Mi hijo.

Sueños y noticias.

"Semi se encontraba en la sala de aquel departamento que tantas veces había visitado y que tan bien conocía, giró sobre sí mismo para ver cada detalle y se detuvo al notar una foto pegada en el borde de un espejo, la cual nunca antes había visto allí, se acercó y sintió un pequeño escalofrío al notar que esos eran Jin y Reon, era extraño verlos juntos, por fuera no se parecían en nada, pero él sabía bien que se parecían más de lo que quería admitir.

―¿Te gusta verdad? ―esa voz llamó su atención y se giró lentamente para encontrar a ese hombre que tanto amo, parado cerca de aquella enorme ventana con una enorme sonrisa dibujada en su rostro.

―Jin ―la palabra se escapó de sus labios e inmediatamente sintió como si algo comprimiera su corazón y no pudo evitar que unas lágrimas rodaran por sus mejillas.

―Mi amor, no llores ―murmuró Jin acercándose y acariciando la mejilla del doncel para quitar las lágrimas.

―Esto es un sueño… tu ya no estás ―susurró Semi antes de abrazarlo con fuerza, como si con eso pudiera evitar que volviera a dejarlo.

―Si lo es… solo en un sueño me dejarías verte llorar ―comentó Jin antes de soltar una risita―… amor, ya conoces a Reon ¿vas a aceptar que sientes algo por él o lo harás esperar como a mi? ―Semi se separó un momento del hombre al escuchar esas palabras y lo miró algo confundido―… sabes algo… siempre me molesto que nos pasara eso de que nos gustara la misma persona a ambos… por eso tenía miedo de presentarlos en un principio… pero ahora creo que es una bendición que nos sucediera eso, porque sé que él se enamorara de ti al igual que yo y como sé eso también sé que te cuidara y te dara todo lo que yo te hubiera dado y más también…

―¡¿Jin… qué rayos… qué intentas?! ―indagó el doncel pero fue interrumpido por un corto beso.

―Quiero que tu y mi hijo sean muy felices ―agregó Jin antes de mostrar una enorme sonrisa."

La alarma sonaba incesante cuando Semi abrió los ojos, sintió las lágrimas rodando por sus mejillas y luego de un momento se vió sentado en la cama abrazando sus rodillas, no podía sacarse esa imagen de Jin de la cabeza y lanzó varias maldiciones antes de levantarse.

―Esto es culpa de Reon y Sora… si definitivamente tiene que haber sido toda la charla de ayer con Sora… definitivamente ―murmuraba para sí mismo el peligris mientras se vestía y siguió repitiendose lo mismo mientras caminaba hacia la cocina para preparar el desayuno…

Preparó lo que iba a necesitar y puso a calentar agua antes de dirigirse a la habitación de Kenjiro. El niño dormía medio escondido entre la almohada y un gato de felpa que Reon le había regalado cuando el pequeño apenas tenía unos meses.

―Kenjiro, cielo es hora de levantarse ―dijo el doncel levantando al pequeño y comenzando a sacarle el pijama, al niño le costaba mucho despertar por las mañanas por lo que Semi ya tenía la costumbre de desvestirlo y vestirlo mientras este todavía estaba entredormido.

Luego de unos minutos Kenjiro caminaba arrastrando los pies y con los ojos apenas entreabiertos hacia el baño, mientras Semi arreglaba la cama de su niño, ya con la cama tendida sentó al gato de felpa sobre la almohada y soltando un suspiro centró sus ojos un momento en la foto que su pequeño tenía sobre su mesita de noche, foto donde se veían él y Jin sonriendo.

"Sintió los dedos que caminaban lentamente sobre su brazo y no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro antes de abrir los ojos para ver a ese hombre de cabello cobrizo que lo miraba con una enorme sonrisa en su rostro.

―¿Qué crees que haces Soekawa? ―preguntó intentando parecer serio.

―Buen día… disfruto de tu cuerpo… ¿te dije cuanto me encanta que te quedes conmigo? no entiendo porque siempre huyes después de hacer el amor ―respondió Jin deslizando los dedos por el cuello del doncel.

―En verdad estaba cansado y tu cama es muy cómoda ―murmuró el peligris.

