Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.


Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


Doce: Edward

24 de junio de 2022

Los Ángeles, California

—Nena —me reí, sacudiendo la cabeza—. Cálmate.

Bella se gira hacia mí, ensanchando las fosas nasales.

—Dios, sí que me hace enojar.

Sonrío y la jalo a mis brazos.

—Lo sé, nena. Pero esto no se trata de ella en absoluto, sin importar lo que piense. —Me divierte la reacción de Bella ante Renée, pero también me enoja la diatriba de Renée. Esa mujer está tonta y ciega.

Exhala un suspiro tembloroso.

—Lo sé, tienes razón —murmura. La amo demasiado para señalar la poca frecuencia con la que admite esas palabras, a pesar de que usualmente tengo razón en todo.

—Oye, ¿ya comiste un poco de sandía?

Bella solo quería unas cuantas cosas en nuestra boda, y una barra de sandía era una de esas cosas. Nadie estaba seguro de a qué se refería, pero después de mucha discusión, aprendimos que en esencia era un bufet de sandía preparada y picada de formas únicas. Era bizarro, igual que Bella, y hasta ahora parece que ha sido todo un éxito.

—No —dice, mirando al otro lado de la recepción—. Quiero un poco.

Asiento.

—Ve a sentarte y te llevaré un plato —le ofrezco. Me mira sorprendida, luego sonríe.

—Mm, ¿me vas a atender como a una reina? Podría acostumbrarme —ronronea. Me río y la beso. No se lo diré, pero en realidad no puedo negarle nada. Si quiere que le sirva durante el resto de nuestras vidas, probablemente lo haría con felicidad. Aunque ella no puede saber esa clase de información, o Dios sabe qué clase de caos causaría con ello.

Se aparta de mí, sonríe un poco y, carajo, sabe lo mandilón que soy.

Se va a sentar y yo me dirijo a la mesa con la sandía, agarrando un plato.

Unos cuantos familiares me detienen para platicar y tengo tanto tiempo sin verlos que me siento obligado a hablar con ellos, en especial ya que todos hicieron el viaje a LA por nosotros. Tardo una eternidad en regresar con Bella, y cuando lo hago veo que mi tía Charlotte la está agobiando.

Carraspeo, dejo el plato frente a Bella y llamo la atención de mi tía Charlotte.

—Oh, ¡Edward! —exclama, se pone de pie y me jala a un fuerte abrazo—. ¡Te ves tan guapo! Estaba felicitando a tu novia y deseándole una noche de bodas exitosa. —Me guiña el ojo al apartarse, y abro la boca a causa del shock.

—Uh... —¿Qué demonios se supone que debo responder a eso?

Bella, que ya agarró el plato de sandía que le serví, toma un pedazo con el tenedor y se lo mete a la boca antes de hablar.

—Oh, no te preocupes, no me detendré hasta que se rompa algo.

La tía Charlotte grita con alegría y oficialmente me siento mortificado. Bella me lanza un guiño y estoy tan avergonzado y molesto y excitado por ella que ni siquiera puedo hablar.

La tía Charlotte me palmea la mejilla.

—Buena suerte, cariño. Ella tiene agallas. —Se ríe entre dientes al dejarnos y me dejo caer en la silla junto a mi esposa.

—Ella me agrada —dice Bella, metiéndose otro pedazo de sandía en la boca. La miro y todo lo que puedo hacer es sacudir la cabeza y reírme. No puedo esperar para pasar toda la eternidad con esta mujer.