Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.

José Ortega y Gasset

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Camine fuera de la aerolínea, intentando marcar el número de la caseta de taxis del pueblo. Lo puse sobre mi oreja una vez más, y una vez más la jodida casetera fue la que me respondió:

"Lo sentimos. El servicio no está funcionando por el momento. Inténtelo más tarde"

¿Qué pasaba con los Newton? ¿Su servicio no era las veinticuatro horas del dia? Debí haber pensado en un plan de respaldo.

Pisoteé sobre la nieve todo el camino de ida hasta una cafetería al otro lado de la calle.

Me estaba congelando.

Con las fiestas Navideñas tan cerca, una nevada había caído sobre Seattle de forma inesperada, lo que atraso el aterrizaje del avión un poco.

Los copos caían uno sobre otro, creando pequeñas montañas y caminos repletos de nieve. Fue lo que más extrañe de Washington cuando estuve en Malibu, el ambiente frio y un buen chocolate caliente.

Había creído que con el tiempo podría convencer a Jacob de pasar unos meses al año en Forks.

Habría conseguido que se enamorada de la vida tranquila.

Me pellizque a mí misma el brazo, regañándome por seguir recordando aquel imbécil. Me llevaría algo de tiempo, pero siempre podía andar por ahí y encontrar a un hombre. Preferiblemente cobrizo y con los brazos inundados de tatuajes… irritante y…

El claxon de un auto me saco de mis pensamientos. Directo hacia mi realidad fría e inerte. Sin hombres cobrizo ni niños de ojos azules risueños.

¿Por qué estoy pensando en ellos? ¡Apenas compartimos un par de horas! No es como si los volvería a ver, ¿o sí?

Resistí las ganas de regresar sobre mis pasos a través de la nieve y de vuelta a la aerolínea.

¡Aléjate!

La última vez que me deje llevar fue con Jacob y heme aquí.

Solo... necesitaba un taxi para terminar por irme a casa de una buena vez, y un buen café o chocolate, algo que quitara el frio más allá del clima actual.

—¡Oye! —una voz dijo a mis espaldas.

Escaneé toda la calle, sin ver realmente a nadie. Pero al girar de nuevo, note una gran camioneta roja cuatro por cuatro estacionada en la esquina a un par de metros.

Intente obviarlo, pero no pude evitar el revoloteo que vino desde mi pecho cuando vi a Edward y Anthony sentados en la camioneta.

Ambos me miraban expectantes.

Ellos habían bajado del avión primero que yo. Y lo único que recibí fue un asentamiento de parte de Anthony con sus bonitos ojos azules y un: "Hasta pronto, dulce" de parte de Edward.

De donde venía el apodo, no lo sé, pero me gustaba. Dulce. Jacob odiaba los apodos cariñosos. Fue algo que quedo fuera de nuestra relación desde nuestros primeros encuentros. No voy a decir que no me decepciono, siempre tuve una vena romántica gracias a mi madre.

Había querido aparentar una imagen diferente, así que me despedí de ellos deseándoles buen viaje y felices fiestas.

Edward se inclinó fuera de la ventanilla del auto.

—¿Hace cuánto bajaste del avión, dulce?

Mi primer instinto fue acercarme a la camioneta, pero lo reprimí. Seguí en la misma posición.

—Fui la última fila en bajar.

Edward alzo una ceja.

—¿Alguien va a recogerte?

Levante el celular en mi mano derecha y lo señale.

—Eso intento. Pensaba tomar una cena tardía en la cafetería. —apunte a mi espalda— Seguro alguien terminará por responder.

—No estoy tan seguro. —acaricio un punto bajo su barbilla— La señal debe estar un poco caída por la nieve.

Aquello me descoloco.

—Mierda.

Anthony asomo la cabeza por arriba de los brazos de Edward.

—¿Por qué no nos acompañas? Iremos a La Push a visitar al abuelo Billy.

Guarde mi celular en uno de mis bolsillos.

—¿Billy Black? —fruncí el ceño.

No podía ser. ¿Estábamos hablando del mismo tipo?

—Sí. —respondió Anthony por Edward.

—¿Eres hijo de Billy?

Una serie de emociones pasaron por los ojos de Edward, pero me fue imposible identificar alguna.

¿Podía ser una coincidencia? Que me jodan si entre todas las personas de Malibu, me fui a encontrar con el hijo de Billy Black.

Sabía algo al respecto, en Forks es casi imposible guardar un secreto. No que el chico a cargo de Billy fuera un secreto, solo una noticia nueva que escandalizo a medio pueblo.

Al final del día, todo se termina sabiendo.

—Es una larga historia, —esquivo el tema— pero Tony tiene razón, puedes venir con nosotros. Vas a Forks, ¿no?