―Siendo la primera vez que amaneces aquí, definitivamente tenemos que inmortalizar el momento ―comentó Jin tomando su celular para luego acomodarse en la cama junto al peligris y tomar una foto de ambos.

―Tu tienes cada idea ―exclamó Semi antes de quitarle el celular de las manos a Jin―… me gusta…

―Luego te la envio ―murmuró el hombre antes de apoderarse lo la boca del doncel."

―Mami ―la voz de Kenjiro lo devolvió a la realidad e inmediatamente centró sus ojos en la puerta de la habitación para ver a su pequeño que todavía se restregaba un ojo― ¿desayuno?

―Ya casi esta, ¿me ayudas a terminar de prepararlo? ―preguntó acercándose a su pequeño quien inmediatamente asintió.

Unos minutos después ambos estaban desayunando en la mesa y aunque lo había intentado Semi no podía quitarse aquel sueño de la cabeza.

―¿Mami, estas bien? ―preguntó Kenjiro sin quitar los ojos del doncel.

―Sí cielo, no te preocupes, solo estaba pensando en algo ―respondió y soltó un suspiro al notar que eso no convencía a su niño, pues no dejaba de verlo―… pensaba en que todavía no consigo una niñera, así que Ennoshita ira por ti hoy.

―Pero el tío Reon dijo que él podía conseguir una niñera…

―Sabes que no me gusta depender de Reon… ademas pense que te agradaba Ennoshita.

―Si me agrada… hice amigos gracias a él ―respondió el niño antes de bajar la mirada a su taza de leche…

―¿Todavía no haces amigos en el colegio? ―la pregunta se escapó de los labios de Semi e inmediatamente se reprendió por eso, sabía que a su pequeño le estaba costando un poco hacer amigos en este nuevo preescolar. Kenjiro negó con la cabeza luego de dudar un momento y eso hizo sentir mal al peligris―… solo espera a que te conozcan mejor ―dijo para intentar animar un poco a su pequeño, aunque se moría por decirle que los mandara al diablo, si ellos no querían ser sus amigos ellos se lo pierden, pero no quería que su pequeño fuera como él.

0-1-2-3-4

Desde pequeño nunca le había gustado ir al medico y eso jamás cambió con el tiempo. El olor a antiséptico lo invadía todo y Futakuchi sentía como si se le atorare en la garganta, mientras lo poco que había desayunado daba vueltas en su interior. El castaño centró sus ojos en la fuente que había en aquel pequeño jardín interno y soltó un suspiro, necesitaba calmarse un poco.

―¿Kenji, estas bien? ―la voz de Himuro llamó su atención y desvió la mirada para ver a su amigo quien había decidido acompañarlo, pues sabía lo poco que le gustaba ir al médico y que Aone tenía una importante reunión esa mañana.

―Sí ―susurró el castaño mientras asentía con la cabeza intentando dibujar una sonrisa en su rostro.

―Kenji, tranquilo, solo veremos el resultado de tus análisis ―agregó el pelinegro sujetando la mano de su amigo y dándole un leve apretón―… y seguramente todo está bien, ya veras que sera como las veces anteriores, solo te diran que eres demasiado nervioso.

―Yo no soy nervioso ―se quejó el castaño frunciendo un poco el ceño.

―Generalmente no, pero cuando algo te sobrepasa ―inició Himuro pero se detuvo al escuchar que la puerta del consultorio se abría, en ese momento la atención de ambos donceles se centró en la puerta y luego en la secretaria…

―Futakuchi, el dotor lo atenderá ahora ―dijo la secretaria.

Kenji se puso de pie sin soltar la mano de Himuro y básicamente arrastró a su amigo al consultorio con él. El doctor, un hombre más o menos de su edad de cabello verde, esperaba sentado detrás de su escritorio, les hizo una seña para que se sentaran y se acomodo los lentes.

―Buen día Futakuchi, Himuro… a ti no te esperaba ―lo último fue un murmullo apenas audible.

―Buen día Midorima ―dijeron ambos donceles al unísono.

―Ya deberias saber como es Kenji ―agregó el pelinegro con una sonrisa, pues el castaño siempre iba en compañía de alguien al médico.

