Diciembre es un mes muy estresante para mí y se nota que estoy menos inspirada. Pero quería terminar este capítulo antes de que acabara el año y bueno, al final lo conseguí si bien no lo pude tener a tiempo para navidad.

Me pasa con los fics que siempre que escribo un capítulo muy movido, el siguiente se siente muy tranquilo. Me ha vuelto a pasar. También es algo más corto, aunque sólo comparado con los anteriores que son muy largos. Son varias escenas, un par del mismo día (lunes), otra del martes, una del miércoles por la noche y jueves por la mañana.

Por cierto! ¿Vieron la nueva portada del fic? Está hecha por Neko Kage girl ^^

¡Felices fiestas y año nuevo!


Obito pasó los dedos por la rugosa superficie de la mesa de billar. Su mente vagó durante unos segundos a un hecho concreto de su pasado. De inmediato se forzó a traerla al presente otra vez, dispuesto a no ahondar en sus errores. Miró a Itachi mientras se obligaba a dar un trago a aquel whisky demasiado amargo para su gusto. Pronto tanto el sabor de la bebida como estar ahí sería lo que menos le importase a su intoxicado cerebro. Mientras, se desquitaría culpando a su primo por haberlo convencido a ir allí para luego ignorarlo.

Nunca fallaba. En febrero y septiembre, Obito siempre estaba más irritable de lo normal. Una fecha le recordaba el implacable paso del tiempo. La otra, que hasta la persona que más parecía preocuparse por uno, al final no valía la pena. Miró con desdén al círculo formado por Itachi, Shisui, Kisame, Fugaku, Mikoto, Sasuke y varios chicos de su edad que no reconoció antes de acabar su bebida. El tapete verde amortiguó el porrazo del vaso vacío.

—¿Buscas a alguien para jugar?

Era aquel compañero de promoción de Sasuke que Itachi le había presentado antes. El tal Deidara.

—No.

—¿Quieres jugar de todos modos, hm? —preguntó mientras tomaba el triángulo de plástico y lo agitaba en el aire.

—No, gracias.

Obito se giró, apoyándose en la mesa. Hizo el ademán de llevarse el vaso a los labios y se detuvo al notar que estaba vacío. El chico no se movió de su lado.

—¿Otra copa?

Él asintió, mirándolo de reojo. A eso no iba a negarse. Lo siguió hasta una zona vacía en la barra y llamó al camarero.

—Yamazaki reserva con agua caliente, por favor —dijo Obito.

Iba a hacer el mejor uso de la barra libre.

—Otro de estos —dijo Deidara, levantando su botellín de alcopop azul al que sólo le quedaban un par de dedos. El chico tras la barra se alejó a preparar sus pedidos. A Obito le irritó un poco la falta de modales del chico—. Itachi me envía, dijo que necesitabas animarte.

—Dile a mi primo que una de las razones por las que "necesito animarme" es porque él me ha traído aquí —con un torpe gesto, Obito señaló hacia Itachi—. ¿Sabes? Estaba muy bien en mi casa. Sin todo este ruido, sin toda esta música estúpida ni tener que forzarme a sonreír cuando no me apetece.

El camarero dejó sus pedidos frente a ellos. Deidara silbó.

—Yo no veo que estés forzándote a sonreír. Puedes desahogarte, eso es lo que necesitas. Venga, te dejo que lo hagas conmigo. Empieza, hm.

Obito se intentó resistir a esa necesidad de abrir la boca y empezar a soltarlo todo. Giró la cabeza para mirar al chico que hablaba con acento del País de la Tierra. Él le guiñó un ojo. Y ahí pensó que en realidad no importaba si después lo juzgaba. Después de todo, estaba claro que no se movían por los mismos ambientes y no iban a volver a verse. Obito bebió, pensando por cual de las cosas que iban mal en su vida debería empezar.


.


Deidara no creyó que pudiera soportar mucho tiempo más aquella situación. Algo iba a pasar. Algo tenía que pasar y muy pronto además. No sabía el qué y no era su instinto el que se lo decía sino la lógica. Que ese despliegue de emociones pudiese pasar a menudo sólo acabaría por desgastarlo y hacer explotar todo lo que llevaba meses aguantándose.

—Así que al final no quería empotrarte sin piedad contra la cristalera de la oficina... Ya hacía tanto que no te montaba un escándalo que ni yo lo vi venir.

—¡Suigetsu! —Karin le dio un empujón en el brazo—. ¿Por qué tienes que hablar de sexo todo el rato? ¡No todo se resume a eso! Además, Deidara acaba de tener una discusión con Obito. Dudo que esos comentarios le sienten bien.

—Ya oíste, hm —por mucho que desease ser empotrado sin piedad por Obito en la cristalera o en cualquier otro lugar, Deidara ya no quería más fantasías en su cabeza.

—Hiciste muy bien en dejarle las cosas claras, Dei —dijo su amigo—. Yo también me habría cabreado si alguien creyera que tengo algo raro con un psicópata de aura maligna.

Karin dejó sus palillos a un lado y se aclaró la garganta.

—Sasori no tiene aura maligna. Sasori no tiene aura en absoluto. Además, pensé que decías que eran tonterías. ¿Ahora cuando a ti te conviene crees en ello?

—Tiene aura maligna, yo lo sé sin necesidad de sentirlo —le replicó Suigetsu antes de acabarse su lata de bebida energética.

—No la tiene —dijo Karin, haciendo una pausa para seguir comiendo su bento—. Y eso no es lo que importa. Esto es acoso laboral y Obito ya ha ido muy lejos. Había pensado antes en hablar con Konan al respecto, pero lo dejé pasar porque parecía haber dejado a Deidara en paz.

