Su corazón latía a mil como si fuera a desbordarse de su pecho, Rachel era completamente consciente de lo cerca que están la una de la otra, sus respiraciones entremezcladas, sin poder apartar la mirada completamente hipnotizada por la belleza de Quinn.
-Te amo.- Confiesa en un susurro.
-Y yo te amo a ti princesa.- Es la respuesta de Quinn.
El silencio que se produce luego de que confesaran sus sentimientos no es incomodo sino uno expectante lleno de electrizante tensión, las dos jóvenes rompen la mínima distancia que las separa para fundirse en un anhelante y casto beso apenas rozándose los labios.
Era un contacto leve pero cargado de tantos sentimientos.
Rachel abre los ojos y sonríe, estando así tan cerca de Quinn le permitía poder apreciar sus rasgos con claridad, sus ojos verde miel que la miraban con un profundo amor, su nariz respingada, su tez blanca y perfecta, sus rasgos refinados.
Para ella siempre estar frente a Quinn se sentía como estar frente a la obra 'El nacimiento de Venus' de Botticelli, una obra de arte difícil de describir en palabras por su etérea belleza.
Los rasgos de Quinn la dejaban por completo sin aliento. Realmente sentía que podría pasar el resto de su vida solo mirándola.
-¡Dios, eres tan hermosa!-
No pudo contener ese comentario, el atractivo tan sublime de la chica rubia siempre la cautivaba.
-Tú lo eres mucho más.- Susurro Quinn sobre sus labios, antes de volver a unirlos en un beso apasionado.
Ambas sentían la necesidad imperiosa de contacto, sus lenguas al principio tímidas empezaron a descubrirse mutuamente, con una exquisita intensidad este era el beso más excitante que se habían dado, con tanta pasión devoraban sus bocas impulsadas por sus profundos sentimientos, no querían parar.
Por el contrario cada vez más unidas, las caricias se multiplicaban mientras que el beso seguía tomando más intensidad, en un punto impulsadas por la pasión comenzaron a sentir que la ropa les estorbaba.
Querían tocarse, explorar, sentir más piel. Por lo que sonriendo entre miradas cómplices comenzaron a desvestirse.
Ya estaban solo en ropa interior cuando el ruido del despertador las interrumpe.
¿Despertador?
¡Bip! ¡Biiippp! El molesto ruido retumba por la habitación.
Molesta Rachel abre los ojos y apaga el despertador para darse cuenta que en realidad esta completamente sola en su habitación.
No Quinn, no su exquisito calor, no ellas en ropa interior a punto de desvestirse por completo para hacer el amor, no nada.
-Maldito despertador ¿Por qué me arruinas los mejores momentos?- Cuestiona al objeto inanimado cuando de inmediato piensa "¿Mejores momentos?".
Rachel es consciente de sus sentimientos por Quinn, pero con lo que acordaron de que empezarían todo con calma partiendo con ser solo amigas primero, lo cierto es que al menos de manera consciente no había pensado en Quinn como mujer sino solo como una amiga.
Pero por su reciente sueño es bastante claro que al menos su subconsciente desea a Quinn con locura y claro el sueño que acaba de tener con la rubia no solo lo calificaría como el mejor sino como el más épico sueño que ha tenido en toda su vida.
Se levanta sintiéndose animada, tan activa que empieza su rutina diaria de ejercicio en la trotadora sin la necesidad de escuchar música para motivarse.
¿Quien necesita escuchar a Barbra Streisand cuando tus pensamientos son invadidos por la chica más atractiva del instituto?
¿Qué del instituto? Del universo entero.
Rachel sonríe mientras piensa en Quinn, continua con la rutina de ejercicios, luego se ducha para bajar a desayunar y prepararse para ir al instituto.
Había pasado un mes desde el baile de Prom, un mes siendo solo amigas en el que de a poco fueron reconstruyendo su relación y aunque ser amiga de Quinn estaba muy bien, en el fondo no era suficiente para ella y quería muchísimo más de la rubia animadora.
No lo podía negar se sentía fuertemente atraída por Quinn, no solo por su belleza increíble o por su elegancia natural, sino que por su mundo interior, lo inteligente y culta de la rubia le atraía muchísimo.
Quinn le fascinaba, siempre había sido así y sentía que siempre lo seria.
Mientras sale de su casa rumbo al instituto la decisión por confesarse y pedirle a Quinn que avanzaran en su relación se mete en su cabeza, sigue su viaje pensando en que le dirá a la rubia a penas la vea y no puede evitar sentir como miles de mariposas flotan en su estomago a medida que la añoranza por verla crecía con cada segundo que pasaba.
