Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.


Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


Trece: Edward

24 de junio de 2022

Los Ángeles, California

—Edward. —Bella me jala la mano y asiento, mirándola. Llevamos casi media hora intentando retirarnos de la recepción. Estoy exhausto y todo lo que quiero hacer es subir a mi esposa a nuestra habitación y perderme en ella.

Mi esposa.

Carajo, eso mejora más y más cada vez que lo pienso.

Me volteo hacia mi tío Peter, que sigue intentando hablar conmigo, y lo interrumpo.

—Lo siento. Bella y yo ya nos vamos. Pero usted quédese, disfrute el rato —digo, estirando el brazo para darle un apretón de manos. Mueve la mirada hacia Bella y sonríe.

—Claro, ustedes diviértanse —dice, riéndose entre dientes.

Bella me jala antes de que pueda avergonzarme demasiado por ello.

Recibimos unos cuantos "buenas noches" más de mi familia antes de al fin, al fin estar a solas.

En el momento en que entramos al elevador, Bella se lanza sobre mí, sus dedos ágiles jalan mi corbata. Gruño, nos doy la vuelta y la empujo contra la pared. Mis manos se alzan, le agarro la garganta y le detengo la cabeza mientras la devoro. Ella gime, abriendo las piernas bajo la falda de su vestido de novia. Debería ir más lento, saborearla, pero me encuentro tan consumido por el amor y necesidad que siento por ella que no puedo detenerme.

Bella me jala el cabello y sé que incluso si pudiera, ella no me dejaría ir más lento ahora.

Las puertas del elevador se abren y la suelto para cargarla en brazos, haciéndola gritar. Me agarra el cuello, sonriendo cuando la saco del elevador y avanzo por el pasillo.

La recargo en la puerta de la suite de luna de miel que tenemos para pasar la noche mientras busco la llave de la habitación en mi bolsillo. Puedo sentir sus dedos jalando las puntas de mi cabello mientras entierra la cara en mi cuello.

—Nena —gruño, intentando concentrarme. Ya antes la he tirado y no tengo deseo de hacerlo ahora.

Se ríe sobre mi cuello.

Al fin me las arreglo para quitarle el seguro a la puerta, y la abro de una patada, cargándola a través del umbral. Sus dedos dejan mi cabello y toquetea en busca del interruptor de la luz mientras yo cierro la puerta a nuestras espaldas. Ella toca el interruptor y la habitación se baña de un suave brillo. Bajo esta iluminación, con ella en mis brazos, todo me golpea como un tren de carga.

Estoy jodidamente casado con esta increíble mujer.

Los sentimientos barren sobre mí con tanta fuerza que me tiemblan las rodillas y me veo en la necesidad de apoyarme en la pared por un minuto.

—¿Estás bien?

Me encuentro con los enormes ojos cafés de Bella e inhalo de golpe.

—Sí —digo suavemente—. Siempre estaré bien ahora que eres mi esposa.

Bella se derrite, subiendo las manos para rodearme el cuello, acercando mi cara a la suya. Su beso es tierno y dulce de formas en las que casi nunca es, y la saboreo.

Soy el bastardo más afortunado del mundo al poder pasar el resto de mi vida con esta mujer.