Deidara se quedó rígido en el asiento. Él y Suigetsu intercambiaron miradas y su amigo alzó ambas cejas.

—Nah. Puedo manejar el asunto yo solo —dijo Deidara.

Karin sacó un pañuelo de su bolsillo y se quitó las gafas para limpiarlas.

—Y encima tienes que ir a ese viaje con él. Recuerda que no tienes por qué ir si te incomoda estar con él. Si vamos al despacho de Konan ahora mismo y le contamos lo que te pasa, lo harán ir solo.

Suigetsu empezó a reír.

—Pobre Dei, va a arder por combustión espontánea como vaya a ese viaje.

Lo peor, era que Suigetsu tenía razón. E igual Deidara no quería ni pensar en no ir. Antes de tener alguna reacción sospechosa que hiciera a Karin ver que ahí había algo más, probó a calmarse antes de hablar.

—Como dije, Obito y yo arreglamos el asunto y decidí dejárselo pasar por esta vez porque se veía arrepentido de veras.

—Aww —Suigetsu comenzó a pestañear exageradamente—... Qué bonito.

Deidara pensó que esa era su oportunidad para averiguar más de él. Karin tenía pinta de saber cosas de Obito que él aún ignoraba. Quizá si empezaba a contarles más detalles de lo que había pasado ella hablaría. Se tomó unos segundos mientras pensaba en como abordar el tema.

—Obito se veía cansado. Como si estuviera harto de algo. Me dijo que tenía muchas cosas en la cabeza últimamente y que eso lo desbordó. Le pregunté si era por trabajo y dijo que en parte pero que también tenía que ver un asunto personal. ¿Saben algo?

—Mmh...

Tanto Suigetsu como Karin se pusieron a pensar.

—Lo único que se me ocurre —empezó a decir Suigetsu—... Es el juicio de Anko. Obito debe escribir el informe de testigo esta misma semana y Kisame lo está presionando para que lo haga a su favor. De lo contrario Akatsuki podría perder el juicio y tener que indemnizar al raterillo aquel con bastante dinero. Kisame no está nada feliz con Obito pero no sabía que le estuviera afectando tanto. Qué cosas.

—Eso es lo que dice él —Karin se cruzó de brazos—. Si tanto le está afectando que no sea un cabrón y no haga que la despidan. No me da nada de pena y quien sabe si lo del estrés no es más que un cuento.

—No es un cuento —sentenció con firmeza. Al contrario. Obito no se había esperado que se fuera detrás de él, de lo contrario no había permitido que él lo viera en aquel estado—. Le pasa algo serio, pero no me dijo qué era.

—No sé qué iría a pasarle. Obito no es dado a hacer vida social —dijo Karin.

—Cuando me dijo que su problema no tenía solución, recordé lo que estuvo contando Kimimaro el día de mi cumpleaños. Lo de la leucemia. Pensé que podría ser un tema muy serio. Así sonaba al menos.

—Qué mono es Dei preocupándose tanto. Ya te pensabas que se te iba a morir el —Deidara le dio una patada—... El jefe.

—¡Ya dije que mi impresión fue que hablaba de algo muy serio y sin solución, hm!

—Dei es buena persona y se preocupa por la gente —intervino Karin—. Y a Obito más le vale estar a la altura de eso.

Por suerte Karin estaba sacando sus propias conclusiones sobre el tema y eso lo tranquilizaba. Deidara no podía dejar que se enterase más gente o se arriesgaba a que tarde o temprano llegase a oídos de Obito.

—Me pregunto qué será ese asunto super feo y sin solución —murmuró Suigetsu, mirando a la nada.

—Puedo tratar de averiguar —dijo Karin—. Yo también quiero saber si es si quiera verdad. Me da que no, o que ha exagerado para que Dei le tenga pena.

Deidara deseó que no fuera eso último.

—O sea, el tipo se puso hecho una furia cuando se pensó que le había mentido en la cara. Incluso dijo que era un estúpido por seguir creyendo que la palabra de la gente valía algo. Parecía como si de verdad...

...Le hubiera dolido.

—¿Como si de verdad, qué? —preguntó Suigetsu, tamborileando en la mesa con los dedos.

—Como si alguien alguna vez le hubiera mentido en algo importante y —Deidara se detuvo de nuevo, notando que lo estaba conectando con aquella historia que le contó Sasori. Era la primera vez que se ponía a analizar eso más en profundidad. El peor momento para estar comentando sus conclusiones en vivo. Si a Obito le había dolido creer que le mentía... ¿Significaba eso que lo apreciaba de algún modo? Su corazón latió con fuerza. Sentía que algo no encajaba. Que algo se le escapaba. Y a la vez, se obligó a no ilusionarse de más con un tipo que posiblemente no pensase ni una vez en él fuera del trabajo—... Agh, ya me cansé de hablar de Obito, hablemos de otra cosa.

Esa vez fue Suigetsu quien le dio con el pie, moviendo las cejas rápido.

—Disfruta de tu viaje a Konoha, Dei. Vuelve vivo —dijo.

—Ja. Ja. Ja.


El teléfono de la oficina de Obito seguía sonando y él aún no se atrevía a levantar la cabeza para mirar otra cosa que no fuera la superficie de madera de su mesa. Todo su trabajo estaba sin tocar y no sabía si podría reunir la voluntad para hacerlo.

En uno de esos escasos momentos de silencio descolgó el auricular, harto del pitido insistente.