Hoy iba a ser el día. Nada podría detenerla de pedirle a Quinn Fabray que se volviera su novia.
-...-
Nada la detendría excepto Finn.
El chico alto y el inmenso ramo de rosas rojas que este traía en sus manos y que literal puso en frente de la cara de Rachel a penas piso el instituto.
Al día siguiente del baile de Prom la relación de Quinn y Finn se termino, la rubia lo dejo pero Finn tampoco puso ninguna resistencia, después de todo con ver a Rachel coqueteando con Jesse le basto para estar seguro que su corazón aun le pertenecía a la morena.
Por lo que terminada su relación, Finn se fue de plano a intentar volver a conquistar a Rachel.
Por supuesto que Rachel lo rechazo de las maneras más amables posibles, pero el quarterback no se daba por vencido.
A penas recibió el ramo de flores, Rachel con una sonrisa incomoda le agradeció su gesto. Si no fuera porque le tiene cariño le arrojaría el ramo por la cabeza, pero nunca podría hacerle eso después de todo él fue el primer amigo que hizo en el glee club, por eso nunca le haría eso a Finn a pesar de que las ganas no le faltan.
Rachel camina con el ramos de flores al lado de Finn, que insiste en acompañarla hasta su casillero.
Para su mala suerte a penas van llegando a su taquilla se encuentran con Quinn, que al notar lo que lleva en las manos y junto a quien anda, pone una expresión de puro dolor.
Con un leve asentimiento con la cabeza los saluda y sale disparada a sus clases.
Rachel nota la expresión triste de Quinn posiblemente la rubia interpreto todo mal, cuando esta decidida a ir corriendo tras ella para aclararle cualquier mal entendido que pudiera tener, no alcanza ni avanzar un par de metros cuando Finn la detiene tomándola del brazo.
-Déjala entre antes entienda que ella no me gusta y que a la única que amo es a ti, es mejor para todos.-
Incrédula Rachel se suelta de su agarre con brusquedad y le dice. –Eres tan egolatra Finn.-
-Vamos Rach no te enojes conmigo solo digo la verdad.-
La morena sin voltearse camina de vuelta a su casillero siendo seguida muy de cerca por Finn.
-¿No es lo que siempre has querido, que solo te ame a ti? Deberías estar agradecida.-
Rachel esta a punto de guardar las flores en su casillero, cuando el comentario de Finn la detiene.
Enojada voltea a verlo. -No tengo que agradecer nada, sobretodo cuando ya te he dicho muchas veces que lo único que quiero de ti es una amistad.-
-Rach ya se que tú y ella se han hecho amigas, me parece extraño pero O.K. no me voy a meter en eso, pero si me molesta que por su culpa me rechaces.-
La morena hizo ademan de responderle algo, pero Finn le hace un gesto de que se detenga y lo deje seguir hablando.
-Mira yo se que no soy muy listo, pero lo entiendo ya se que no quieres volver conmigo para no lastimarla a ella, por los obvios sentimientos que aun tiene por mi.-
La expresión molesta en la cara de Rachel se acrecentó pero eso no hace parar al chico alto, que estaba harto de sentir que la rubia se interponía en la felicidad de ellos dos.
-¿Tengo que recordarte lo desagradable que Quinn ha sido contigo todo el tiempo? Si fuera al revés no tendría piedad ¡Despierta Rach! No podemos seguir separados por ella, Quinn no es un maldito caso de beneficencia, ella solo es una perra egoísta.-
Con lo ultimo Rachel perdió el control y empezó a golpear a Finn con el ramos de flores.
-¡Rach basta!- Exclama Finn mientras intenta defenderse del feroz ataque de la pequeña morena.
-¡No, tú basta! Jamás vuelvas a referirte a Quinn de esa vulgar manera.-
Volviendo a recuperar la compostura Rachel se detuvo de agredirlo y camina hasta el basurero más cercano antes de botar lo que quedaba del ramo de flores.
–Solo para que quede claro Finn la única razón por la que no vuelvo contigo es por mi, yo simplemente ya no te amo y entre antes lo entiendas es mejor para todos.-
Dejando estupefacto al quarterback sin darle ni una segunda mirada, Rachel saca los libros que necesita y cierra su casillero para dirigirse a su primera clase.
...-...
