Mi hijo

Mentiroso / Hipócrita

Makki llegó a su casa y lo primero que hizo fue dejarse caer sobre el sillón. Estaba realmente agotado habían revisado papeles y entrevistado personas todo el día, pues Hajime y Daichi querían tener todo listo lo antes posible.

―¡Mamá! ―la alegre voz de su pequeño Shigeru llamó su atención e hizo que diera un rápido vistazo a su alrededor para encontrar a su pequeño a unos pocos pasos de distancia, inmediatamente Makki dibujó una sonrisa en su rostro y sin levantarse del sillón extendió sus brazos hacia el niño, quien no dudó en acercarse y dejarse abrazar hasta quedar sobre el cuerpo de su mamá.

―Hola mi amor ―murmuró el pelirrosa antes de dejar varios besos en las mejillas de su pequeño―… te extrañe… ¿cómo te portaste? ¿qué estabas haciendo?

―Bien, jugaba con Mai ―respondió el niño y Makki volvió a mirar hacia donde había visto a su pequeño hacía un momento y se encontró con aquella joven castaña que recogía a su niño y lo cuidaba mientras ellos no estaban.

―Hola Mai.

―Hola Makki.

―¿Issei todavía no vino? ―preguntó el pelirrosa incorporándose en el sillón todavía sin soltar a su pequeño que terminó sentado en su regazo.

―No, todavía no llego y no aviso nada.

―Ok, gracias Mai, ya puedes irte, lamento que te hayamos retenido más tiempo de lo acostumbrado, estamos algo complicados en el trabajo.

―Gracias Makki, ahh a la salida del preescolar pasamos a hacer las compras y en la lavadora hay una tanda de ropa ―dijo la chica mientras tomaba sus cosas del perchero.

―Muchísimas gracias, me estas salvando ―dijo Makki acercándose a la chica con Shigeru todavía en brazos.

―No tienes que agradecer, para eso me pagas ―respondió la chica con una sonrisa antes de dejar un beso en la mejilla del niño―, nos vemos el lunes Shi.

―Bye bye ―saludó el niño con una sonrisa antes de tirarle un beso a la joven, quien amplió su sonrisa y tambien le tiro un beso antes de alejarse de la entrada y tomar su camino por la vereda.

Makki cerró la puerta y se encaminó hacia la cocina todavía con su pequeño en brazos. Recién en la cocina sentó a Shigeru en la mesada y abrió la heladera.

―¿Me ayudaras a preparar la cena? ―preguntó e inmediatamente vio a su pequeño asentir.

Entre charlas y risas comenzaron a preparar la cena. Cuando Issei llegó los encontró haciendo pulpitos de salchicha para agregar a la salsa napolitan. Shigeru inmediatamente estiró los brazos hacia su papá y en cuanto este lo abrazó dejó un sonoro beso en su mejilla. Makki sonrió ante esa escena y luego recibió un corto y superficial beso de su esposo, quien sin interactuar mucho más con ellos se encerró en su oficina, cosa que le resultó extraña al pelirrosa, por lo general Issei no se portaba así lo más normal hubiera sido que se pusiera a cocinar con ellos. En cuanto el espagueti al napolitan estuvo listo Shigeru llamó a Mattsun y se dispusieron a cenar en familia. No hubo mucha interacción durante la cena, los que más hablaron fueron Shigeru y Makki, mientras Matsukawa parecía no poder quitar esa expresión seria de su rostro.

Makki no dijo ni preguntó nada, pero luego de acomodar todo y acostar a su pequeño, entró en la oficina de su esposo, cerró la puerta y apoyando la espalda sobre esta, se cruzó de brazos y miró serio a Issei, quien luego de un momento levantó la mirada y manteniendo su expresión seria murmuró…

―Eres un mentiroso…

Las palabras resonaron duras en la habitación. Makki abrió los ojos con sorpresa, Issei nunca había usado ese tono con él. Centró sus ojos color miel en aquellos orbes negros que lo miraban sin compasión alguna y luego de un momento despegó su espalda de la puerta y avanzó unos pasos, pensando que decir y esperando que su esposo se explicara.

