Lamentablemente para Rachel los días transcurrían sin mayor novedad, aun así la morena seguia persistente en sus intentos por recuperar a Quinn, por lo que todas las tardes después de llegar del instituto grababa un nuevo video que subía a su canal de youtube.

Del amplio repertorio que manejaba optaba por potentes canciones muy románticas sacadas de musicales clásicos que pudieran expresar sus sentimientos por Quinn.

Aunque sus intentos no lograban una respuesta positiva, Rachel se conformaba con saber que al menos la rubia animadora si los veía, porque cada video que subía en su canal, en el a los pocos minutos aparecía un nuevo comentario malicioso de la rubia en el que se burlaba de ella.

En las reuniones en el glee club se repetía la misma historia, Rachel mirando entristecida las manifestaciones publicas de afecto que Quinn y Finn se proporcionaban, aunque sabia que su mente tenia que estar puesta en las Nacionales, simplemente no podía concentrarse.

Cada vez que tenia oportunidad salia adelante interpretando alguna canción que pudiera conmover a la rubia pero al parecer nada lo hacia.

Rachel intentaba mantenerse fuerte frente a cada desplante que Quinn le hacia, pero independiente de su persistencia y que no era de esas personas que se rinden fácilmente, no podía evitar sentirse lastimada.

En las noches antes de dormir trataba de pensar en una nueva manera de acercarse a Quinn, pero el rechazo patente que la animadora le mostraba terminaba convirtiéndose en dolorosas punzadas en su corazón.

Rachel no entendía porque las únicas dos mujeres que le habían importado en toda su vida, se habían desecho de ella tan fácilmente.

Primero su madre quien en una primera instancia había intentado acercarse a ella utilizando a Jesse St. James para ello, pero a pesar de ese gesto y las pocas conversaciones que mantuvieron después, finalmente la dejo de lado al darse cuenta en forma palpable que el tiempo entre ellas ya había pasado, que se salto toda la etapa de infancia de su hija, que al fin y al cabo Rachel era ahora una adolescente y no la bebe que ella había entregado a los señores Berry.

Shelby Corcoran quería a su hija de vuelta, a esa pequeña niña de ojos expresivos que con el mayor dolor de su alma había dado en adopción, no a una jovencita con los típicos problemas de adolescente, ella quería lidiar con cambiar pañales y dar mamaderas, no con dar consejos sobre novios, embarazos, drogas u cualquier otra cosa parecida, por lo mismo cuando se dio la oportunidad, sin mayor meditación adopto a Beth y dejo de lado a Rachel.

Una parte de la morena se sintió feliz porque Beth tendria a alguien que la cuidara pero al mismo tiempo se sintió desplazada, por fin había conocido a su madre pero a Shelby no le interesaba crear mayor vinculo con ella, prefería adoptar a un bebe y darle ese amor maternal, que jamas le entrego a ella.

Y ahora en el caso de Quinn, la morena sabia que había cometido un error, ella quería obtener el perdón se estaba esforzando para lograrlo pero aun así no entendía la crueldad en el actuar de Quinn, si la ignoraba lo podía comprender, pero ¿Por qué tratarla con tanto desprecio?

Esa misma actitud indolente de Quinn a veces la hacia dudar en si seguir o no intentándolo y buscando su perdón, pero no quería rendirse esta vez.

La relación con su madre era inexistente y con Quinn no quería que sucediera lo mismo.

A la mañana siguiente Rachel despertó algo deprimida por todos esos pensamientos que tenia sobre lo fácil que las personas podían despreciarla, pero independiente de eso de igual manera realizo su rutina de ejercicios, eligió unos jeans y un chaleco no tan llamativo, desde hace una semana había empezado a cambiar su forma de vestir inclinándose por prendas un poco mas sobrias, con la esperanza de que eso llamara la atención de la rubia.

Se despidió de sus padres y se fue rumbo al instituto intentando mantener una actitud positiva, sin imaginarse lo que le esperaría.

...-...

-Ya es tiempo que cumplas con lo que me prometiste. No quiero esperar mas días, debes hacerlo hoy.-

-No quiero hacer esto, pídeme cualquier otra cosa pero...-

-¿La sigues prefiriendo a ella es eso?- Quinn lo interrumpe con los brazos cruzados y su característica mirada fría.

Su expresión es tan dura, que hace que el chico frente a ella en forma inconsciente diera un paso hacia atrás, realmente la rubia sabia como intimidarlo.

Minutos después Rachel camina hasta su casillero para tomar sus libros, estaba cerrándolo cuando sin previo aviso, experimenta algo que jamas en su vida pensó que podía sucederle.

Ocurre todo como en cámara lenta, en un momento por el rabillo del ojo los ve como venían caminando hacia ella, pensó que seria como cada mañana, que pasarían al lado ignorándola pero esta vez no fue así, horriblemente no fue así.

Las dos manos de Finn estaban ocupadas, en una llevaba afirmada la mano de Quinn y en la otra tenia un slushie de uva, cuando estaba a menos de un metro de Rachel, le arroja el slushie.

Rachel lo siente terriblemente frio pero no sabe porque, si era por el hielo de esa pegajosa bebida o si por la macabra sonrisa que tenia Quinn en el momento justo en que Finn estiro el brazo para arrojarle el slushie directo en la cara, pero lo peor fue que era de uva.

Rachel sale corriendo al baño mas cercano mientras siente como sus lagrimas se mezclan con ese asqueroso sabor, mientras se limpia su memoria viaja a conversaciones pasadas que tuvo con ambos.