El destino se pone bastante turbulento cuando quiere serlo, hoy no compartía ninguna clase con Quinn, la rubia no le había respondido los mensajes de whatsapp que le envió y para empeorarlo todo cuando la busco en los ratos libres no la encontró por ninguna parte.
Solo quedaba esperar a verla en la reunión del glee club.
Y si para su nula sorpresa todos entraron a la reunión menos Quinn. ¿Se merecía que Quinn la evitara así? Claro que no, todo había sido una confusión y que la rubia ni siquiera la dejara explicárselo le molestaba en demasía.
Por otro lado la entendía, después de todo si fuera al revés y ella se topara con Quinn y Finn caminando juntos por el pasillo llevando un ramo de flores, definitivamente no es algo que quisiera ver.
Lanzo un suspiro cansado antes de decidirse a a sentarse junto a Santana en el puesto vació a su lado. La chica latina le dio una mirada de soslayo pero no le dijo nada.
La reunión ya había comenzado y el profesor Schuester estaba explicando que la tarea de hoy seria sobre presentar los mashup que cada uno había preparado, mashup que tenían por desafió mezclar dos canciones de géneros musicales distintos.
Rachel se acerco un poco más a Santana y en el tono más bajo posible le susurro. -Santana ¿Sabes donde esta Quinn y por qué falto a la reunión de hoy?
-No se ¿Acaso tengo cara de ser su niñera?- Santana respondió molesta y en voz alta cruzando los brazos.
Obviamente llamando la atención de todos incluida la del profesor.
El silencio que se produjo fue interrumpido por un ligero carraspeo incomodo del profesor Schuester.
-Bueno continuando. ¿Quién sera él o la primera que pase a presentar la misión que teníamos para esta semana?
Kurt levanta efusivamente la mano.
Mientras el chico pasa adelante dándole una gran sonrisa a su novio Blaine, Brittany tratando de hablar en voz baja pero sin conseguirlo del todo le pregunta a Santana.
-¿San este fin de semana serias mi niñera? Te pagaría con besitos.-
-Por supuesto.- Respondió sonriente.
Luego de lo sucedido en la prom Brittany termino con Artie y la actitud de Santana cambio, no habían formalizado una relación con Brittany pero tampoco le importaba si los demás especulaban sobre ello.
Kurt canto una canción que mezclaba el tema Juicy de Doja Cat con Strawberry Fields Forever de The Beatles. Así uno a uno fue pasando al centro.
Hasta que solo quedaba por presentarse Rachel, que estaba en su propio mundo distraída pensando en Quinn.
-¿Rachel puedes pasar?- Finalmente le pide el profesor Schuester sacándola de sus pensamientos.
-Claro Mr. Shue.- Fue su respuesta distraída mientras camina al frente de la sala.
-Mi presentación mezcla la canción Comfortably Numb de Pink Floyd con When We Were Young de Adele.-
Sin más Rachel comenzó a cantar mirando a un punto en particular de la sala, a una silla que en concreto se encontraba vacía y en la que generalmente se sentaba Quinn.
Cuando termino su interpretación ni siquiera se fijo en los aplausos recibidos, simplemente lamento lo acontecido, las cosas entre ellas estaban avanzando tan bien que no quería que otro malentendido arruinara todo.
...-...
Al terminar la reunión del glee club Rachel no sabia que hacer. ¿Debería ir a la casa de Quinn para intentar hablar con ella y aclararle todo? o lo mejor seria ¿Darle tiempo y su espacio entonces intentar hablar con ella mañana?
Tan sumergida en sus pensamientos estaba que no nota cuando termina chocando con alguien.
-¡Wow cuidado ahí Rach!- Blaine la sostiene para que no se caiga.
-Lo siento es solo...-
-Manos fuera de mi novio chica.- Kurt la interrumpe bromeando aunque con un pequeño dejo de celos territoriales.
Blaine sonríe y pone su mano cariñosamente en el hombro de Kurt, acto que de inmediato relaja al castaño que le lanza una mirada risueña.
-Vengo en mi auto ¿Quieres que te llevemos a tu casa?- Ofrece gentilmente Blaine.
Rachel piensa irse directamente a su casa, pero al ver a ambos chicos tan enamorados algo en ella se despierta. La morena quiere eso mismo que ellos dos comparten y esta muy clara con la persona que quiere experimentarlo.
-Agradecería que me llevaran pero no a mi casa.-
-¿Y a donde seria eso entonces?- Pregunta Kurt curioso.
