Mi hijo.
El día.
Los días se habían pasado volando para Suga y los nervios no lo dejaban en paz. Shoyo fue visitado por su padre y madre dos veces en esa semana, a la salida del preescolar. El pequeño pelinaranja se llevaba bastante bien con Terushima pero a Saeko la ignoraba y era evidente para todos que la sonrisa del pequeño no era la de siempre, pues ahora no desprendía esa alegría contagiante.
Suga caminó lentamente en la habitación de su pequeño, abrió las cortinas para que entrara la luz de la mañana y luego se acostó junto a su pelinaranja, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que Shoyo se removió un poco y luego se acurrucó pegándose a su cuerpo, acarició la espalda y el revuelto cabello del niño y luego dejo unos cuantos besos en su mejilla. Shoyo abrió los ojos y le regaló una enorme sonrisa a su mamá, antes de extender su manito para acariciar la mejilla del doncel.
―Mami… te amo ―murmuró el niño antes de dejar un sonoro beso en la mejilla del doncel.
―También te amo pajarito ―respondió Suga abrazando a su pequeño―… ¿quieres quedarte en casa conmigo hoy? ―indagó luego de soltar a Shoyo y dudar un momento.
―¿Mami estas bien? ―preguntó Shoyo pues era raro que su mamá le permitiera faltar al preescolar si no estaba enfermo.
―Solo quiero estar contigo bebé y que me des muchos abrazos ―respondió el peligris antes de volver a abrazar al niño, quien sonrió y se aferró con fuerza al cuerpo del doncel.
Ese día jugaron un rato en la cama de Shoyo y luego de desayunar salieron a hacer compras, almorzaron hamburguesas y jugaron el resto de la tarde, finalmente terminaron acostados en el sillón de la sala, Suga leyendo un cuento y Shoyo acostado sobre el doncel, pero se bajó inmediatamente al escuchar el timbre y seguido por el peligris corrió hasta la puerta de entrada.
Tadashi y Tobio casi tiran al pequeño pelinaranja en cuanto Suga abrió la puerta… y así de un momento para otro su día de tranquilidad junto a su bebé se acabó con la llegada de sus preocupados amigos.
Suga se quedó en la sala con Noya, Tendo, Kenma y Tooru, mientras Shoyo jugaba en el patio con Tadashi, Tobio, Kei, Taichi y Morisuke.
―¡¿Qué rayos?! ¿por qué Shoyo no fue al preescolar? ―se quejó Noya frunciendo el ceño.
―Casi le da algo cuando Tadashi le dijo ―comentó Kenma como si nada.
―Y como los niños estaban muy preocupados aquí nos tienes a todos ―dijo Oikawa con una sonrisa de lado.
―En verdad estamos aquí porque somos todos unos metiches curiosos… pero tu ya sabes eso ―comentó Tendo ampliando su sonrisa al ver como cambiaba la expresión de Tooru.
―Gracias y lamento hacer que se preocupen, pero no es nada… solo estaba algo triste y necesitaba pasar algo de tiempo con mi pajarito ―respondió Suga antes de soltar un suspiro.
―Es entendible con todo lo que estás pasando ―dijo Tendo ganándose algunos asentamientos de los otros donceles.
―Bueno para bien o mal… mañana es el día ―la voz de Kenma fue sueva y varias miradas cayeron sobre él por su comentario.
―Creí que hoy estarías con Iwa y Daichi ultimando detalles ―dijo Tooru.
―Los últimos días nos lo pasamos en eso y ya no podía soportarlo ―respondió Suga antes de soltar otro suspiro y ponerse de pie― ¿preparamos la merienda?
Los cuatro donceles asintieron y siguieron a Suga hasta la cocina.
… …
―¿Por qué faltaste hoy? ―preguntó un molesto Tobio.
―Estábamos preocupados ―acotó Tadashi inflando un poco los cachetes.
―Mamá quería que me quede… esta triste ―respondió Shoyo inclinándose un poco para mirar hacia la sala.
