Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


Te amo por encima de todo aquello que no podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer.

Federico Moccia

.

.

Outtake; Luna de Miel

¿Qué tal la Luna de Miel? ¿Te lo estás pasando bien? —pregunto Alice al otro lado de la línea. Su voz llevaba un tono cantante y sugestivo. Claramente, quería algo de detalles jugosos.

Jugueteé con la sandalia de mi pie izquierda.

—Ha sido un sueño hecho realidad.

¿Y qué tal Edward? ¿Sigue siendo un sueño hecho realidad?

—En cada detalle.

Gorgojeo, igual o más feliz que yo.

Sigo sin poder creer que el muy cabronazo no te haya dicho sobre su trabajo. —añadió— Dime que se lo estás haciendo pagar.

La vista frente a mis ojos me hizo salivar. Edward. Saliendo de nuestra piscina privada. Nos estábamos quedando en un pequeño resort en Nuevo México, muy privado y lujoso. Claro que mi esposo podía permitírselo. Antes de la boda, no me había preocupado saber mucho sobre su trabajo. Pero después del personaje que trajo a nuestra boda como quien trae a un viejo amigo para presentarle a su novia, no lo resistí mucho más.

Mi mente se encontró muy distraída durante nuestra noche de bodas, pero a la mañana siguiente, no le quedó otra salida que decirme de una vez por todas.

Mi hombretón era sexy, fuerte y capaz de hacerme derretir con la sola imagen de sus abdominales al desnudo, pero también era inteligente y exitoso. Además de ostentar una pequeña fortuna que le permitir vivir cómodamente.

Con mi dedo indice, baje mis lentes de sol hasta la punta de mi nariz. Solo para poder echarle un vistazo más claro.

El agua corría por su maravillosa piel bronceada, con el cuerpo resplandeciéndole por el sol de media tarde. Llevaba un simple short de playa, ajustado y negro, que dejaba a la vista su espectacular torso, brazos y piernas.

"Dios, ¡tengo ganas de lamerlo!"

Se pasó las manos por el cabello, para quitar el exceso de agua y cada uno de los músculos de sus gigantes brazos se marcaron.

"A este paso, voy a morir de un infarto"

Por la bocina del celular, Alice reclamo mi atención. Haciéndome saltar sobre mi asiento y salir de mis lujuriosos pensamientos.

Culpa de Edward y su fantástico cuerpo. Mi esposo es un adonis. Fin. Demándenme.

¡Bella!

Aleje el celular de mi oreja.

—No es necesario… gritar. —repuse, volviéndolo a poner sobre mi oreja.

¿Es Edward? —cuestiono por lo bajo— ¿Ustedes dos no…? —hizo un ruido nauseoso— Dime que no estas follando mientras hablamos por teléfono.

—¡¿Qué? No.

"Follandomelo con la mirada, pero eso es diferente"

Pfff, claro que sí. Perdona. Es solo que te fuiste por más de un minuto y hacías estos sonidos raros… —comencé a sentir las mejillas calientes— Es un alivio. No quiero tener que explicarle a Jasper… Tú sabes. Te entiendo, chica. Jazz y yo no podíamos quitarnos las manos de encima y él hacia esta cosa con sus dedos en mi…

Se me cayó la mandíbula.

Demonios, no.

Primero mi madre y ahora Alice. ¿Cuál era la afición de mi familia por compartir su vida sexual? No soy ninguna mojigata, pero joder si no es escalofriante oír hablar así de tu padre y hermano.

—¡Basta, Ally! —vi de reojo como Edward caminaba hacia mí donde me encontraba tumbada y tomando el sol, y cogió una toalla— ¡Esa es una línea que no voy a cruzar! —me estremecí— No contigo, ni con mi hermano.

La escuche reírse al otro lado.

Eres tan tímida a veces.

—No tengo problema con ser tímida si eso significa no escuchar lo que tú y mi hermano hacían en su Luna de Miel. —levante los pies sobre la tumbona para dejar espacio a Edward. Él se sentó frente a mis piernas y dejo un beso cariñoso sobre una de mis rodillas— Volviendo al punto. Sí. Lo estoy haciendo pagar.