-A la casa de Quinn.-
Blaine la mira algo extrañado por su petición, en cambio Kurt sabiendo todo le regala una sonrisa cómplice a Rachel y apura a su novio para llevar a la morena lo antes posible a la casa de Quinn.
...-...
Apurada a penas y agradece a los chicos cuando se baja y camina decidida a poder aclarar las cosas con Quinn de una vez.
Al tocar es recibida por Judy que dudosa la queda mirando mientras Rachel le pide que por favor le permita ver a Quinn.
La rubia al llegar a casa lo primero que le había dicho a su madre era que no quería ver a nadie, antes de encerrarse en su habitación con un sonoro portazo.
Judy duda pero finalmente deja entrar a Rachel, porque en estas semanas en que la morena ha pasado más tiempo con su hija, había notado la forma en que las dos chicas se miraban, era más que obvio que se gustaban.
Sea cual sea la razón de su desencuentro Judy espera puedan solucionarlo, por lo que amablemente invita Rachel a quedarse a cenar después de que hable con Quinn.
Rachel sube lentamente al cuarto de la rubia es como si toda la valentía que sentía minutos antes se esfumara con cada paso que daba. Su corazón latia rápidamente, soltando un suspiro nervioso golpea suavemente la puerta de la rubia.
Espera unos segundos sin obtener respuesta por lo que vuelve a golpear para obtener de nuevo ese asfixiante silencio, dudosa sobre que hacer toma la manilla y para su suerte al girarla la puerta se encuentra sin seguro y se abre.
Al entrar de inmediato se encuentra con los ojos rojos de Quinn, que al notar su presencia se apresura a reincorporarse de la cama e inútilmente secarse los ojos para que no se note que estuvo llorando.
-¿Qué haces acá?- Pregunta Quinn aclarándose la garganta aunque su voz aun así suena rota.
-Yo necesito hablar contigo, poder aclararl...-
-No necesitas hacerlo se perfectamente lo que vi.- Quinn se da vuelta y se queda mirando hacia su ventana.
Cualquier vista es mejor que tener que mirar a Rachel a los ojos, ya que al ver a la morena las ganas de ponerse a llorar de nuevo le volvieron con mayor fuerza.
Luego de extensos segundos en silencio, sin voltearse Quinn dice -Me haré a un lado para que ustedes dos puedan ser felices.- Se aclara la garganta pero aun así su voz sigue sonando triste. -Podemos seguir siendo amigas yo solo necesito algo de espacio para acostumbrarme.-
Rachel sin poder contenerse más la abraza por detrás, apoya su frente en la espalda de Quinn mientras la rodea fuertemente por la cintura.
Quinn se sorprende pero no se mueve, le encanta la cercanía, el calor y el aroma de Rachel, podría quedarse así para siempre en sus brazos.
Y literalmente pasa una pequeña eternidad, en que ninguna de las dos se mueve y solo disfrutan de estar juntas.
-Yo no quiero ser tu amiga.- Rachel dice finalmente soltando a Quinn, cuyo corazón afligido se desboca al escuchar esas palabras.
Rachel se mueve para quedar frente a la rubia, que se mantiene mirando el suelo. -Por favor mírame.-
Quinn suspira derrotada pero de igual manera complace su petición.
Rachel contempla los ojos verde miel a pesar de la tristeza evidente reflejados en ellos, la belleza de su color único la dejan sin aliento.
-Eres tan hermosa como una obra de arte.- Confiesa sin pensar, mientras acaricia delicadamente la cara de Quinn.
Perdida ante las facciones perfectas de Quinn se inclina para besarla pero antes de hacerlo se detiene y encima de sus labios rozándolos mientras habla dice -Entre Finn y yo no hay nada, la única persona que me gusta eres tú.-
Esta vez es Quinn quien se inclina y corta la mínima distancia entre ellas para finalmente besarla.
El beso es tímido al principio un suave roce de labios, que pronto adquiere una intensidad cargada de sentimientos, sus lenguas se exploran mientras el beso continua.
Inconscientemente sin darse cuenta de quien lo inicia, sus cuerpos moviéndose al compás mientras siguen besándose terminan cayendo sobre la cama.
-Siento como si el corazón se me fuera a salir del pecho, podría besarte para siempre.- Susurra agitada Quinn.
-Entonces hazlo.- Provocativamente Rachel la toma del cuello de la blusa antes de juntar sus labios en otro beso apasionado.
