¡Hola a todos! Por aquí que me dejo caer para traer un capítulo y para deciros que raf-lily manda saludos desde un agujero, rodeada de trabajo y más trabajo, como muestra de su existencia en la Tierra. Algún día (esperemos que no muy lejano), posiblemente aparezca más allá del eco de su voz.

Gracias a los que nos seguís cada semana. Esperamos que os esté gustando la historia (y los que ya la conocíais, que os gusten los cambios) y que sigáis apoyándola semana tras semana.

Como siempre, recordar que Code Lyoko y Digimon Frontier no tiene el sello de ninguna de nosotras dos, que nuestros son un número reducido de personajes y que cualquier parecido con la obra de otro es una coincidencia que querríamos conocer para intercambiar opiniones.

Y sin más entretenimiento, os dejo con el siguiente capítulo de la historia.


Capítulo 75: Superando la impresión

Con esfuerzo, Hopper logró convencer a Aelita para quedarse en el cuartel mientras él volvía a fusionarse con Dorumon, evolucionando a Alphamon, para unirse a LordKnightmon y Dynasmon en la búsqueda de aliados.

También con mucho más esfuerzo, los tres ángeles lograron convencer a todos para que pensasen en cosas más animadas trabajando en la casa. Aunque algunos protestaron, prácticamente todos estuvieron de acuerdo con moverse para despistar sus mentes de todo lo que acababan de descubrir.

—Propongo que pensemos en la organización para ir a Kadic —dijo Jeremy.

—¿QUÉÉÉ? —protestaron Odd y Takuya.

—Hemos de decidir cómo iremos. Está claro que todos juntos no se puede ir —negó el informático —. Habríamos de hacer tres grupos mínimo para ir bien. Mientras uno estudia, los otros dos pueden actuar y…

—¿Y si hacemos alguna otra cosa? —preguntó Takuya.

—¿Cómo qué? —preguntó Jeremy, fastidiado por la interrupción.

—No sé…

—Podríamos hacer reformas en el cuartel —dijo Chiaki pensativa.

—¿QUÉÉÉ?

—Necesitamos tres cuartos más —continuó la chica mirando al trío Sunshine —. Aunque por ahora pueden dormir en la habitación de alguna de nosotras porque las camas son grandes, está claro que querrán tener su espacio también…

—¿Y por qué tres? —preguntó Odd.

—Bueno, Leire y Neila tienen a sus digimons… Cinco en una habitación también son mucho por muy familia que sean —observó Emily.

—Y también habríamos de darles a los peques una habitación —observó Sissi.

—¡Nosotros siempre dormíamos con alguno de vosotros! —exclamaron.

—Pero seguro que os apetece tener un dormitorio a vosotros también…

—A mí no me importa dormir con esos renacuajos —señaló Takuya —. Y está claro que a ellas tampoco les importa que Arya duerma en la misma habitación.

—Takuya, tú no tienes un digimon con el que compartir habitación —señaló Leire —. Y me niego a encerrar a Tailmon en el dispositivo cuando el resto del día es libre de ir por donde quiera.

—Lo mismo va para BlackGatomon —dijo Neila.

—Si he de compartir dormitorio con los mellizos, no tengo ningún problema —dijo Arya.

—Almita inocente, no sabe lo que dice —dramatizó Odd.

—Eh, que no le haríamos nada —dijo Ace claramente ofendido.

—Eso, eso, a ella no le haremos nada —saltó Timy, usando su poder para aparecer tras el rubio de repente, golpearle y regresar junto a su hermano.

—¡Eh! ¡Enana!

—Está bien, trabajemos en construcción…

—¡Oh! También necesitamos un medio de transporte —dijo Leire —. Todos tienen vehículo salvo nosotras —añadió.

—Eso puedo hacerlo ahora —asintió Jeremy.