Deidara le había dicho que todo estaba bien pero no podía dejar de preguntarse hasta qué punto era verdad. Obito siempre tendía a pensar que la gente era mentirosa por naturaleza y que tarde o temprano eso saldría a relucir. Pero se olvidó de ese detalle cuando decidió que se dejaría llevar por aquello que sentía por su subordinado. En aquel preciso momento, saber que no le había mentido era lo único que combatía aquella amarga pesadez en su pecho formada por el resto de cosas que habían ido mal aquella mañana.

Eso y su rostro cargado de preocupación cuando se dio cuenta de lo hundido que estaba. Deidara le tenía más paciencia de la que posiblemente merecía. Obito no sabía si llegaría algún día a compensarlo por esto. Para empezar, lo que debía hacer era explicarle un par de cosas a la persona que lo había iniciado todo. Presionó el botón del intercomunicador y se inclinó un poco sobre la mesa.

Zetsu. Necesito que entres aquí ahora.

Voy en un momentín, Tobi contestó él.

Obito mordisqueaba disimuladamente la pequeña hendidura en su labio inferior mientras rememoraba todo lo que acababa de ocurrirle. Ya todo había pasado, pero su ánimo seguía por los suelos después de revivir aquel sentimiento de traición que conocía tan bien. Zetsu tardó dos minutos en entrar. Obito consultó su reloj en cuanto vio la puerta abrirse, esperando que pillara el mensaje.

Cuando dije ahora quería decir exactamente eso.

Había algo que no quería dejar a medias se encogió de hombros. Bien Tobi, ¿qué era lo que querías?

Esta será la última vez que difundes rumores sin base sobre alguien de este departamento dijo Obito con firmeza. Las cejas de Zetsu se arquearon, haciendo que sus ojos ambarinos pareciesen totalmente redondos. He tenido que ir a disculparme con Deidara después de regañarlo por algo que no había hecho. ¿Sabes en el lío que me podía haber metido sólo porque tú viste cosas que no eran?

Zetsu rodó los ojos.

Bueno, viven juntos y vienen al trabajo juntos. No se qué querías que pensara se quejó.

La casa de Akasuna está dividida en dos y le está alquilando una de las partes a Deidara. No es profesional, ni había necesidad alguna de estar dando cosas de esa naturaleza por supuestas.

Si tan poco claro estába, te recuerdo que tú fuiste el primero que se lanzó a la yugular sin cuestionarse nada de lo que yo dije Zetsu lo señaló con el dedo.

Porque confío en tu criterio Obito trató de usar esa famosa mirada Uchiha en él. Pero habiendo estado al servicio de Madara tantos años, Zetsu parecía haberse vuelto inmune. Así como confío en que esto no se va a repetir.

Zetsu lo miraba con esa misteriosa sonrisa suya.

No puedo creer que le hayas pedido perdón a Deidara. No es tu estilo. Siempre te estabas quejando de que no era más que un niñato inconsciente que se creía que se iba a comer el mundo dijo con tono melodioso.

¿Qué es exactamente lo que te parece tan increíble? Obito se esforzó por mantenerse inexpresivo y en calma. Con Zetsu, lo mejor era apartar su atención de cualquier hipótesis demasiado certera. Estoy yendo a terapia, tú mismo insististe. Eso me ha hecho ver las cosas de una manera diferente. Te agradezco el haberme convencido.

Oh Zetsu asintió despacio—. Si es sólo eso entonces me quedo más tranquilo. Bueno, es hora de hacer algo útil, para eso nos pagan. ¿No?

Girándose sobre sus talones, su secretario caminó hasta la puerta. Obito recordó que tenía cita con Ino al día siguiente, la última antes del viaje. Y por primera vez se sorprendió a sí mismo deseando que llegara la hora.


.


Voy a volver a Konoha después de mucho tiempo... Y le he estado dando vueltas a algo. He estado pensando que debería ir a ver a Rin. Es un asunto que tengo pendiente y necesita ser saldado dijo Obito.

Ino alzó el mentón, tal vez esperando a que él dijera algo más.

Pero...

Pero por otra parte, tal vez sea pronto. Hasta hace muy poco ver sus fotos me hacía daño Obito se dejó caer al respaldo, cruzándose de brazos. Después de unas sesiones ahora le costaba menos darle información. Era como quitarse un peso de encima, pero eso no significaba que ya no se avergonzase. Saber de ella me agriaba el día. No sé qué va a pasar cuando me encuentre con ella. Si es que sucede.

¿Aún tienes sentimientos por ella? Dijo Ino, yendo directa al punto.

Obito se tomó un instante para analizar lo que sentía. Pensó en Rin, temeroso de encontrar algo ahí. Alguna pequeña chispa que hubiera quedado en su corazón.

No dijo al fin. Pero temo que se reabran otras heridas asociadas a ella.

De acuerdo. ¿Y qué le dirías en ese primer contacto después de tantos años? preguntó Ino.

No era que Obito quisiera quedar con Rin, sino que debía hacerlo para dejar el asunto ir de una vez. Era como si mirar al pasado constantemente lo estuviera distrayendo de su presente y su futuro. No era justo consigo mismo y no era ese 'yo' el que quería presentarle a Deidara. La discusión del día anterior se lo había dejado claro. Si le volvía a hacer daño así, Obito no se lo perdonaría.

Le diría si quiere venir conmigo a tomar un café y hablar, porque tengo muchas cosas que decirle. Aunque si me dice que no, cosa que es probable, creo que me dolería. Al menos por un tiempo.

