Mi hijo
¡Así, no!
Suga tomó un sorbo de su té y luego de mirar un momento a los niños, que merendaban tranquilamente, volteo hacia la caja y le hizo una seña a Ennoshita para que se una a ellos. El pelinegro dejó a Hanna en la registradora y luego de un momento estaba sentado junto a Suga.
―¿Hoy te toco cuidarlos? ―indagó mirando con una sonrisa a los niños que comían galletas.
―Si, Daichi está trabajando con Iwaizumi, Asahi tenía trabajo y Noya iba a acompañar a su padre al médico… y como ya le había dicho a Shoyo que vendríamos al café, aquí estamos ―respondió Suga mirando con una sonrisa a su pequeño pelinaranja que en ese momento le robaba pedacitos de galleta a Tobio.
―Igual es raro que no te haya acompañado nadie más.
―Si Kuro estaba ocupado, Tooru también esta complicado porque Iwa está trabajando mucho… Lev no fue al preescolar hoy y al parecer Tendo retiró a Taichi temprano.
―Wow todos están muy ocupados… ¿y tu… como va todo? te he visto poco estos días.
―Si lo siento Chikara, te hemos abandonado un poco, pero Shoyo ha estado muy apegado desde que conoció a sus padres y Tobio y Daichi no quieren que nos vayamos ―murmuró el peligris antes de ofrecerle una galleta al doncel…
―Esta bien Suga, no hay problema, ademas sabes que Hanna, Noya o alguno de los chicos me acompañan ―dijo el pelinegro tomando una galleta.
―¿Que tal las cosas con Ryu? Noya me contó que volvieron a hablar ―comentó Suga mirando con curiosidad al pelinegro que acababa de partir la galleta.
―Bueno después de hablar con Semi decidí que era bueno que nuestro bebé, sepa de su papá, que conozca su voz… aunque en verdad no hablamos demasiado solo lo dejo que cuente alguna anécdota, historia o que cante ―dijo antes de dibujar una enorme sonrisa en su rostro―… anoche me rei muchisimo, inventó una canción de cuna para nosotros.
―Me alegro de que las cosas entre ustedes mejoren.
―La próxima semana iniciará en un nuevo trabajo, quiere asegurarse de tener tiempo para nosotros… no dijo nada pero estoy seguro que Noya tiene que ver con esto ―agregó sin despegar sus ojos de Shoyo que intentaba quitarle a Tobio lo que le quedaba de galleta―, Shoyo toma cielo ―dijo ofreciéndole la mitad de su galleta al niño que inmediatamente le regaló una sonrisa.
―Gracias tío ―respondió inmediatamente el niño―… ¿tío cómo está el bebé?
―Esta muy bien y muy feliz de escucharte, mira ―respondió acercándose más al niño y haciendo que tocara su vientre para que notara como se movía el bebé.
―Wow se mueve ―exclamó el pelinaranja mirando sorprendido a Chikara para luego observar a los otros dos niños que lo miraban con curiosidad.
―Vamos también pueden tocar ―dijo Chikara con una enorme sonrisa viendo a Tadashi y Tobio, quienes no dudaron en imitar al pelinaranja y apoyar sus manitos en el abultado vientre del doncel, unos instantes después ambos niños mostraron una sonrisa.
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El pelirrojo entró con prisa en el departamento y sin demora cerró la puerta con seguro. Dio una mirada a todo el lugar y encontró a Wakatoshi, que lo miraba algo sorprendido desde la cocina, sujetando la cafetera.
―Satori ―dijo el castaño algo sorprendido por la actitud del pelirrojo…
―¡Tu madre está completamente loca! ―exclamó el pelirrojo interrumpiendo al castaño, quien lo miró algo confundido―… yo así no juego… ¡así no! ―agregó sintiendo la impotencia crecer en su interior y sus ojos llenándose de lágrimas, antes de retroceder hasta apoyar la espalda sobre la puerta.
Wakatoshi dejó la cafetera en su lugar y sin decir nada se acercó al doncel que miraba hacia el piso sin despegar su espalda de la puerta. Se detuvo muy cerca de él, con una expresión seria y decidida…
―Amor, ¿qué sucede? ¿qué hizo? ―preguntó en su habitual tono tranquilo, antes de acariciar la mejilla del pelirrojo, haciendo que levantara la mirada.
