¡Feliz y caluroso finde! Séptima semana y si no he perdido la cabeza, creo que es porque la tengo sobre el cuello... ¿Qué tal por otros rincones del planeta? Espero que todos bien y con ganas de seguir adelante.

Gracias a los que os pasáis a leer, dejáis review y escribís mensajes. Es muy agradable hablar con alguien que no sea la gente con la que convivo 24/7, ayuda mucho a despistar el coco de la situación en la que nos encontramos (lo digo para animar a más gente a que escriba). Quizás sería de agradecer aún más que FanFiction me notificase cada vez que llega un mensaje y no tener que venir yo expresamente cada hora a ver si hay alguien que ha respondido hace un minuto o hace 59. Pero bueno, qué se le va a hacer.

Como siempre que no tengo pereza de escribir DISCLAIMER, Code Lyoko es de MoonsCoop, Digimon de Toei y por ende, todo lo que está oficialmente en esas dos franquicias no nos pertenecen ni a raf-lily ni a mí. Por lo demás, personajes originales hay poquitos y si se parecen a las obras de otros, desgraciadamente estamos demasiado avanzadas para hacer cambios, así que estamos disponibles a mantener larguísimas conversaciones con el dueño de la similitud o coincidencia que nos lleve a ponernos en contacto.

Y ahora ya, os dejo con el capítulo, para que lo disfrutéis una semana más. ¡Hasta el finde que viene!


Capítulo 88: No tan fácil

El ataque de Xana-Lucemon a Kadic no podía quedar sin castigo a ojos de los niños. Por ello, a la mañana siguiente, Arya y los tres ángeles se quedaron en la puerta del cuartel despidiendo al grupo entero mientras maquinaban las excusas que daría a todo aquel que apareciese preguntando por ellos.

En poco más de dos horas, el grupo llegó a los pies de la montaña Mugen. No les causó ninguna impresión encontrar el lugar vacío, sin rastro alguno de la presencia de ShellNumemons siquiera, cuando divisaron, en lo más alto, el brillo rojizo de una torre activada entre la niebla.

—Muy listo, Xana-Lucemon —protestó Odd —. ¿Dónde has dejado el equipo de escalada?

—Odd, idiota, mira bien —señaló Sissi.

—¡Ah! ¡Un camino! Bueno, eso está mejor —dijo echando a andar.

—Esto se ve demasiado tranquilo —observó Jeremy.

—Será que una torre en lo alto de una montaña difícil de trepar no necesita mayor vigilancia a ojos de Xana-Lucemon —sonrió Takuya —. Por una vez que tenemos el camino libre…

Con calma, aunque algunos más atentos a su alrededor que a cualquier conversación, el grupo entero empezó a hacer camino hacia la cima. Aunque el objetivo cada vez más cerca era motivo de ánimos, la preocupación crecía en algunos cada vez más.

—Repito, es una torre bastante inaccesible —insistió Takuya.

—Si no puede subir nadie, no hay necesidad de poner vigilantes —añadió Odd.

—Sigue sin gustarme nada tanta tranquilidad —dijo Jeremy.

—Preocupaciones tuyas —quitó importancia el rubio.

—Estoy con Jeremy —dijo Aelita sacando su dispositivo —. ¡Código digital Lyoko, digievolución!

—¡Venga ya! —exclamó Takuya, viendo cómo más de uno imitaba a la pelirrosa.

—El camino se pone feo un poco más arriba, si no recuerdo mal —comentó Tommy, también activando el D-Tector y digievolucionando.

—Oh, vamos, ¿y no se puede ir con vehículo? —preguntó Odd.

—También será complicado para vosotros —dijo Beetlemon mirando a los digimons en forma infantil.

—Es verdad —asintió Ace —. Sólo un gato ágil podría subir sin problema.

—Lo que quiere decir es que hasta a él le supone un reto subir sin digievolucionar —rió Timy al tiempo que los datos los envolvían a ambos.

—¡Espíritu digital, doble digievolución! ¡JetSilphymon!

—Eso ya es pasarse —señaló Takuya. Tras la del viento, Beowolfmon y Reichmon también aparecían entre los datos.

—¡Renamon superdigievoluciona en… Taomon!

—Sí, claro, que Renamon también tiene problemas para subir —dijo Odd.

—Escucha, Odd, quizás no hay enemigos porque hay otro tipo de trampa preparada para vosotros —dijo Labramon, el único aún en nivel infantil.

—Y por eso digievolucionan todos, ¿no?

—Hombre, pues…

Antes de que el digimon pudiese responder algo, una serie de esferas de fuego impactaron alrededor de ellos levantando una gran nube de polvo. A regañadientes, Odd y Takuya digievolucionaron, al igual que Labramon y los pocos que aún no lo habían hecho.

—Al fin damos con ellos —sonó una voz femenina, alertándolos a todos.

—¿Qué? ¿Seguís pensando que ha sido mala idea digievolucionar? —cuestionó Jeremy.

—No, no lo pensamos —respondieron con fastidio Odd y Aldamon.

