Mi hijo.

Todo estará bien.

—Amor —dijo Bokuto realmente emocionado—, sé que no te dije nada… quería que fuera una sorpresa y estoy seguro que —el peligris se detuvo al ver el cambio en la expresión de Akaashi y se asustó un poco al notar su respiración agitada— ¿Keiji? ¿Keiji me escu… ? —no pudo terminar la pregunta…

Los ojos del pelinegro se cerraron, e inmediatamente el cuerpo se ladeo y comenzó a caer. Bokuto nunca estuvo tan agradecido por sus buenos reflejos, logró atrapar el cuerpo de su precioso Akaashi antes de que tocara el suelo. Lo levantó en brazos como si no pesara nada y en unos pocos pasos estuvo en la sala, donde depositó el cuerpo del pelinegro sobre el sillón con tal cuidado que parecía que se trataba de un frágil trozo de cristal. Su respiración temblaba y podía sentir su corazón golpeando desbocado contra su pecho. Acarició la mejilla del pelinegro y entonces noto al resto de los presentes, quienes se acercaron a ayudar.

Bokuto solo sentía la desesperación creciendo en su interior, veía que Kuro le hablaba pero no llegaba a escucharlo, dió un rápido vistazo a su alrededor y se detuvo en el pequeño Lev que tenía una expresión algo asustada en el rostro. Se acercó al niño y se agachó para quedar a su altura.

—No te preocupes, todo estará bien… porque no vas y te presentas con los niños —sugirió señalando a los pequeños que eran retenidos por sus madres en el comedores.

Bokuto vio a Suga acercarse al pequeño y solo atino a sonreírle a Lev para que no se preocupe, pero inmediatamente volvió a centrarse en Akaashi que ya estaba comenzando a reaccionar, se acercó y el resto de los hombres retrocedieron unos pasos.

Akaashi abrió los ojos con pereza, la cabeza todavía le daba vueltas, algo no estaba bien, no se sentía bien. Se incorporó con cuidado y dió un rápido vistazo a su alrededor. Bokuto estaba a su lado y se notaba la preocupación en su rostro y un como más allá de él, vio a aquel pequeño de cabello gris y ojos verdes… le recordaba a alguien pero no sabía a quién. Su cuerpo tembló y su vista se nublo por las lágrimas.

—Bokuto… Kō… Kōtarō… tu… tu —la voz de Akaashi era apenas un susurro tembloroso y casi inaudible… sus ojos desbordaban en lágrimas, su cuerpo temblaba y aunque se abrazó a sí mismo no logró detenerlo. Desvió sus ojos de aquel pequeño de cabello gris y los centró en su pareja…

—Sé que debí decirte pero… no sabía cómo… y en verdad no creí que te molestaría —un sollozo se escapó del pelinegro y cuando Bokuto intentó tocarlo le apartó las manos— ¡Keiji! —exclamó sin despegar sus dorados ojos de aquellos orbes grises llenos de tristeza y decepción. Bajó la mirada y soltó un suspiro antes de volver a ver aquel rostro surcado por las lágrimas—… lo siento, pero no podía dejarlo solo… es mi sangre —murmuró sintiendo como las lágrimas inundaban sus ojos y comenzaban a rodar por sus mejillas—… es todo lo que me queda de Hikaru y solo quería que sea parte de mi familia…

—¿Qué? —indagó Akaashi interrumpiendo al peligris mientras buscaba en su mente la imagen del hermano de su pareja, casi no lo conocía y apenas había visto algunas fotos de él, pues Kōtarō no quería fotografías de Hikaru porque lo entristecía…

—Solo ha tenido una abuela desde que nació y…

—¿Dijiste Hikaru? —volvió a interrumpir el pelinegro y en ese momento Kōtarō comprendió lo que sucedía, se limpio los ojos y mejillas, miró serio al doncel y respondió…

—Su nombre es Lev Haiba, es hijo de Hikaru y Maia… cuando Hikaru murió venía a darnos la noticia —la sorpresa se vio en el rostro de Akaashi, su cuerpo había dejado de temblar y ya no lloraba, pero sus brazos seguían cubriendo su vientre— ¿Creíste que era mío? —preguntó en un tono dolido y el doncel solo asintió apretando sus labios, Bokuto bajo la mirada, eso en verdad le dolía.

Akaashi supo al instante que acababa de lastimarlo, tenía que decirle algo pero su mente parecía no poder formar una oración… sintió una pequeña punzada en el vientre y no pudo evitar soltar un gemido de dolor antes de sentir que todo comenzaba a darle vueltas

—Keiji —esa voz llegó hasta él e inmediatamente sintió que esos fuertes brazos, que conocía tan bien, lo envolvían evitando que vuelva a caer sobre aquel sillón—… no, no, no… amor, ¿amor estás bien? —la voz de Kōtarō sonaba preocupada y Akaashi no pudo evitar pensar "¿cómo no amarlo si aún estando molesto, es capaz de olvidarlo todo y preocuparse por mi?"

