Mi hijo.

Conociéndonos.

Llegaron a un café que estaba a unas 4 cuadras del colegio. El lugar era realmente agradable y se encontraba a un lado de un pequeño parque de juegos. El grupo se sentó en un par de mesas ubicadas afuera. Una mesera se acercó, tomó sus pedidos y volvió a alejarse, para regresar unos minutos después con dos cafés, dos tazas de té y cuatro leches con chocolate, todo acompañado por una bandeja con unos cuantos brownies y otra con varias galletas.

Daichi observó a Tobio, quien ahora estaba tranquilamente sentado junto al pequeño pelinaranja que no dejaba de sonreír mientras le hablaba al pequeño pecoso ubicado frente a él.

—Wow, Sugawara, tu niño si que es alegre —comentó Kuro con una sonrisa.

—Si, en eso es igual a su mamáSuga —dijo Noya entre risas.

—Por favor solo diganme Suga… y sí Shoyo siempre ha sido así, es muy raro que se pelee con alguien —agregó el peligris deteniendo su mirada color caramelo en su pelinaranja.

Daichi miró al niño, que comenzaba a tomar su leche con chocolate al igual que los demás, y luego centró sus ojos en el peligris, que ahora miraba realmente embelesado a su hijo. Recorrió aquellas delicadas faccione que anunciaban que el peligris era un doncel. La curvatura de sus labios formando esa sonrisa, que le pareció realmente hermosa, al igual que el brillo en esos ojos color caramelo, nunca había visto algo así de bello. Sus ojos se detuvieron en aquellos manchones verdosos y noto varias cicatrices que parecían bastante recientes. Sin darse cuenta el pelinegro había fruncido el ceño, por alguna razón le molestaba demasiado ver aquellas marcas en la nívea piel del peligris.

—¿Daichi sucede algo? —preguntó con algo de sorna Kuro dándole un codazo.

—¡Auch Kuro! —se quejó el pelinegro lanzándole una mirada seria al otro—, solo acabo de recordar que tengo que llamar a Yui.

—Ah… debí suponerlo solo tu ex logra esa expresión en ti.

—Kuro, en verdad no hace falta que hablemos de eso ahora —agregó desviando la mirada hacia su hijo.

—Ok… ¿Suga porqué no nos cuentas algo de ti y tu familia para conocernos? Después de todo conociendo a nuestros hijos nos estaremos viendo bastante seguido —dijo Kuro haciendo que Noya soltara un suspiro.

—Solo espero que la situación de hoy no se repita todos los días porque van a romper a mi bebé —comentó el castaño dibujando una sonrisa antes de mirar primero a Tobio y luego a Kei.

—Eso fue culpa de él, que quería llevarse a Tadashi —acotó el pequeño rubio mirando serio a Shoyo.

—Kei ya hablamos de eso, Tadashi puede tener más amigos —dijo Kuro antes de morder una galleta.

—En verdad Tadashi y Shoyo se conocen desde bebés...

—Prácticamente se criaron juntos, son como hermanos —dijo Noya interrumpiendo a Suga.

—Tobio y Kei también se conocen desde bebés, pero no pueden estar demasiado tiempo sin pelearse o discutir por la más mínima cosa —acotó Daichi.

—Completamente opuesto a sus hijos, es obvio que con la personalidad de tadashi deben de llevarse más que bien —agregó Kuro.

—Es inevitable los niños se parecen a sus padres —dijo Noya antes de tomar un poco de su té—, Dashi tiene el carácter y la personalidad muy parecidos a los de su padre, de mi solo sacó los ojos —agregó sonriéndole a su hijo, quien le devolvió una sonrisa con las mejillas manchadas de chocolate, por el brownie que estaba comiendo.

—Si eso se nota, Kei sacó la apatía de Kenma, mis ojos y unas cuantas cositas más de mí.

—Ninguna cosita buena sacó de ti —dijo Daichi interrumpiendo a Kuro.

—Claro porque Tobio sacó muchas cosas buenas de ti —acotó Kuro con una mirada maliciosa—... aunque es mejor eso a que sacará más de su madre.

—Kuro —fue todo lo que dijo Daichi con una expresión de miedo, luego suspiró, relajó su expresión y miró a Suga—… ¿Shoyo se parece a su padre?

—Emmm… solo el cabello —respondió Suga luego de dudar un poco.

—Y roguemos que sea sólo eso, porque por lo que sé es un verdadero idiota —murmuró Noya para que sólo los mayores escucharán.

—Oh, también estás separado —comentó Kuro antes de lanzarle una mirada a Daichi.

—Pero se nota que Shoyo es feliz… a Tobio lo afectó mi separación, se volvió bastante retraído y desconfiado —agregó Daichi soltando un suspiro.

—Con lo que Yui hizo ¿como para que no? —murmuró Kuro.