Edward levántelas cejas, lanzando lejos la toalla con la que se había estado secando el cabello y el pecho.

Uhhh, eso me gusta. —ronroneo mi mejor amiga— Espósalo a la cama y hazlo pagar.

Perdí toda batalla contra el calor de mi rostro. Me sonroje de pies a cabeza. Y, Diablos. Me gusto la imagen mental de Edward esposado a nuestra cama.

—Es una buena idea.confesé.

¡Esa es mi chica! —exclamo— ¡Espera! —se alejó el celular y dijo algo. Un minuto después volvió— Andy y Gabrielle mandan saludos. Andy acaba de salir del baño desnudo y Gabrielle esta por seguir el mismo camino. Te dejo. Por cierto, ¡saluda a ese esposo tuyo! Y dile, que quiero un maldito autógrafo de Ed Sheraan. Se fue antes de que pudiera atraparlo en mis garras.

Deje mi posición y me senté sobre la tumbona, besando a Edward brevemente.

—Ella quiere un autógrafo de nuestro amigo el pelirrojo.

—Hecho. —acepto sobre mis labios.

Alice chilló del otro lado.

¡Ese esposo tuyo! Oficialmente es mi cuñado favorito.

Me reí.

—Como si tuvieras opción. —me aleje de Edward. Él se estiro por una jarra de jugo de naranja y me ofreció un poco silenciosamente.

Negué.

Tienes razón. Mike y Laurent son como mis hermanos, y Emmett. Bueno, Emmett es Emmett.

Una punto incomodo se asentó en mi estómago.

Hace una semana, mi madre había llamado para saludar y de paso, contarme las buenas y malas nuevas. Entre ellas, la separación de mi hermano mayor de su mujer. Al parecer, llevaban pasando unos meses duros en su relación y de alguna manera, algo paso en la fiesta de mi boda, que les exploto en la cara. Mamá no había querido decirme de que se trataba, pero sospechaba que tenía que ver conmigo de alguna manera.

—¿Cómo va eso, de todos modos?no me resistí a preguntar.

Es… complicado. Ella quiere el divorcio. Él no. Por el momento sigue con Charlie y Renne. Alec es quien se está llevando la peor parte.

En verdad esperaba que pudieran arreglarlo sin mandar más de diez años de matrimonio por el caño.

Decidí cambiar de tema.

—¿Qué tal Anthony?

Es un sueño. A veces pasa por aquí para saludar a Andy y Gabrielle. Creo que los extraña y por eso siente la necesidad de pasar por casa. Pero es tan lindo y educado. Vanessa y él lo están llevando bien.

Dulce primer amor. Anthony se había quedado al cuidado de Billy y de mi familia. Hasta que regresáramos y juntos nos mudáramos a la casa que Edward compro para nuestra reciente familia.

—También lo extrañamos.—Edward me hizo una seña para que me recorriera en mi asiento. Así lo hice y él se acomodó atrás de mi espalda, haciéndome caer sobre su pecho y en medio de sus piernas. Recosté mi cabeza sobre su hombro y disfrute el calor cómodo proveniente de su cuerpo— La siguiente semana regresamos.

Pensé que habían decidido quedarse un poco más.

—Podemos viajar después, Anthony incluido. Tres semanas son suficientes y Edward tiene negocios que atender en Seattle.

¿Proyecto nuevo?

—La maldita Lana del Rey. Es todo lo que puedo decir.

Edward acerco su boca a mi oído.

—Presumida.

Ladeé la cabeza y le guiñe un ojo.

¡Joder! De pronto me siento celosa. Dile que también quiero un autógrafo de ella. Eso es tan megafantasticofabuloso. —hablo sin una sola pausa— Nos pondremos al día cuando regresen. Los queremos. ¡Disfruten!

Me despedí de ella también y un minuto después, colgué y deje mi celular sobre la mesita a nuestro lado.

Edward me abrazo más contra su cuerpo y recargo la barbilla sobre mi hombro.