―Me mentiste en la cara… dijiste que lo tuyo con Iwaizumi había sido falso ―el pelirrosa se detuvo al escuchar esas palabras―… pensé que teníamos la confianza suficiente como para decirnos cualquier cosa, pero preferiste mentirme… ¿ibas a decirme algún día que abortaste un hijo de Iwaizumi? ―aquella pregunta salió cargada de dolor y rencor.

―¿Co… como?

―¡¿Vas a decirme la verdad o prefieres seguir mintiendo?! ―insistió Issei levantando un poco la voz y poniéndose de pie, aunque no se movió de su lugar.

―Deja de decir eso… yo nunca te mentí… sí, hay cosas que no te he dicho pero no mentí ―respondió el pelirrosa ya comenzando a enojarse y sintiendo ese leve ardor en los ojos que anunciaba lagrimas―… tu nunca quisiste saber nada de lo que hice antes de ti… y eso pasó antes…

―No me vengas con eso ahora Hanamaki ―eso en verdad dolió, Mattsun solo lo llamaba Hanamaki cuando peleaban y sabía muy bien cuánto le dolía eso al doncel―, recuerda que Iwaizumi y tu decidieron sentarnos y contarnos lo sucedido, pero parece que solo escupieron mentiras ―agregó comenzando a rodear el escritorio mientras Makki empezaba a retroceder.

―Lo que dijimos fue verdad… y no sé tú, pero yo no me atrevo a darle una noticia de ese tipo a un doncel embarazado… tu lo viviste conmigo, estuve dos días internado solo porque escuché que Oiwake estaba en la misma ciudad que nosotro ¿qué crees que pasaría con Oikawa si se entera en este momento que su pareja me dejo embarazado en una noche de borrachera? ―respondió el pelirrosa levantando un poco la voz.

―Entiendo que no le digas a Oikawa pero ¡¿a mi?!

―Crees que es fácil para mí hablar de eso ―murmuró bajando la mirada y sintió las lágrimas inundar sus ojos y comenzar a desbordarse.

―Y crees que fue fácil para mi enterarme de esto por Oiwake y que se burlara de mí al notar que no sabía nada ―se quejó el pelinegro empezando a acercarse a Makki―… ¡¿como quieres que confie en ti si tu tío al que tanto odias sabe más de tí que yo?! ―agregó en un tono que delataba su decepción y eso le dolió aún más a Makki.

―¡¿Y prefieres creer en él?! ―exclamó Makki completamente dolido levantando la cabeza sin importarle que Mattsun lo vea llorar, y sin decir nada más salió de la oficina dando un portazo.

Secó sus lágrimas y a paso presuroso se metió en la habitación de su pequeño Shigeru, cerró la puerta y se sentó en el piso sin quitar la espalda de la puerta. Abrazó uno de los peluches de su pequeño y luego de unos cuantos minutos, cuando finalmente se calmó, se acercó a la cama de su pequeño y se acostó junto a él, Shigeru se movió un poco y luego se acurrucó pegando su cuerpo al de su mamá, quien lo abrazó y cerró sus ojos para intentar dormir, aunque sabía que eso le costaría demasiado. Unos minutos después escuchó la puerta abrirse, Makki permaneció como estaba sin moverse ni abrir los ojos…

―Siempre me haces lo mismo, me haces sentir mal y me dejas solo ―escuchó el suave murmullo de su esposo y sintió como acariciaba con mucho cuidado su cabello―… no sé porqué hago esto… ya no tiene sentido ―fue lo último que escuchó y unos segundos después escuchó la puerta cerrarse suavemente.