―Bien Futakuchi, hable con el doctor que te atendió y te ordeno los estudios, los cuales ya me enviaron, no sé qué tanto te habrá dicho ―comentó Midorima centrándose en su computadora―… estas un poco anémico, lo cual puede ser un poco natural pero… no es bueno en tu estado, te daré unos suplementos y ―Midorima se detuvo al notar las expresiones de confusión y sorpresa de ambos donceles…

―¿Qué… qué es...tado? ―murmuró el castaño apretando con fuerza la mano de Himuro.

―Oh… Felicidades Kenji estas embarazado…

Las palabras llegaron hasta Kenji e inmediatamente comenzaron a rebotar en su cabeza, podía ver que Midorima le decía algo más pero el sonido no llegaba a sus oídos, bajó la mirada y vio sus manos temblar antes de apoyarlas sobre su vientre mientras su mente comenzaba a enredarse con un montón de ideas…

―Kenji… Kenji ―exclamó el pelinegro llamando la atención del castaño quien lo miró con una expresión algo confundida―… ¿estás bien? ―preguntó algo preocupado y luego de un momento recibió un asentimiento del castaño―… ¿seguro? no luces muy bien ―agregó antes de mirar a Midorima en busca de ayuda…

―Kenji…

―Estoy bien, solo no… no lo esperaba ―habló lentamente el castaño interrumpiendo a Midorima.

―Se entiende… si gustas puedo hacerte una ecografía para ver de cuanto tiempo estas ―propuso el peliverde e inmediatamente recibió un asentimiento del castaño―… bien iremos al otro consultorio, de todas formas lo siguiente que te iba a decir es si ¿quieres que te atienda yo como obstetra o prefieres a alguien más? aquí tenemos a otros dos obstetras muy buenos que se dedican solo a eso.

―Claro tu te estas centrando más como médico clínico ―comentó Himuro.

―Si, me vi algo forzado al principio pero me agrada, de todas formas siempre mantengo algunos pacientes de obstetricia.

―Me gustaría que tú me atiendas eres mi medico desde hace tiempo y ya sabes bastante de mí ―respondió Kenji antes de soltar un suspiro.

Unos minutos después los tres caminaban por el pasillo hacia otro consultorio para hacerle la ecografía a Futakuchi quien estaba siendo comido por los nervios en ese momento.

0-1-2-3-4

Suga caminó sin ganas hasta el sillón y simplemente se dejo caer en el antes de soltar un suspiro. Ennoshita dejó las tazas sobre la mesada y se acercó al peligris para sentarse un momento a su lado, sabía bien que el ánimo de su amigo estaba por el suelo desde que se llevaron a Shoyo. El peligris se inclinó hacia Ennoshita y apoyó su cabeza sobre el hombro del otro doncel.

―Olvide quitar la alarma… es demasiado triste ver su habitación sin él, se siente tan… vacía ―murmuró Suga mientras Chikara lo abrazaba y acariciaba su espalda…

―Lo sé… recuerda que es por un tiempo, ya veras que volvera con nosotros ―dijo el pelinegro sin dejar de acariciar la espalda de su amigo―… además Iwaizumi dijo que haría lo posible para que te permitan verlo o llamarlo.

―Si hoy ire a ver si tiene alguna novedad.

―¿Cuidaras a Tobio hoy? ―Suga asintió ante esa pregunta y luego murmuró...

―Daichi tiene una reunión hoy… aunque creo que lo hace más que nada para mantenerme ocupado.

―Eso es bueno, te hará mal estar todo el tiempo lamentándote… yo cuidare a Kenjiro, puedo traerlo así juega un rato con Tobio ―agregó el pelinegro antes de centrar sus ojos en su celular que descansaba en la mesita de la sala.

―Claro… ¿volvió a llamar? ―preguntó Suga luego de un momento de silencio.

―Llama cada día y deja mensajes de voz… no lo entiendo, en verdad piensa que lo perdonaré luego de esto ―se quejo el pelinegro frunciendo el ceño.

―No es su culpa, deberías escucharlo… ya te dije que él no dijo nada, solo…

―Solo se mantuvo del lado de su hermana ―murmuró Chikara interrumpiendo al peligris.

―Chika… ―exclamó el peligris dispuesto a replicar pero fue detenido por su amigo, quien en ese momento se puso de pie y lo miró serio.