Jugueteo con el lazo entre mis pechos. Llevaba un bikini de dos piezas de color lila que acentuaba el tono bronceado de toda mi piel.

—¿Eres feliz con lo que soy? —pregunto de repente.

Espere un minuto para responder.

—¿Te refieres a…?

—¿Mi trabajo? —sonó más como una pregunta.

Subí mi mano hasta la suya en mi pecho y acaricie el dorso. Sus dedos buscaron los míos y comenzó a probar a enredar nuestras manos.

—¿Por qué tendría que preocuparme? —cuestioné— Eres un hombre trabajador, exitoso y amoroso. Sí, me sorprendió cuando me dijiste que eras productor de música, y uno bastante conocido, pero por las pistas que fuiste dejando para mí, no fue toda una sorpresa cuando me lo dijiste. Sé que amas la música y lo que haces te apasiona, lo pude ver en tus ojos mientras me hablabas de tu trabajo.

Acurruco su rostro más cerca de mi cuello.

—¿Te preocupa que mi trabajo me distraiga de mis deberes como esposo? ¿Qué… ame más la música que a nuestro matrimonio? ¿A ti? ¿Preferirías que tuviera un trabajo más común?

—Decir que somos comunes sería un eufemismo. Nuestra historia, nuestra relación, nosotros. Somos así. Nos quedamos en la mitad de algo cuando lo de mi accidente y eso se quedó en el aire. Cuando nos volvimos a encontrar, fue natural tomarlo desde donde lo dejamos. Saber sobre nuestro pasado me rompió el corazón, pero de alguna manera, también curo la gran brecha en mi pecho. Luego, el dolor disminuyo y cicatrizo. No puedo negar que lo que sentía por ti al principio me asustaba. Me sentía como si perteneciera por primera vez en mi vida. Pero luego lo entendí. Por un tiempo, busque el amor que no pude tener contigo. Salía con chicos, no funcionaba y lo dejaba.

—Hasta Jacob.

—Creo que me enamore de él porque nuestra relación no exigía mucho. Fue simple y cómodo. Él llevaba esta personalidad magnética y yo deseaba estabilidad. Me la dio, de una manera muy fácil, solo por una cantidad determinada de tiempo. Cuando me propuso matrimonio, creí que era el siguiente paso. En verdad sentía que podíamos hacerlo.

Edward se mantuvo en silencio, solo escuchando. Probablemente algo sorprendido de que hablara de Jacob. No hablaba mucho de él, puesto que ahora me parecía irrelevante frente a mis sentimientos por Edward. Pero era importante para Edward. Y para mí. Que supiera lo importante de nuestro matrimonio para mí y no se preocupara por Jacob, su trabajo o algún otro detalle sin importancia.

—Cuando lo sorprendí engañándome —continúe con voz suave— se sintió como una puñalada en el pecho, pero pronto comprendí que me dolía más por mí que por él. De pronto me volvía a sentir sola y perdida.

—Dulce…

—No, espera. —me separe de su pecho y me gire, solo para poder mirarle. Ame la manera en la que el sol de media tarde iluminaba su rostro y hacia brillar su cabello aun húmedo— Entonces apareciste tú y lo completaste para mí. No me importa quien seas. Así fueras el puto rey de Inglaterra o no tuvieras un empleo estable. Eres todo para mí.

—Oh, nena… —las líneas preocupadas de su rostro disminuyeron.

—Sí, casi me caigo sobre mi propio trasero al saber a lo que te dedicas, pero apenas paso un momento, no pude evitar sentirme terriblemente orgullosa. Todo lo que has luchado y la manera que tienes de amar a los tuyos. A veces me despierto en medio de la madrugada y te observo… —confesé, terriblemente avergonzada, pero se sentía correcto decirlo— me pregunto si eres real y rezo porque así sea.

Sus labios rompieron en una sonrisa. Grande y brillante. Ma trajo hacia su regazo y me hizo montarme sobre sus caderas. Rostro con rostro.

—Luche por nosotros. Cada día desde que te conocí. Soñaba con ser más que un simple huérfano.

