Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you, Ariel, for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Once: Bella
24 de junio de 2022
Los Ángeles, California
Detesto llorar. Es estúpido y me hace ver muy tonta, pero carajo, hoy no puedo detener las lágrimas.
Estoy casada con mi mejor amigo. Si alguna vez ha habido alguna razón para creer en milagros, es esta.
De alguna forma, de alguna manera imposible, una pandemia me trajo a este hombre quien, a pesar de toda razón, no solo aguanta mi locura, sino que me ama por ello.
Carajo, estoy llorando otra vez.
—Dios, eres tan hermosa —susurra Edward, agachándose para besarme. Ha sido un remolino desde la ceremonia. Apenas hemos tenido un momento para respirar, pero a pesar de eso no podemos dejar de besarnos.
Y más que eso, la gente lo está animando. Debimos habernos casado hace mucho tiempo.
—Oye —digo, me aparto de él y sonrío—. ¿Crees que ya pueda añadir Esposa de Traficante de Patos a mi currículo?
Edward se ríe, acercándome a él por las caderas.
—Te enseñaré las herramientas del negocio. Estarás traficando en nada de tiempo, siguiendo con el negocio familiar —murmura sobre mis labios. Sonrío y lo beso con fuerza.
Los silbidos nos separan y alzo la vista para encontrar a nuestros amigos y familia animándonos. Solo es un poco vergonzoso.
Nuestra recepción es muy casual, y me hace feliz ver a gente riéndose y bromeando a nuestro alrededor. Las personas que más nos importan en el mundo se han reunido para nosotros y hay algo muy abrumador y emocionante en ello.
—¡Bella! ¡Edward! ¡Mírense!
Mi buen humor cae en picada un poco cuando escucho a mi mamá.
Me giro para verla apurándose hacia nosotros con los brazos extendidos. Me pongo frente a Edward para que no pueda intentar manosearlo otra vez.
—Hola, mamá —digo, aceptando su abrazo. Me aprieta como si hubieran pasado días desde la última vez que nos vimos y no más de una década. Bien, de acuerdo, la he visto también en los últimos días, pero me abrazó igual la primera vez que nos vimos. Como si no hubiera pasado el tiempo, como si básicamente no me hubiera ignorado la mayor parte de mi vida.
—Oh, Bella, eres tan bonita. Te ves igual que yo a tu edad —dice, acomodándose el cabello. No me molesto en responder—. Y, Edward, tan guapo como siempre —ronronea. Él le sonríe con rigidez.
—Mamá, lo has visto como dos veces —señalo. Ella me ignora.
—Por supuesto, Bella no se desarrolló como yo —dice, se alza las bubis y le guiña a Edward.
—Mamá.
Ella sigue hablando.
—Pero ha llegado muy lejos. ¡Bella fue el patito feo por mucho tiempo! ¡Debieron haber sido los genes de Charlie!
—¡Mamá!
Edward se ve aturdido y mi mamá, el espectáculo de mierda sin fin, sigue hablando.
—Oh, Bella, ¡qué sensible! —Pone los ojos en blanco—. Entonces, ¿escuché que se irán a vivir a Europa? —pregunta. Edward asiente—. Oh, ¡qué romántico! Solo no se dejen llevar con todo eso. Soy demasiado joven para ser abuela —dice, guiñándole—. Es divertido ser joven y viril, pero nada matará el romance como tener un bebé.
Ahora estoy enojada.
—¿Nos disculpas, mamá? —pregunto, agarrando la muñeca de Edward.
—Oh, ¿a dónde van?
Lo alejo de ella y me giro para hablar sobre el hombro.
—¡A hacer un bebé!