—Preparaos —alertó Reichmon, escudo en alto.

Cuando el polvo se asentó de nuevo, el grupo se sorprendió al sólo encontrar a seis digimons ante ellos, ninguno desconocido por desgracia. Más de uno miró alrededor, a la espera de la aparición de algún molesto monstruo de XANA, pero nada apareció.

—Estamos de suerte, vienen solos —señaló Merukimon.

—Tanto mejor —declaró sonriente Minervamon —. Sus refuerzos son un estorbo muy pesado…

Sin que nadie pudiese evitarlo, Minervamon se lanzó con la espada por delante contra ellos. Rápidamente, el grupo se separó para evitar el ataque de la digimon, aunque una de las mitades no tardó en arrepentirse del movimiento al verse cerca de la ladera de la montaña, a nada de caer precipitadamente de hacer un movimiento en falso.

—¡Hay que contraatacar! —exclamó Aelita juntando las manos y empezando a crear una esfera para lanzar contra Minervamon —. ¡Campo de energía!

—No te va a ser tan sencillo —se interpuso Apollomon, desviando con facilidad la esfera rosada.

—¡Apártate! —gritó la pelirrosa. Crescemon no tardó en lanzarse contra el digimon rojizo, dispuesta a abrirle un hueco para pasar a su compañera, pero el digimon las retuvo a ambas.

—¡Cuidado, Aelita! —llamó Jeremy, preparándose para ayudarla.

El chico tenía a tiro a Apollomon cuando MachGaogamon lo alzó en brazos y apartó de un ataque. Sorprendido, miró hacia atrás, a donde ShineGreymon sonreía con diversión.

—¿Una pelea como antaño, viejo amigo?

—Maldita sea… No nos queda otra —protestó el informático.

—Recuerda lo que nos dijo Patamon sobre él —susurró el licántropo —. No podemos permitirle que incremente su poder.

—Sí, lo sé —asintió mirando de reojo la pelea de la pelirrosa.

Suspiró aliviado al ver a Sissi y a Lilamon uniéndose a aquel combate. Ligeramente más tranquilo, volvió a centrar su atención en ShineGreymon, notando a ambos lados a Beetlemon, JetSilphymon y BlackZephyrmon, listos para atacar.

El fuerte aleteo de Wingdramon estuvo a punto de descolocar a más de uno. Por suerte, William le guió mientras Emily, al otro costado, preparaba una gran flecha de fuego para lanzar contra Merukimon.

En tierra, Mermaimon, BlackCalmaramon, Reichmon y Persiamon mantenían despistado al digimon, procurando dejarlo en buena posición para la arquera.

—¿Le hemos dejado fuera de combate ya? —preguntó Persiamon cuando la gran flecha impactó sobre él.

—Dudo que eso haya sido suficiente —respondió Reichmon.

—¡Cuidado! —alertó Mermaimon.

Con el ancla y la lanza en alto, los dos híbridos se prepararon para repeler el ataque del digimon. Sin embargo, Merukimon salió directo hacia el cielo, al dragón azul que aún sobrevolaba por encima de ellos.

—¡Imagen espejismo! —a gran velocidad, Merukimon se lanzó contra Wingdramon con su cuchillo por delante, embistiéndolo y haciéndole perder vuelo.

—¡Salta Em! —llamó William.

—No creáis que podréis escapar vosotros —dijo Merukimon viendo cómo Persiamon y BlackCalmaramon ayudaban a los dos chicos a tocar suelo —. ¡Encanto espiritual!

—¡Ay, no! ¡Espíritus! —chilló Persiamon.

—¡Espaldas juntas! —gritó Reichmon.

Rápidamente, el grupo se reunió mientras intentaba librarse de los espíritus invocados por el otro digimon.

...

Minervamon habría lanzado un ataque contra aquellos que no habían acabado con las espaldas contra la pared rocosa de no haber sido por la rápida actuación de Odd y Aldamon. Aquello había hecho que todos se recolocasen bastante rápido, cubriéndose las espaldas ante el movimiento de los demás rivales.

—¿Cómo puede cargar con semejante espadón con lo menuda que es? —preguntó Leire apretando con fuerza su báculo.

—Encontremos una forma de que lo suelte —animó Gigasmon.

—Hagámoslo antes que encuentre una forma de tirarnos a todos —dijo Cerberusmon.

—¡Angewomon, ten cuidado! —pidió Leire a su digimon, ligeramente aventajada en el aire.

A poca distancia, Mervamon también había intentado hacer caer a más de uno usando la serpiente en su brazo izquierdo. Ulrich y Neila habían tenido que vigilar muy bien sus pasos al retroceder para esquivar las mordidas mientras Kumamon se movía casi como una goma de un lado a otro.

—Si intentamos atacar por un lado, nos da un espadazo. Si vamos por el otro, la serpiente nos quiere morder —protestó Ulrich.

—Tenemos que coordinar nuestros ataques para lograr desarmarla —dijo Yumi —. Neila, ¿crees que podrás retener ese brazo con la serpiente con tu guadaña?

—Puedo intentarlo —asintió preparándose.