¿Y si ella te dice que sí? ¿Qué pasaría después? siguió preguntando Ino.

Iría directo al punto. Hablaría de todo lo que pasó sin tapujos... Y le pediría perdón. Puede que poder volver a contar con ella con el tiempo, si es que surge.

¿También vas a ver a Kakashi?

La mención hizo que Obito apretase la mandíbula, a la vez que ese agrio sentimiento de traición volvía a asentarse por segunda vez esa semana en la boca de su estómago. Por años se dijo que ya no podía sentir dolor. Pero cada vez que escuchaba su nombre, o cada vez que sentía bajo las yemas de sus dedos los surcos que la caída grabó en su cara, la mentira se le desbarataba.

Él... Lo de él es diferente. Kakashi era uno de los pocos amigos que tenía. Supongo que también sería bueno arreglar las cosas con él alguna vez pero definitivamente no estoy listo para eso.

Supongamos que quedan para tomar ese café y Kakashi aparece y tiene algún gesto cariñoso con Rin Ino acompañaba sus palabras con gestos, tal y como acostumbraba. ¿Cómo te sentirías? ¿Te haría sentir mal?

Dudo que sienta algo positivo viendo a Kakashi. Pero no le daría importancia a lo otro Obito ni siquiera se tuvo que pensar la respuesta.

Ino solo asintió en silencio. A Obito le hubiera gustado saber lo que estaba pensando de él en ese momento.

Háblame de Rin. ¿Qué significaba ella para ti? ¿Cómo se convirtió en alguien tan importante?

La primera vez que la vi fue en mi primer día de escuela. Fue una de las pocas veces en las que mi madre me llevó a clase antes de su muerte unos meses después. Ella tenía varios empleos de pocas horas y sus horarios a veces no eran compatibles con el mío. Solía dormirse en el sofá o a la mesa. Ese día se durmió mientras desayunábamos y llegué tarde a clase. Recuerdo haber pasado vergüenza cuando entramos al aula y todos los niños ya estaban sentados. Como veinte pares de ojos estaban fijos en nosotros mientras ella se disculpaba a la maestra una y otra vez por llegar tarde, por interrumpir, por ir sin peinar ni maquillar Ino siempre lo miraba como si lo que estuviera contando fuera lo más interesante del mundo. Aunque dudaba que eso fuera así, lo consolaba igual. El único asiento libre estaba junto a Rin. Algunos niños se rieron pero ella no lo hizo, sólo me sonrió y me preguntó mi nombre. Nos hicimos amigos enseguida.

Debieron ser meses muy duros para ti.

Creo que nunca lo asimilé del todo. Mi madre pasaba poco tiempo en casa y cuando lo hacía, la mayoría de las veces estaba demasiado cansada Obito estiró el brazo para dar un trago a su vaso de agua, recordar todo eso lo estaba agotando. Tengo muchos recuerdos de ella dormida en el sofá mientras yo veía dibujos animados con el volumen bajo para no despertarla. O de ella bebiendo café con un cigarrillo en la otra mano. Solía dejarme con mi abuela, aunque más que cuidar de mí era yo quien la ayudaba a ella a limpiar y cocinar.

Obito buscó cualquier dato que se le pudiera haber escapado, pero Ino habló antes.

Me dijiste que más que el dolor de su pérdida recuerdas haberte sentido solo.

Así es... No entendía muy bien qué era un aneurisma por aquellos tiempos, pero sí que se lo provocó el tener que esforzarse tanto para cuidar de mí. Para mi abuela sólo fui otra carga. Estuve con ella unos días pero ya que su salud le impedía cuidarme pronto me mandaron a casa de un familiar. Al reanudar las clases todos los niños me trataban como si sintieran pena por mí. Rin me dio un abrazo y me prometió que no iba a estar solo porque la tenía a ella. Pero también se cansó de mí.

Ino le hizo ese gesto con la mano que siempre usaba cuando quería que siguiera.

Les dije cosas muy duras. Pero estaba tan dolido... Me sentí tan traicionado... En aquel momento sólo pude pensar en todas las promesas que me habían roto justo cuando más vulnerable estaba. También en lo fácil que se fueron de mi lado y no volvieron.

Rin te quería, Obito. Y estoy segura que aún lo hace. En cambio tú la querías a ella de una manera diferente. Le asignaste un papel esencial en tu vida. El de darte todo el cariño que la vida te había impedido conseguir en otro lado. Y a pesar de ello nunca te sentiste satisfecho con lo que obtenías de ella. Toda esa responsabilidad sobre sus hombros acabó por desgastarla. Por eso la perdiste.

Obito no dijo nada.

Y todos esos años lo convertiste en tu desafío personal, aún cuando Rin no podía darte lo que tú necesitabas, seguiste intentándolo prosiguió Ino. Porque si te decías a ti mismo... ¿Qué tengo yo de malo? ¿Qué tengo yo que no tenga Kakashi? Entonces eso significaba que podrías hacer algo por cambiar. Y cuando encontrases qué era lo que fallaba, ella se enamoraría de ti y todos tus problemas estarían resueltos.

Ino tenía de nuevo razón. Él llegó a pensar que si Rin le correspondiese sería el chico más feliz del mundo.

Sé que eres inteligente, Obito. Y sé que sabes que no es así como funcionan las cosas, pero nunca lo aceptaste. Te concentraste en tu trabajo y huíste de tus responsabilidades para contigo mismo. Te cerraste a la posibilidad de encontrar una relación sana porque sentías que debía ser Rin y sólo Rin quien te "curase". Querías demostrarte que podías retener a alguien en tu vida, ahí donde tus padres te dejaron solo en el mundo, o a tu abuela le faltaba la energía para encargarse de un niño a su edad y en su condición. Para ti debía ser ella y nadie más Ino le sostuvo la mirada. Él tuvo que esforzarse mucho para no desviarla. Hasta hace muy poco. Me dijiste que conociste a alguien.

