresado a casa.
No entiendo cómo es que puede bromear con eso.
—Sabes, ahora que nos vamos a casar todos empezarán a preguntarte cuándo te vas a embarazar.
Se tensa en mis brazos y le quito la mano de la boca a tiempo para ver su ceño fruncido.
—Ni siquiera bromees con eso —sisea—. Tenemos tiempo suficiente para preocuparnos por esas mierdas.
Me río. Hemos hablado sobre tener niños, claro. Carajo, hablamos de tener hijos cuando apenas teníamos unos meses follando, aquella vez del puto susto por un embarazo. Nunca ha sido un tema al que le rehuyamos.
Creo que Bella sí quiere tener hijos en algún momento, pero tiene razón. Todavía somos jóvenes y tenemos mucho tiempo por delante antes de tener que preocuparnos por eso.
Le jalo las puntas de su largo cabello, sonriéndole cuando alza la cabeza para verme. Tiene esa mirada en el rostro y sé que está a punto de decir algo sentimental o una locura, pero de cualquier manera será inesperado.
Antes de que pueda decir lo que tiene en la mente, una larga multitud de gente empieza a cruzar las puertas de llegada, llamando nuestra atención. Nos giramos hacia la multitud y Bella me suelta para meterse entre los demás que esperan a sus seres queridos. Reviso la pantalla de llegadas. El vuelo de Charlie ya aterrizó, así que es posible que esté entre esta multitud…
—¡Papá!
Me volteo y ahí está Bella, apartando de un codazo a una pareja que se está abrazando para lanzarse hacia su papá. Él la atrapa con un gruñido.
—Hola, Bells —dice, dándole torpes palmaditas en la espalda. Es un gran tipo, y Bella es su mundo entero, pero este hombre es taciturno.
Me acerco a ellos justo cuando Bella lo suelta. Me mira y se aclara la garganta.
—Edward. —Me ofrece la mano y la tomo.
—Qué gusto verte, Charlie.
Asiente, se echa la maleta al hombro y Bella lo agarra del brazo, llevándolo hacia las puertas.
—¿Cómo estuvo tu vuelo, papá?
—Bien.
Bella le pone los ojos en blanco.
—¿Te sentaste junto alguna belleza en el avión?
Resoplo y juro por Dios que Charlie se sonroja.
—Bells —gruñe suavemente. Ella me sonríe.
—Oh, vamos, papá. Sabes que tienes permitido salir con alguien —dice, apretándole el brazo. Bella no lo nota, pero yo capto una expresión en el rostro de Charlie que me hace detenerme. ¿Está saliendo con alguien?
Él me mira, pero es difícil comprenderlo, y Bella está hablando otra vez, exigiendo la atención de ambos. Sonrío para mí mientras salimos del aeropuerto, guardándome esa información para otra ocasión.