—Lo siento… solo intentaba recordar que él siempre miente —murmuró con la mejilla pegada al pecho del peligris, antes de sentir otra punzada y volver a llevar sus manos a su vientre—, doctor ahora —ordenó levantando la voz, cosa que sorprendió a Kōtarō, pero inmediatamente levantó a su pareja al estilo princesa y se encaminó hacia afuera, asustandose cada vez más al escuchar a su pelinegro murmurar entre lágrimas—, no, no, no, no… otra vez no, no, no… quédate conmigo… por favor.

—Alguien tendrá que llevarlo y ocuparse… él no reacciona bien cuando Keiji está de por medio —dijo Iwa tomando su saco y corriendo detrás del peligris.

—Daichi, en cuanto sepamos algo te llamamos, quédense aquí por ahora—dijo Kuro comenzando a alejarse pero repentinamente se detuvo y volvió—… tu ven conmigo —agregó tomando al pequeño peligris en brazos antes de apresurarse detrás de su primo, conociendo a Bokuto probablemente ya estaría en el estacionamiento o corriendo hacia un hospital.

Una enfermera salió de la habitación y le informo a Bokuto que ya podía entrar. El peligris miró a Iwaizumi y Kuro, que estaban sentados a su lado y sin soltar al pequeño que tenía en brazos se puso de pie.

—Lev, quédate con Kuro, tengo que ver cómo está Akaashi… un momento y vendré por ti —el pequeño asintió y sin decir nada acepto que lo pase a los brazos del pelinegro.

Al entrar en la habitación se encontró a Akaashi sentado en la cama y de pie a un lado el doctor, un hombre alto, de lentes y cabello verde igual a sus ojos. Ambos lo miraron y sin dudar se acercó a su pareja y sujetó su mano, inspeccionó el rostro de su precioso pelinegro con la mirada y al notar que estaba bien volteó a ver al doctor.

—Bien, Bokuto, Akaashi esperó que presten atención, porque esto es muy importante si quieren que este bebé sobreviva —los ojos de Bokuto se abrieron como platos y sintió la sonrisa queriendo aparecer en su rostro pero no dijo nada—, necesitas mínimo, MÍNIMO un mes sin preocupaciones, estrés, esfuerzos, NADA… ¿Entendido Keiji? Nada que te altere… por lo que me contaste lo que te pasó fue a causa del estrés… llevas días sin dormir, no descansas bien, difícilmente te relajas un momento… era obvio que en algún momento te iba a afectar.

—Midorima… ¿Un mes y todo estará bien? —murmuró Akaashi apretando la mano de su pareja.

—Un mes y estarás en una etapa más segura con un feto más fuerte… tomate vacaciones… y no es un consejo —lo último lo dijo centrándose en Bokuto.

—Yo me ocuparé —sentenció el peligris y Midorima se acomodo los lentes antes de volver a centrar su mirada en el pelinegro.

—Te quedarás en observación algunas horas, si te mantienes tranquilo y todo está bien vuelves a casa hoy… le daré a mi asistente las órdenes de los estudios que tienes que hacerte y ella te dará los turnos… más tarde pasaré a verte otra vez.

—Gracias Midorima —dijo Keiji a lo que el peliverde respondió con un leve movimiento de cabeza antes de salir de la habitación. Los ojos de Akaashi volvieron a centrarse en Bokuto—… lo siento… no podía sacar de mi mente las palabras de mis padres y creo que eso me afectó más de lo que imag… —los labios de Bokuto se posaron sobre los suyos en un tierno beso impidiendo que terminara de hablar…

—Tranquilo… no importa, también fue mi culpa… te amo.

—Te amo… Kōtarō, tendremos un bebé —murmuró con una sonrisa algo temblorosa acariciando su vientre.

Bokuto sonrió y volvió a besarlo con ternura y cuidado. Se separaron al escuchar un leve golpe en la puerta y al mirar, la vieron abrirse y como se asomaba aquel pequeño peligris de ojos verdes. Kōtarō le hizo una seña para que entre y el niño se acercó sin despegar sus ojos de Akaashi. Kōtarō lo tomó en brazos y se sentó en el borde de la cama.

—Akaashi Keiji te presento a nuestro sobrino Lev Haiba, pronto Bokuto.

—Hola Lev —dijo Akaashi y se detuvo al ver que el pequeño estiraba los brazos hacia él, el pelinegro sonrió y lo sujetó. Lev se acomodo quedando arrodillado a un lado del pelinegro, abrazándolo antes de darle un sonoro beso en la mejilla.

—¿Kashe ta ben? —preguntó Lev acariciando la mejilla del pelinegro.

—Si ya estoy mejor —respondió Keiji y se detuvo al ver que el pequeño buscaba algo en su bolsillo, para luego extender su mano ante él y ofrecerle un caramelo de limón.

—Pada tu… a Babushka le guta —Akaashi esbozó una pequeña sonrisa y tomó el caramelo.