Obito notó como empezaba a sudar. Cuanto más aprendía de sí mismo, más miedo tenía. No era eso lo que había esperado cuando entró por la puerta.

¿Qué voy a hacer si ocurre lo mismo?

¿Quieres decir, si no eres correspondido?

No. Si tan sólo estoy sustituyendo a Rin por alguien más. Alguien a quien cargar con esa... Responsabilidad de darme todo ese cariño que parezco necesitar. Alguien de quien esperar que me cure Obito se llevó una mano a la sien. No podía ser que Deidara tan sólo fuera eso para él. Otro desafío personal.

Estás viendo un patron no era una pregunta, sacó un pañuelo de su bolsillo y se limpió la frente. Todo está bien, Obito.

No lo está. Claro que no lo está. ¡No quiero que él sea un mero instrumento de mi mente para suplir esa carencia!

¿Él? Ino alzó una ceja.

¡E-ella! Obito balbuceó a la vez que enrojecía. Aparentemente, abrirse tanto a alguien más significaba cometer errores. Y Obito acababa de cometer uno muy gordo. Él... Quise decir lo que quise decir.

Ino rió.

No importa que sea él o ella. Lo que importa es que significa mucho para ti, sino no estarías aquí ahora. Está bien que él haya hecho que decidieras ponerte en mis manos. Es una razón válida.

¿Lo es? preguntó. Siempre tuvo la sensación de que esa era la razón más estúpida de todas.

Pero antes, hay alguien más que debe significar mucho para ti. Y ese eres tú.


La luz del celular parpadeaba cuando volvió a la habitación después de cepillarse los dientes. Deidara se quitó la ropa y la tiró al suelo. Luego se metió en la cama antes de revisar los mensajes nuevos. Era Suigetsu enviándole una lista de pubs de ambiente en Konoha.

[23:28] Suigetsu: "Este es pequeño pero para conocer gente está bien. El segundo es un agujero oscuro donde todos van a coger, ahí ya todo el mundo sabe a lo que va. Y luego está este club privado en el que debes ser socio, pero se puede llevar acompañante y da la casualidad de que conozco tipos que lo son ;D. Es caro, pero seguro encuentras a alguien que te pague todo lo que tú pidas."

Deidara recibió en ese momento un mensaje de un número que no tenía en la agenda.

[23:38] "Hola"

[23:38] "Deidara?"

Miró los mensajes frunciendo el ceño antes de responder.

[23:39] Deidara: "?"

[23:39] Deidara: "Quién eres?"

Rápidamente cambió a la ventana de Suigetsu, maldiciendo en voz baja. Sus dedos golpeaban con fuerza el teclado virtual mientras componía el mensaje.

[23:40] Deidara: "Le has dado mi teléfono a alguien!?"

[23:40] Deidara: "Por qué no me puedes avisar antes?"

[23:40] Deidara: "-_-"

Ya podía haberle pasado una foto primero o algo. Si el tipo no le gustaba y se ponía pesado, siempre podía bloquearlo pero era un fastidio tener que hacerlo cuando podía ahorrárselo.

[23:40] Suigetsu: "Hey"

[23:41] Suigetsu: "No le he dado tu teléfono a nadie"

Deidara no se lo creyó del todo. Suigetsu parecía más dispuesto que nunca a buscarle un ligue para que se le pasara lo de Obito.

[23:41] Deidara: "Estás seguro?"

[23:42] Deidara: "Porque me acaba de escribir alguien y no tengo su número guardado"

Los puntos suspensivos salieron en la pantalla a penas envió el mensaje.

[23:42] Suigetsu: "Tal vez sea Obito"

[23:42] Suigetsu: ";D"

Deidara rodó los ojos y comenzó a escribir un "muy gracioso" cuando llegó otro mensaje del número desconocido.

[23:42] "Soy Obito"

Su mandíbula se aflojó. Miró los tres puntitos de la pantalla. De repente hacía demasiado calor. Más aún del que venía haciendo.

[23:43] "Pensé que sería una buena idea tenernos agregados de cara al viaje para estar en contacto"

[23:43] "Qué te parece?"

Releyendo los mensajes una y otra vez, Deidara se mordisqueaba el pulgar. Comenzó a escribir a pesar de no haber procesado del todo lo que estaba pasando. Obito seguía en línea.

[23:45] Deidara: "Ah"

[23:45] Deidara: "Sí"

[23:45] Deidara: "Es buena idea"

Luego cambió con rapidez al chat con Suigetsu.

[23:45] Deidara: "ES ÉL"

La pantalla se llenó de mensajes incongrugentes.

[23:46] Suigetsu: "AXJSKBJSKSJSKJ"

[23:46] Suigetsu: "QUEEEEEEE?"

[23:46] Suigetsu: "DEI"

[23:46] Suigetsu: "DEI"

[23:46] Suigetsu: "ENVÍALE UN DESNUDO"

[23:47] Suigetsu: "PÍDELE UN DESNUDO"

[23:47] Suigetsu: "INTERCAMBIEN FOTOS"

[23:48] Suigetsu: "Olvidé que se supone que debo dejar de bromear con el tema de Obito"

[23:48] Suigetsu: "No ayuda a tu caso"

[23:49] Suigetsu: "Y qué quiere Obito mandándote mensajes a estas horas de la noche?"