Con Finn cuando recién se hicieron novios, a la hora del almuerzo el chico tendía a comprarle un slushie, en el fondo Rachel detestaba esas bebidas encontraba que no aportaban nada a su estricta dieta vegetariana baja en calorías.

Ademas de tener que recibirlos encima casi diariamente, hacia que la idea de beberlos resultara muchísimo mas desagradable, pero al ver la expresión tierna que adquiría Finn cuando le regalaba uno hacia que Rachel intentara poner su mayor cara de agrado, no quería despreciar el gesto del chico.

Aun así la primera vez que Finn le trajo un granizado de uva, ella de la forma mas clara y amable que le fue posible, le explico lo mucho que detestaba ese sabor, mensaje que milagrosamente Finn capto inmediatamente evitando repetirlo en otra oportunidad.

Luego Rachel recuerda como en una de las tantas tardes en las que había ido a visitar a Quinn en el hospital, la porrista se había disculpado con ella por lo odiosa que había sido en el pasado. Rachel le sonrió sinceramente tratando de quitarle hierro al asunto, le agradeció en que al menos ella jamas le había arrojado un slushie de uva.

-Es porque detestas ese sabor.- Dijo Quinn sonriendo.

-¿Como lo sabes?- Respondió Rachel asombrada, antes de depositar un tierno beso en la punta de la nariz de la rubia.

-Te conozco, por años me he fijado en cada detalle que tenga relación contigo y se que odias ese sabor.-

Dejando de lado sus recuerdos Rachel aun seguía en el cuarto de baño, aunque ya había terminado de limpiarse no quería salir todavía al pasillo.

Se encierra en uno de los baños y deja de luchar por contener una vez más las lagrimas, nunca había llorado en el instituto por recibir un slushie, pero ahora le dolía tanto partiendo con el hecho de que nunca se imagino que Finn fuera capaz de arrojarle un granizado directo en la cara.

Lo otro que empeoraba todo era que tanto Finn como Quinn sabían lo mucho que ella odiaba el sabor a uva, ambos lo sabían y lo utilizaron premeditadamente, pero de lo que no estaban enterados era de la razón de fondo que la hacia detestar el sabor a uva.

Todos los malos recuerdos que relacionaba con ese sabor se remontaban a varios años atrás cuando tenia seis años y recién entraba al colegio, cuando los otros niños se empezaron a burlar de ella por tener dos padres homosexuales, cuando por primera vez escucho el termino maricón, sin saber lo que significaba.

Ese día llego directo a su casa a preguntarle a sus padres lo que significaba esa palabra y ellos con una mirada triste no le contestaron simplemente le dieron un vaso de jugo de uva para animarla y así se repitió cada vez.

Cuando algo iba mal ellos le daban un vaso con jugo de uva, como odiaba ese sabor pero aun así se lo bebía todo, porque detestaría mucho mas el tener que decirle a sus padres que un vaso de jugo de uva nunca resolvió nada y nunca logro animarla, ni siquiera un poco.

...-...

-¿Por que me tratas así?- La voz de Rachel sonaba apesadumbrada pero firme.

Rachel espero un momento en que Quinn estuviera sola para prácticamente arrastrarla a una sala vaciá, en donde cerro la puerta y la encaro.

-Eres tan dramática, con Finn simplemente nos estábamos divirtiendo gastandole una inocente broma a una compañera de glee club.- Respondió Quinn con una mueca despectiva.

Luego agregando. -Para que la dinámica de grupo funcione hay que tener buen sentido del humor, ademas no es el primer slushie que te llega y estoy segura que no sera el ultimo tampoco, si me permites me tengo que...-

-No, dime claramente ¿Por que estas siendo tan cruel conmigo? Ya se que cometí un error pero no ha pasado ni un día desde que ocurrió en que no haya intentado repararlo.-

Con una mirada dolida agrego. -¿Por que no puedes perdonarme? ¿No se supone que me querías?-

Rachel trata de no quebrarse pero no pudo evitar que sus palabras se escucharan afligidas.

Luego de un esposo silencio, Quinn finalmente confiesa. -Me lastimaste tanto, como nadie lo había hecho antes.-

Rachel se acerca hasta alcanzar las manos de Quinn, entrelazándolas con las suyas.

-Lo siento tanto.- Dice en un hilo de voz antes de besar suavemente la mejilla de la rubia, que tiene los ojos vidriosos.

-¿Podemos empezar de nuevo? Estas ultimas semanas han sido horribles para mi, me han hecho revivir lo mucho que me dolía la forma en que me tratabas en el pasado cuando no eramos amigas.-

Ante sus palabras la rubia esquiva su mirada aun así Rachel continua. -Pero yo te perdono por todo lo que paso cuando recién nos conocimos y por lo de ahora no me importa, tengo fe en que podemos tener una relación, por favor perdóname y empecemos de nuevo.-

Rachel mantiene una mirada expectante mientras su corazón late deprisa, de todo este tiempo intentando acercarse a la rubia es la primera vez que siente nuevamente como Quinn se volvía abrir con ella. -Por favor intentemoslo juntas una vez más.-

Quinn la mira un instante con detenimiento, para luego inclinarse y besar su frente dulcemente.

-Esa es una de las cosas que me hicieron enamorarme de ti, ese corazón tan noble que tienes, capaz de perdonar y esperar lo mejor del resto.-

Súbitamente suelta las manos de Rachel y su expresión se torna distante.

-Lastima que yo no soy así tan noble como tú, estoy llena de resentimientos y desconfianza. Lo único que me importa ahora es que Finn y yo seamos coronados rey y reina de la prom.- Dice Quinn en un tono frio mientras se aleja.

Rompiendo el corazón de Rachel con cada paso que da.