¡Buenas a todos! ¿Qué tal ha ido la semana? Yo la he tenido un poco movidita, pero no me ha impedido actualizar como es debido.

Hoy sí que tengo tiempo para recordaros que Code Lyoko y Digimon Frontier no nos pertenecen a raf-lily o a mí, que el número de personajes originales es bastante reducido y que si se parecen a los de otra persona, estamos abiertas al diálogo educado.

También tengo unos segundines más para agradecer vuestros comentarios (quienes los dejáis), aunque alguna vez tarde en responderlos o directamente no lo haga por falta de tiempo. Son un buen chute de energía y ánimos para seguir actualizando. Y por encima de todo, estamos muy agradecidas de seguir adelante sin trolls molestos criticando gratuitamente la historia, nuestro trabajo o a nuestros lectores/seguidores. ¡Por otra semana más así!

Y ahora, a disfrutar del capítulo, que ya toca. ¡Hasta la semana que viene!


Capítulo 62: Batalla agridulce

Aldamon sabía que su prioridad era retener a su clon. Aunque simplemente se tratase de una versión oscura de Agunimon, un incendio podría poner en serios problemas no sólo a sus compañeros, sino a todos en Kadic.

—No voy a dejar que achicharres a nadie, clon de pacotilla —dijo logrando apartar al clon del edificio.

Sabía que la ventaja de su clon era su resistencia y energías inagotables, por lo que decidió no malgastar su propia energía en ataques que más bien podrían golpear a sus compañeros. Tardó cinco minutos en encajar el primer puñetazo en su rival, aprovechando la ocasión para propinarle varios más antes de atraparle del brazo y lanzarlo por los aires.

—¡Oh, no! —exclamó cuando vio al clon empotrándose contra las ventanas del aula de química al recibir el impacto de un ataque perdido —. Bueno, un pequeño sacrificio por un bien mayor —decidió —. ¡Infierno de plasma!

—¡Maldito seas, Aldamon! —rugió Beowolfmon tras él —. ¿Se puede saber qué haces?

—¿Tú qué crees? —preguntó antes de saltar para esquivar varios dardos de fuego.

—¡Estás destrozando Kadic! —señaló —. Mira, yo no quiero ser partícipe de esto…

—¡Duskmon es peor que yo! —chilló —. A todo esto, ¿ya os lo habéis cargado?

—No, no ha venido. Hemos decidido ayudar a los demás —respondió dando media vuelta y eliminado de un tajo varios cubos —. Me voy a ayudar a alguien…

—¡Eh, yo necesito ayuda! —chilló, pero el lobo de luz ya se había alejado —. Mira que venir sólo para regañarme… —nuevos disparos de fuego le obligaron a cubrirse con el ala —. ¡Tranquilo, que no me he olvidado de ti!

—Vaya trabajo más patético —dijo una voz a su lado.

—¿Yla? Oye, no me vengas a sermonear tú también.

—Nada de eso —rió —. Vengo a ayudarte porque te estás conteniendo demasiado.

—Tampoco me animes a destruir más cosas…

—Sólo a tu clon —se encogió de hombros —. ¡Corriente de lluvia! —una gran cantidad de agua cayó sobre el clon de fuego, tirándolo al suelo y reteniéndolo.

—Así tendría que quedarse todo el tiempo —señaló Aldamon —. ¡Destructor solar!

—Muy débil —suspiró la del agua —. Hagamos las cosas bien hechas —sonrió envolviéndose en datos.

—¡Eh! —gritó el híbrido de fuego, apartándose para dejar espacio a BlackCalmaramon —. ¡No fastidies!

—Kim y yo entrenamos en la fábrica, así que no debería sorprenderle a nadie que sepamos digievolucionar.

—¿BlackZephyrmon también vuela por aquí? —preguntó con preocupación.

—Céntrate, Llamitas —indicó la bestia oscura del agua —. ¡Carga titánica!

—Uh, eso duele —murmuró Aldamon mientras veía cómo su clon era aplastado por la clon acuática.

—¡Lástima que no podrás advertirle a Duskmon de esto! —rió BlackCalmaramon, apartándose para dejar disparar al de fuego.

—¡Destructor solar!

—¡Uno menos! —saltó la clon cuando el cuerpo de BlackAgunimon se convirtió en un cúmulo de datos.

—Espíritu malgino corrupto, serás purificado por el fuego eterno. ¡Digicódigo, captura!

—Tengo que dejarte. Kim me espera —señaló la del agua.

—¡Gracias por todo!