―¿Tu otra mamá vino otra vez? ―preguntó Taichi también mirando hacia la sala.
Shoyo solo negó con la cabeza antes de soltar un suspiro e inmediatamente sintió la mano de Tobio sujetándolo y jalandolo.
―Vamos a jugar ―dijo el pequeño pelinegro antes de soltar al pelinaranja y tomar el balón que estaba en el piso, un instante después se alejó unos pasos para luego arrojarle la pelota al pelinaranja, sabía que el animó de Shoyo no estaba del todo bien últimamente y era mejor distraerlo con otra cosa para que no se pusiera más triste, el pelinaranja golpeó la pelota y luego de un instante todos los niños estaban correteando y haciendo pases.
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Esa noche Daichi y Tobio se quedaron en casa de Suga. Cuando el abogado fue a recoger a su pequeño encontró al peligris duchando a Shoyo y Tobio, al parecer luego de que todos se fueran los dos niños siguieron jugando y terminaron completamente sucios luego de corretear y rodar por el jardín. Finalmente Suga terminó tan empapado como los niños, luego de que el doncel y los dos niños se vistieran, ambos pequeños comenzaron a rogarle a Daichi para que se quedaran esa noche y el pelinegro no se pudo resistir luego de ver al doncel moviendo los labios en un silencioso "por favor."
La cena fue tranquila, solo fueron ellos cuatro ya que Chikara luego de pasar un rato charlando con ellos se fue a cenar con Hanna pues esa noche se quedaría con ella. Luego de cenar prepararon el futón en la habitación de Shoyo y después de discutir un rato ambos niños terminaron acostados en el.
Cuando Suga entró en su habitación se encontró a Daichi en ropa interior e inevitablemente se mordió el labio inferior, en verdad le encantaba el cuerpo marcado de ese hombre.
―Creo que tendré que dejar algo de ropa aquí ―murmuró Daichi al percatarse de que el doncel lo estaba mirando desde la puerta de la habitación.
―Si, es buena idea… me gustan tus camisas para dormir y ya me he acostumbrado bastante a ellas con esta cuestión de que nos quedamos bastante en tu casa o ustedes se quedan aquí ―comentó Suga acercándose al pelinegro.
―Que bueno, te quedan muy bien mis camisas ―dijo Daichi agarrando al doncel por la cintura y provocando algunas risas en este―… me encanta tu risa y me encanta que podamos pasar tiempo juntos así.
―A mi tambien… gracias… gracias por querernos tanto, por tratar tan bien a Shoyo, por ayudarme y acompañarme… por todo ―murmuró Suga antes de dejar un corto beso en los labios del pelinegro para luego abrazarlo, y en respuesta Daichi lo aferró con fuerza al sentir que eso era lo que el doncel necesitaba…
―Sabes que estaré siempre para ustedes.
Suga asintió como respuesta y unos minutos después ambos estaban en la cama, todavía abrazados. Era evidente la tristeza del peligris, se notaba en sus ojos y en su respiración entrecortada.
―Sé que no tengo que pensar así, pero… ¿qué haré si me lo quitan? ―murmuró Suga con los ojos brillantes, era evidente que de un momento a otro lloraría.
―Si eso sucede, seguiremos peleando por él… encontraremos la manera de solucionarlo, porque así somos en esta familia… no nos rendimos cuando se trata de las personas que amamos ―respondió Daichi con un tono completamente serio al igual que su mirada.
―Dime la verdad… ¿qué probabilidades tengo?
―Teniendo en cuenta los antecedentes de Saeko… quizás el cincuenta por ciento, lo que es muy bueno.
―¿Es necesario que Ennoshita testifique? ―preguntó el doncel antes de morderse el labio inferior.
―No, tenemos varias personas para eso, podemos quitarlo de la lista ―respondió Daichi acariciando la espalda del peligris quien inmediatamente asintió―… a mi tambien me tenía preocupado, no es bueno ponerlo en esa situación en su estado, los embarazos en donceles son mucho más delicados… y conociendo a Oiwake tirara a matar.