Obito aún no había contestado, pero tal vez no lo hiciera. Su respuesta había sido bastante escueta. Cuando volvió al chat, vio que estaba escribiendo y rápidamente salió de la ventana y se metió en la de Suigetsu.

[23:50] Deidara: "Dice que así estaremos mejor comunicados durante el viaje"

Deidara hizo tiempo agregándolo a su agenda. Después contó los interminables segundos hasta que recibió el mensaje emergente.

[23:52] Obito: "No puedo creer que quede un día nada más"

[23:52] Obito: "Ya hiciste la maleta?"

Tuvo que dejar el celular en el colchón y rodar hacia el otro lado. Deidara no se reconocía en sus malditas reacciones. Una vez recuperado, tomó de nuevo el teléfono.

[23:53] Deidara: "Nah"

[23:53] Deidara: "Ya la haré mañana"

[23:53] Deidara: "No hay prisa"

Deidara miró los puntos de la pantalla, incapaz de pestañear si quiera. A Obito le estaba llevando escribir sus mensajes una cantidad de tiempo que le pareció innecesaria. Luego de un rato, su pie empezó a golpetear contra el colchón.

[23:55] Obito: "Yo también tengo esa mala costumbre de dejar todo para última hora"

[23:56] Obito: "Por cierto"

[23:56] Obito: "He estado"

[23:56] Obito: "Pensando en algo"

[23:57] Obito: "Hay una cosa que me gustaría preguntarte"

Como parecía que seguía esceibiendo, Deidara no respondió y se aguantó la incertidumbre. Un minuto después ya se estaba arrepintiendo de ello. Obito paraba de escribir, luego seguía y luego paraba otra vez. Hubo un momento en que se desconectó y justo cuando estaba pensando en quejarse, llegó la respuesta.

[23:59] Obito envió un archivo.

[23:59] Obito: "Ese tatuaje que te hiciste es esto?"

Adjunto venía una foto del garabato que dibujó en el sobre la semana anterior. Deidara enrojeció de la cabeza a los pies. Se quedó mirando el dibujo con la mente en blanco. Luego miró su pecho descubierto. ¿Y qué iba a decirle? Porque siendo honesto consigo mismo, que a él le hubiera gustado el diseño había sido una de las razones por las que escogió aquel dibujo.

[00:00] Deidara: "Jejej"

[00:00] Deidara: "Me pillaste"

[00:01] Deidara: "Me gustó el diseño y me lo hice"

Deidara debía desviar la atención hacia otro tema que no fuera su nuevo tatuaje.

[00:01] Deidara: "Aún tienes ese sobre?"

[00:02] Deidara: "Hubiera pensado que estaría en la papelera desde hace varios días"

[00:02] Obito: "Lo reutilicé para algo"

La respuesta apareció casi de inmediato. La siguiente tardó demasiado para lo corta que era.

[00:04] Obito: "Fue una sorpresa"

En el chat de Suigetsu, su amigo le había contestado que era normal y algunas cosas más que no se molestó en leer. Deidara se lanzó a escribir.

[00:04] Deidara: "Detenme"

[00:04] Deidara: "Antes de que le flirtee a Obito"

[00:05] Suigetsu: "jajaja"

[00:05] Suigetsu: "Cuanto aprecias tu trabajo Dei?"

Tal vez no tanto como necesitaba sacarse aquel anhelo frustrado de encima. Deidara volvió al chat con Obito.

[00:05] Deidara: "Y qué te pareció?"

[00:06] Obito: "No tuve tiempo de verlo bien"

Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras escribía. Luego su dedo se detuvo sobre la tecla intro. Imaginó que era el detonador de una bomba y que si lo apretaba, habría una explosión nuclear. Deidara lo apretó y esperó.

[00:06] Deidara: "Quieres que te lo muestre otra vez?"

Un minuto después aún no había ocurrido nada. Se maldijo a sí mismo por ofrecer un vistazo de su sensual cuerpo a alguien que no iba a apreciarlo. Conectó el teléfono al cargador y lo dejó en la mesilla. Fue ahí cuando se iluminó la pantalla con la respuesta de Obito. Y Deidara corrió a leerlo.

[00:08] Obito: "Me encantaría verlo"

Leer aquellas tres palabras fue suficiente para provocarle una erección. Deidara chasqueó la lengua, pensando que Obito había perdido su oportunidad. Si de verdad quería verlo, iba a tener que insistirle.

[00:09] Deidara: "Otro día te la mando"

[00:09] Deidara: "Ahora me voy a dormir"

[00:09] Obito: "Oh"

[00:10] Obito: "Ok"

[00:10] Obito: "Como a ti te venga mejor"

[00:10] Deidara: "Recuérdamelo, vale?"

[00:11] Deidara: "Seguro que se me olvida"

De ese modo, Deidara se aseguraría que era Obito quien sacaba el tema de nuevo si es que estaba interesado en verlo.

[00:11] Deidara: "Y aquél asunto que te preocupaba?"

[00:11] Deidara: "Ha mejorado?"

Deidara no quería despedirse de él aún, pero ya le había dicho que se iba a dormir y pronto tendría que hacerlo. Tampoco iba a dejar pasar la oportunidad de averiguar algo más de aquel tema misterioso.

[00:12] Obito: "Sigue igual"

[00:12] Obito: "Incluso diría que un poco peor"

[00:13] Obito: "Aunque confío en que al final deje de importar"

[00:13] Obito: "Gracias por interesarte"

[00:13] Obito: ":)"

Tomó aire con fuerza, sonriendo al teléfono. Con qué poco había llegado a conformarse.

