Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.


Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


Veinte: Edward

3 de octubre de 2022

Cambridge, Inglaterra

Me siento tan feliz. He estado en la escuela la mayor parte de mi vida adulta, y hay una razón absoluta para eso. Me encanta aprender. Me encanta estar en clases, poder hablar con investigadores profesionales, gente que ha dedicado sus vidas a descubrir el porqué y el cómo. Esa gente es mi gente, y había olvidado lo mucho que me encantaba estar rodeado de esa energía.

Estoy tan emocionado por ir a casa y hablar con Bella sobre esto. Ella medio detesta la escuela, pero sé lo mucho que le encanta cuando yo hablo de eso. Es perfecta porque nunca tengo que preocuparme si estoy hablando por demasiado tiempo de algo. Bella deja perfectamente claro cuando ya terminó de escucharme.

Me dirijo por las calles adoquinadas de Cambridge, sintiendo una electricidad en la atmósfera. Hay algo mágico en los campus universitarios durante el otoño.

El piso que Bella y yo estamos rentando es pequeño, pero está muy bien ubicado, justo sobre unas cuantas tiendas y al final de la calle de una grandiosa taberna que hemos estado frecuentando.

Subo las escaleras de dos en dos, ansioso por entrar. Quiero llevar a cenar a Bella para celebrar mi primer día de regreso en la escuela.

Saco las llaves para abrir nuestra puerta frontal. Es una puerta vieja que se atora, y tengo que empujarla con el hombro para abrirla, pero eso no es suficiente para arruinar mi buen humor.

—¡Nena, estoy en casa! —Dejo caer mi mochila junto a la puerta y me volteo cuando escucho a Bella acercarse a la entrada. Me giro hacia ella y luego me agacho a tiempo para esquivar una almohada que venía volando a mi cabeza—. ¿Qué carajos?

Bella está furiosa.

—¡Bastardo! —grita, aventándome una revista. La esquivo—. ¡Me infectaste, carajo!

Mi mente se queda completamente en blanco. ¿De qué demonios está hablando?

—¿Qué? ¿Estás enferma?

Me avienta otra revista a la cabeza y me hago a un lado.

—¡Peor que eso!

Una sensación horrible se apodera de mí y la miro. ¿La diagnosticaron con una ETS? ¿Cómo puede ser posible?

—¿Bella? ¿Qué está pasando? —Agarra un libro que está sobre una mesita cerca de ella y lo lanza a mi cabeza. Me da en el costado de la cabeza ya que no puedo agacharme lo suficientemente rápido—. Ow, ¡carajo, nena! ¡Habla conmigo!

Bella tiene lágrimas en los ojos y así es como sé que algo está verdadera y completamente mal.

—¡Me infectaste con el jodido engendro de tu esperma! —solloza.

Tardo todo un minuto en entender de verdad lo que está diciendo, y cuando al fin lo asimilo, se me mueve el piso.

—¿Estás embarazada? —jadeo, tambaleándome hacia ella. Está sollozando y estiro las manos hacia ella, jalándola a mis brazos. Se hunde en mi pecho y yo intento calmar mi corazón mientras trato de comprender lo qué está sucediendo.

—No se suponía que sería tan pronto —llora—. Íbamos a esperar hasta que salieras de la escuela y encontráramos una medicina que sí sirva con mi locura —chilla sobre mi pecho y no puedo detener mi risita mientras aprieto los brazos a su alrededor.

—Oye, nena, espera —susurro, apretándola con gentileza—. Primero que nada, ¿estás segura de que estás embarazada? ¿Recuerdas cuando creíste que lo estabas el año pasado y terminó siendo gas?

Solloza y su puño conecta con mi estómago. Me saca el aire, pero me hace reír porque siempre todo es mejor cuando mi chica está peleando.

—Sí, estoy jodidamente segura —solloza, apartándose de mí—. Me hice tres pruebas de embarazo.

Pues carajo.

—¿Tú sola?

Alza la comisura de la boca un poquito y puedo ver que está intentando no sonreír con todas sus fuerzas.

—Alice y Rose seguían dormidas.

Me río y la vuelvo a rodear con mis brazos.

—Estoy jodidamente orgulloso de ti. —Le beso la cabeza y me pega otra vez, saliéndose de mis brazos.

—Esto no mejora tu infección —sisea—. ¿Qué carajos se supone que voy a hacer?

La miro y se me ocurre que, aunque Bella ha dicho que está abierta a tener hijos, tener uno justo ahora podría ser demasiado para los dos. Mi corazón se aprieta con miedo ante la idea de que lo interrumpa.

—¿No…? —Hago una pausa, se me cierra la garganta—. ¿No lo quieres tener?

No puedo respirar tan solo con pensarlo. La apoyaría, por supuesto, porque no serán mi cuerpo y mi vida los que serán secuestrados, pero carajo, destruiría una parte de mí. Sé que lo haría.

Antes de que mis pensamientos puedan salirse de control, Bella me pega en el brazo.

—¡No me hagas sonar como una cabrona! —llora—. ¡Por supuesto que lo voy a tener!

Siento que acabo de envejecer cien años. Cristo.

—Bien —digo lentamente—. Bien. —Y luego me golpea. Me golpea de verdad. Voy a ser papá.

Se me debilitan las rodillas y aprieto los brazos alrededor de Bella.

—Santa mierda —susurro. Ella solloza y asiente—. Santa mierda. —Bajo la vista a su estómago. Sigue plano, es imposible notar una diferencia, excepto que ahora hay vida ahí adentro. Una vida que yo ayudé a crear—. Santa mierda.