¡Aloha a todos y feliz finde! Espero que todo el mundo esté bien, que este tiempo loco no os haya enfermado y que hayan ganas de leer un nuevo capítulo.

Como siempre, agradecer a quienes aún abrís la página para leer el capítulo cuando os llega la alerta, saludar a todo aquél que acabe de llegar nuevo (Lily y yo esperamos que os esté gustando y que continuéis con nosotras hasta el final) y agradecer infinitamente la espera de nuevos capítulos, porque aunque intento subirlos cada semana, nunca es seguro qué día será.

Para no variar la rutina, ahí va el DISCLAIMER que más de uno debe saberse de memoria y, por eso, me dedico a cambiar las palabras en cada actualización: Code Lyoko, Digimon Frontier y todo cuanto sale en esas series no tiene por dueñas a raf-lily ni a mí. Los personajes originales nos los trabajamos con mucho debate entre nosotras, así que si se parecen a la obra de otra persona, tenemos muchas ganas de saber más sobre qué pensó para dicho personaje (para comparar ideas). Hasta el momento, la loca idea de crear esto nos pertenece 100% a nosotras (o, al menos, yo solo he hablado con Lily cada vez que debatíamos una idea... si me la han cambiado, que se manifieste la tercera persona xD).

AVISO/ADVERTENCIA: a aquellos criticones que se aburren tanto como para dejar mensajes ofensivos, hoy también os invito a no escribir nada a menos que creáis que es de utilidad para mejorar (tanto en el tema literario como personal). Nos alegra recibir reviews de todos, tanto felicitándonos como poniendo pegas a algo de la historia, pero nos alegra aún más no tener que lidiar con gente que se dedica a machacar a los demás.

PETICIÓN A LOS LECTORES: (porque ésta os la he colado por sorpresa) dejad en el review el título de vuestra canción favorita (si queréis compartirla). Tenéis de tiempo hasta el próximo capítulo ;)

Y ahora sí que sí, alzamos el telón y que dé comienzo el siguiente capítulo. ¡A disfrutar!


Capítulo 39: Personalidades

Odd se levantó con fastidio. Ulrich, en la otra cama, no pudo evitar reír a carcajadas todo el tiempo hasta que se reunieron con los demás. Desde los brazos de Aelita, Gatomon murmuraba bajito cosas que aún provocaban más risas en el chico.

—Si sigues así, pasará como en la obra de teatro —dijo Odd —. Y esta vez, no podemos culpar a XANA.

—¿Os referís a cuando alguien subió parte del decorado y mostró que el actor no se sabía el guión y se lo tenían que chivar? —preguntó Sissi.

—Nada de eso —negó Aelita —. XANA usó gas de la risa contra Ulrich y Yumi.

—¿Muertos de risa? —preguntó Teppei intentando no reír.

—Exactamente —asintió.

—¡Buenos días, tardones! —saludó Yumi —. Un poco más y pasamos sin vosotros.

—¿Qué hacéis aquí? —preguntó extrañada Zoe.

—La tostadora se ha fastidiado y no hay desayuno —explicó Kouji —. Hoy desayunamos con vosotros.

—Ah, Koichi… ¿Puedo pedirte un favor? —pidió Chiaki pasando rápida hasta el gemelo de la oscuridad.

—¿Qué pasa?

—Se me atascan unos ejercicios y…

—¡ESTÁ AHÍ! —gritó una chica a lo lejos haciendo que todos se volteasen.

—No, esto también no —pidió Odd.

—¡Kouji! —chilló Koichi volviéndose hacia su hermano, pero Zoe se interpuso entre ambos.

—Lo siento, él está ocupado conmigo —sonrió antes de tomarlo del brazo y sacarle la lengua al gemelo de cabello corto.

—Ya te vale, Orimoto —lloró antes de echar a correr.

La marabunta de chicas pasó ante ellos directa hacia el fugitivo. Prácticamente todos observaban sin saber muy bien qué hacer con ello.

—Gatomon es mascota, pero Kiwi no… —empezó a decir Odd.

—La-bra-mon —se oyó la voz del digimon.

—Ahora todas persiguen a Koichi… —siguió diciendo el rubio, ignorando a su digimon.

—Pero bueno… —susurró Chiaki —. ¡¿DE QUÉ VAN ÉSAS?! —estalló asustando al grupo.

—Chiaki, tranquila —pidió Aelita.