[00:14] Deidara: "Suerte"

[00:14] Deidara: "Buenas noches"

Y no dejó de mirar a la pantalla hasta que Obito contestó.

[00:14] Obito: "Que descanses bien"

Si me ayudas antes a estrenar este juego de cama tal vez lo haga, Deidara pensó antes de cambiar al chat de Suigetsu. Tenía ya varios mensajes acumulados.

[00:06] Suigetsu: "Chao"

[00:06] Suigetsu: "Fue un gusto conocerte"

[00:10] Suigetsu: "Estás despedido ya?"

[00:15] Deidara: "Obito me ha dicho que el problema que tiene se solucionará cuando deje de tener importancia"

[00:15] Deidara: "Una pista más!"

Con eso se podría hacer una idea más aproximada de lo que le estaba pasando.

[00:16] Suigetsu: "Mm no suena como algo taaan serio"

[00:16] Suigetsu: "A saber por qué no quiere dar detalles"

Deidara se tendría que ir a dormir con el cabreo de no saber. Se despidió de su amigo, apagó la luz y se tapó con la sábana fina. Por suerte la erección ya se había ido. Mientras no se durmió le estuvo dando vueltas en su cabeza al problema de Obito pero no llegó a ninguna parte.


En el pasado, Deidara había soñado unas cuantas veces con Obito. Habían sido todos sueños sin sentido para su desgracia, demasiado cotidianos e irrelevantes. Al menos, le hubiera gustado tener un sueño erótico con él. Uno nada más. Al menos podría habérselo tirado en el mundo onírico, pero eso parecía que tampoco iba a pasar.

Esa noche soñó con él. Lo intentó seducir y Obito lo notó y sacudió la cabeza. Deidara aún tenía ese retrogusto desagradable cada vez que la expresión de lástima con que lo miró volvía a su mente.

Se quitó las sábanas de encima y se puso en pie. Podía ir a hacerse el desayuno y moldear un poco antes de comenzar a prepararse ahora que tenía por fin espacio para continuar haciendo su arte. Además, alguien tenía que poner una nota estética en aquella casa llena de muñecas terroríficas cuyo dueño era, según él, también una muñeca terrorífica. Deidara tenía en la cabeza ese diseño en concreto. Un sapo. Un sapo con un solo ojo, colmillos y alas de murciélago. Esculpir lo puso de buen humor otra vez. Mientras la arcilla tomaba forma entre sus dedos y terminaba los detalles con ayuda de sus herramientas habituales, no tuvo que pensar en nada más. Luego tomó una foto y la subió a internet.

Cuando estaba a punto de ir a ducharse, pensó que ahora que tenía a Obito en su lista de contactos, podría poner de estado alguna selfie para que él la viera. Deidara se recostó sobre su lado izquierdo y puso la cabeza en la almohada. Brazo estirado y teléfono apuntando hacia sí mismo. Agregó un par de filtros y un texto antes de subirla.

"Buenos días"

Tenía cuatro mensajes nuevos cuando volvió de la ducha envuelto en una toalla, pero ninguno era de Obito. Eran conocidos enviándole piropos. A uno de ellos ni siquiera lo recordaba. Deidara rodó los ojos, los dejó en visto y se fue a secarse y vestirse.


Obito no estaba preparado para ver esa nueva foto de Deidara tirado en cama.

Había hecho horas extra el día anterior para sólo tener que ir unas cuantas horas a trabajar y poder escribir ese informe para Kisame en paz, gracias a esa mala costumbre suya de dejar todo para última hora. No se las había tomado para ver fotos de Deidara. Ni para pensar en Deidara. Ni para soñar despierto con que Deidara había subido esa foto expresamente para que él la viera. Se acostó con la decepción de no haber podido conseguir la foto de su tatuaje y se despertaba con algo que lo compensaba de sobra.

Si hubiera sabido que Deidara solía subir fotos así, lo habría agregado mucho antes.

Tomó una captura de pantalla y la guardó junto con las otras. No se quedaría ahí más de veinticuatro horas y no iba a perderla. Aunque, al día siguiente a esa misma hora, estaría en el tren bala con él de camino al País del Fuego. Tenía tantas cosas pensadas para hacer, que dudaba que fuera el mismo cuando volviera de nuevo a Amegakure.

Aún no le había dicho a Rin que iba, Obito había estado retrasando el momento.

Pero lo más importante de todo era conseguir que Deidara lo considerase un amigo. Obito ya dejó de ponerse como meta algo más que amistad, Ino tenía razón. Si no se quería a sí mismo, no podía esperar eso de los demás. Antes de poder sentir que merecía dar un paso más tenía trabajo que hacer. Por primera vez en muchos años ya no le daba igual no ser buena persona. Y no era sólo por Deidara sino por comenzar a escuchar otra vez a su propia conciencia.

Por primera vez en muchos años le estaban entrando remordimientos por estar haciendo del mundo un lugar más difícil.

Obito respiró hondo frente al documento en blanco, sus dedos moviéndose sobre el teclado sin presionar ninguna tecla aún. Hora de hacer las cosas bien. Cuando mirase atrás, iba a estar orgulloso de esa decisión.

Y tal vez Deidara también.

Mitarashi Anko tampoco había sido una empleada tan ejemplar. Ya le habían dado alguna que otra queja anteriormente. Pero eso no tenía por qué saberse. Y Obito, cuando se lo proponía, sabía mover los hilos a su favor.