―Lo sé… ―murmuró Suga.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de la pareja que inmediatamente centró sus ojos en la misma, solo para encontrarse con los dos pequeños asomados, inmediatamente Daichi encendió el velador que iluminó todo tenuemente y sin demora los niños se acercaron a la cama encabezados por Shoyo que llevaba de la mano, casi a la rastra, al pequeño pelinegro.
―Mami ―la voz de Shoyo fue casi un sollozo…
―¿Pesadilla amor?… vengan ―dijo inmediatamente Suga, conocía muy bien a su niño y sabía lo que esa expresión significaba. Shoyo había tenido una pesadilla y seguramente arrastró a Tobio con él hasta la habitación de Suga.
Los dos niños subieron a la cama y se acomodaron entre Suga y Daichi, quienes sin decir nada más los abrazaron y comenzaron a tararear una canción para que volvieran a dormir.
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Ese viernes por la mañana Suga y Daichi dejaron a los niños en el preescolar y luego se encontraron con Iwaizumi en el juzgado. Hablaron un momento y pronto se acercaron a ellos Noya, Asahi y Ennoshita.
―Suga, te estábamos buscando ―dijo Noya algo apresurado.
―Hola, buen día ―saludó Hanamaki acercándose al grupo e interrumpiendo a Noya―, las personas que van a declarar ya llegaron ―dijo algo apurado mirando a Iwaizumi y Daichi, luego se centró en Suga y agregó―, tu madre y Masaomi acaban de llegar ya iban a acomodarse en la sala ―luego miró al doncel embarazado―, Ennoshita necesitare…
―Nada ―dijo Suga interrumpiendo al pelirrosa…
―Makki decidimos que Ennoshita no declare ―agregó Daichi e inmediatamente Hajime lo miró frunciendo el ceño―… Suga no quiere ponerlo en esa situación en su estado.
―Suga ya te dije que no hay problema puedo hacerlo ―dijo Chikara.
―Chikara, sé que tú no tienes problema, pero por lo que me han contado de Oiwake prefiero que no lo hagas ―se apresuró a decir Suga acercándose a Ennoshita―… quiero que tu y este bebé estén bien ―agregó en un susurró antes de acariciar el vientre del otro doncel, Ennoshita dudó un momento, pero finalmente asintió antes de ser abrazado por el peligris.
Makki le hizo una seña a Iwaizumi recordandole el horario y sin demorar mucho más todos se encaminaron a la sala donde sería ese juicio por tenencia.
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Bokuto entró en la sala acompañado por Kenma y Tooru, quienes acababan de llegar a la casa de los abuelos Iwaizumi. Con un rápido vistazo encontraron a Akaashi sentado en uno de los sillones individuales, mirando su celular que en ese momento descansaba sobre el apoyabrazos del sillón.
―Keiji, que lo sigas mirando y cambiando de lugar no va a hacer que suene ―dijo Bokuto acercándose al doncel―, no desesperes ya van a llamar.
―Lo sé… pero…
―Nada ―dijo el peligris haciendo que su pareja se ponga de pie y comenzando a encaminarlo hacia el sillón más grande para que se sentara junto a los otros dos donceles―, tenemos visitas vienen a hacerte compañía y distraerte un poco en la espera… bien, les traeré un té…
―Boku no…
―Ya sé, ya sé… le pediré a alguien que los prepare yo solo los traeré ―respondió en un tono bastante desanimado el peligris alejándose hacia la cocina, provocando una leve risa en los donceles.
―Bien si no escuchamos gritos todo está bien ―dijo el pelinegro acomodándose en el sillón.
―¿En verdad le prohibieron la entrada en la cocina? ―preguntó bastante curioso Tooru.
