¡Muy buenas a todos! Guarden sus fusiles y otras armas de destrucción masiva para otro momento porque he regresado y ahora sí prometo no saltarme ninguna semana porque las mareas se han calmado y ya puedo tocar el fondo con los pies cómodamente (tengo más tiempo para poder sentarme a leeros y complaceros).

Un saludo a Marianapt99. Aunque ya te respondí por privado, te agradecemos de nuevo que nos sigas y esperamos que el capítulo de hoy también sea de tu agrado.

Y aunque el tiempo pasa y todo cambia, no lo hacen las costumbres. Por eso, aquí os dejo el DISCLAIMER como viene siendo habitual. Code Lyoko y Digimon Frontier no nos pertenecen a Lily o a mí, solo la loca idea de juntarlas y sacar una historia. Los personajes originales se cuentan con las manos y si se parecen a los de otra gente, invitamos a dichas personas a que se comuniquen con nosotras para comparar ideas y poder reír un rato.

También os traigo el AVISO a los listillos: sed amables y educados porque si venís de malas os encontraréis al primo de Zumosol repartiendo galletas sin previo aviso y, os lo digo en serio, no son del sabor que os gustan.

Y ahora sí, coged aire y pedid que no os interrumpan porque allá va el capítulo.


Capítulo 42: Trampa

—¡Extra! ¡Extra! ¡Edición especial del periódico de Kadic! ¡Las noticias más jugosas del lugar reunidas en un único folleto! —gritó Milly.

—¡No os podéis perder la información detallada sobre los personajes más populares de Kadic! ¡Asombroso especial de "Los domadores de monstruos"! —exclamó Tamilla.

—Eso hay que leerlo —susurró Emily. Un minuto después, regresó junto a los demás con cinco periódicos que repartió.

—Oh, no… Oh, no… —la voz de fastidio de Jeremy hizo alzar la vista a todos —. No hay más que información de nosotros… Maldito XANA…

—También hay alguna mención extra sobre "los novatos de Kadic" —dijo Takuya —. ¿Eh? ¿De dónde sale esta información? —preguntó.

—"Aunque muchas son las que van tras Takuya Kanbara, parece ser que alguien le tiene robado el corazón. Seguimos investigando quién es la afortunada" —leyó Koichi por encima de su hombro —. Una afortunada, ¿eh?

—Buenos días a ti también, sí —dijo sin ganas el castaño.

—Dejadle, sigue pensando en su amiguita del alma —rió Odd.

—Ni se te ocurra meter a Sunshine en la misma frase que yo y amor —señaló —. ¡NI EN BROMA!

—Creía que pillarías que hablaba de Magnadramon —rió de nuevo.

—Oh, vaya, alguien se olvida que tiene novia —rió Zoe —. Buenas a vosotros tres.

—¿Qué tal? —preguntó Kouji antes de apoyarse en la rubia para ver la revista en sus manos.

—Fatal —dijo irradiando rabia de repente y haciendo que se apartase —. ¿Cómo se atreven a escribir eso de mí?

—¿El qué? —preguntó Yumi.

—El hecho de que, al parecer, ha robado a Kouji de los sueños pervertidos de las chicas francesas le ha traído un montón de enemigas —dijo Chiaki.

—Tú ni caso, Zoe. Están celosas porque yo estoy pillado y mi hermano es complicado de dividir para todas —dijo Kouji señalando a su gemelo.

—Eh, eh, si me ayudaseis… —empezó a decir Koichi, pero sus ojos regresaron a la revista en manos de Takuya —. "Para muchas, la presencia de Kimura ha sido como caída del cielo…" ¿Qué demonios es esto?

—"Tierna y dulce, pero con un mal genio que es mejor no despertar jamás si no deseas ser aplastado por algo peor que los monstruos". ¿Esa imagen doy? —preguntó preocupada Chiaki.

—Al menos, no es como la de JP —dijo Tommy antes de mirar —. "Sus trucos de magia no parecen ser de mucha ayuda a la hora de hablar con las chicas. ¿Logrará este chico conquistar algún corazón?"

—Y una vez más, cualquier esperanza es tirada a la basura —suspiró JP.

—Ignora, no hagas caso. Nosotros somos tus amigos… No, mejor aún, ¡tu familia! —le animó Aelita.

—También se habla de las otras tres chicas —señaló William.

—Así que la hermana de tu amiguísima Leire se llama Neila y la otra chica, Arya, es prima de ambas —dijo Odd.

—¡Takuya se está estudiando los datos que Milly y Tamiya han escrito sobre Leire! —exclamó Teppei.

—¡NO ES LO QUE PARECE! —respondió lo más rápido que pudo el de fuego.