Dude.

—¿Cómo lo sabes?

Edward me dio una sonrisa torcida.

—Te lo dije, se llama destino. Si subes al auto, puedo comenzar a contarte.

Miré a mí alrededor, analizando mis opciones.

Si la señal estaba caída, me resultaría imposible comunicarme con los Newton o mi familia. Y un taxi de Seattle a Forks sería demasiado costoso, ni siquiera tenía conmigo suficiente efectivo. Había pensado llamar a Renne apenas entrará al pueblo para que me prestara algo de dinero, pero eso solo traería más preguntas.

Y no quería un interrogatorio de parte de mi madre.

—¿Cómo sé que no vas a secuéstrame? —tonteé, porque en el fondo, sabía que estos dos chicos eran inofensivos.

Dejó salir una carcajada.

Una risa rica, ronca y tintineante que me provoco escalofríos por todas partes.

—No acostumbro secuestrar chicas gruñonas. Sexys si, gruñonas no.

Entrecerré los ojos.

—Aunque... —su mirada me comenzó a acariciarme, desde los hombros, vientre, hasta las caderas— puedo pensarlo si eso es lo que quieres.

Anthony silbo y se rio entre dientes.

—Están siento unos idiotas.

Suspire.

—¿Eso es un "si"?

Comencé a caminar hacia el lado del copiloto.

—Eso es un "no tengo otra opción". —respondí.

Anthony bajo de la camioneta y me ayudo con mi maleta. La subió a la parte de atrás y la cubrió con una lona. Después se subió al único asiento en la parte de atrás cediéndome el asiento del copiloto.

—Gracias. —sacudí mi mano sobre su cabeza, revolviendo su cabello.

—Lo que sea. —me dio una sonrisita, antes de volver a su celular y colocarse los audífonos de nuevo.

Saque mi chaqueta mullida para no mojar los asientos. El hombretón observo cada uno de mis movimientos, luego subió las ventanillas y encendió el aire caliente de la camioneta.

—Gracias.

Me guiño un ojo en respuesta.

Edward comenzó a conducir, tarareando entre dientes.

No pude evitar —de nuevo— quedarme embobada por los tatuajes de sus brazos.

Cada uno era una obra de arte, uno mejor que otro.

En el brazo derecho comenzaban desde la muñeca, donde un ángel de grandes alas levantaba su flecha contra alguien en el suelo, a su alrededor, se podían ver cuerpos inertes, por lo que deduje que se trataba de un ángel vengador o alguna cosa de esas. Por arriba había una cruz con dos alas y un par de placas ilustradas. Los nombres de alguien se leían. Intente leerlos desde donde me encontraba, pero me fue imposible. La cruz daba paso a otro ángel por la parte superior, donde sus grandes alas abarcaban todo el brazo y parte del hombro, terminando en un par de resplandores.

Se veía todo muy profesional.

Quien quiera que hizo los tatuajes en sus brazos tiene mucho talento.

En su brazo contrario los tatuajes comenzaban desde la mano, abarcando desde el dorso. La cabeza de un dragón adornaba la pálida piel, mientras que su cuerpo subía y se enroscada por la muñeca hasta el antebrazo y abarcaba toda la piel disponible a su paso.

Me pregunte a donde llegaría…

Edward debió notar mi escrutinio, porque me echo un vistazo.

—¿Te gustan? —fue lo que pregunto.

Carraspeé avergonzada.

—Son... —Intente buscar una palabra lo suficientemente buena sin que delatara mi fascinación por los diseños en su piel— realmente buenos.

Rio.

—No creo que Aro aceptaría esa descripción.

—¿Quién es Aro? —pregunté.

—El padre de Anthony. —maniobro para girar en una curva— Somos buenos amigos, Tony lo ve de vez en cuando, más cuando necesito un retoque para los dibujitos en mis brazos. Aro no es muy estable, asi que nunca hablamos sobre dejar a Anthony con él. —echo una mirada por el espejo retrovisor para asegurarse de Anthony. El chico se encogió de hombros, ignorándonos completamente— Estoy seguro que Tony te dijo algo sobre su madre.

—Dijo que murió. —no quería seguir metiendo mis narices, así que lo mantuve simple para Anthony.

No me quería ver como una chismosa.

—Nessie y yo venimos de un hogar muy disfuncional. —comenzó a decir— Nos separaron a una corta edad de nuestros padres y entramos al sistema de acogida. Gracias a Dios siempre permanecemos juntos, pero algo rompió a Nessie, —apretó el volante hasta que sus nudillos se volvieron blancos— y jamás se recuperó. Comenzó con las drogas a los quince años, luego se embarazo y desapareció por meses. Pensé que estaba muerta en alguna zanja con una sobredosis, hasta que un día me llamaron por un niño que podía ser el hijo de mi hermana. Solo tenía diecisiete años, pero asumí la responsabilidad. Me faltaba un año para la mayoría de edad, así que el sistema de acogida me designó un último hogar. Y allá vamos.