—¿Yo podría tener uno? —preguntó Arya —. Por si acaso necesitaseis un transporte más…

—Y ya que estamos, podríamos tener un garaje —dijo Zoe, pensativa.

—¡¿Pero qué dices?! —preguntó Takuya tirándose del pelo.

—Bueno, se va a hacer más grande la parte superior, independientemente de cuántas habitaciones haya… Y teniendo en cuenta que una debería ser lo suficientemente grande como para que quepa una Magnadramon… El piso inferior tendrá un espacio enorme que también podría ser utilizado.

—¿Y ha de ser un garaje?

—Podemos montar otra sala de entrenamiento —comentó Teruo.

—¡Ni hablar! —exclamó Aelita —. Si lo que contaron los peques es cierto, seguro que Jeremy empieza a darle al cerebro y no duerme en semanas por inventar algo para la sala. Un garaje simple, donde guardar nuestros vehículos, y se acabó.

—Qué desconfiada eres… —susurró el informático.

...

Xana-Lucemon esperó hasta que ambos digimons se acercaron lo suficiente a ellos. Sabía perfectamente que habían perdido ante los niños elegidos por la notable bajada de energía fruto de una torre desactivada, pero quería conocer los detalles por los que dos digimons sumamente inteligentes habían fracasado antes de tomar una decisión.

—¿Y bien? ¿Qué tenéis que decirme de los niñatos? —pidió.

—Hicimos cuanto pudimos, amo… —empezó Minervamon.

—Lo sé, lo sé, me consta que habéis peleado hasta el final —interrumpió sin ánimo.

—Iban acompañados de Alphamon, mi señor. Ese digimon se interpuso en todos mis ataques.

—¿Alphamon? —preguntó.

—El líder de los Caballeros Reales.

—Ya veo… ¿Y qué hay de ti, Duftmon? —preguntó volviendo la mirada al otro digimon.

—Mi señor, a demás de Alphamon, los niños estaban acompañados por dos digimons especiales —dijo dando un paso al frente.

—¿A qué clase de digimons te refieres? —preguntó preocupado el ángel caído.

—Los Crossedmons, mi señor —respondió —. Son dos digimons únicos criados por los Guardianes en el pasado.

—¿Herederos de los Guardianes? —aventuró.

—No, mi señor.

—Entonces, ¿qué les hace tan especiales?

—No importa el nivel del digimon al que enfrenten, es imposible encontrar un punto débil en sus barreras.

—¡Eso es imposible! —rugió golpeando el brazo de su asiento.

—Uno de ellos es capaz de controlar el espacio mientras que su hermana domina el tiempo, amo Xana-Lucemon —dijo.

—¿El espacio y el tiempo? Explícate —ordenó cada vez más preocupado.

—Aun evolucionados al cuerpo adulto, el hecho de controlar el espacio le permite a uno de esos digimons desviar cualquier ataque o redirigirlo a voluntad. Cualquier intento de lanzar un ataque acaba en fracaso ante él.

—Continúa.

—La digimon del tiempo, por otro lado, puede paralizarte. Una vez te atrapa, es imposible escapar de los ataques que te lancen —siguió —. Aunque requieren de la presencia de otro digimon que lance ataques, ellos dos solos podrían derrotar un ejército controlando los ataques que les puedan lanzar.

—Entiendo… —dijo apretando los puños el ángel caído.

Por varios minutos, el silencio reinó en el lugar, con los dos digimons esperando ante él lo que fuese que el ángel caído decidiese hacer con ellos.

—Un momento… Estás diciendo que uno de ellos controla el espacio… ¿Es posible que cree vórtices dimensionales? ¿Un portal entre este mundo y el humano?

—Sí, mi señor —respondió Duftmon.

—¡MALDITOS NIÑOS ELEGIDOS! —estalló de repente, levantándose y lanzando un ataque contra una pared. Los dos digimons retrocedieron algo asustados ante tal reacción —. Con que ese ha sido el modo con el que habéis regresado al Digimundo, ¿eh? Usando a ese digimon… ¡Esta me la pagaréis, niñatos del demonio!