Golpeando con sus tentáculos todo cuanto se encontraba entre ella y su compañera, BlackCalmaramon alcanzó a BlackZephyrmon. La copia del viento no pudo evitar echarse a reír al verla llegar.

—¡No tiene gracia! —chilló Yla.

—¡Eres peor de lo que imaginaba!

—¡Que te calles! —gritó propinando más golpes a todo a su alrededor.

...

Odd no podía dejar de protestar. Su clon le perseguía todo el tiempo y, para más fastidio, Dobermon estaba enfrentándose a otro Dobermon, causándole dolores de cabeza cada vez que intentaba ayudar a su digimon y, por error, casi atacaba a su compañero.

—Oh, venga… XANA, sabías que existía un Dobermon entre nosotros. ¿Por qué no le has pintado una señal al tuyo? ¡Flecha láser! Y otra para ti también, Dobermon intruso… ¡Flecha láser!

—¡Vigila esa puntería! —protestó Dobermon.

—Perdón… ¡Es que no sé quién eres tú! —exclamó tirándose del pelo.

—¡Odd, estate atento! —gritó Emily lanzando flechas al clon del gato.

—¡Ya lo hago! ¡Pero no identifico a mi Dobermon! —exclamó.

—¡Ése no es el problema ahora! —recordó volviendo a su pelea contra su propio clon.

Remugando, Odd volvió al combate contra su clon mientras se movía hacia los dos Dobermons, ambos atacándose como perros rabiosos y provocando que BlackCalmaramon cayese, con muy poco estilo, sobre alguien.

—¡Pero qué bonita forma de dar el golpe de gracia! —rió BlackZephyrmon.

—Aunque me gustaría saber cómo es que podéis digievolucionar, decidme mejor que no hemos matado a nadie de los nuestros —pidió Odd, disparándole a MarineAngemon mientras Kim ayudaba a la otra a levantarse.

—No es de los nuestros del todo —dijo Yla levantándose y mostrando a un inconsciente Guardromon —. Pero Dobermon morirá por ésta… Si adivino cuál de los dos es…

—¡Yo estoy igual! —chilló Odd.

—¡Cuida! —gritó la del agua, apartando con un tentáculo al clon del rubio —. Si me prometes que nos aclararás a todos quién es nuestro perrito bonito, te libro de ti mismo.

—¡Eh! ¡Que el chicle este ya no vuela tanto! —gritó Kim señalando a MarineAngemon.

—¡Voy a por Dobermon! —exclamó Odd.

Sin perder ni un segundo, el rubio siguió corriendo el trayecto que ambos digimons cánidos habían tomado en su pelea revolcándose. Cuando al fin se separaron, se detuvo y esperó hasta que uno de ellos se posicionó a poca distancia ante él.

—¿No deberías estar enfrentándote a tu clon? —preguntó.

—¡Mi Dobermon! —le señaló.

—¡Aleluya, me has identificado! —exclamó con ironía.

—Esta vez estoy contigo —dijo preparándose para disparar flechas.

—Cuento contigo —asintió lanzándose a la carrera con decisión mientras el digicódigo empezaba a cubrirle.

—¿Qué pasa ahora? —preguntó Odd, cogiendo su D-Tector y observando su brillo.

—¡Dobermon superdigievoluciona en… Cerberusmon! —el can de tres cabezas se cuadró ante el otro digimon.

—¡Muchísimo mejor! —saltó con felicidad Odd —. Ahora sí que no me equivocaré de objetivo… ¡Vamos allá!

Con la superioridad en tamaño y fuerza y el apoyo de Odd, a Cerberusmon le fue muy fácil atacar a Dobermon. Incluso atraparle y lanzarlo por los aires fue sencillo, haciendo que el digimon de menor nivel acabase a los pies de Lekismon.

—¡Fuego infernal! —atacó cuando lo vio moverse de nuevo. Los aullidos de Dobermon no tardaron en oírse con claridad.

—¡Bomba de luz de luna! —el agua del ataque de Lekismon apagó las llamas y sumió al digimon en el sueño —. ¿Eres mi compañero o mi enemigo? —preguntó posicionándose ante el de tres cabezas, lista para atacar.

—¡Somos de los buenos! —exclamó Odd detrás de Cerberusmon.

—Uf… Ya te iba a machacar —suspiró antes de agacharse y arrastrar el cuerpo de Dobermon junto a Leomon —. Otro menos.

...