Sus palabras calaron hondo. Profundo en mi corazón. Me pregunte si en algún momento de los diez pasados años olvidados, hice o dije algo que lo hiciera sentir de esa forma y pensar que no me merecía.

A veces recordaba pequeños retazos de nuestra historia, flashbacks entre sueños o simples recuerdos que llegaban de repente. Me daban una visión más clara de nuestra historia, pero a veces me frustraba no recordarlo todo.

"Maldita amnesia"

Mi hombretón capto la línea de mis pensamientos.

—No vayas por ahí. No es lo que estás pensando. Es más… un sentido del orgullo. Billy fue la primera persona que me dio una mano sin esperar nada a cambio. Nessie y yo pasamos muchas cosas cuando niños, cosas de las que aun me cuesta hablar. —odie el dolor en sus palabras y maldije a quien quiera que alguna vez se atrevió a hacerle daño a él y a su hermana— El punto es que me dio un techo, hogar, comida y estudios. Una tribu completa. Y cuando lo escuchaba hablar de mí como si fuera su hijo, orgulloso por cada logro… me gustaba la sensación. Luego de mi tercer año entre a la academia de policía. La música solo era un hobbie. Y Charlie… la manera en la que hablaba de su familia y trataba a Emmett. Y luego él…

Tragué el nudo el mi garganta.

—Te infravaloraba.

—Nunca lo dijo tan abiertamente como aquel día en el hospital. La manera en la que me miro y sus palabras… —su voz se entrecorto— me destruyeron, pero lo que más dolió fue saber que te perdí. Pensé que podría encontrar una forma, pero cuando los rumores de tu falta de memoria corrieron por el pueblo, ahí supe que la sensación que sentí aquella noche en el hospital fue real. Te había perdido sin oportunidad a luchar.

—Lo lamento tanto. Quisiera que todo hubiera sido diferente, si yo hubiera… si… si hubiera tenido más cuidado…

—No luche mucho más porque te estabas recuperando. Pero me prometí, cuando tatué estas letras sobre mi piel… —acaricio la frase sobre su pecho— que algún dia iría a por ti sin importar que.

Me reí con lágrimas en los ojos.

—Y sí que lo hiciste.

—Trabaje duro por nosotros. —acaricio mi mejilla— y por Anthony. Me matricule en la escuela de música nocturna y trabajaba por el dia y trate de criarlo lo mejor que pude mientras luchaba por nuestro futuro. Cada noche que no dormía, cuando conseguí trabajo de camarero… pensaba en ti.

Me sentí terriblemente orgullosa de mi esposo.

—Lo vamos a hacer bien.

Me cogió por la nuca para un beso corto.

—Terriblemente bien. —bajo el rostro y lo enterró entre mis pechos. Tarareo y gimió— Ahora nadie puede alejarte de mí.

Acaricie su cabello con ambas manos. Luego, jale un poco y lo obligue a volver a mirarme.

—Luchaste por nosotros y te amo tanto por eso. Ahora me toca a mí. Vamos a hacer funcionar este matrimonio y a construir un hogar. Tú, Anthony y yo.

—Ese chiquillo. —toda tristeza fue eliminada de sus ojos ante la mención del granuja niño de ojos azules.

—Alice me dijo que lo lleva muy bien con Vanessa.

Edward gruño y sus manos escalaron por mis muslos hasta mi trasero. Apretó entre sus dedos. Jesucristo, el hombre tenía una fijación especial con esa parte de mi cuerpo.

—No la va a dejar ir.

—Si ella siente una pequeña parte de lo que yo siento por ti, créeme… esta arruinada. —me deje caer sobre su tonificado, sexy y tatuado cuerpo— El efecto Cullen es insuperable.

Se rio entre dientes y me mordió la barbilla.

Alterno entre pequeñas mordidas y besos. Haciendo que me escociera la piel y luego calmando la incomodidad.