―Suga, ya dejemos ese tema y desayunemos ―dijo el pelinegro comenzando a jalar al otro doncel.

Suga soltó un suspiro y se puso de pie, sabía que Chikara seguiría insistiendo y no era bueno que hiciera fuerza.

0-1-2-3-4

Ennoshita caminaba con algo de prisa, estaba llegando "tarde" para recoger a Kenjiro, tarde según él, pues es una de esas personas a las que les gusta estar unos minutos antes del horario acordado. cuando llegó al preescolar ya había muchos padres y tutores alejándose con sus hijos, miró a la maestra que estaba en la puerta y se apresuró al notar que era la maestra de Kenjiro, se detuvo detrás de una mujer y soltó un suspiro de alivio, estaba feliz de no haber hecho esperar al pequeño, dio un vistazo a su alrededor y algo llamó su atención, un niño de cabello naranja subiendo a un auto, inmediatamente pensó en Shoyo pero descarto esa idea al instante.

Unos minutos después Kenjiro caminaba junto al doncel rumbo a la parada de autobuses.

―¿Que tal el preescolar hoy Kenjiro? ―preguntó el doncel.

―Bien… hice amigos ―respondió el pequeño dudando un poco.

―Que bien, eso es genial.

El niño sonrió al ver al doncel tan feliz por él, nunca pensó que alguien además de su mamá se preocuparia y pondría feliz por él. Durante el viaje en autobús hablaron de diferentes cosas, el niño le contó que había visitado a su abuela el domingo y se alegró al saber que volvería a ver a algunos de los amigos que había hecho gracias a Ennoshita.

En casa de Suga se encontraron con Noya, Tadashi, Satori, Taichi, Tobio y Kei, todos estaban merendando y los recién llegados no dudaron en sumarse. Tadashi y Taichi recibieron con una sonrisa al pequeño de cabello cobrizo, Kei no le presto mucha atención y a Tobio se lo notaba algo triste, cosa que llamó la atención de Chikara.

―Suga… ¿sucedió algo? ―preguntó Ennoshita antes de centrar sus ojos en su amigo y notar que este también lucía bastante triste.

―Shoyo no fue al preescolar ―respondió Noya dando una mirada hacia los niños, quienes bajaron la mirada al escuchar el nombre de su amigo.

―Shoyo va a mi colegio ―murmuró Kenjiro y su vocecita se escucho muy clara por el reciente silencio de los niños, inmediatamente los ojos de todos se centraron en el niño y este se sintió algo intimidado.

―¿Qué? un momento… ¿Kenjiro estás seguro que era Shoyo, mi Shoyo? ―preguntó Suga acercándose al pequeño, quien asintió lentamente.

―Si hablamos en el patio y el comedor, porque está en otra sala… dijo que no le gustaba este colegio y que extrañaba a sus amigos… con Shigeru y Miyuki intentamos animarlo pero se seguia viendo algo triste ―conto el niño con una expresion en su rostro que delataba su preocupación.

―¡Lo cambiaron de colegio! ―exclamó algo sorprendido Noya.

―Un momento ¿pueden hacer eso? ―preguntó Tendo centrando sus ojos en el peligris que parecía congelado en su lugar.

―Mi pajarito ―murmuró Suga con la mirada algo perdida e inmediatamente los tres donceles se acercaron a él y lo alejaron de los niños.

Los cuatro se encerraron en el estudio del peligris y unos segundos después Chikara volvió al comedor e instó a los niños para que terminaran su merienda así podrían salir a jugar un rato.

0-1-2-3-4

El día de Futakuchi se pasó volando y su mente estuvo definitivamente en cualquier lado, revisó al menos tres veces los mismos papeles y los hubiera revisado una cuarta vez si Himuro no se los hubiera quitado.

"―Kenji ya deja eso ―exclamó el pelinegro acercándose al doncel para quitarle los papeles―… ya no puedo verte revisando una y otra vez lo mismo, ve ―agregó dejando los papeles sobre el escritorio y tomando la mano de su amigo para guiarlo hasta el sillón y hacer que se siente―… no sé porque eres tan cabeza dura ―comentó antes de soltar un suspiro cansado y sentarse junto a Futakuchi.