Makki abrió los ojos y se preguntó qué quiso decir Mattsun, lo primero era fácil, era normal que cuando peleaban por algo él dejaba a su esposo con la palabra en la boca y se refugiaba con su pequeño Shigeru, pues Issei no lo seguiría con la discusión hasta allí… pero eso último "ya no tiene sentido" ¿que quiso decir?... no tiene sentido porque no le importa y todo esta bien o… no tiene sentido porque ya no… quiere estar… conmigo…

Las lágrimas volvieron a inundar sus ojos con aquel pensamiento e inmediatamente intentó alejar esas ideas de su mente no quería comenzar a llorar sin control e hipar, pues se arriesgaba a despertar a su pequeño, y comenzó a tararear una canción para tranquilizarse.

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Futakuchi se removió en la cama y abrió los ojos al notar que estaba solo, encendió la luz y soltando un bostezo salió de la cama, caminó por el pasillo tambaleándose un poco por el sueño y al llegar a la sala dio un rápido vistazo al lugar para encontrar a Aone mirando hacia la calle por la ventana, con el celular entre sus manos.

―Takanobu, ¿qué haces ahí? ―preguntó el castaño con voz somnolienta. El albino miró al castaño y dibujó una pequeña sonrisa en su rostro antes de comenzar a acercarse―… ¿sigues preocupado por Tendo y Taichi?

―Un poco ―murmuró Aone abrazando a Kenji―… lo lamento, te desperté ―agregó antes de que el castaño negara con la cabeza y se acomodara mejor sobre el amplio pecho del albino.

―Volvamos a la cama ―susurró aferrándose al cuello de Aone, quien inmediatamente lo levantó apretando un poco el trasero del doncel antes de comenzar a caminar hacia la habitación―… ellos estarán bien, tu lo dijiste… ¿en verdad estás preocupado por ellos o es algo más?

Aone dejó al castaño sobre la cama y se acostó a su lado antes de volver a abrazarlo y darle un corto beso.

―Te amo ―susurró centrando sus ojos en aquellos orbes marrones―, te amo mucho… ¿lo sabes? ―agregó acariciando la mejilla de Kenji, quien lo miró algo extrañado pues el tono que Aone acababa de usar le decía que a su osito polar le sucedía algo.

―Lo sé, también te amo… si no fuera así no estaría contigo ―dijo el castaño antes de besar a Aone―… amor si no me dices que sucede no puedo saberlo… puedo notar que hace días te sucede algo y puedo adivinar que ese algo se relaciona conmigo… y mi… madre ―agregó Kenji sin despegar sus ojos de aquellos orbes grises, noto que Aone pestañeo varias veces y trató de esquivar su mirada por un momento―… ella te dijo algo… ¿que fue? ―preguntó y esperó una respuesta, que al parecer Aone no quería darle―... Takanobu por favor ―suplicó luego de unos minutos de silencio… pero Aone seguía sin decir nada, lo que molestó al castaño, quien frunció el ceño e intentó alejarse del albino, pero sin importar su esfuerzo Aone volvió a abrazarlo y finalmente habló…

―Tu madre cree que... te compré ―las palabras de Aone fueron un murmullo casi inaudible…

―¡¿QUÉ?! ―vociferó el castaño bastante sorprendido.

―No escucha y no ha dejado de ofrecerme dinero para saldar la deuda y que te libere.

―Esa mujer está demente… ¿que rayos le pasa? ¿que se piensa que soy?... Ah no, esto no se queda así ―habló Kenji casi sin detenerse a respirar y solo se detuvo porque Aone lo silenció apoyando un dedo sobre sus labios.

―Respira… no te enojes… por eso no quería decirte.

―No, tendrías que haberme dicho desde el primer momento ―se quejó Kenji volviendo a fruncir el ceño―, ya vera esa mujer, le voy a decir unas cuantas verdades…

―¿Hablaras con ella? ―preguntó algo sorprendido Aone.