—MamaSuga, mamá —interrumpió Shoyo llamando la atención de todos los presentes y obteniendo una sonrisa de Suga—… ¿Puede Dashi quedarse esta noche en casa?

—Pajarito acabamos de mudarnos y todavía tenemos mucho por hacer en casa —comenzó a decir Suga pero se detuvo al ver el puchero que su pequeño comenzaba a hacer, desvió su mirada hacia Noya y el resto de los niños que lo miraban con curiosidad y soltó un suspiro—… pero si sus padres lo permiten puede quedarse con nosotros el fin de semana —el niño rápidamente dibujó una enorme sonrisa en su rostro antes de centrar sus brillantes ojos en el castaño.

—Pod favod, puede —preguntó el niño con un tono cantarín y una enorme sonrisa.

—Ahh no puedes hacerme eso Suga —se quejó el castaño mirando al doncel con el ceño fruncido—, sabes que me es imposible decirle que no —Kuro y Daichi rieron ante esa respuesta…

—Entonces dile que sí —dijo Kuro sin dejar de reír.

—En verdad no sé si es posible —respondio Noya haciendo un puchero—, Asahi quiere visitar a sus padres y no se si será este finde o el siguiente —volvió a centrar sus ojos en el pequeño pelinaranja, que ahora también hacía un puchero—… lo siento Shoyo tenemos que preguntarle a Asahi… mañana te digo ¿si?

El niño dudó un momento y luego dibujó una sonrisa y asintió.

Los cuatro niños terminaban su merienda y comienzan a jugar en el pequeño parque. Primero solo era Shoyo arrastrando a Tadashi hacia los juegos y pronto se les unió Kei que realmente no parecía muy alegre con la cercanía que mantenían el pecoso y el pelinaranja. Tobio los miró unos minutos desde su asiento, hasta que Shoyo se acercó a él y con una enorme sonrisa lo tomó de la mano y lo llevó hasta los juegos. Luego de unos minutos los cuatro estaban tirándose por el tobogán, trepando y amacandose entre risas y gritos, aunque provenían más que nada de Shoyo y Tadashi.

—En verdad ese niño es increíble —murmuró Daichi sin poder dejar de ver cómo su hijo jugaba con los otros niños sin pelear. Tobio siempre fue un niño retraído, pero después de su separación eso empeoró y el pequeño simplemente dejó de intentar acercarse a los demás ya sean niños o adultos y solo permitía que muy pocas personas lo tocaran. Una sonrisa apareció en los labios del pelinegro, en verdad lo hacía feliz ver a su hijo jugando como un niño normal.

—¿A qué te dedicas Suga? —preguntó Kuro llamando la atención del pelinegro, quien como si nada volvió a ver a aquel bello doncel.

—Soy escritor, hago cuentos para niños y alguna que otra novela —respondió el peligris como si nada.

—Eso es genial —comentó Daichi y el peligris sintió como sus mejillas comenzaban a arder.

—No es gran cosa… ¿y ustedes a que se dedican? —agregó el peligris.

—Administro una empresa, aunque mi título dice contador —dijo Kuro con una sonrisa de lado.

—Abogado —respondió Daichi sin más explicación.

—Venimos de una gran familia de abogados y somos pocos los que nos salimos del camino —agregó Kuro.

—No sabía que eran familiares —dijo Noya mirándolos un momento a cada uno.

—Somos cinco primos de los cuales tres son abogados —respondió Kuro…

—Kuro a nadie le importa nuestro parentesco y nuestra familia —interrumpió Daichi, haciendo que los dos donceles sonrieran.

—Es bueno tener familia con la que contar… mis padres están en el extranjero y todo lo que me queda es Shoyo y los Asahi —comentó el peligris entre risas mirando a Noya.

—Y No te olvides de tu abogado, no cualquiera haría todo lo que él ha hecho… hablando de eso tienes que presentarnos tenemos que dar el visto bueno —acotó Noya consiguiendo que Suga soltara una sonora y melodiosa carcajada.

—¿De qué hablas Noya? Él es un doncel y ya sabes que por el momento no estoy buscando nada.

—Ahhh ok, ok —respondió Noya para terminar el tema, sabiendo que era algo que no debió tocar. Suspiró y centró sus ojos en el abogado—… Daichi ¿puedo hacerte una pregunta?—agregó y sin dar tiempo a que el otro respondiera, continuó—. Tengo una amiga que terminó una relación muy mal y el tipo la sigue molestando ella pidió una orden de restricción la cual le concedieron y los abogados de él le ofrecieron a ella una importante suma de dinero por las molestias y demás ¿esta bien que acepte?

—Esos detalles debe ocuparse su abogado de arreglarlos, lo más recomendable es tener registro escrito o grabado de todo y si hay un acuerdo o contrato de por medio de revisarlo muy pero muy bien para no encontrarse con nada extraño luego —respondió el pelinegro sin darle demasiada importancia al tema.