―Si, desde que estamos aquí quemó un lote de galletas, hizo un pastel que de alguna forma explotó en el horno, arruinó un sarte y casi funde una tetera… desde entonces la cocinera no le permite hacer nada más que servirse un vaso de agua o simplemente esperar sentado ―respondió Akaashi con una sonrisa en su rostro mientras acariciaba su vientre.
Los otros dos donceles soltaron una carcajada y tardaron un momento en recomponerse, siempre habían escuchado que el peligris era desastroso en la cocina pero no se esperaban nada así.
―Bueno al menos no les pasó como a mi que tuve que remodelar la cocina entera ―comentó Kenma recordando el desastre que habían hecho su esposo y su hijo―… entiendo que lo hacen con amor, pero creo que a veces deberían ponerse un límite…
―Igual creo que hay que reconocer que Kuro se defiende en la cocina, solo que esa vez no sé qué sucedió ―dijo Akaashi mirando con una sonrisa al rubio.
―Bueno yo no puedo quejarme respecto a eso, Iwa cocina muy bien… aunque ahora que lo pienso, hace mucho que no cocina para mí ―comentó Tooru llevando la mano derecha a su barbilla con la última frase.
―Cuando lo haga espero que no le pase lo de Kuro que terminó peleando con Kei y destrozaron mi cocina ―volvió a quejarse el rubio con una pequeña sonrisa en su rostro.
―No creo que eso suceda, Iwa se lleva muy bien con Morisuke… por mi parte yo estoy rogando que Lev no sea como Boku para cocinar ―agregó Akaashi mirando hacia la entrada de la sala.
―Pobre, le encanta y pone todo su empeño pero ―comentó Kenma…
―Mejor que siga dedicándose al voley ―agregó Tooru―… oye Akaashi, cambiando de tema… Bokuto no ha pensado en modelar ―continuó luego de un momento ganándose toda la atención del pelinegro―, Reo me preguntó hace unos días, así que es probable que en cualquier momento se acerque para ofrecerle trabajo.
La mente de Akaashi voló en un instante, su cabeza se llenó de ideas que no terminaban de agradarle. Sabía muy bien lo sexy que era su prometido, aunque él no parecía ser consciente de ello, si decidía modelar de seguro le iría muy bien… pero… ¿soportaría los celos? esa era la pregunta que sonaba más fuerte en la mente de Akaashi. Generalmente no sentía celos de Bokuto porque sabe que este lo ama con locura y solo tiene ojos para él, pero no podía negar que en más de una ocasión sintió celos, en más de una ocasión creyó que alguien alejaría a ese maravilloso ser de su lado…
―Keiji ¿estas bien? ―preguntó Kenma sacando al pelinegro de sus pensamientos. Akaashi asintió y el rubio frunció el ceño.
―Entonces ¿por qué estás a punto de llorar? ―agregó inmediatamente Tooru.
―¡¿Qué?! yo no ―dijo Keiji antes de pasarse las manos por los ojos―… las hormonas me tratan horrible ―agregó antes de soltar un suspiro y volver a centrar sus ojos en Kenma―, ya te va a pasar…
―Ya me pasa ayer llore casi media hora porque se acabo mi perfume favorito ―comentó Tooru e hizo un momento de silencio, los otros dos donceles lo miraron y no pudieron contener la risa y entonces cayó que ese comentario no había sido para él―… un momento ¿Kenma, tu…?
―Si estoy embarazado, pero no puedes decirle a nadie, todavía no le cuento a Kuro han pasado demasiadas cosas y…
El rubio se detuvo al escuchar la bandeja chocar contra el piso, seguida inmediatamente por el sonido de las tazas rompiéndose. Los tres donceles centraron sus ojos en el peligris que estaba parado en la entrada de la sala, completamente estático, con un desastre a sus pies.