―Claro no voy a permitir que se meta en mi vida, además no puedo evadirla por siempre… me encanta estar aquí contigo, pero extraño el trabajo y mi departamento ―murmuró antes de acurrucarse pegándose más al cuerpo del albino―… pero tengo que pedirte un favor…

―Obviamente te acompañare ―susurró Aone antes de besar la frente de su osito pardo, quien sonrió complacido ante esa respuesta.

… … …

Subieron a aquel ascensor y Futakuchi sintió que Aone le sujetó la mano, entonces desvió su mirada un momento hacia su pareja e inmediatamente pudo notar la preocupación en sus ojos.

―Estoy… bien ―dijo intentando convencerse más a sí mismo que a Aone…

―¿En verdad quieres hacer esto? sabes que si quieres podemos irnos a cualquier otro lugar, estoy seguro que te encantaría francia ―la palabras de Aone fueron un susurro y Kenji realmente dudo que responder.

―No me tientes ―dijo dibujando una pequeña sonrisa en sus labios―… tengo que solucionar esto, por mi y por ti…

―¿Por mi? ―indagó el albino e inmediatamente recibió una mirada regañadora de su osito pardo.

―¿Como no me lo dijiste? ¡¿creíste que no me iba a enterar que puso una denuncia y demanda en tu contra?! ―exclamó y vio la breve expresión de sorpresa del albino―, Himuro me dijo… no sé en qué rayos piensa esa mujer, es una hipocrita… pero no puedo permitir que te haga nada… te amo y ―las palabras del castaño quedaron ahí pues Aone se apoderó de su boca en un beso lento pero profundo, que dejó sin aire por un momento a Kenji…

―Te amo y ya te lo dije, no me importa haré lo que sea por ti.

―Por eso, lo minimo que puedo hacer por ti es enfrentar a mi madre y aclarar esto ―murmuró Futakuchi acariciando la mejilla del albino, en ese momento las puertas del ascensor se abrieron y el castaño soltó un largo suspiro antes de voltear y salir a aquel pasillo sin soltar la mano de Aone.

Estaban en el penthouse de aquel hotel, golpearon una de las dos puertas que había en aquel piso e inmediatamente esta fue abierta y fueron recibidos por una empleada de uniforme negro. El lugar era enorme y elegante. La mujer los guió hasta la sala y allí fueron recibidos por Seiya, el abuelo de Aone, Oliver Brown y Umi.

Futakuchi se detuvo sin despegar los ojos de su madre, escuchó la invitación de Oliver para sentarse pero lo ignoró por completo, vio a su madre ponerse de pie y comenzar a acercarse con una sonrisa, pero cuando estaba a tres pasos de él, extendió su mano haciéndole entender que no se acerque más.

―¡Alto! no estoy aquí porque me interese reencontrarme contigo ―dijo en un tono serio e inmediatamente notó la confusión en la mujer.

―¡¿Kenji?!

―Solo quiero que me dejes en paz y dejes de molestar a Takanobu, deja de amenazar con denuncias y demandas…

―Solo quiero que él te deje en paz, quiero que seas feliz ―dijo la mujer avanzando un paso y estirando un brazo para intentar tocar al castaño.

―¡Muy a tiempo te preocupas! ¡Que hipocrita! ―exclamó Kenji destilando sarcasmo y retrocediendo un paso para evitar el contacto―… llegas casi 15 años tarde y no solo eso sino que también completamente equivocada ¿qué rayos te hace pensar que no soy feliz? ―agregó y a medida que hablaba se notaba como iba creciendo su molestia―, te digo la verdad es la primera vez en años que soy feliz y que no estoy rodeado de hipocresía… y no pienso volver a eso, no quiero volver a sentirme así… por eso… ¡alejate de mi! ―levantó aún más la voz en esa última frase y Umi volvió a detener su avance realmente sorprendida―… tu no me conoces, no sabes nada de mi, me dejaste solo con un apostador borracho, perdí tantas veces lo poco que tenía… el tiempo que no estaba en la escuela trabajaba y por las noche estudiaba… tuve que hacer tantas cosas para estar a salvo que cuando él me abandonó, me sentí realmente feliz, me esforcé por salir adelante y cuando finalmente soy feliz… tu vuelves y intentas… ¿Qué intentas, qué quieres? me abandonaste y nunca más te preocupaste por mí ¡¿QUÉ QUIERES AHORA?!

