¡A las muy buenas a todos! Octava semana y debo decir que eso de la desescalada está muy bien, sí, pero salgo a la calle y es como estar en un videojuego de esos de "esquiva absolutamente todo o mueres". ¡Uff! Menos mal que lo máximo que tengo que evitar en el ordenador son las páginas de publicidad que aparecen así salvajemente de la nada...
Sí, hoy actualizo un poquitín a deshora porque se me están haciendo todos los días idénticos, me entretengo haciendo faena que me obligo para matar la monotonía y acabo perdiendo el norte, el sur y no pierdo la cabeza porque aún se mantiene sobre el cuello.
Gracias a los que os pasáis por hacerlos, a los que dejáis review por gastar unos cuantos segundos (o minutos) más en la página y a todos los silenciosos por existir. También contáis como puntitos de ánimo cuando me aburro mucho y voy a ver cuánta gente ha leído el capítulo en total (que suele ser cada medio año o así, tranquis todos, no me he vuelto loca de psiquiatra aún).
Y pasamos del DISCLAIMER que ya os conocéis (y si no, creo que la semana pasada lo escribí), dejo de aburriros y al lío.
Capítulo 89: Ignitemon
Aunque de los seis digimons, Ignitemon era el que en menor nivel de evolución se encontraba, el grupo con el que peleaba estaba empezando a estar cansado de él.
—¡Te mueves más que Duftmon encadenado al sol! —chilló CrossTimemon —. ¡Para quieto ya, canijo!
—¿Y esa comparativa? —preguntó Mercurimon.
—Larga historia, quizás algún día la recordáis —suspiró CrossSpacemon. Ni los pequeños vórtices que abría para confundir al rival estaban sirviendo.
—Sin saber de qué va la cosa, estoy con ella. Es imposible apuntar bien —dijo Beowolfmon, desistiendo en intentar dispararle al digimon.
—¡Zanca de metralleta! —Arbormon también intentó atrapar a Ignitemon, acabando con sus brazos a escasos centímetros de atrapar a alguno de los compañeros —. Imposible… ¿No puedes tragártelo al interior de Sephirotmon?
—Es demasiado rápido para mí, ¿qué esperas que pase con el espíritu animal?
—Si lográsemos retenerle en un punto, no habría problema para Sephirotmon —dijo Beowolfmon.
—Imposible —volvió a negar el del metal —. Mira a Timy, le está esquivando las cadenas.
—Quizás a ella la esquiva, pero a mí no —dijo el digimon del espacio —. ¡Ve cambiando de digievolución, que te lo serviré en bandeja de plata!
—Oye, ¿has querido hacer un chiste o algo? —preguntó la del tiempo, recogiendo las cadenas cuando su hermano la adelantó.
—¡Mercurimon, cambio de digievolución a… Sephirotmon!
—¡Aunque os hagáis más grandes, seguiréis sin lograr nada! —dijo el digimon poseído, saltando de un lado a otro.
—¿Qué te apuestas? —sonrió CrossSpacemon, desapareciendo de repente para reaparecer a la espalda de Ignitemon —. ¡Espacio alternativo!
Una cúpula plateada cubrió al instante a Ignitemon junto al digimon del espacio. Sin dudarlo, se lanzó contra la pared, pero fue repelido para diversión de CrossTimemon.
—¡Al fin parece que estás en problemas, renacuajo! —señaló la digimon.
—Buen trabajo, Ace —felicitó Beowolfmon —. ¿Y ahora?
—Tan sencillo como esto —dijo caminando con total tranquilidad hacia Sephirotmon.
A cada paso del digimon, la barrera se fue moviendo también, empujando a Ignitemon y obligándolo a avanzar hacia donde CrossSpacemon se dirigía. Con facilidad, el digimon con casco de gato alcanzó la esfera inferior de Sephirotmon.
—El espacio es lo suficientemente reducido como para que no falles —dijo extendiendo una mano y tocando la esfera. Al instante, la barrera rodeó también a la bestia de metal —. Cuando quieras.
