¡Calurosos saludos a todos! Aquí me dejo caer una semana más con un capítulo nuevo aunque aún no tenga mucha chicha nueva.

Para no variar la rutina, recordaros que Code Lyoko y Digimon Frontier no nos pertenecen a raf-lily o a mí, que los personajes originales son mínimos y cualquier parecido con el de otra persona es una coincidencia que estamos dispuestas a debatir con esa otra persona, que nos encanta recibir reviews y apoyo... Y que me alegra informar que hemos pasado otra semana sin ningún tipo de mensaje idiota/insultante. ¡Por otros 56 capítulos así!

Y ahora sí, antes de que me derrita por el calor, os dejo con el capítulo. Subid el volumen de vuestras músicas y a disfrutar del espectáculo musical.

¡Un saludo y un abrazo para todos!


Capítulo 56: Fiesta con sorpresa

Cómo fueron capaces de regresar al gimnasio sin que nadie les viese ni dudase de que habían permanecido allí toda la batalla fue algo que unos calificaban como milagro y otros como misterio.

—Esto ha sido agotador —suspiró Emily, tirada en una de las colchonetas —. La más dura de las batallas, creo yo.

—No te lo niego —aceptó JP, ya repuesto.

—En cuanto salga de aquí, Hiroki me va a oír… Mira que exponerse al peligro de esa manera… ¡Como se le ocurra otra vez acercarse a una pelea, le hago el harakiri! —exclamó Yumi.

—¿Harqué? —preguntó Bokomon.

—Una antigua tradición japonesa en la que destripas a alguien con una espada —respondió Tommy —. Pero dudo que Yumi llegue a tanto, ¿verdad?

—Mejor avísale, Tommy, de lo que voy a hacerle. Vas a su clase, ¿verdad? Estoy segura que sabrás cómo darle el aviso sin delatar que tú y yo estábamos ahí delante para verle hacer el idiota suicida.

—¿Y si cambiamos el tema? —pidió Ulrich —. Como, por ejemplo, el hecho de que Gatomon, Angemon y Turuiemon han evolucionado usando la energía de Odd, de Yumi y la mía.

—Cierto. Creía que esto sólo era cosa de vuestros guardianes personales —dijo Odd.

—Es que existían guardaespaldas secundarios —dijo Ace.

—Sí. Papá, mamá y Grey-chu eran los Guardianes principales, pero hasta ellos merecían un descanso de tanto en tanto —sonrió Timy.

—Y esos eran tía Sakuya, tío Justi y tío Anubis —completó Ace ante la cara de sorpresa de los presentes.

—Podría decirse que el hecho de que ellos nos hayan ayudado a digievolucionar es porque, en el pasado, tenían un poco más de poder de lo normal gracias a nosotros para llevar mejor eso de ser nuestros guardianes —informó Gatomon, acurrucada sobre las piernas de Aelita.

—¿Y por qué ellos precisamente? —preguntó Jeremy —. Seguramente habría alguien más fuerte en el grupo que no necesitase de vuestra energía extra.

—Cierto, no tiene lógica que se pida ayuda a alguien a quien tienes que darle poder —apoyó Katsuharu.

—Garuru confiaba en Justi. Al fin y al cabo, él mismo le entrenó y enseñó todo cuanto debía saber —explicó Patamon.

—En verdad, Justi era la sombra de papá —se encogió de hombros Ace —. Y cuando se dijo "Garuru necesita vacaciones", directamente se debió ofrecer como voluntario para sustituirle.

—Iris y Sakuya eran muy buenas amigas. A demás, fue recomendación de Garuru —siguió Gatomon.

—Eran familia. Y papá y mamá siempre me han dicho que la familia se ayuda cuando te quedas sin trabajo —añadió Timy.

—Pero tía Sakuya aún tenía trabajo —le dio un golpecito su hermano.

—En el caso de Anubis, fue Grey quien se lo pidió a modo de favor personal —dijo Lopmon —. Me costó convencerle de que se tomase días libres y…

—No mientas, Lopmon —corearon los Crossedmons dándole un tironcito cada uno a una oreja —. Lo que pasa es que no quería que Grey-chu se quedase sin amor y le dejabas salir con Magnadramon cuando quisiera. Que todos sabemos que Ophanimon no es la única amorosa del grupo —el comentario de ambos digimons hizo sonrojar a Takuya y Leire mientras el resto empezaba a reír.