Satori metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un sobre todo arrugado, el cual plantó en el pecho del castaño empujándolo, para que se aleje un poco y que él pudiera caminar hasta la sala. Wakatoshi sujetó el sobre, volvió a mirar a Satori que caminaba de un lugar a otro en la sala y acercándose lentamente intentó alisar un poco el sobre, para finalmente sacar el papel que ese sobre contiene.
"Debiste quedarte en tu escondite, me las pagaras.
Me asegurare de que también pierdas todo lo que te importa.
TE LO JURO."
El castaño leyó varias veces esas tres líneas y su ceño se fruncía más a cada momento, haciendo que su expresión comenzara a dar algo de miedo. Satori detuvo su andar al ver la expresión de su pareja, lo conocía desde hacía mucho y difícilmente podias ver una expresión así en él.
―¿Cuándo te mandó esto? ―preguntó sin despegar su mirada de aquel arrugado papel―… ¿Satori… cuándo? ―insistió luego de un momento de silencia del pelirrojo.
―Hace algunas horas… llegó al departamento con una caja que tenía una tarántula ―respondió el pelirrojo dejándose caer en el sillón.
―¿Dónde está Taichi?
―Con Mirah y Aone en el departamento, vigilado por un grupo de guardaespaldas ―dijo el pelirrojo e inmediatamente escuchó el suspiro de alivio de Wakatoshi―… ni bien vi el mensaje y matamos a la tarántula, Mirah llamó a Takanobu, le contamos lo sucedido y él salió al instante a buscar a Taichi, lo retiró del preescolar y aparecieron en el departamento resguardados por un grupo de guardias ―agregó Satori bajando la mirada y en ese momento sintió las lágrimas de frustración caer por sus mejillas.
―Definitivamente esta loca… pero esto no se queda así…
Ahora era el castaño el que caminaba de un lugar a otro en aquella pequeña sala, mascullando maldiciones mientras mantenía el celular pegado a su oreja, esperando que su abuelo atienda la llamada. Satori no podía creer esa escena, nunca, pero nunca había visto a Wakatoshi así.
―¡Kagura enloqueció completamente! acaba de amenazar a Satori y Taichi ―exclamó el castaño en un tono que dejaba en claro cuán enojado estaba―… abuelo no me importa lo que hicieron o quieran hacer, voy a denunciarla y por su bien más le vale que no se acerque a MI familia ―agregó luego de unos minutos de escuchar a su abuelo―, Satori está conmigo en el departamento y Taichi está con los Aone… bien en un rato estaremos allá ―Wakatoshi soltó un suspiro cansado antes de guardar su celular y centrar sus ojos en el pelirrojo que todavía lo miraba algo nervioso―… Satori, mi abuelo quiere que vayamos a su casa, quiere hablar con nosotros en persona ―agregó tomando las llaves que estaban en el cuenco, sobre la mesita de sala…
―¿Ahora? ―preguntó el pelirrojo poniéndose de pie.
―Si, iremos por Taichi, tomaras algo de ropa o lo que necesites y nos quedaremos con ellos, al menos esta noche, luego veremos que sucede, su mansión tiene suficiente seguridad ―dijo el castaño acercándose a la puerta, pero de repente se detuvo al ver que Satori no se movía…
―¿Por qué nos hace esto?
Wakatoshi volvió sobre sus pasos y envolvió en un abrazo al pelirrojo, quien no dudó en corresponder y aferrarse con fuerza.
―Ya la están buscando… parece que de alguna forma se enteró de que sabemos toda la verdad y está escondida intentando escapar de la ley ―murmuró el castaño antes de dejar un beso en la mejilla del pelirrojo―… Satori, te juro que no les va a hacer nada, no se lo voy a permitir… primero muerto antes de permitir que esa loca los toque a Taichi y a ti…
―Ni se te ocurra ―se quejó Satori mirando serio a su pareja―… jamás te perdonaré si haces algo así… no puedes dejarnos ¿entendido? ―agregó con un brillo en los ojos que anunciaba lágrimas.
―Entendido ―respondió el castaño antes de besar esos labios que tanto le gustaban―… vamos por nuestro niño…
―Sí ―dijo el pelirrojo con una pequeña sonrisa―… ahh… no te preocupes si ves a un hombre en el pasillo, es el guardaespaldas que Aone me obligó a traer ―agregó antes de que el castaño abriera la puerta, consiguiendo una mirada de reojo y un asentimiento como respuesta.