—¡¿A SANTO DE QUÉ ME INTERRUMPEN CUANDO ESTOY PIDIENDO AYUDA?!

—Chiaki da verdadero miedo —susurró Teppei.

—Y yo que pensaba que los abusones erais los que dan miedo de verdad —negó Tommy mirando a Katsuharu.

—¿Dónde quedó la dulce Chiaki que se preocupaba por los digimons indefensos? —preguntó el chico.

—En su D-Tector, seguro —suspiró rendido Teruo —. Chiaki, deberías calmarte…

—¡¿CALMARME?! ¡SE VAN A ENTERAR ÉSAS EN CUANTO LAS TENGA DELANTE!

—Creo que iré a por mi hermano —dijo Kouji.

—¿Vas a ir a la Conchinchina a por él? —preguntó Takuya.

—Mira que eres idiota…

—Quédate, Kouji. Está viniendo ahora —señaló la rubia, asegurando de nuevo el agarre de la mano del chico.

Efectivamente, Koichi corría de regreso hacia ellos, perseguido aún por aquella marabunta de chicas que no parecían cansarse. Apartándose por los pelos del velocista, el grupo abrió paso dispuesto a no ser arrollado por las perseguidoras. Un brazo apareció ante la primera de ellas, que se vio empujada al suelo por las otras al frenar de golpe.

—NUNCA JAMÁS EN VUESTRAS VIDAS VOLVÁIS A INTERRUMPIRME CUANDO LE HABLE A KOICHI, ¿ENTENDIDO? —rugió Chiaki haciendo crujir sus nudillos.

—Sí… sí… —temblaron todas.

—PUES YA TARDÁIS EN DESAPARECER.

Casi por arte de magia, el grupito echó a correr en otra dirección todo lo rápidas que pudieron, dejando atrás a una furiosa Chiaki y al resto del grupo, totalmente sorprendido y asustado por la actuación de la chica.

—¿En serio ésta es nuestra Chiaki? —preguntó Teppei.

—Para mí que nos la han cambiado —negó Katsuharu —. Yo no tenía ni idea que fuese bipolar. ¿Y tú, Teruo?

—No, ni idea…

—¿Dónde está Koichi? —preguntó Yumi.

—¿Qué más da? Después de lo de ahora dudo que alguna tenga ganas de probar suerte persiguiéndole —se encogió de hombros Takuya —. ¿Vamos al comedor? Aún se nos pasará la hora del desayuno.

—En serio, el día que dejéis de interponer el estómago a lo demás… —suspiró Gatomon.

Entre risas, el grupo se dirigió al comedor, recogiendo a un agotado Koichi por el camino, al tiempo que Odd y Takuya nombraban mil cosas relacionadas con la comida. Al llegar a la puerta, Takuya se adelantó, dispuesto a dar inicio a una nueva competición con Odd, cuando ésta se abrió y provocó el choque con la persona que quería salir. Por detrás, absolutamente todos contuvieron la respiración.

—Maldita sea, qué golpe —protestó Takuya frotándose la frente.

—Menuda cabeza más dura tienes… Ay, qué dolor… —protestó una chica.

—Lo sient… —Takuya alzó la vista al instante, olvidando por completo el dolor y empezando a chillar —. ¡TENÍAS QUE SER TÚ! —exclamó —. ¿A QUÉ TE QUEDAS AHÍ PARADA EN MEDIO?

—Ah, pero si eres tú… Tal y como supuse, también eres un completo despistado.

—Sunshine, me estás empezando a sacar de mis casillas —señaló —. Apártate de mi camino, tú y tus amiguitas.

—Eh, de primeras, deja al margen a mi hermana y a mi prima —dijo Leire —. Y de segundas, apártate tú.

—Oye, Leire… —intentó hablar una de las dos chicas.

—¿Y por qué debería hacerlo?

—Takuya, para, tío —susurró Odd.

—¿Es que no puedes ser caballeroso por una vez en la vida? —replicó Leire.

—¿Con una bruja como tú?

—¡BRUJA! ¿PERO DE QUÉ VAS?

—Venga, vale, se acabó —intervino Kouji, tirando de Takuya —. Circulando, que los demás tenemos hambre.

—¡No te pongas de lado de esa bruja, Kouji! ¡Eres mi amigo! —protestó Takuya.

—Y como amigo te digo que pares de una vez.

—Haz caso a tu amigo —señaló Leire saliendo del comedor —. Está claro que tiene más educación que tú.