—Así que voluntariado, recomendaciones y favores —dijo JP —. Pensaba que el proceso de selección habría sido diferente…

—Es que el entusiasmo de tío Justi era algo que nadie quería romper… Quizás tío Slay, pero dos latigazos fueron suficientes como para hacerle olvidar esa idea —agitó una mano Timy.

—Ay, cielos, me pintáis como el malo de la familia —suspiró William.

—No eras malo, simplemente algo gruñón —se encogió de hombros Ace.

—Algo me dice que os inventáis la mitad de las historias, niños —negó Zoe. Los dos digimons empezaron a jurar y perjurar que decían la verdad mientras los demás reían.

—En fin, será mejor que nos movamos y hagamos ver que hemos avanzado con lo del baile —dijo Sissi —. Si lo ven avanzado, no podrán cancelarlo. Y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que necesitamos levantar el ánimo a todos ahora.

—Tienes razón —afirmó Chiaki —. Aunque debo admitir que se está de maravilla tirada en el suelo… Pobre del que pretenda hacerme quedar despierta hasta tarde. Hoy voy a dormir hasta que la cama sangre y quien me lo impida…

—¿Lanzarás anclas? —preguntó Koichi.

—La cama entera —respondió apretando un puño.

—Mejor no la molestemos, no señor —rió Takuya.

Sin más que mencionar sobre la pelea, todos se pusieron en pie y regresaron a los grupitos de trabajo que habían formado antes del ataque, dispuestos a continuar con la organización de la fiesta. Sin embargo, para Gatomon, Patamon y Lopmon no pasó por alto el cansancio que ralentizaban todas y cada una de las acciones de los chicos, por muy sonrientes y animados que pareciesen.

—¿Alguien quiere una bebida? —preguntó Teruo.

—¡Trae agua! Estoy reseca —declaró Zoe.

—Otra botella por aquí —pidió Chiaki.

—Que sean de las grandes —alzó la mano Ulrich.

—Captado —aceptó el chico caminando hacia la puerta.

—Espera, te acompaño —corrió Neila —. Tú solo no podrás con todas las botellas por muy grandes que sean.

—Ah, gracias…

—Oye, ¿estás bien? Pareces algo ausente…

—Sólo que estoy cansado —respondió rápidamente.

—Imagino que ha debido serte duro todo lo que has hecho hoy.

—Para nada… He sido más bien un estorbo —declaró agachando la cabeza.

—¡Claro que no! Estoy segura que si no hubiese sido por ti, Angewomon y esa diabla habrían tirado abajo Kadic mientras se lanzaban contra las paredes del edificio —dijo cruzando las manos tras la espalda —. Y luego está el pájaro aquel… ¿Velgemon? Parecía totalmente dispuesto a tirar abajo París entero.

—Más bien he sido yo el que ha estado a punto de tirar abajo Kadic entero con los ataques que no podía controlar…

—Aún no sé mucho sobre los digimons, sus niveles y todo eso, pero aun así, creo que has tenido un papel de vital importancia hoy.

—No creo que eso sea así… Casi daño a los demás…

—Teruo, por lo que sé, los digimons que habías absorbido tenían un nivel superior al tuyo. Así que nadie puede culparte porque no hayas podido controlar algo superior a ti. Y si lo hacen, que sepas que estoy de tu lado.

—¿Lo estarías? —preguntó mirándola de reojo.

—¡Pues claro! Has hecho un gran trabajo, digan lo que digan —aseguró —. Y ahora, vamos a por esas bebidas.

Por suerte para todos, el grupo entero disfrutó de días tranquilos desde ese momento hasta el día de la fiesta. Casi sin darse cuenta, aun con las pequeñas trastadas de los Crossedmons que les hacía reiniciar alguno de los decorados que ya tenían montados, se les echó encima el día de la fiesta.

...

Xana-Lucemon daba golpecitos con el dedo en el brazo del trono, pensativo. Por más que había enfocado el problema desde diferentes ángulos, no había logrado encontrar una forma de dañar definitivamente a esos niñatos.