Lopmon estaba paralizado por el horror ante lo que veía en los terrenos de Kadic. Junto a él, Patamon y Gatomon intentaban levantarle el ánimo mientras los Crossedmons empezaban a buscar alrededor cualquier señal de la Scyphozoa.

—¿Quieres que vayamos contigo? —preguntó la gata.

—No, no será necesario… Vosotros ayudad a los Crossedmons —indicó empezando a andar hacia la batalla. Antes de salir de la protección de los árboles, el símbolo del fuego en Aldamon y el D-Tector de Odd empezaron a brillar —. ¡Lopmon superdigievoluciona en… Antylamon! —de un salto, el conejo marrón se interpuso en el combate de Lilamon y Kumamon —. Perdonad el retraso.

—No ha sido nada —declaró la digimon floral.

—Sí lo es —respondió —. Rapidmon, por favor, has de reaccionar. ¡Soy yo!

—¿Le conoces? —preguntó Kumamon.

—Más de lo que os podéis imaginar —asintió mientras el otro conejo volvía a atacarles —. ¡Kumamon! ¡Hay que retenerle!

—¡Enseguida! —asintió el guerrero del hielo, rodeando al digimon verde mientras hacía crecer hielo.

—¡No te quedes fuera, Lilamon! —llamó Antylamon.

—¡Voy! —asintió colándose justo a tiempo en el espacio que Kumamon estaba cerrando.

—Rapidmon, te lo pido por favor, reacciona. ¡No me hagas tener que atacarte! —repitió Antylamon, ganando nuevos disparos como respuesta.

—¡No podré aguantar mucho tiempo esta prisión si sigue disparando! —advirtió Kumamon.

—Yo me encargo. ¡Doble polen! —atacó Lilamon.

La nube de polvo atrapó a Rapidmon actuando rápidamente, ralentizando sus movimientos notablemente y permitiendo que la digimon pudiese acercarse lentamente, expulsando aún más polen.

—Ya casi está —dijo caminando con calma.

—Demasiado fácil —murmuró Antylamon vigilando los movimientos de Rapidmon. Le faltaban escasos dos metros a Lilamon para acercarse cuando el verde cambió de posición —. ¡Cuidado!

—¡Disparo rápido! —el ataque obligó a la digimon a detenerse. De un empujón, la forzó a dejar de soltar polen y atacó a las paredes de hielo que les rodeaban.

—Oh, no, ¡Kumamon! —gritó la digimon al ver cómo el hielo caía y el guerrero del hielo salía despedido hacia el bosque.

—¡A un lado, Lilamon! —llamó Antylamon, saltando ante ella y forzando al otro a retrasarse.

Sacudiendo la cabeza, Kumamon se sentó sintiendo dolor en todo el cuerpo. Con un suspiro cansado, alzó la vista y estudió el campo de batalla. En un costado, Lekismon parecía proteger algo con la ayuda de un Cerberusmon. A poca distancia, Kim e Yla seguían intentando frenar los movimientos de MarineAngemon. Lo que descolocó al guerrero del hielo fue la posición de los guerreros híbridos.

—¿Es que al fin han acabado con Duskmon? —se preguntó, poniéndose en pie.

Le alivió ver que Mermaimon había tomado su posición en la batalla contra Rapidmon, apoyando a Antylamon mientras Lilamon buscaba una nueva oportunidad. Desde el aire, JetSilphymon apoyaba a Gaogamon en su combate contra WarGrowlmon frenando el avance del rojizo con su gran molinillo cada vez que el lobo azul caía al suelo. En otro costado, Beowolfmon se las veía persiguiendo a Beelzemon en apoyo a Persiamon y Coredramon mientras, a poca distancia, Reichmon repelía los ataques de Cyberdramon y buscaba abrirle huecos a Bijugamon.

—Xana-Lucemon, esta vez te has lucido —dijo.

Avanzó un pie para regresar al combate, aunque no muy seguro de a quién acabaría ayudando, justo cuando algo alargado empezó a rodearlo hasta alzarlo del suelo.

...

Doumon cerró los ojos, sopesando la situación. Había supuesto un golpe complicado perder a Leomon, a Dobermon y a Guardromon. También sabía que a Xana-Lucemon le haría poquísima gracia haber perdido el clon de Agunimon. Pero ver a la Scyphozoa capturando al guerrero del hielo hizo que la digimon no lo creyese todo en vano.

—¡Kodengeki! —el ataque de Kyubimon volvió a traerla de vuelta a su combate.

—Muy floja —declaró rechazando el golpe —. Se acabó el juego, niños elegidos… ¡WarGrowlmon! ¡Rapidmon!