―Kenma… ¡¿esperas un bebé?! ―casi gritó el peligris sorprendiendo al rubio quien solo pudo asentir, un instante después estaba siendo abrazado por Bokuto―… Wow, tendras otro bebé… es maravilloso… wow ―agregó muy entusiasmado el peligris antes de comenzar a pasear su mirada de Keiji a Kenma―… wow serán como Kuro y yo amigos desde pequeños…
―Kotaro amor… ¿escuchaste lo que dijo Kenma? ―el peligris miró algo confundido a su pareja.
―Kuro todavía no lo sabe, no puedes decirle nada ―agregó el rubió.
―Por supuesto seré una tumba ―afirmó muy alegre el peligris.
―Boku ¿podrias buscar algo para limpiar eso? ―dijo el pelinegro señalando las tazas rotas y el té derramado.
―Claro, en un momento lo limpio, ustedes no se muevan de ahí, les traeré otro té ―vociferó alejándose hacia la cocina.
―Tendras que decirselo a Kuro hoy, por que te aseguro que no va a ser un secreto por mucho tiempo más ―comentó Keiji antes de volver a centrar sus ojos en Kenma, quien se mordió el labio inferior en respuesta apenas moviendo la cabeza en un asentimiento.
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Hacía casi una hora que habían iniciado con las declaraciones y exposiciones, aquello era un desfile de enfermeras, doctores y amigos que contaban su historia con Saeko y Suga, siendo interrogados por los abogados de ambos, pero a mitad de las declaraciones Noya fue sacado de la sala por Asahi y Ennoshita, pues el doncel se estaba alterando demasiado por las insinuaciones del abogado de los Terushima y estaba a nada de levantarse y golpear a alguien, por lo que su esposo decidió que lo mejor para todos sería sacarlo de allí y esperar afuera. Noya caminaba de un lugar a otro en aquel pasillo, bajo la atenta mirada de Asahi y Ennoshita.
―Esto demora demasiado… ya quiero saber qué está pasando ―se quejó el doncel antes de comenzar a caminar hacia las enormes puertas de la sala donde se estaba llevando a cabo el juicio de tenencia, pero fue detenido a dos pasos de la misma por Asahi, quien lo abrazó y arrastró nuevamente hacia el sector donde habían estado esperando―… amor por favor, no podemos solo quedarnos aquí… ese maldito debe estar diciendo cosas terribles de Suga…
―Tranquilo, no puedes entrar ahí y hacer un escándalo… ¿Yu, acaso quieres terminar encarcelado? porque es lo que pasara si entras y haces un alboroto ahí adentro ―dijo el castaño antes de obligar a su esposo a sentarse junto a Chikara.
―Noya no ayudaremos a Suga haciendo un escándalo, estamos aquí para acompañarlo por cualquier cosa ―comentó el pelinegro sujetando la mano del otro doncel.
―Pero me desespera tener que esperar ―volvió a quejarse el más bajo antes de centrar sus ojos en Chikara y notar la preocupación en su rostro, como se esforzaba por respirar lentamente y la otra mano acariciando su abultado vientre―… Chikara ¡¿estas bien?! ―se apresuró a preguntar Yu.
―Si, solo algo preocupado, igual que tú ―murmuró el pelinegro dibujando una endeble sonrisa en su rostro.
―Chikara tu no deberías estar aquí… Hanna nos va a matar ―comentó Asahi.
―Es verdad, ¿ya sabias que Suga no te iba a dejar declarar? ―agregó Noya dándole un leve apretón a la mano del otro doncel…
―No, hasta ayer iba a hacerlo… pero Suga es mi amigo… él ha hecho más por mi de lo que debía… lo meno que puedo hacer es acompañarlo en este momento ―murmuró el pelinegro devolviendole el apretón a Noya.
Nuevo cap, ahora no me demore tanto, el fin de semana de lluvia me ayudo a estar encerrada escribiendo.
Solo voy a agregar un preparence para el siguiente cap. porque se viene SAD.
Por cierto gracias a CarlaBLa22, me encantó tu comentario. Que bueno que te guste esta historia.
Como siempre GRACIAS a todos por leer, por esperar y a los que comentan.
Saludos, nos leemos