—Mi señor… —se atrevió a hablar Myotismon. Los ojos del ángel caído cayeron de refilón sobre él —. Mi señor, ¿va a lanzar un nuevo ataque contra los niños elegidos?

—No, Myotismon —negó volviendo la vista hacia una ventana —. Sin embargo, tengo un plan mejor —declaró mientras crecía una sonrisa en su rostro.

...

Jeremy y JP estaban revisando los últimos detalles de la mesa de mezclas de Aelita cuando empezaron a entrar los alumnos al gimnasio.

—¿Ya es la hora? —preguntó Tommy, asomándose detrás de una cortina.

—La verdad, aún quedan veinte minutos —comentó Jeremy mirando su reloj.

—Entonces, mejor acabemos cuanto antes —decidió JP —. ¿Dónde están los demás?

—Creo que acabando de preparar todo —respondió Tommy, acercándose con una bolsa de patatas y ofreciéndoles.

—Eso es lo que estamos haciendo nosotros —remugó Jeremy.

—¡Oh! Por ahí asoman algunos —señaló el menor.

Uno a uno, todos los miembros de los Guardianes fueron llegando al gimnasio. Para "molestia" de Jeremy, el retraso de mayormente todas las chicas fueron los casi seguro mil cambios de vestuario hasta decantarse por el que llevaban a la fiesta.

—Vale, ¿quién quiere marcha? —preguntó Aelita pasando junto a él directa a la mesa de mezclas.

—¡Fiesta! ¡Fiesta! —exclamó Odd —. Venga, princesa, ¡dale caña a la música!

La música no tardó en inundar el gimnasio, haciendo mover a todos y haciéndoles olvidar al grupo, por una noche, toda preocupación del día a día. Desde una ventana, Gatomon observó a los niños bailando despreocupadamente en parejas o en grupo, según la canción que ponía Aelita. Tras un último vistazo, decidió regresar a la habitación en la que estaban todos los digimons reunidos. Quizás no lograrían dormir por el sonido de la música o las protestas de los Crossedmons, deseosos de escaparse y seguro que incordiar, pero al menos, por esa noche, podía dejar las preocupaciones a un lado.

Hasta los profesores olvidaron por un instante los desperfectos en el edificio producto de las continuas peleas de aquellos monstruos que habían decidido aparecer de la nada precisamente en ese punto de París. Ver las sonrisas en los niños, la energía y la felicidad del grupo, así como no ver ningún problema, les aliviaba enormemente.

Neila también disfrutaba de la fiesta bailando con todos los del grupo y cantando a gritos las canciones. En una de las vueltas, sin embargo, el revuelo de una capa llamó su atención e hizo que sus movimientos fuesen más desincronizados hasta el punto de pisar a Teruo sin querer.

—¿Estás bien? Pareces despistada —la retuvo Teruo.

—Me ha parecido ver algo —respondió sin despegar la vista de la masa de cuerpos.

—¿El qué? —preguntó el chico, buscando alrededor sin saber qué mirar.

—Hey, ¿acaso os habéis olvidado de qué se hace en una fiesta? —se acercó Zoe dando vueltas.

—Neila dice haber visto algo —respondió Teruo.

—¿Gente? —preguntó la rubia.

—¡Allí! —exclamó Neila, abriendo los ojos con horror.

—¡Venga ya! —exclamó Teruo.

—Ah, no, a mí no me vuelven a arruinar la diversión —decidió Zoe.

La rubia dio media vuelta y avanzó decidida poco antes de que las luces se apagaran de golpe y la música se silenciase, haciendo que todas las miradas se centraran en el escenario donde Aelita miraba preocupada a un lado y a otro, probando con nerviosismo todos los botones en la mesa. No tardaron en aparecer junto a ella Jeremy y JP, ambos toqueteando y recibiendo algún manotazo de la pelirrosa, que les repetía una y otra vez todo lo que ya había hecho y había sido inútil.

—¡No pasa nada! —exclamó Koichi casi a gritos al no funcionar ningún micrófono, subiendo al escenario mientras arrastraba una gran funda negra tras él —. ¡Que nadie se desespere! ¡Tengo la solución! —indicó antes de agacharse.

Ante los tres del escenario, y en un ángulo que resultaba imposible de ver para los que permanecían abajo, Koichi dejó en el suelo su D-Tector, cuya pantalla se iluminó haciendo aparecer un haz de luz suave ante el que se posicionó.