—¿Seguro?
—Tranquilo, la barrera desaparecerá liberándote en cuanto nos hayas absorbido —rió.
Sin perder el tiempo, Sephirotmon absorbió a los dos digimons en la barrera, notando cómo se deshacía a su alrededor al desaparecer su creador. Tras comprobar rápidamente que ambos digimons ya corrían en la esfera en la que los había dejado caer, se volvió hacia los otros tres y les hizo entrar antes de apartarse ligeramente del campo de combate. Si bien de aquella manera podría ser una buena ayuda para sus compañeros, lanzando los ataques de sus compañeros potenciados, prefería no llamar demasiado la atención.
Tras asegurarse que quedaba bien cubierto, materializó la forma de Mercurimon en su interior, apartado del movimiento que ya se daba en la zona.
—Lo siento, chicos —dijo uniéndose a ellos —. He pensado que, por lo escurridizo que es, estaría mejor en un lugar donde no pudiese moverse cómodamente, pero…
—No pasa nada, ha sido una buena idea traernos a una zona llena de espejos —dijo Beowolfmon para tranquilizarle.
—Aunque hay que tener puntería para acertar con tantos reflejos —dijo Arbormon justo cuando una cadena dorada volvía directa contra su cara.
—¡Perdón! —dijo CrossTimemon, recuperando su cadena de un tirón —. Le he lanzado al reflejo en vez de al original.
—La he liado un poco, ¿no? —cuestionó el del metal.
—Tranquilo, es cosa de mi hermana, que es una patosa —declaró CrossSpacemon alzando una mano.
—¡¿A quién llamas patosa?! ¡Tú aún no has hecho nada útil!
—Oye, yo también tengo problemas, ¿sabes? —protestó —. ¡Deformación del espacio!
—Oh, vamos, vas a controlar eso en un espacio tan incómodo como este —chasqueó la lengua su hermana.
—Vale ya los dos —regañó Beowolfmon antes de disparar contra el escurridizo Ignitemon.
Como era de esperar, el digimon esquivó el ataque, haciendo que chocase contra uno de los duros espejos a su espalda y rebotase de regreso hacia donde Mercurimon intentaba atacar. En el último momento, sin embargo, el ataque volvió a rebotar contra un muro invisible e impactó contra Ignitemon.
—¿Ves? Tenía que estudiar el lugar antes de actuar —sonrió con superioridad el digimon del espacio.
—Buena jugada, Ace —señaló Arbormon.
—Pues ahora que está así la cosa… Hay que aprovechar —decidió la del tiempo haciendo aparecer más cadenas —. A ver si eres capaz de escapar de esta.
Ignitemon siguió moviéndose a un lado y a otro, esquivando con más dificultad las cadenas que se movían sin orden alguno hacia él, hasta que un frío espejo a su espalda le dejó arrinconado a merced de aquellas doradas serpientes metálicas.
—No me dejaré atrapar tan fácilmente —dijo sacando un par de armas de su espalda y haciéndolas girar ante él. Un extraño sonido empezó a vibrar en aquel espacio reducido.
—¿Qué está pasando? —preguntó Beowolfmon cubriéndose los oídos.
—Me siento algo débil —murmuró Arbormon.
—Maldito enano con recursos… —protestó CrossTimemon, soltando sus cadenas y cubriéndose las orejas.
—La cabeza me da vueltas —dijo CrossSpacemon, cayendo de rodillas al suelo.
—¡Ya sois míos! —exclamó Ignitemon, lanzándose contra ellos con las armas aún girando ante él —. ¡Entregaré vuestros datos al amo Xana-Lucemon!
—¡No tan rápido! —un espejo apareció de golpe ante el digimon, haciéndolo chocar inevitablemente. Con un único gesto de Mercurimon, más espejos rodearon al digimon, trayendo consigo el silencio —. ¡Ahora, Timy!