—¿Y qué parece? —preguntó burlona Gatomon, saltando de un árbol y aterrizando en los brazos de Yumi.

—Me ha parecido curioso que le guste el fútbol, nada más —se excusó.

—¿Y el babeo? —rió Katsuharu.

—¡BASTA YA CON VUESTRAS TONTERÍAS SOBRE LA MEMA DE SUNSHINE!

—¡Demasiado detallistas! —exclamó Jeremy, llamando la atención de todos —. Con tanto detalle, es cuestión de minutos que alguien nos señale y diga "tú eres un domador de monstruos" —protestó.

—Seremos más cuidadosos a partir de ahora para que ninguna cámara nos pille —intentó calmarle Aelita.

—Y de todos, sólo descubrirían a ocho —recordó Sissi —. Los demás podrán seguir peleando sin problema.

—Nada de sin problema —negó —. Que me llamen Elfo porque mis ropas lo recuerdan, que a William le llamen Guerrero por su espada y diferenciándolo del Samurai… Es lo de menos. ¡Pero como sigan consiguiendo detalles claros…!

—Si tanto te preocupa, inventa un desmemorizador estilo "Men in Black" para la próxima, Einstein —señaló Odd.

—¿Tú crees que es buena idea después de semanas luchando sin parar? —preguntó antes de echar a andar lejos del grupo.

—Iré con él —suspiró Aelita.

—Si sigue así, actuando tan raro, sí que nos descubrirán —negó Emily.

—¿Aprovechamos el domingo para ir a la fábrica a seguir investigando? —propuso Teruo.

—Enviaré un mensaje a Aelita para avisarla —dijo Yumi.

—Podemos salir ya —dijo Gatomon —. Vuestro profesor cotilla está en la otra punta del centro bastante entretenido con una nueva broma con troncos.

Sin dudarlo, el grupo echó a correr hacia los árboles. Estaban ya ante la alcantarilla cuando Teruo tiró de la manga de Takuya y le apartó del grupo.

—¿Qué pasa?

—¿Podemos hablar en privado?

—¿Justo ahora?

—Por favor…

—Está bien… Chicos, avanzad vosotros —dijo.

—¿Pasa algo, Takuya? —preguntó Koichi, medio metido ya en el agujero.

—No gran cosa. Creo que Teruo necesita un poco de ánimos.

Asintiendo, el de la oscuridad siguió bajando, seguido por los demás. Takuya esperó hasta que el último pasó para cubrir el agujero y voltearse al chico del metal.

—¿Y bien?

—Bueno… Es un poco complicado de explicar —reconoció.

—¿Vas a perder alguna apuesta?

—No, no, nada de eso… A ver… ¿Qué harías si la chica que te gusta está pillada por otro?

—Espero que no estés hablando de Zoe.

—¡No, no, no es ella! —exclamó rápidamente, agitando ambas manos —. ¿Cómo puedes pensar eso?

—Bueno, es la única chica que está oficialmente pillada por otro —se encogió de hombros.

—Ah, ya… Pero no es Zoe —negó.

—Vale, vale. Va, cuéntame.

—Verás… Esta chica me gusta mucho, pero… Creo que le gusta otro…

—¿Conozco a esa chica? —preguntó Takuya. Ante el silencio del otro, se echó a reír ruidosamente —. A que adivino quién es.

—¡Vale ya, por favor! —pidió avergonzado.

—De acuerdo, ya paro —rió —. Veamos, entiendo tu situación. ¿Cuál es tu gran problema?

—Es que… No me atrevo a decirle nada —confesó.

—¿Nada de nada?

—Nada —repitió —. Ni soy capaz de declararme ni de hacerle ninguna otra pregunta relacionada.

—¿Por qué?

—Me preocupa que deje de hablarme…

—Imaginando de qué chica hablamos —empezó a decir, haciendo subir los colores a Teruo —, no creo que llegue a no hablarte.

—¿Eso crees?

—Sí —asintió —. Así que yo iría y hablaría con ella. Tanto si te acepta como si no, te quitarás un peso de encima.

—Está bien —aceptó en voz baja —. ¿Y si me dice que no porque realmente le gusta otro?

—¿Te digo la verdad? No me ha parecido ver a Chiaki interesada por nadie —dijo cruzando las manos tras la nuca.

—Pero… —empezó mientras se le subían los colores al rostro.

—¿De quién piensas que está enamorada?

Antes de que Teruo pudiese decir nada, risas femeninas les hicieron girar la cabeza justo para ver las hojas moviéndose antes de la aparición de dos chicas.

—¡TÚ! —chilló Takuya señalando a una de ellas.