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Chikara acababa de sacar una bandeja de galletas del horno cuando vio a Semi salir con mucha prisa de la cocina, pero no le dio mucha importancia, metió dos bandejas llenas de cupcakes en el horno y le hizo una seña a Kinoshita para que esté al pendiente, mientras él volvía al mostrador a ayudar a Hanna. En cuanto salió de la cocina pudo ver que fuera del café estaba Semi discutiendo con una joven de cabello negro que luego de un momento se fue dejando solo al peligris con un pequeño de cabello castaño.
Semi se agachó y abrazó al niño, luego se levantó sin soltar al pequeño y soltando un suspiro volvió a entrar al café, caminó hasta el mostrador y dibujando una endeble sonrisa hablo…
―Hanna, Chikara… él es Kenjiro mi hijo.
El niño los miró con curiosidad a ambos y dibujó una sonrisa en su rostro a modo de saludo.
―Aww es hermoso, hola Kenjiro ―saludó Hanna―, ya quería conocerte, tu mami me ha hablado mucho de ti.
―Hanna… ¿no te molesta si… lo tengo aquí hasta que me vaya? ―preguntó con algo de dificultad el peligris.
―Claro que no, Eita ―respondió inmediatamente Hanna con una enorme sonrisa―. Kenjiro ¿quieres una galleta de chocolate?
―¡Si! ―exclamó el pequeño con una sonrisa antes de mirar a su mamá, quien solo asintió antes de que el niño pasara de sus brazos a los de Hanna.
―Siempre sabe lo que los niños quieren ―murmuró Ennoshita luego de que Hanna entrara a la cocina con el niño―… ¿pasó algo? ―preguntó centrando sus ojos en el peligris.
―La niñera… al parecer su novio ya no quiere que ella trabaje y… no sé dijo algo de mudarse… ¡Pero a quien se le ocurre hacer algo así! Al menos hubiera esperado a que llegara a la casa ―exclamó algo molesto el doncel.
―Semi, no te preocupes te aseguro que a Hanna no le molesta.
―En verdad lo que me preocupa es que voy a hacer mañana, la niñera es la que va por él al preescolar y se queda las tres horas hasta que vuelvo a casa.
―¿No tienes algún familiar o amigo que pueda cuidarlo hasta que encuentres otra niñera?
―No tengo familia aqui y perdi contacto con mis amigos… y la familia Soekawa no es una opción, ya intentaron quitarmelo ―murmuró Semi mirando, por la ventanilla que separaba el café de la cocina, como su pequeño hablaba con Hanna mientras comía galletas.
―Hablemos con Hanna seguro no tendrá problema en que te retires antes ―sugirió Ennoshita con una pequeña sonrisa.
―No puedo hacer eso, sentiría que le estoy robando, ya acomodó mi horario para que pueda pasar más tiempo con Kenjiro, me sentiría mal si le pido algo así ―Chikara dudo un momento ante la respuesta del peligris y luego propuso…
―¿Y si yo cuido de él? ―Semi lo miró algo confundido y el pelinegro se apresuró a continua―… puedo retirarme antes ir a recogerlo al preescolar y cuidarlo hasta que tu salgas y no digas que te sentirás mal, yo no tengo problema y serán unos días hasta que consigas otra niñera.
Semi lo dudo un momento, volvió a mirar a su niño que ahora ayudaba a Kinoshita a decorar cupcakes, arrojando chispas de colores sobre la crema, y luego de morderse el labio inferior miró a Chikara y dibujó una sonrisa.
―En verdad te lo agradeceria mucho ―murmuró e inmediatamente recibió un brazo del pelinegro.
―Recuerda que no estas solo, puedes contar conmigo siempre.
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El sonido de aquel corazón inundaba la habitación y la sonrisa de Akaashi se amplió al ver las expresiones de asombro y felicidad de Bokuto y Lev. El doctor movió el transductor y en la pantalla pudieron ver mejor el rostro del bebé medio cubierto por sus manitos y las exclamaciones de sorpresa de los dos peligrises resonaron en la habitación.
―Akaashi, esta vez sí se deja ver, quieren saber el sexo ¿no? ―preguntó Midorima mirando al pelinegro quien en ese instante asintió―... es una niña.
Cualquiera que viera a bokuto en ese momento podría afirmar que ese era el hombre más feliz del planeta, su sonrisa era enorme y parecía irradiar felicidad.
Esa visita al médico fue realmente positiva, ya estaba en los cuatro meses, lo que significaba que los riesgos se reducian, sus análisis habían salido muy bien y aunque Midorima lo regaño repetidas veces para que no se le ocurriera volver a trabajar, Akaashi estaba muy feliz, su bebé estaba bien, su familia desbordaba alegría y él no podía hacer más que sonreír.