Me gustaba su parte suave, pero no podía obviar el hormigueo el mi sexo cuando se portaba un poco más rudo. Sobre todo en la cama. Preferiblemente con su cuerpo entre mis piernas. Algo que habíamos estado haciendo mucho últimamente. Si no fuera porque me cuidaba con la píldora anticonceptiva, estaríamos en muchos problemas. No que los niños representaran un problema, pero quería disfrutar de mi hombretón por un par de meses. Después pondríamos tiempo en hacer hermosos bebés de ojos verdes y cabello cobrizo.

—Estos días aquí han sido maravillosos. —suspire.

Su respiración cálida azoto en el espacio entre mis pechos. Sus dedos buscaron los listones de la prenda y los desato.

Me deje hacer, disfrutando de sus caricias.

—Puedo hacerlo mejor.

Se levantó conmigo colgando de entre sus brazos. Camino hacia la piscina y por el camino se deshizo del resto de mi bikini. El aire fresco de la tarde roso mi piel desnuda. Fue refrescante. Gotitas de sudor se comenzaron a acumular en mi nuca, bajando por mi espalda.

Tan absorta en él como estaba, no me di cuenta de sus acciones. Se puso al filo de la piscina, me besó en los labios y me dejo caer.

EN. LA. MALDITA. PISCINA.

DESNUDA.

—¡Joder! —grite, saliendo del agua y boqueando. El pelo mojado como un gato remojado me obstruía la vista, así que lo quite de mi rostro de un manotazo— Eres un…

Lo fulmine con la mirada.

Esto de las bromas se estaba volviendo un tema serio. Desde la canción en nuestra boda, la harina en mi secador, yo remplazando la pasta dental por pintura azul. Buen Dios, parecíamos dos niñitos. Pero era nuestro.

Él lanzaba carcajadas al aire libre y se doblaba sobre sí mismo.

Me cruce de brazos, fingiendo estar molesta. Hice mi mejor esfuerzo para parecer una esposa sexy mojada, pero con el retorciéndose de risa sin poder hablar, claramente estaba fallando.

Lo deje y nade hasta el siguiente nivel de la piscina, porque joder, las piernas comenzaban a acalambrárseme. Con mi altura, era considerablemente más pequeña que Edward y nadar no era una actividad tan fácil.

—No es divertido. —me queje.

Él limpio las lágrimas que habían escapado de sus ojos y carraspeo. Sus hermosos ojos verdes me miraron de vuelta. Brillantes, dulces y… traviesos.

Mordió su labio inferior entre sus dientes y bajo sus shorts de un tirón, quedando completamente desnudo.

Su erección me dijo "hola". Estaba excitado, completamente erecto hasta el ombligo y con las venas de la polla resaltadas.

—Así que no soy la única con fantasías sucias sobre la piscina. —bromeé un poco.

Sus ojos se volvieron oscuros.

—No, dulce. No lo eres.

Se metió dentro de la piscina y me atrapo entre sus brazos. Y así me hizo el amor. Calmo, dulce, duro. De todas las formas posibles. Me abandone en sus brazos y sucumbí al placer.

La mejor Luna de Miel.

Definitivamente.

Continuará…


¡Hola! No estoy gritando. USTEDES ESTAN GRITANDO. Primero lo primero, pudimos saber a qué se dedica Edward. Productor musical. ¿A que le queda? Y esta Luna de Miel, super buena. En Nuevo México. ¡AJUA! Alice es un amor llamándole a Bella para chismear un poco y exigiendo autógrafos. Hahahaha. Y Anthony awwww, definitivamente es un personaje que pienso explorar más. Ese continuará… Sí, es una posibilidad bien grande. De una segunda parte, ya saben, hay unas cuentas cosillas pendientes todavía. Por ahora, no tengo fechas o algo claro, porque estoy trabajando en otro proyectito pequeño y mis otras historias, pero en cuento tenga algo concreto les estaré avisando por aquí. Pendientes. También por el grupo de Facebook. Por ahora, nos despedimos. Gracias por acompañarme en esta maravillosa historia. ¡Besos a la distancia!

Las leo en sus reviews siempre (me encanta leerlas) y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


Link a mi Facebook: www . facebook ariam . roberts . 1

Link al grupo de Facebook: www . facebook groups / 801822144011109