—Oh, vaya, sales de paseo por el bosquecito del campus y te encuentras a la única persona que rompe con cualquier paz y tranquilidad con su mera existencia… Hola, Kanbara, encantada de verte.

—¿QUÉ DEMONIOS HACES TÚ POR AQUÍ, SUNSHINE? —chilló el otro.

—Hasta donde sé, el bosque no es tuyo.

—¿Acaso no oías que estaba hablando de un tema mega importante con mi amigo? Ah, no, estabas ocupada riendo.

—¿Y tú qué? Si tan mega importante es ese asunto, ¿por qué no te encierras en una habitación donde seguro nadie os interrumpe? ¡Los demás también queremos pasear!

—Leire, por favor… —pidió la otra chica —. En serio, acabáis de encontraros, ¿y ya estáis así?

—Déjales, Neila —suspiró Teruo —. Ahora no hay quien los pare.

—¿No vamos a poder separarles? —preguntó con preocupación la muchacha, viéndose ignorada por su hermana.

—Que se chillen un rato. Al final, acabarán separándose y, con un poco de suerte, llenan el cupo de discusiones de hoy —respondió metiéndose las manos en los bolsillos y buscando un árbol o roca en la que apoyarse.

...

—¿Me ha hecho llamar, mi señor? —preguntó el Phantomon.

—Sí —respondió el ángel —. Tengo una misión que espero que cumplas perfectamente… Voy a enviarte a la Tierra y quiero que secuestres a cualquiera de esos niñatos.

—¿Alguno en concreto?

—El más pequeño, el más débil… El primero que veas —dijo —. Quienquiera que traigas será el cebo para atraer a los demás a mi trampa.

—Así lo haré, mi señor —aseguró con una reverencia.

—¿Quiere hacerles venir hasta aquí, mi señor? —preguntó Myotismon.

—Abriremos un portal directo a los calabozos, de donde no podrán escapar jamás —rió Xana-Lucemon, satisfecho por su brillante plan.

...

Teruo y Neila habían perdido la cuenta de las veces que habían mirado sus relojes. Las voces de Takuya y Leire discutiendo llenaban el lugar, ocultando cualquier otro sonido que pudiese darse en el bosque.

—¡Vete a Kadic, métete en la biblioteca y estudia, pedazo de vago! —exclamó Leire.

—¡Y tú vete a comprar ropa! ¡No he visto a nadie con tan mal gusto como tú! —rebatió Takuya.

—¡Mal gusto! ¿Sabes lo que es un espejo? No, porque está claro que no te has visto jamás en uno…

—Peinado, hobbies, estudios, ropa… ¿Cómo pueden sacar tantos temas en una única discusión? —preguntó Neila.

—Dios, envíanos algo para que se callen, por favor —pidió Teruo con los brazos al cielo.

—Deseo concedido —rió una voz tras ellos.

Sobresaltado, el chico tomó de la mano a Neila y la apartó de la roca en la que estaban sentados justo cuando una guadaña se incrustaba donde habían estado.

—¿Qué es eso? —preguntó Neila. La pelea de los otros dos desapareció —. ¿No podías haber sido más específico en tu petición?

—Dudo que Dios me haya respondido, así que…

—Maldición, ¿qué hacemos? —susurró Takuya al lado de Teruo mientras el chico hacía ir a Neila hacia atrás.

—De primeras, alejar a estas dos —respondió mientras el Phantomon se acercaba risueño —. Con ellas aquí, no podemos hacer nada… Y no creo que a Jeremy le haga gracia la excusa "situación desesperada".

—¿Quién quiere ser el primero? —preguntó el digimon.

—Bien, llévatelas tú —susurró Takuya —. Soy más fuerte que tú, puedo aguantarle… Y tú te puedes teletransportar, así que podrás regresar rápido.

—De acuerdo —aceptó Teruo, listo para echar a correr.

—¿Y bien? —preguntó de nuevo el fantasma.

—¿Te apetece jugar? —preguntó Takuya, empezando a correr hacia un lado.

—¡¿Eres idiota?! ¡Deja de hacerte el héroe y ven! —gritó Leire.

—Nos seguirá enseguida —dijo Teruo, tomando a cada una de la mano y tirando de ellas.

—¡Si creéis que podéis escapar, lo lleváis claro! —rió el Phantomon, lanzando la cadena contra los tres y haciéndoles tropezar.

—¡Déjales en paz! —se lanzó Takuya —. He dicho que yo soy tu rival.

—¡No interfieras! ¡Corta almas! —con el chico tan cerca, el ataque dejó inconsciente al instante a Takuya ante la aterrorizada mirada de las dos chicas —. Mejor así.