―No sé cual es tu problema solo intento hacer mi trabajo ―se quejó el castaño pero su voz salió muy desganada y a penas si se escuchó.

―A eso me refiero… te conozco y sé que esto te afectó más de lo que quieres demostrar… nunca te vi leer tantas veces un mismo documento y si te pregunto de qué trataba estoy seguro que no tienes idea ―dijo Himuro con una sonrisa apretando la mano de su amigo―… ¿cuentame que te preocupa? y no digas nada, acabas de descubrir que estas embarazado seguro algo te preocupa y dudo que sea el sexo del bebé…"

Luego de eso el trabajo quedó relegado a un lado y ambos donceles pasaron la tarde hablando. Si tenía que decir la verdad Kenji sabía que no había solucionado nada en esa tarde, pero de todas formas se sentía un poco mejor, sabía que sin importar qué Himuro estaría a su lado. Soltó un pesado suspiro al pensar en eso y su mirada volvió a perderse en la vista que le brindaba la ventana de su pequeño departamento.

El ruido de las llaves en la puerta lo sacó de sus pensamientos e inmediatamente se volteó para ver al hombre que abría la puerta. Siempre pensó que los trajes le quedaban muy bien a Aone y esa vista solo afianzó esa idea. El albino tenía la misma expresión de siempre en su rostro, pero el castaño inmediatamente notó el cansancio en esos ojos grises que se centraron en él en cuanto la puerta se cerró.

Aone se acercó al castaño con paso lento pero decidido y la mirada del albino hizo que Kenji se sintiera inquieto e incluso intentó retroceder, pero estaba tan cerca de la ventana que solo pudo dar un paso y se vio acorralado.

―Hola Kenji ―murmuró Aone acercándose cada vez más al castaño―… ¿estás bien? me tenías preocupado no respondiste tu teléfono en todo el día ―agregó luego de detenerse muy cerca de Futakuchi y acariciando la mejilla del doncel.

―Hola… si… lo siento… olvide cargarlo y estuve… con Himuro todo el… día ―respondió intentando ocultar su nerviosismo, cosa casi imposible… sabía que lo más seguro era que su osito polar se pusiera feliz por la noticia, pero de cualquier forma la mínima posibilidad de que no le agradara la noticia hacía que el interior del doncel se revolviera y que sus nervios llegaran a niveles insospechados.

Aone centró sus grises ojos en aquellos orbes marrones y unos instantes después comenzó a fruncir el ceño, haciendo su expresión más seria que de costumbre, cosa que preocupo un poco más al castaño, pero para su sorpresa al albino no dijo nada y solo se alejo. Kenji lo vio colgar el saco en el perchero y quitarse la corbata mientras se dirigía al baño, cuando la puerta del baño se cerró Futakuchi soltó el aire, que no había notado que estaba conteniendo y sintió como si algo se comprimiera en su interior, sabía que su osito polar estaba molesto y así como sabía eso también sabía que no le diría nada.

Kenji caminó lentamente hasta el sillón y se dejó caer en el, apoyó la cabeza en el respaldo y luego de soltar varios suspiros centró sus ojos en el saco que Aone acababa de colgar en el perchero y no pudo evitar pensar que el albino era el único que usaba aquel perchero en el departamento, practicamente era de él… y eso lo hizo pensar en todos los espacios de su departamento que Aone ocupaba, en los casi tres meses que tenían saliendo oficialmente, el albino había ocupado más espacios en su vida que cualquier otra persona. Nunca le había dado llave de su departamento a nadie, porque en verdad le molestaba que invadieran su espacio, pero con Aone era completamente diferente, le gustaba que el albino ocupara esos espacios vacíos en su departamento, no sabía si lo hacía de forma consciente o no, pero sí sabía que no quería volver a sentir ese vacío en su vida y menos ahora. Volvió a mirar los papeles que había dejado sobre la mesa y subió los pies al sillón para abrazarse y hacerse una bolita.

En cuanto Takanobu salió del baño dio un vistazo en aquella pequeña sala y se detuvo en la figura de su osito pardo que estaba acurrucado en un rincón del sillón. Soltó un suspiro y lentamente se acercó al sillón, se sentó y con mucha facilidad atrajo al castaño hacia su cuerpo y lo abrazó.