La conversación siguió por un rato más pasando por diversos temas sin demasiada importancia. Finalmente todos se despidieron y tomaron sus respectivos caminos.

Noya siguió junto a Suga hacia la casa de este último, que estaba a unas pocas calles de allí.

Shoyo y Tadashi iban saltando entre baldosas tratando de no pisar las uniones y los donceles iban a unos pasos detrás de ellos.

—¿Dime que notaste las miradas que te hecho Daichi? —preguntó repentinamente el castaño.

—No se de que hablas Noya.

—Por favor Suga, ese hombre casi no podía despegar sus ojos de ti —se quejó elevando un poco la voz.

—Noya, todos me han mirado hoy y van a seguir así hasta que las marcas y moretones desaparezcan completamente —agregó Suga en un tono entre triste y molesto—… te agradecería que no insistas con lo de buscarme pareja, ya viste lo que pasó la última vez…

—Suga —intentó replicar el castaño pero el peligris no le permitió continuar...

—Se que solo quieres que sea feliz, como tú lo eres con Asahi… pero yo soy feliz teniendo a Shoyo no necesito buscar a alguien más, cuando tenga que llegar llegará.

—Ok, ok, pero que conste que yo no te estoy buscando a alguien, solo quería saber si notaste las miradas de Daichi… puedo asegurarte que esas miradas no eran por las marcas y moretones —acotó el doncel soltando una risita y apresurando el paso, lo que provocó que Suga riera.

"No cambiará jamás" se dijo a sí mismo sin despegar sus ojos del castaño, que ahora estaba levantando a Shoyo sobre sus hombros. El pequeño pelinaranja y el castaño reían y Suga sintió la manito del pecoso aferrándose a los dedos de su mano derecha, el peligris le regaló una sonrisa al pequeño, quien respondió de la misma manera y siguieron caminando.

"Suga caminaba hacia la cancha de vóley, cuando casi choca con su mejor amigo, el alto, fornido y bonachón Asahi Azumane.El castaño tenía los ojos clavados en la puerta del gimnasio y no notó al peligris, así como tampoco notaba nada de lo que ocurría a su alrededor.Suga lo miró algo extrañado, hasta que unos gritos llegaron hasta él, provenían desde el gimnasio y no necesitó más que eso para hacerse una idea de lo que le sucedía a su amigo.—Asahi ¿vas a quedarte aquí todo el día? Tenemos práctica —dijo el doncel comenzando a picar la mejilla de su amigo.—No, no puedo… ya no puedo hacerlo Suga —murmuró antes de centrar su mirada en aquellos orbes color caramelo.—¿Qué no puedes?—Ya no puedo enfrentarlo, no puedo volver a verlo a los ojos —respondió con algo de desesperación—… no puedo alejar los pensamientos impuros cada vez que lo veo, creo que estoy enloqueciendo y no sé de qué puedo ser capaz —concluyó agachándose y cubriéndose el rostro con ambas manos.—Te lo advertí —dijo Suga soltando un suspiro mientras acariciaba el cabello de su amigo—… el amor golpea fuerte —hizo una pausa alejó las manos del castaño de su rostro y continuó—, ahora puedes hacer una cosa, ve y dile todo lo que sientes.—¿Qué?... No puedo él no me ve de la misma forma que yo a él —Suga lo miró un momento y luego soltó una carcajada…—Asahi ¿no has notado que Noya te come con la mirada? —dijo el peligris instando a su amigo a que se pusiera de pie, cosa que hizo lentamente con una expresión de verdadera confusión—… puedo asegurarte que tú tienes más posibilidades que cualquiera…—Asahi, Suga ya estamos comenzando ¿van a tardar mucho más? —la voz de Noya llamó la atención de ambos.Suga giró sobre sí mismo y sin darle más importancia a Azumane, que volvía a estar como una estatua con los ojos pegados, ahora, a la pequeña figura del líbero, dijo.—Noya, Asahi quiere decirte algo.El peligri entró al gimnasio y antes de cerrar la puerta le dió una última mirada a aquella pareja de amigos, los conocía desde hacía tiempo y sabía mejor que nadie cuanto se gustaban… los conocía tan bien que estaba completamente seguro que el amor que esos dos se tenían iba a durar para siempre."

El recuerdo pasó rápido y Suga amplió la sonrisa en su rostro. Él tenía razón sobre Asahi y Noya se amaban demasiado y eso se notaba a simple vista. Al pensar en eso volvió a sentir aquella molestia en su interior… a él todavía le faltaba eso, amar y sentirse amado en la misma medida, encontrar a ese alguien con quien sentirse feliz, protegido y completo.

*

hasta aquí el nuevo cap. si todo va bien en 15 días estaré actualizando nuevamente.

Muchas gracias por leer y comentar.

Saludos.