—¿Qué pretendes hacer? —preguntó Kyubimon, demasiado sorprendida para atacar.

A la llamada, WarGrowlmon derribó de nuevo a Gaogamon y esquivó el ataque de JetSilphymon al tiempo que Rapidmon atestaba una patada en el estómago a Antylamon, lanzándolo contra las otras dos digimons.

—¡Retirada! —gritó Doumon. Con Beelzemon disparando, el resto de enemigos se reunió en un único punto —. A ver qué hacéis ahora —sonrió mientras los otros dos se situaban junto a ella.

—¿Qué pasa? —preguntó Yumi.

—¡Fuerza de trinidad!

—¡Esto es una locura! —chilló la digimon amarilla.

—¡Salid todos de aquí ahora mismo! —gritó Antylamon, apoyado en Mermaimon.

A la carrera, el grupo empezó a alejarse del trío de digimons y su ataque sin atreverse a mirar atrás. El único que se volteó fue Beetlemon al tropezar con un cuerpo caído.

...

El señor Delmas estaba al borde de un ataque de histeria. Aunque cada vez que aquellos monstruos aparecían, él sufría por la seguridad de todos en Kadic. Ese día el peligro había estado más cerca que nunca, resultando en un laboratorio y otra aula destruidas por culpa de los ataques.

—El fuego ha sido apagado y ningún alumno ha sido herido, aunque aún hay muchos desaparecidos —informó la profesora Hertz.

El hombre asintió mecánicamente, no muy seguro de si entendía del todo las palabras de la mujer. Su mente no trabajaba correctamente, aunque sabía que debía ponerse a pensar en las consecuencias de ese ataque cuanto antes.

...

Ace y Timy temblaban ante la rabia de Beetlemon, que cargaba con un aún atontado Kumamon en brazos. Ante ellos, Patamon y Gatomon intentaban apagar la ira del guerrero del trueno.

—¡Una misión tan simple y no la habéis cumplido como debíais! —exclamó.

—Beetlemon, ¿por qué no te calmas y nos dices qué te pasa? —preguntó Mercurimon.

—¡Mirad a Kumamon! —respondió estirando los brazos.

—No me muevas tanto… —pidió casi sin voz.

—¿Te has hecho daño? —preguntó Antylamon, logrando liberar al de hielo del otro guerrero.

—No… no mucho —respondió —. La Scyphozoa ha…

—¡Alguien no ha hecho bien su trabajo! —volvió a alzar la voz Beetlemon.

—¡No es culpa de ellos! —alzó la voz Gatomon, las garras por delante.

—Ellos han estado buscando, e incluso nosotros dos hemos echado un vistazo y no estaba en ningún lugar —dijo Patamon.

—Han movido su peor pieza más rápido aprovechando el ataque —dijo Jeremy.

—¡Kumamon no estaba precisamente tirado en un sitio imposible de ver!

—Beetlemon, ellos no tienen la culpa de que Xana-Lucemon haya sido más inteligente que nosotros esta vez —se le acercó Antylamon —. El daño ya ha sido hecho, no podemos cambiar eso.

—Miremos el lado positivo. Me he cargado a mi clon —señaló Aldamon.

—Y nos hemos librado de tres molestias —añadió BlackCalmaramon alzando sus presas con los tentáculos.

—¿Desde cuándo podéis digievolucionar vosotras dos? —preguntó con diversión JetSilphymon.

—Oh, bueno —se encogió de hombros su clon —. Nos aburrimos mucho en la fábrica, ¿sabes? No va mal hacer algo de ejercicio para mantenernos en forma. Que este cuerpo no se cuida solo, deberías saberlo.

—Desgraciadamente, tenemos un lado negativo —dijo Beowolfmon, mirando fijamente a Aldamon. El de fuego se encogió significativamente.

—¿Y por qué no pensamos en volver y descansar? —preguntó Odd, tirado en el suelo y con los brazos estirados hacia arriba —. Cerberusmon, ayúdame, anda.

—Qué raro que no me llames Kiwi —dijo el digimon, acercándose a él.

—Suena cutre tal y como te ves ahora.

—Regresemos, va —suspiró Aelita —. Las otras nos están esperando y seguro que están muy preocupadas.

—Nosotros iremos a la fábrica y llevaremos de vuelta a estos tres al Digimundo —señaló Antylamon. A un gesto suyo, las dos clones pasaron junto a él con sus cargas.

—Tened cuidado —pidió Grumblemon.