―¡¿Sabes algo?! Satori hacia algo parecido siempre que extrañaba o cuando recibía alguna noticia de Ushijima ―Futakuchi dejó de ser una bolita por un momento y levantó un poco la cabeza para poder ver a su osito polar, para intentar descubrir por qué de repente le hablaba de otro doncel―… me tomó algo de tiempo pero descubrí que en esas ocasiones necesitaba selva negra o algún pastel de chocolate y una maratón de animes o películas ―el castaño seguía viéndose algo confundido, por lo que Aone soltó un suspiro―… puedo intentar descubrir porque estas así, también puedo intentar con diferentes cosas hasta encontrar algo que te anime… pero creo que va a ser más rápido y mejor para ambos si tu me dices porque estas así y me das una idea de que puedo hacer por ti…

La voz de Aone fue sauve en todo momento y sus ojos volvían a mostrar algo de preocupación mientras acariciaba delicadamente la mejilla del doncel. Futakuchi se mordió el labio inferior y con un rápido movimiento se ubicó a horcajadas sobre el regazo del albino y lo abrazó con fuerza para poder esconder su rostro en el cuello de su osito polar.

―Solo quedate conmigo ―murmuró e inmediatamente sintió los brazos de Aone volviendo a rodearlo―… tengo algo para ti… pero me da miedo… no sé si te va a agradar, no sé qué hacer, en verdad no sé como hacer esto… no era mi intención y sé que hace poco que nosotros…

―Te amo ―dijo Aone interrumpiendo las temblorosas palabras del castaño―… nada cambiara eso… Tranquilo Kenji ―agregó haciendo que el castaño se separe un poco de él para poder ver su rostro―… ¿Qué sucede?

―Yo… yo ―murmuró antes de cerrar los ojos y soltar un largo suspiro, se mantuvo con los ojos cerrados y volvió a pensar las palabras que tenía que decir, pero por más de que las repitiera una y otra vez en su cabeza no le gustaba como sonaba, abrió los ojos lentamente y se encontró con esa expresión seria y algo preocupada del albino, lo que lo hizo volver a suspirar antes de dar un rápido vistazo a su alrededor… le encantaba su departamento, era perfecto para él y ahora―… tendré que mudarme ―las palabras se escaparon de sus labios y en cuanto se dio cuenta volvió a centrar sus ojos en Aone quien ahora lo veía algo confundido, Kenji volvió a morderse el labio inferior y decidió solo seguir por ese camino―… amo este lugar, pero será pequeño para tres…

La expresión de Aone no cambió mucho que digamos, sus ojos grises seguían inspeccionando el rostro del doncel, como si esa simple acción pudiera darle más información y aclarar las palabras del castaño. Futakuchi sonrió, no era normal ver esa confusión en el albino y como al parecer no había terminado de comprender el mensaje, separó su cuerpo un poco más, con una caricia hizo que Aone moviera uno de sus brazos y sujetando aquella mano la guió hasta su vientre, luego volvió a centrar sus ojos en el rostro del albino. Los ojos de Aone estaban centrados en su mano y el vientre de su pareja y luego de un momento procesando la situación una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro.

―Kenji… ¿en verdad… tú? ―las palabras del albino eran un susurro casi inaudibles, pero había tanto silencio en aquel departamento que Futakuchi las escuchó claramente y sin darse cuenta comenzó a asentir…

―Midorima me hizo una ecografia y… estoy de casi cuatro semanas ―la sonrisa que adornaba el rostro de Kenji se amplió un poco con esa última frase y en su tono se notaba que estaba mucho más tranquilo que hacía unos minutos, todos los nervios y dudas en su interior desaparecieron en cuanto vio la sonrisa en el rostro de Aone.

―¡¿Tendremos un bebé?! ¡tendremos un bebé! ―exclamó Aone volviendo a abrazar al castaño quien solo asintió en respuesta antes de besar a su osito polar.

Bien, finalmente nuevo cap. sé que me tarde mucho, pero estuve complicada con la mudanza, si todo sigue bien, el proximo cap no va a demorar tanto.

Muchisimas gracias y espero que les guste.