Minervamon y Duftmon se miraron preocupados. Ninguno de los dos se atrevía a decir nada ante la ira que desprendía Xana-Lucemon en ese momento. Temían que, cualquier cosa que dijesen, tanto buena como mala, podría provocar aún más al digimon alado. La puerta de la sala se abrió, dejando entrar a un sonriente Zamielmon.

—Amo Xana-Lucemon.

—¿QUÉ DEMONIOS QUIERES? —gritó con rabia. Los otros dos aún retrocedieron más, dejando el espacio para Zamielmon, que se cubrió el rostro con los brazos.

—Yo… yo…

—¿QUÉ QUIERES AHORA, MENTECATOMON? ¡MÁS TE VALE QUE SEA IMPORTANTE O TE ARREPENTIRÁS!

—Traigo buenas noticias… sobre el interrogatorio… a Phantomon…

—¿Noticias? —la tensión del ángel caído empezó a desaparecer visiblemente.

—Sí, mi señor. El Phantomon al fin ha hablado sin cantar…

—¡Al fin algo que merece la pena escuchar! —suspiró dejándose caer en su trono —. Adelante, infórmame.

—Verá, resulta ser que fue un digimon con forma de gato el que lo trajo de vuelta el día de su misión a la Tierra.

—¡ESOS MALDITOS NIÑATOS YA CONTABAN CON ESE DIGIMON EN AQUEL ENTONCES! —rugió Xana-Lucemon, amenazando con levantarse de nuevo y destrozar alguna pared más.

—No es lo único que he averiguado —dijo rápidamente Zamielmon —. Hay algo más, la verdadera identidad de uno de los niños… —dijo dándole un aire de misterio a la historia.

—¿Su identidad? —preguntó aburrido.

—Sí, mi señor… Hay una BlackGatomon entre ellos.

—¿Y a mí qué? —preguntó.

—Es una digimon que usted conoce muy bien, mi señor —dijo balanceándose sobre sus pies. Más alejados, Minervamon y Duftmon escuchaban no muy seguros de si el digimon estaba provocando al señor oscuro a propósito o era idiota.

—Dilo ya, Zamielmon, no me hagas perder el tiempo.

—La única mujer en el grupo de los Demon Lords, mi señor. Lilithmon —dijo con la entonación típica de los actores de teatro —. Los niños elegidos parecen tenerle mucho cariño, mi señor.

—¿Qué? —preguntó sorprendido.

—Tengo entendido que no ha estado aquí por mucho tiempo. Así que a menos que su ausencia se deba a que está en misión secreta, os ha traicionado vilmente, mi señor.

El silencio se hizo varios minutos. Para Zamielmon, aquello no suponía nada; para los otros dos digimons a la espera, aquello sólo podía significar que el ser sentado en el trono estaba o intentando contenerse o buscando toda la rabia posible para estallar.

—Fuera. Todos —ordenó.

—Como ordene, mi señor —dijeron los tres, Zamielmon con una gran reverencia.

En la soledad del salón del trono, Xana-Lucemon empezó a gritar. Cualquiera que estuviese cerca de aquella sala podía oírle perfectamente, así como sentir la magnitud de su rabia. El ángel caído no podía evitar recordar momentos del pasado, tiempos en los que aquella digimon había estado moviéndose por la fortaleza de los Demon Lord. Recordaba perfectamente su actitud fría ante todos y el apoyo a sus ideales, aunque también las muchas veces que dedigievolucionaba hasta convertirse en una simple gata negra y desaparecía del lugar sin decir a dónde iba.

—¿Por qué lo has hecho, Lilithmon? —preguntó a la nada el ángel caído, dejándose caer junto al trono y mirándose las manos —. ¿Por qué me has traicionado?