Cuando empecé a escribir este capítulo no sabía donde iba a terminar. Esta vez, como de costumbre, acabó con menos escenas de las que tenía en mente pero ya lo vi venir y pienso que así está bien. Así el comienzo del viaje queda en un nuevo capítulo ^^ tengo muuuchas ganas ya de que se vayan y de escribirlo. Y se me ocurrieron algunas frases para el siguiente que apunté para que no se me olvidaran (me ha pasado T_T). Y que me gustaría publicar para el cumpleaños de Obito en febrero, ya que por tener demasiados fics empezados, no voy a poder hacer nada nuevo.

Arekusa, askdjsdfk me encanta todo lo que siempre me cuentas. ^^ Click está en proceso! Está tardando más por ser diciembre. No sabría decir en qué estado se encuentra porque lo tengo en varios documentos, pero ya sólo me queda una escena por escribir -ejem- y tiene pinta de que va a ser larga. Tengo vacaciones en una semana, me gustaría adelantar. Espero que la forma de pensar de Obito haya quedado más clara aquí. Ino ya tenía más información y ya quería verla darle alguna conclusión. Me fui a leer algunas transcripciones de sesiones de terapia para ver qué tal iba. Es algo que me ha tenido siempre preocupada y después de darle muchas vueltas eso es lo que salió :P

Ese escenario que describes habría sido triste T_T Obito sentado en la puerta esperando que venga y va a preguntar y se vuelve a ir solo con el regalo sin abrir en la mano. Concuerdo con esas tres cosas que dices al 100%. Si se alarga demasiado esta fase, Deidara o bien explota y le suelta todo con todas las consecuencias o se olvida de Obito, depende de las circunstancias. Ayyy esa escena de Ralph donde se enamora de Lisa, pobre. Sí fue así (Y zetsu el que para el vídeo para mostrar el momento exacto jajaja). Obito ya se hartó de que siempre le pasase eso. La pagó con Deidara ahí y se arrepintió luego. Si ocurría eso, debía de haber reconciliación y explicaación. Me hubiera dado mucha pena terminar el capítulo con Deidara pensando que Obito monta a menudo ese tipo de escenas. :( Y no sé si habría sabido llevarlo yo. Un arrebato en un momento puntual y con causas definidas, él pude perdonarlo. Lo otro no y es preludio de algo tóxico y ya tienen una edad. En un au de instituto tal vez quedase mejor. A veces cuando somos adolescentes todos somos un poco así. Por eso quedó descartado. Por el lado bueno, Obito se alegró mucho la vista! jajaja También fueron muchas emociones para mí sdfgfsdgf así salió este nuevo tan calmado. Gracias como siempre por comentar ^^

SAW358, perdón por la demora, me pilló la Tobidei week de por medio, pero el fic debería seguir con un ritmo parecido al que tenía. Me alegra saber que sigues ahí.

Lybra, ya lo hemos hablado pero no consigo que se queden con las manos quietas cuando están cerca. Aunque sea un pequeño roce tiene que haber, espero que Deidara un día lo note y vea que ese hetero no se espanta ante cosas algo más homo, si es que no sigue pensando que todo debe tener una explicación diferente. A cada paso que dan tengo flashbacks de ellos saltando uno a los brazos del otro. Así de malo es. Pero tienes toda la razón en que merece la pena esta tortura. Soy fast burn y quiero las cosas ya. Y es hot y todo eso, pero la espera hace que luego al final todo sea tan ASDFG T_T Está todo a otro nivel, no consigo describirlo. También le tomé mucho cariño a Kuro y me gustaría que volviera en otra ocasión si es que invento algo. Hay muchas escenas nuevas para mí, mientras que otras las tengo en la cabeza desde octubre 2017, por ejemplo este capítulo fue nuevo 100%. Me gusta la idea de que sea Fuu la tatuadora, no lo pensé pero es #canon ya. Y la imaginé escuchando música con el reproductor de mp3 y bailando sola, no sé por qué. Pues fue muy angustioso escribir lo último, y escribir lo ilusionados que estaban ambos por verse de nuevo después de días sin estar cerca sabiendo lo que se avecinaba. T_T

Dei, o eso es lo que creo, tiene todas las pistas para resolver el misterio. Las tiene ahí delante de sus ojos pero cree que está equivocado. Sí es extraño que tu jefe te haga prometerle eso, pero sabe que Obito tiene trust issues y lo atribuye a eso (Dei no me seas bobo, ese es Obito). Sí es progreso por fin snif. Hubo cosas que Obito no aprendió en su día y debe aprenderlas ahora y a marchas forzadas. Todo sea porque estén bien juntos. Aún no se le ha cambiado del todo el chip, pero al menos se da cuenta de lo que hay mal y lucha consigo mismo. Sí que notó la reacción de Dei cuando movió el dedo, quizá pensó que lo estaba incomodando. Él también tiene pistas para llegar a algunas conclusiones. También se da cuenta pero ambos siguen con la misma mentalidad. A la que ya, espero le quede poco. Como dije, si no tuviera ciertas escenas ya en mi cabeza se habrían liado ahí mismo. Creo que una escena muy emotiva daba para que pasase algo más. Al menos un abrazo en algún punto de la misma, al que le siguiera una explicación, al que le siguiera un beso y una confesión y más besos y aslkdflf. Me muero si pasa lo de "te informo que me estoy comiendo a mi jefe" jajaja. Lloro por ver eso pasar como una lectora más. Gracias por todo!

¡Nos vamos de viaje! WIIII Lo esperé tanto.

¡Hasta el siguiente!