—Koichi, ¿qué estás haciendo? —preguntó Jeremy en un susurro forzado.

—Es una linterna —respondió encogiéndose de hombros y guiñándole un ojo —. Sería de agradecer si alguien más tiene otra linterna, ¿sabéis? No quiero que el público se pierda este espectáculo.

—¿Qué espectáculo? Koichi, ¿estás bebido o qué? —preguntó Jeremy.

—Eh, tú, baja de ahí ahora mismo —rugió Yumi, medio cuerpo subido al escenario y una mirada rabiosa que amenazaba con destrozarlo.

—Si ya sabía yo que Odd era una malísima influencia —suspiró Ulrich, volteándose para ver al rubio aplaudiendo y vitoreando al chico sobre el escenario.

—¿Seguro que no ha sido Takuya el culpable de esto? —preguntó Chiaki, señalando al otro chico, igual de feliz que el rubio y el del escenario.

—¡Alumnos y profesores de Kadic! ¿Queréis seguir con la fiesta? —preguntó Koichi, recibiendo un escandaloso "sí" que le hizo sonreír aún más —. Digital Guardians os la ofrecerá, pero antes, necesito que me ayudéis a subir aquí a mi hermanito. ¡Hermanitoooo!

—Kimura, pienso ahorcarte en cuanto nadie nos vea —amenazó Kouji, acercándose al escenario.

—Oh, vamos, no pretenderás dejarme cantando solito, ¿no? Eres el único capaz de usar esto —dijo alzando la funda y agitándola.

—En serio, te mato —remugó el otro subiendo al escenario junto a su hermano y arrebatándole la funda.

—¡Démosle unos minutos para prepararse! —anunció el chico a gritos antes de acercarse al otro —. Oye, estaría bien que me ayudases con la iluminación.

—En serio, ¿cuánto te han hecho beber esos dos? —preguntó en voz baja mientras preparaba su guitarra.

—No lo suficiente como para hacerme hacer el ridículo —respondió algo sonrojado antes de rebuscar en el bolsillo de su hermano el D-Tector con los espíritus de la luz y dejarlo en el suelo tal y como hizo con el suyo —. Venga, va, iluminemos bien el escenario o aún te caerás, que tienes poco cuidado.

—Eso debería decírtelo yo a ti —remugó.

Un par de minutos más tarde, Koichi daba las últimas instrucciones a su hermano antes de volver a gritar a todos para que se preparasen para bailar, con más de uno abajo preocupado por el estado del chico. Para sorpresa de absolutamente todos, Koichi empezó a cantar sin desafinar ni una nota, dejando parados en el sitio a Aelita y sus dos técnicos de sonido.

—Oye, si Koichi suena bien achispado, ¿cómo sonará estando perfectamente bien? —preguntó Emily entre risas.

—Mira, yo ya me espero cualquier cosa de él —reconoció con una sonrisa Yumi.

—Menudo ritmo que tiene —silbó Arya empezando a saltar con los demás alumnos. Un cuerpo la empujó contra los otros —. ¡Au!

—Perdón, perdón —rió Zoe.

—¿Qué hace tanta gracia? —preguntó Ulrich.

—Allí, allí —señaló Teruo, detrás de la rubia y tirando de Neila afectada por un ataque de risa.

Con algo de duda, el grupo giró la vista hacia donde apuntaban los otros tres, topándose, en medio del alumnado, con un Phantomon que se estaba marcando un break dance animado por Odd y Takuya.

—¿Qué demonios está ocurriendo ahí? —preguntó Yumi llevándose las manos a la cabeza.

—Tranquila, tranquila —rió Zoe tomándola de las manos y haciendo que bailase.

—Nos hemos acercado a él fingiendo haberle confundido con otro compañero que formaba parte del espectáculo —empezó Teruo.

—Como lleva esa capa, le hemos dicho que aproveche que la gente está atenta al escenario para beber un trago, que seguro está pasando calor —siguió Neila —. Y le hemos llevado con Odd y Takuya.

—¿Y no lo han intentado matar? —preguntó Emily.

—Casi, pero he logrado llamarles la atención diciendo "servidle algo a JP, que está reseco" —empezó a decir Zoe —. Will ha cogido un vaso, lo ha llenado de ponche hasta el borde, se lo ha pasado y el Phantomon se lo ha bebido de un trago.