Había escuchado sobre el hijo adoptivo de Billy.

Después de perder a su hijo en un horrible accidente de moto, el mejor amigo de mi padre comenzó a aceptar niños de acogida en su hogar. No duraban mucho, hasta que uno si lo hizo. Aunque las historias no coincidían mucho con Edward.

Hablaban de él como... basura, como un delincuente qué se aprovechaba de la caridad de Billy, una alimaña. Sin embargo, en toda la historia nunca escuche nada sobre un bebé. Rayos. Tal vez si lo mencionaron alguna vez, pero en ese entonces yo solo tenía trece años. No me importaban mucho los chismorreos del pueblo.

Malditos imbéciles.

—Billy. —complete.

—Sí. Se comportó como todo un campeón, cualquiera en su lugar se hubiera echado para atrás cuando me vio con un bebé en brazos. Él no. Lo demás es historia. —zanjo en tema— Conseguí un buen trabajo en el pueblo, pienso quedarme por aquí un tiempo.

Según la historia que me había contado, podía imaginarme porque.

Podía imaginarme porqué.

—Quieres darle una vida mejor a Anthony. —susurre.

Edward asintió.

—Merece tener un lugar estable, algo que su madre y yo nunca pudimos tener. Como dije, Aro no es muy acertado a la hora de ser padre, así que movimos algunos papeles legales y ahora Tony es totalmente mio.

No pude evitar pensar en su hermana.

Me mordí el labio para intentar contener mi pregunta, pero él se dio cuenta.

—Puedes preguntar, dulce.

Aquel apodo hacia que mis hormonas se volvieran locas.

—¿Y Nessie?

Edward agarro un vaso humeante del tablero y bebió poco. Luego, me lo ofreció.

Lo acepte sin rechinar.

Olía a café y algo de vainilla.

—Quien sabe. Nunca más volvió a aparecer. Simplemente... la dimos por muerta. Así es más fácil.

Mis dedos hormiguearon por el calor del vaso.

Pegué mi espalda al asiento y miré por la ventanilla hasta el espejo, Anthony se encontraba recostado contra mi asiento. Su cabeza prácticamente escondida. Me alegre qué tuviera los audífonos y no estuviera escuchando. Se merecía más que eso. Se merecía todo lo que Edward quería ofrecerle.

No podía entender como una madre era capaz de abandonar a su chico. Simplemente no lo podía entenderlo.

Si algún día tuviera la bendición de tener a mi propia familia, joder, los defendería con unas y dientes.

—¿Por qué me cuentas todo esto?

—Querías saber cómo te conocía.

No me atreví a mirarlo.

—Charlie siempre cargaba una fotografía tuya en su cartera, no te reconocí hasta que me di cuenta que nos dirigíamos al mismo destino.

—Vaya coincidencia.

Edward se encogió de hombros de manera despreocupada.

—No creo en las casualidades, dulce. —sonrió de lado— Siempre he preferido pensar que el destino ya se encuentra decidido.

—¿Eso qué significa?

No me respondió, sino que siguió conduciendo. No dije nada más y simplemente lo miré. Algo no me estaba diciendo.

La curiosidad picoteo a través de mis pensamientos.

Quería saber mucho más de él. Quería saberlo todo. Más que un deseo, se sentía como una necesidad.

Joder.

Maldije para mis adentros.

Estoy volviendo a caer.

Esta soy yo. La chica que se siente atraída por extraños peligrosos que después le rompen el corazón y Edward tenía todas las características necesarias para hacerlo.

¿Cómo llegué aquí de nuevo?


¡Hola, nenas! Me alegra traerles un capítulo más. Awww, nuestra Bella se encontraba algo perdida después de despedirse de nuestros dos chicos. A pesar de que acaba de dejarlo con Jacob, parece muy atraída por Edward. Algo es seguro, Bella nunca ha estado enamorada de Jacob, y en realidad de ningún otro hombre. No sé si lo han notado, pero ha mencionado un par de veces que tiene una extraña fascinación por hombres que aparecen en su vida de maneras inesperadas. Según los capítulos avancen, les mostrare un poco más. Ahora ya sabemos de dónde la conoce Edward, ¿pero será que hay algo más como Bella sospecha? Ya lo veremos. ¡Nuestros chicos llegan al pueblo! ¿Qué les deparara Forks? Las leo en los rr, gracias por su apoyo y por leerme. ¡Besos a la distancia!

Las leo en sus reviews siempre (me encanta leerlas) y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

—Ariam. R.


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