―¡TE EQUIVOCAS! ―el grito llamó la atención de todos los presentes, que estaban bastante sorprendidos por las palabras del castaño, y se encontraron con aquella niña de 13 años que apretaba los puños y miraba algo molesta al castaño―… mamá siempre se preocupo por ti… siempre habla de ti y de cuanto te extraña ―agregó acercándose lentamente.

―¡Sophie, te dijimos algo! ―la regaño su padre, pero la niña se detuvo junto a su madre y sujetó su mano sin despegar sus ojos color miel de Kenji.

―En verdad solo me preocupo por ti, Kenji... no tienes que estar con él si no quieres, nosotros pagaremos la deuda y serás libre, no tienes que pagar por los errores de tu padre ―dijo Umi con voz suave como quien quiere tranquilizar a un animal herido.

―¡¿Qué mier…?! ―las palabras de Kenji se quedaron ahí, pues algo hizo clic y comprendió a qué se refería esa mujer… ¡pensaba que estaba con Aone para pagar una deuda de su padre! y comprender eso solo lo enojó más―… pero ¿qué piensas que soy? ¿crees que permitirá que él me use como quiera?...

―Ya le dije que eso no es cierto ―interrumpió Seiya―… pero no quiere creer que están juntos porque se aman.

―A otro perro con ese hueso ―dijo Umi―, si lo sabré yo ―agregó en un susurro que no fue oído por el entonces alterado Kenji.

―¡¿Tan raro es para ti que alguien me ame?! ―murmuró el castaño sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos mientras su interior parecía ser destrozado por un grupo de osos salvajes―… ¿hice algo tan malo que no lo merezco? ¿Por eso tú y él me dejaron?... ¿QUÉ HICE? ―las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas antes de gritar esa última pregunta, e inmediatamente sintió como era envuelto en un abrazo por el albino, al instante se aferró a su camisa y escondió el rostro en el pecho de su osito polar.

―Tu no hiciste nada amor… ellos están mal y son unos idiotas que no se merecen que llores por ellos ―murmuró Aone fulminando con la mirada a la madre del castaño que en ese momento se debatía entre acercarse o mantener su distancia―… Amor, vamos a casa ―agregó sintiendo como Kenji se aferraba cada vez con más fuerza y como se agitaba su respiración, y toda la respuesta que obtuvo fue un asentimiento.

―Lo siento… no quise decir que nadie puede amarte, tu te mereces todo el amor del mundo y ser muy, muy feliz, te mereces todo lo que yo no te pude dar… solo intentaba que a ti no te pase lo mismo que a mi ―la voz de Umi se escuchó algo temblorosa y Kenji apenas si movió un poco la cabeza para verla de reojo―… tu padre fue lo peor que me paso, pero tu… tu me salvaste la vida, me dabas la fuerza para seguir y sonreír cada día… eres lo que más amo y lo aborrezco a él por todo lo que te hizo y me odio a mi por dejarte… pero tenía que hacerlo, si no era yo serias tu y primero me moría antes de dejar que esos tipos te pusieran un dedo encima…

Kenji escuchó cada palabra sin decir nada, ya no tenía fuerza y de repente sintió como la poca fuerza que le quedaba lo abandonaba y como todo comenzaba a dar vueltas, aflojó el agarre y todo se oscureció, escuchó a lo lejos de voz preocupada de Aone y aunque quería abrir los ojos simplemente no podía.

Nuevo capitulo, como siempre espero que les guste.

Gracias por leer y seguir esta historia.

La segunda vez que lo hago, por alguna razón esta porqueria me cambia el texto. Espero que ahora y lo deje bien