—¡Piérdete, señorita refinada! —gritó mientras las tres se alejaban, ganándose un gesto para nada agradable de la chica.

—Vamos, vamos —ayudó Koichi —. O se te pasará la hora de comer una comida importante.

—Mmmm…

—¿Qué pasa, Gatomon? —susurro Zoe.

—Acabo de tener una sensación de dejà vu —respondió.

—¿Con qué? —se interesó Emily.

—Oh, nada, la forma de hablar de esa chica —sonrió —. Me ha recordado muchísimo a Magnadramon.

—¿Imaginas que el mundo entero tuviese compañeros digitales y que el de Leire fuese precisamente Tailmon, la hermana de Gatomon? —rió Ulrich.

—¿Qué dices de Tailmon? —preguntó Takuya mirando amenazadoramente.

—Takuya, por favor, relájate… ¿Qué tal si vas a por comida? —dijo Teppei.

—¿Cómo me voy a relajar? Al principio, pensaba que esa chica sería agradable… Pero esa maldita Sunshine es un infierno. ¡Totalmente opuesta a lo que pensaba! ¡En el mundo existe chica más odiosa que ella!

—¿En serio? —preguntó Gatomon —. ¿Tanto control tienes de las chicas? Oh, vaya, si mi hermanita se enterase…

—Eh, eh, no sé por qué hablas ahora de Magnadramon —dijo Takuya cruzándose de brazos —. Hasta hace nada, ni era consciente de que en mi vida anterior fui un digimon y mucho menos que tenía pareja.

—Vale, vale —rió —. Lo que decía de Tailmon es que esa chica tiene un carácter como el suyo.

—¡¿ESTÁS COMPARANDO A ESA ESTÚPIDA CREÍDA DE SUNSHINE CON MAGNADRAMON?! —gritó Takuya, dando la impresión de estar volviéndose loco.

—¿Quieres hacer el favor de ser más discreto, idiota? —le golpeó Kouji.

—Y sí, hablamos de Leire y Magnadramon —asintió Zoe.

—¡Y UN PIMIENTO EN VINAGRE SE PARECEN! —gritó antes de bajar la voz hasta que sólo el grupo le oyó —. Magnadramon es mil veces más dulce, más atenta, más cariñosa y más agradable que esa arpía de Leire.

—¿Algo más? —preguntó con burla Tommy.

—Sí, que estáis locos pensando que se parecen.

—Bueno, simplemente decía que me parecían muy similares —dijo la gata —. Da incluso la sensación de que son la misma…

—¡VENGA YA! ¡NO DIGAS ESO NI EN BROMA! ¡NO TIENE GRACIA!

—Takuya, vale ya —pidió Jeremy, algo nervioso, acercándose a la mesa con una bandeja cargada con varios desayunos.

—Gatomon dice que Leire es Magnadramon —señaló —. De ser así, ¡yo soy Dios reencarnado!

—Bueno, bueno, era un comentario tonto —dijo Gatomon mirándolo sin expresión alguna —. Sé que AncientGreymon le decía muchas cosas a Magnadramon… No es que sea tan descabellado pensar que él le contó por qué iba a desaparecer y ella quisiera imitarle o logró que él la dejase hacer lo mismo.

—¡NI HABLAR!

—¿Quieres dejar de llamar tanto la atención? Vas a salir en portada del periódico de Kadic con el titular "¿quién tiene el corazón de Takuya Kanbara?" —rió Ulrich.

El refunfuño y los murmuros no desaparecieron durante todo el desayuno. Hablaron todo lo calmadamente que las palabras de Takuya les permitieron, ocultando la conversación real con los mensajes a través del móvil. Tras una rápida explicación para Jeremy sobre Aldamon y Beowolfmon, el debate pasó al clon encerrado en la habitación de Chiaki.

Xana-Lucemon se acomodó en su asiento. La experiencia del día anterior le había valido para darse cuenta que no debía subestimar a aquel grupo de críos molestos. Saberlos en la Tierra le había hecho pensar que serían incapaces de digievolucionar, ni ellos ni sus digimons. Era algo imposible, un mundo ajeno al Digimundo.

—Estamos listos para salir, mi señor —informó Duskmon.

—Bien… Recordad, los niños pueden digievolucionar allí también, me temo que a cualquiera de sus evoluciones —dijo —. Haced cuanto podáis y destruid a BlackRanamon.

—Sí, mi señor.