Quinn rompe el beso solo para recorrer el cuello de Rachel con su lengua, dejando un evidente chupeton en el punto de pulso, es ahí cuando nota el collar que lleva puesto.
-¿Aun lo conservas?- Pregunta refiriéndose al colgante en forma de estrella.
Con su corazón latiendo al máximo por su breve pero fogoso encuentro, al principio Rachel no entiende de que esta hablando Quinn hasta que nota en donde esta puesta su mirada.
-Si.- Dándose cuenta de la expresión apesadumbrada de la rubia, Rachel agrega. -Esta bien si tú te deshiciste del tuyo lo entiendo podemos...-
-Aun lo conservo.- La interrumpe.
La expresión de Quinn es triste y por más ganas que tiene Rachel de preguntar que pasa, no quiere presionarla por lo que le da un sentido y tierno beso en la mejilla.
-Yo no uso el mio porque siento que no lo merezco, no soy digna de usarlo.- Confiesa Quinn luego de extensos minutos de silencio sin ser capaz de mirarla a la cara.
Notando como rehuye su mirada Rachel toma cariñosamente su rostro para obligarla a que la mire. -Por supuesto que eres digna de eso y mucho más, si pudiera te daría el mundo entero.-
-La forma en la que te trate yo...-
-Te amo.- Rachel la corta, la mirada de asombro incrédulo que recibe hace que de inmediato se arrepienta y crea que cometió un error.
Que hablar ahora de amor ha sido demasiado apresurado, lo menos que quiere es asustar a Quinn.
Lo peor es que de pronto las lagrimas se hacen presentes en los ojos verde miel de la rubia.
Preocupada Rachel se acomoda y la abraza acurrucandola entre sus brazos en forma protectora. -Esta bien no tienes que decir nada si no sientes lo mismo.-
-Perdóname y olvida que lo dije por favor- Agrega mientras cariñosamente acaricia la espalda de Quinn para reconfortarla.
Cuando sus sollozos empiezan a disminuir Quinn con la voz agrietada dice -No te merezco.-
Con delicadeza Rachel seca sus lagrimas. -¿Me quieres aunque sea un poquito?-
-Por supuesto que te quiero más que un poco, yo te amo con toda el alma.- Se apresura a responder Quinn.
Una sonrisa feliz se escapa de Rachel que intenta volver a poner una cara seria mientras pregunta -¿Tú crees que alguien me podría querer más que tú?-
-¡No!- Es la respuesta inmediata y enérgica de Quinn cuya expresión triste que tenia minutos atrás ahora paso a una completamente decidida. -Nadie te va amar tanto como yo.-
-¿Entonces no crees que deberíamos estar juntas? Osea yo me merezco ser amada así solo como tú puedes hacerlo ¿Cierto?-
-Si pero soy yo la que no...-
-Por favor déjame amarte como solo yo puedo, nos merecemos.- Rachel la interrumpe dándole un beso antes de levantarse. -¿Donde esta?-
Adivinando de inmediato sus intenciones, Quinn se levanta de la cama para sacar de su armario una cajita de madera en donde guardaba el colgante de luna.
Rachel le da una sonrisa complice mientras lo toma con cuidado.
-Hay una ultima pregunta que necesito hacerte para probarte que me mereces, que te merezco, que nos merecemos.-
Quinn asiente expectante.
-¿Aceptarías ser mi novia?-
Rachel siente como su corazón se agita con cada segundo que pasa, el silencio de Quinn la hace temer pero al mismo tiempo tiene esperanza en ella, en que la rubia pueda ver lo perfecta que son y pueden ser juntas.
Quinn piensa se debate entre sentir que no es suficiente, pero a la vez en las ganas de ser feliz, finalmente su corazón la gana la pelea a su mente y sus pesimistas pensamientos. -Si acepto ser tu novia, si mil veces si.-
Rachel la abraza emocionada y entre besos furtivos pregunta. -¿Puedo?-
-Si amor.- Responde naturalmente como si tratarla de amor fuera algo habitual.
Sin saber el efecto que esas palabras tienen en Rachel, cuyo corazon se dispara como un loco al escuchar como Quinn la trata de amor, sus manos tiemblan sutilmente es por eso que tiene un poco más de dificultades en ponerle el colgante.
Cuando al fin lo logra se apresura para darle un ansiado beso, que Quinn devuelve con el mismo entusiasmo.
Su primer beso como novias, el primero de muchos besos que vendrían en su vida juntas.
Juntas para siempre.
Fin.