—Le ha gustado y lo demás, ha sido cosa de Odd y Takuya —rió Teruo.

—¿Qué han hecho ese par? —suspiró derrotado Ulrich.

—Seguir sirviéndole ponche —respondieron los tres.

Ignorando la burla que estaba recibiendo, el Phantomon siguió moviendo el esqueleto al ritmo de la música de los gemelos, con los ánimos de otro grupito de elegidos, aunque Odd y Takuya se llevaban la palma animando al digimon mientras que otros, como Sissi, Leire y Tommy, temían que la cosa fuese a más y ocurriese una desgracia accidentalmente.

Un par de canciones más tarde, con Koichi dándolo todo en el escenario y Kouji dedicándole miradas siniestras cada vez que decía una payasada, JP apareció junto a la mesa de mezclas con claro enojo.

—Alguien ha metido un hierro en el enchufe y se ha quemado el cable —dijo mostrando la prueba.

—Apuesto lo que quieras que ha sido ese Phantomon bailarín —señaló Aelita —. A Xana-Lucemon se le están acabando las ideas para derrotarnos…

—Pésimo truco, he de decir —suspiró Jeremy —. ¿Tenemos un cable de repuesto?

—Jim está en ello —señaló el mayor —. En unos minutos imagino que traerá uno nuevo y encenderá las luces otra vez… Eso si es que no se han fundido por el apagón…

—Y si se han fundido, mejor —declaró Aelita —. Con ese Phantomon ahí, será mejor que no llame demasiado la atención. Aunque no sé qué mentira se han inventado aquellos para que le dejen bailar así e incluso animen como si fuese un profesional contratado para la fiesta…

—Yo prefiero no saberlo… Algo me dice que pasaré miedo —dijo Jeremy justo cuando el digimon decidió tomar por compañera de baile a la profesora Hertz —. ¿Veis? Voy a tener pesadillas a partir de ahora…

—Y no serás el único —secundó JP. Junto a ellos, Aelita rodó los ojos y suspiró derrotada.

Jim tardó poco en reaparecer por el gimnasio con cableado nuevo para los chicos, dando la luz y confirmando las sospechas de JP sobre la iluminación. Quitándole importancia, Aelita tomó de nuevo el control de la música, permitiendo a Koichi marchar ovacionado por el centro mientras su gemelo escapaba lo más rápido que jamás le hubiesen visto del escenario, aunque no pudo abandonar el gimnasio gracias a Zoe.

La fiesta se alargó hasta altas horas de la madrugada, momento en que los profesores decidieron mandar a todos a sus camas y haciendo prometer al grupo que recogerían todo al día siguiente. El grupo retuvo al Phantomon hasta que prácticamente todo el mundo desapareció del gimnasio. Yumi no dudó en hacer salir a Renamon del D-Tector para avisar a Ace.

—¿Por qué me despertáis tan temprano? —preguntó el gato plateado frotándose los ojos.

—Necesitamos tu ayuda, Ace —respondió Zoe, tomándolo de la garra y llevándolo hasta quedar frente al Phantomon. El gato abrió los ojos de golpe —. ¡No, no, no! ¡Calma!

—¿Qué hace este aquí? —quiso saber con todo el lomo erizado.

—Está borracho —le explicó Neila —. ¿Puedes llevarlo de vuelta al Digimundo?

—¿No podemos eliminarlo y ya? —preguntó.

—Yo también me lo he preguntado —le respondió Renamon antes de desaparecer dentro del dispositivo de su compañera.

—Simplemente queremos gastarle una broma a Xana-Lucemon —se encogió de hombros Aelita —. Me parece justo que, si él nos intenta fastidiar la fiesta, nosotros le demostremos que podemos torcer sus planes.

—Opino que sería mejor eliminarle y así evitar problemas —suspiró el gato, pero cedió a las peticiones del grupo.

En menos que canta un gallo, el Phantomon desapareció absorbido por un vórtice que lo arrastró de vuelta al Digimundo. Entre risas, Yumi y los gemelos se despidieron del grupo, separándose para ir a dormir a casa de la geisha mientras los demás cargaban con el pequeño digimon de vuelta a los dormitorios.