—¡Corred! ¡Largaos de aquí ahora mismo! —ordenó Teruo.

—Pero…

—¡Enseguida os alcanzo con Takuya! —gritó.

—No hace falta que corras —dijo burlón el digimon —. Puedo cargarlo yo si quieres.

—Ni se te ocurra tocarle, fantasma de pacotilla —advirtió Teruo echando a correr hacia él.

El Phantomon alzó la guadaña nuevamente, enfocando hacia el chico que se le acercaba. En el último momento, sin embargo, lanzó la cadena contra él. Teruo se cubrió con ambos brazos instintivamente, aun sabiendo que el golpe le causaría bastante dolor. Sin embargo, la bola cambió de dirección pasando de él.

—¡Leire! —chilló Neila, haciendo voltear, con cierto temor, al chico —. ¡No te sueltes! —pidió.

—¡Déjala ir! —exclamó Teruo, dando media vuelta para ir a ayudar a las chicas.

—Elige, muchacho —dijo el Phantomon —. Tu amiga… o tu amigo —dijo acercando la punta de su guadaña al cuello de Takuya.

Teruo miró a uno y a otro. Leire tenía un pie atrapado en la cadena y luchaba para mantenerse cogida a la mano de Neila a la vez que pegaba patadas al metal para soltarse. Por otro lado, Takuya seguía inconsciente.

—Ella no tiene nada que ver en esto —rugió Teruo —, así que déjala ir.

—Lo siento, pero va a ser que no —rió acercando aún más la guadaña a Takuya.

—¡No te atrevas a tocarle! —gritó avanzando hacia el cuerpo caído.

—Así que has elegido… Muy bien —sonrió el digimon, tirando más fuerte de la cadena.

—¡Leire, no! —gritó Neila.

—¡No…! —el grito de la chica se perdió a medida que la tela la cubría y hacía desaparecer.

—Te arrepentirás, Phantomon —amenazó Teruo —. Te juro que te arrepentirás.

—Eso habrá que verlo —dijo antes de empezar a desaparecer entre risas.

Con el eco de las risas, Teruo se dejó caer a suelo junto a Takuya. Neila también se acercó a los dos chicos, aunque más lentamente y con temor.

—¿Cómo has llamado a eso? —preguntó casi sin voz la chica.

—Fantasma de pacotilla —dijo mientras intentaba despertar a Takuya.

—El otro nombre. ¿Qué le has llamado? —insistió —. Tampoco es que parecieses asustado por su presencia… Ni tú, ni Takuya…

—Te aseguro que me he sobresaltado, pero ver caer a un amigo inconsciente… Con miedo no habría podido librar a Takuya, aunque… —se mordió la lengua. Ya era suficiente haber dicho el nombre del digimon.

—Sabes algo. Tú y Takuya… Y seguro que los demás que van con vosotros —dijo.

—Sé lo mismo que todos en Kadic…

—¡Se ha llevado a mi hermana! ¡Ese fantasma la ha hecho desaparecer! —insistió.

—¡Lo he visto! —respondió volviéndose a ella y gritándole con más rabia de la que quería —. Pero ella no está y Takuya sí, inconsciente, quizás herido en la cabeza.

—¿Lo llevamos a la enfermería?

—¿Y qué decimos? ¿Que un fantasma con guadaña le ha golpeado? —preguntó antes de acomodar al chico a su espalda tras asegurar que el D-Tector estaba en uno de los bolsillos —. Jeremy me matará…

—¿Qué dices?

—¿Agunimon? —llamó.

—Me temo que se te ha adelantado cuando ha caído —respondió otra voz, sobresaltando a Neila.

—Pues ve tú también e informa de que el Phantomon se ha llevado a Leire y que no voy a poder librarme de Neila, Mercurimon.

—Enseguida —aceptó la voz.

—¿Qué… qué…?

—Ayúdame con Takuya y prométeme que no dirás nada a nadie.

...

Dos figuras encapuchadas corrían de árbol en árbol con preocupación. Una de ellas no dejaba de mirar hacia atrás mientra que la otra seguía con la vista al frente.

—Ese Phantomon se ha colado sin que nadie lo notase —habló la más oscura.

—Quizás ha llegado detrás de nosotras… ¡Deberíamos haberles ayudado! —dijo la más clara.

—Imposible… De nada habría servido intentar ayudarles, lo sabes —negó —. Tú y yo tampoco es que seamos grandes rivales para ese digimon… Y tampoco podemos dejarnos atrapar.

—¿Y qué hacemos?

—Ir al Digimundo. Allí ayudaremos.

—¿Ir? ¿Cómo?

—De la misma forma en la que llegamos.