—Gracias… sabes una cosa, me gustan mucho los caramelos de limón —murmuró Keiji antes de darle un beso en la mejilla al pequeño y atraparlo en otro abrazo— ¿Quien es Babushka? —indagó mirando de reojo a Kōtarō.

—Su abuela —respondió con una enorme sonrisa—… todavía le cuesta el idioma, así que prepárate amor, tenemos mucho que contarte.

Futakuchi fue recibido por Taiga en el departamento de Himuro. El pelinegro había llegado esa mañana cerca del mediodía y una de las primeras cosas que hizo fue llamarlo y ordenarle que fuera a visitarlo en la tarde.

—¿A ti también te pidió que vengas? —preguntó Kagami resaltando la palabra pidió.

—Si… hola Kuroko ¿Cómo has estado? —saludó ubicándose en el sillón junto al peliceleste.

—Hola Futakuchi… yo muy bien, ¿Tu… ya te adaptaste al trabajo en la empresa?

En ese momento Himuro salió de una habitación, terminando de prenderse la camisa y con el cabello todavía húmedo. Sin demora saludo a los tres presentes y comenzaron a conversar acompañados cada uno de una taza de té.

—Adivina quien llegó a Japón mientras tú estabas en rusia —dijo el pelirrojo llamando la atención de su hermano.

—¡¿Furi está aquí?! —exclamó con una sonrisa—… pero ¿no se suponía que llegaba la próxima semana?

—Ahh si también, parece que adelantó su viaje, pero todavía no nos hemos visto así que no sé mucho… en verdad yo me refería a nuestra hermana…

—Alex está aquí… eso sí que es raro, su marido odia Japón… ahhh podré ver a Morisuke, hace un montón que no veo a mi bebé —dijo en un tono realmente alegre.

—¡¿Taiga no se lo dijiste?! —murmuró el peliceleste, como siempre sin cambiar su expresión.

—No podía decírselo por teléfono…

—Por si no lo notaron estoy delante de ustedes —se quejó el pelinegro antes de centrar sus ojos en su hermano—… no podías decirme por teléf… ¿Le pasó algo a Morisuke?

—Alex encontró al padre de Mori y le dió la tenencia…

—¡¿Hizo qué?! —exclamó Tetsuya mirando con preocupación a su hermano—… no puede ser… ¡¿hasta dónde piensa llegar por ese hombre?!... ¡Dejó a su hijo con un completo desconocido! —agregó cada vez más molesto.

—Si me preguntan es mejor que esté con un padre que lo quiere a pasar sus días con dos nanas que van rotando —dijo Kuroko ganándose la mirada de su pareja y el pelinegro.

—Opino lo mismo que Tetsu, el hombre se enteró hace un mes que tenía un hijo y no tuvo problema en pedir la custodia completa…

—¡¿Ninguno piensa en que no sabemos nada de esa persona?! Podría ser un maniático…

—¡Podría estar casado con una bruja que maltrate al niño! —agregó Futakuchi conteniendo la risa, pues su amigo podía ser exagerado cuando se lo proponía.

—Futakuchi no ayudas —se quejó el pelirrojo…

—Tatsuya, tienes que ver el lado positivo… Morisuke vivirá aquí, podrás verlo cuando quieras —comentó Kuroko—, además le pedí información a Aomine, según él, Oikawa Tooru es una buena persona y su pareja Iwaizumi Hajime también, parece que es un buen amigo de Daiki.

—Wow… Oikawa Tooru… ¿Ese Oikawa? —indagó Futakuchi con evidente sorpresa.

—Jugó en el equipo nacional de vóley, se retiró por una lesión y ahora es modelo —respondió Kuroko.

—Podemos hablar con ellos y hacer una cita para conocerlos si así te sientes mejor —propuso Kagami, sabiendo cuánto quería Himuro a ese pequeño y que era capaz de cualquier cosa por él.

—Oye, esa es una buena opción, conoce al padre primero, ve si Mori está bien, si es feliz… y si ves que todo está mal entonces iremos tras lo imposible, yo te ayudaré —dijo Futakuchi con una sonrisa, conocía bien a su amigo y podía jurar que estaba pensando en sus posibilidades para pelear la tenencia del niño.

—Ok —murmuró algo resignado antes de soltar un suspiro—… ¿Para cuándo la boda hermano? —preguntó para cambiar de tema antes de mirar al pelirrojo que casi se ahoga con el té.

—Tatsuya tú sabes que ya…

—Si, si, si… pero hasta que no hagan una ceremonia formal ninguna de las familias lo reconocerá.

—Ya se lo pedí y le ha dicho lo mismo varias veces… pero Tetsu no quiere hablar del tema, no quiere darle el gusto a su ma… ¡Auch! —la queja de dolor, por un golpe bajo las costillas, cortó las personas del pelirrojo.

—Oh vamos Tetsu, quiero otro sobrino… Kenji y yo te ayudaremos a organizar todo y de seguro Furi también —insistió el pelinegro tratando de mantener el tema alejado de su hermana para no salir de la casa e intentar matarla.

nuevamente aqui con la continuación.

espero que lea haya gustado.

graciad por leer y comentar