—Voy… —asintió —. ¡Cadenas del tiempo!
Atrapado entre los espejos y sin movilidad, Ignitemon vio cómo las cadenas doradas serpentearon por su cuerpo hasta tenerlo completamente inmovilizado. Intentó sacudirse para librarse de ellas cuando los espejos se separaron, pero no sirvió de nada más que para cansarlo más.
—Si al final, todos caen en mis cadenas —sonrió victoriosa la elfa digital.
—Ya, ya, podría dar el nombre de alguien que te esquiva cuando no se le pilla por sorpresa —le murmuró su hermano.
—¡Cállate, bocazas! —protestó antes de asegurar la cadena con una mano y golpear con el otro puño al digimon del espacio.
—No os peleéis ahora —se interpuso Beowolfmon —. No queremos que se nos escape.
—Tranquilo, papi, éste no va a poder hacer nada hasta que no le libere yo. Y no lo pienso hacer —sonrió la digimon. A su lado, CrossSpacemon se frotó los golpes.
—Gracias por salvarnos, Mercurimon. Suerte que eres el dueño del lugar.
—No hay de qué, Arbormon —rió el del metal —. Pero, ¿ahora qué? Le hemos capturado…
—Podría darnos información —comentó Beowolfmon.
—¡No pienso decir nada! —exclamó Ignitemon.
—Muy dispuesto a darnos información no parece estar —dijo Arbormon.
—Creo que sé cómo lograrlo —dijo Beowolfmon —. Mercurimon, sácame de aquí. A ser posible, lejos de la batalla, si es que sigue habiendo. Y hacia arriba.
—Aún siguen, aún —asintió mientras caminaba hacia un espejo y se introducía en él.
—¿Cuánto debemos llevar aquí dentro? —preguntó Timy.
—Si tú que controlas el tiempo no lo sabes…
—¡Ace! ¡No soy un maldito reloj con patas! —protestó la digimon, volviendo a lanzarse sobre su hermano sin soltar las cadenas.
—Basta ya los dos, no es momento ni lugar para las peleas —resopló el híbrido.
—Está bien —sonrió CrossTimemon, inocentemente, sentada sobre su hermano.
—Y sal de encima de tu hermano.
—No, si estoy acostumbrado, papá —dijo con aburrimiento CrossSpacemon.
—Ya puedes salir —apareció Mercurimon —. Pero, ¿qué vas a hacer?
—Desconectaré la torre —respondió avanzando hacia el ojo que apareció —. Quizás así, logramos liberarle del control de Xana-Lucemon. ¿No se supone que es el digimon con menos nivel del grupo que nos ha atacado?
—¿Crees que funcionará? —preguntó Arbormon.
—Hay que probarlo.
...
Beowolfmon miró alrededor, situándose, antes de mover su vista a donde oía el jaleo de las peleas. A su lado, Sephirotmon se movió levemente, indicándole con un sencillo movimiento hacia dónde debía ir. Sin perder más tiempo, empezó a subir lo más rápido que pudo por la escarpada pared, agradeciendo la idea de Sephirotmon de haberse apartado tanto y tan hacia arriba, acortándole el camino.
Antes de lo imaginado, llegó a la cima de la montaña, donde esperaba la torre activada completamente desprotegida. Tras revisar que no había nadie esperándole y que nadie le había seguido, aunque confiaba en Sephirotmon, que le habría llamado la atención, caminó hacia la torre y atravesó su pared.
No le sorprendió ver su digievolución deshaciéndose. Con un suspiro, Kouji se mentalizó para lo que vendría después de desactivar la torre mientras corría al centro de la plataforma.
—Que funcione, por favor —pidió mientras escribía "Frontier" en la pantalla.
Todo lo rápido que la torre le permitía, volvió a descender y salió al exterior, encontrándose con la esfera superior de Sephirotmon haciendo guardia.
—Está afectándoles la desactivación —informó la bestia del metal —. Digievoluciona rápido por si acaso.
—Gracias.
