Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Catorce: Bella
24 de junio de 2022
Los Ángeles, California
—Eres tan perfecta.
Las palabras de Edward rozan sobre mi piel como si fueran seda mientras me besa la nuca. Logramos llegar a la habitación y me siento desesperada por quitarme este vestido porque necesito sentirlo sobre mí. Necesito perderme en él.
—Eres el universo en el que existo, y lo has sido desde la primera vez que me viste. —Llena de besos mi piel al hablar, y se me llenan los ojos de lágrimas—. Me aceptaste como un chico y me has guiado hasta convertirme en el hombre que soy hoy. —Sus manos bajan por mis brazos hasta que entrelaza sus dedos con los míos. Sus labios rozan la parte superior de mi espalda—. Prometo siempre estar ahí, durante las risas y las lágrimas, durante los momentos buenos y malos. Prometo adorarte y apoyarte, ser tu ancla y tu hogar. Resides en mi corazón y en mi alma, y serán tuyos para siempre. —Deja besos en mi piel mientras me repite susurrando sus votos, y tengo que parpadear con fuerza para detener el ataque de lágrimas—. Eres mi mejor amiga, mi alma gemela y ahora mi esposa. —Sube las manos por mis brazos y siento que desabrocha gentilmente los botones de mi vestido. Este cae al piso y me volteo para verlo, las lágrimas se derraman sobre mis mejillas. Sonríe, sus pulgares las limpian gentilmente—. Te juro en este momento que haré de mi misión de vida el que tú sepas todos los días lo amada y adorada que eres.
Siento que no puedo respirar. Estoy tan abrumada por el amor que siento por él. Me arden los ojos; caen gruesas lágrimas por mis mejillas.
No puedo hablar, pero no importa, porque él lo sabe.
Estiro la mano hacia él y me ayuda a salirme del vestido. Lo dejo en el piso al girarme hacia su corbata. Empiezo a soltarla, abro los botones de su camisa al mismo tiempo y me muevo hacia enfrente para dejar besos sobre su piel expuesta. Soy escritora, pero soy pésima con las palabras en estas situaciones, así que dejo que mi cuerpo y mi amor hablen por sí mismos.
Edward domina ambos aspectos, y lo sabe.
Su corbata y camisa caen al piso, y me carga en brazos, llevándome de regreso a la cama. Mis lágrimas siguen cayendo y parece que no hay final a la vista. Estoy tan llena de sentimientos, me estoy desbordando.
—Te amo —susurra, recostándome en la cama. Agarro su cabeza y lo acerco a mí para poder besarlo. Nuestro beso es tan tierno que me saca más besos.
—Te amo —susurro con voz gruesa al romper nuestro beso. Edward se acomoda sobre mí, su cuerpo descansa en el sitio entre mis piernas. Encajamos tan bien que es como si hubiéramos sido diseñados para estar así, siempre.
Edward deja un beso en mis labios antes de apartarse y dejar uno entre mis pechos, sobre el tatuaje que todavía lo hace reír. Se mueve y deja un beso sobre mi corazón, y lágrimas nuevas salen de mí.
—Te amo —susurra, dejando besos sobre mi piel—. Para siempre. Te amo.
Sus palabras son una plegaria pronunciada sobre mí y soy envuelta por ellas. No soy particularmente religiosa, pero lo siento cuando vierte su amor en mí, su amor es sagrado y me hago una promesa silenciosa a mí y a quien quiera que esté allá afuera que nunca tomaré su amor por garantizado.
A pesar del frenesí que sentimos en el elevador, hay algo profundo e importante desenredándose entre nosotros al ir más lento, tomándonos nuestro tiempo para adorarnos el uno al otro. Hemos hecho el amor suficientes veces, pero nunca ha sido así.
Incluso cuando se desliza dentro de mí, se siente más profundo, como si estuviera deslizándose justo en mi alma. La santidad de este momento es demasiado y lloro. Lloro por lo mucho que lo amo, por lo abrumada que me siento por su amor. Lloro por los años que pasamos sin conocernos y por todos los días que hemos tenido desde entonces, por todos los días que tendremos por el resto de nuestras vidas.
Edward me abraza, me limpia las lágrimas con besos, incluso mientras sus propias lágrimas caen y se mezclan con las mías. Me abraza y cuando me desmorono de placer, él me vuelve a unir, anclándome con su amor.