Pasaron por una pastelería y luego de que Keiji saciara su antojo de crema de limón, se encaminaron a casa de Kuro, pues Bokuto quería informarle a su "Bro" que tendrían una niña.
Kuro los recibió e invitó a pasar, en la sala vieron a Kei pintando, Lev inmediatamente se acercó a él pero el pequeño rubio parecía no estar interesado en relacionarse con él.
―Bro, hacía tiempo que no venían… ¿pasó algo que Lev no fue al preescolar hoy? ―indagó el pelinegro mientras todos se sentaban en los sillones.
―No, solo le prometimos que iría con nosotros a la proxima ecografia y como Keiji tenía turno hoy, acordamos que estaba bien que hoy no fuera ―respondió Bokuto desviando su mirada un momento hacia Lev que insistia en interactuar con Kei, aunque este no quisiera.
―¿Y qué tal todo? ―preguntó Kuro, ahora centrándose en su primo.
―Todo está muy bien, todavía no me dejan trabajar pero, estamos bien ―dijo el doncel acariciando su vientre―… ¿y Kenma?
―En el estudio ―respondió el pelinegro mirando hacia una de las puertas de la derecha―… esta con un humor de mil demonios, ¿quieres intentar hablar con él?
Keiji dudo un momento y finalmente se puso de pie.
―Keiji ―exclamó el peligris algo preocupado, sabía de buena fuente que cuando Kenma estaba de mal humor podía ser "peligroso."
―No te preocupes Bro, a él no le hará nada… ahora si tengo que ir yo es bajo mi propio riesgo ―dijo el pelinegro de ojos dorados con una sonrisa de lado, mientras se rascaba la nuca―… ¿y ya saben el sexo?
―Es una niña, tendremos una niña ―vociferó el peligris y un momento después se escucharon las felicitaciones y algunos golpes.
Akaashi ni siquiera volteo a verlos, los conocía como para saber que las palmadas que ambos se daban en la espalda sonaban así. Golpeó la puerta del estudio y luego de esperar un momento entró. Vió a Kenma recostado en el sillón y una pila de videojuegos y consolas tiradas a un lado del sillón en el piso.
―Ok… no estas jugando, pero tampoco dejas que otros jueguen… ¿qué sucedió? ―preguntó sin más, con la relación que tenían sus parejas habían llegado a conocerse muy bien y formaron una gran amistad.
―Akaaaaaaaasheeeeeee ―se lamentó casi sin ganas el rubio apenas moviendo su rostro para ver al otro doncel―… me siento mal y hasta el más mínimo ruido me molesta ―susurró.
―¿Te duele algo? ―Kenma negó mientras se sentaba en el sillón para que Keiji también pudiera sentarse― ¿hace mucho que te sientes así? ¿fuiste al medico… o lo hablaste con alguien más?
―Creo que sé que es… le dije a Kuro que si, pero en verdad no sé si estoy listo para pasar por esto otra vez… lo de los ruidos es igual, no pensé que sería así otra vez ―se quejó el rubio pegándose al cuerpo de Keiji y recargando la cabeza sobre el hombro del otro―… me gusta tu perfume…
―Kenma… ¿estas embarazado? ―el rubio levantó un poco los hombros en señal de que no sabía―… cuando esperabas a Kei también te molestaban los ruidos fuertes, era una tortura para ti salir a la calle.
―Lo sé… me siento igual que esa vez…
―¿Ya te hiciste un test? ―el rubio negó y Akaashi frunció un poco el ceño―… ¿por qué? tu mismo me dijiste que con Kuro decidieron buscar un bebé, ¿cuál es el problema? tu sabes que aunque no lo demuestre Kuro se preocupa fácil y más si se trata de ti ―agregó el pelinegro acariciando la mejilla de su amigo.
―Lo sé, pero no pude decirle, no quiero volver a ilusionarlo… ¿Y si da negativo?
―Si da negativo, siempre pueden seguir buscando… ¿te digo que creo?... creo que tu ya te ilusionaste y temes más por tus ilusiones que por las de él… Kuro va a estar más que feliz si tiene que seguir intentando ―Kenma solo bajó la mirada y le dio la razón al no decir nada―… ¿dónde tienes el test? vamos te acompaño a hacértelo.
Nuevo capitulo, espero que les guste.
Gracias por leer y estar ahí siempre.
Saludos, nos leemos.
