Mi hijo.

Encuentros.

―Abuelo, por favor dime que ya sabes algo ―dijo Wakatoshi entrando en el estudio de su abuelo.

El hombre de cabello cano levantó la vista de sus papeles y centró sus ojos en su nieto, soltó un lento suspiro y le hizo una seña para que se ubicara en el asiento frente al escritorio.

―Supongo que ya te comentaron que el investigador y la policía me llamaron ―murmuró el hombre y recibió un asentimiento del castaño―, congelamos todos sus activos y encontramos varias cuentas bajo nombres ficticios, se pudo seguir su rastro hasta Polonia pero desde allí la perdimos… se la sigue buscando pero va a ser difícil dar con ella, según los expertos es muy poco probable que vuelva ―Wakatoshi soltó un suspiro y su abuelo no pudo evitar sonreír―, creemos que la amenaza solo fue para darles miedo y hacerlos infelices…

―¿En verdad crees eso? tu y yo la conocemos ―replicó el castaño sin cambiar su expresión seria.

―Entiendo tu miedo Wakatoshi, sé que Kagura a hecho cosas terribles, solo porque nunca pensé que fuera capaz de eso… no sé cómo se volvió así… pero sí, ahora soy consciente de lo que es capaz y te puedo asegurar que no dejaré de buscarla, a mi tambien me preocupa que intente hacerles algo a ti y a tu familia… por lo que decidí mantener cierta vigilancia sobre ustedes, no es necesario que sigan viviendo aquí, sé que Tendo estará más feliz en su hogar ―Wakatoshi asintió ante esa afirmación―, me gustaría que ya se muden juntos, al menos eso facilitaria el mantenerlos seguros y antes de que digas algo te aseguro que ni siquiera lo van a notar.

―¿En serio crees que Satori y Taichi no notaran a un grupo de hombres que los siguen? ―Mitsuru sonrió ante la pregunta de su nieto.

―Puedo asegurarte que no se darán cuenta, ¿en serio crees que mientras estudiabas nadie te vigilaba? ―Wakatoshi frunció un poco el ceño ante esa pregunta pero no dijo nada, solo soltó un suspiro―… bien, ya solo te quiero pedir que no se muden de inmediato, este fin de semana traeremos a tu madre a la casa y me gustaria que estén aquí… esta mucho mejor y el doctor cree que es tiempo de que te conozca.

Los orbes marrones de Wakatoshi se centraron en los rojos ojos de su abuelo y solo asintió, no sabía qué decir, había estado evitando pensar en su verdadera madre y el no poder verla por recomendación del médico había sido un alivio, no sabía qué pensar o sentir al respecto.

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Chikara volvió a esconderse en la cocina, prefería estar allí decorando cupcakes, galletas y pasteles antes de seguir recibiendo preguntas y miradas cargadas de lastima, no pensó en eso antes de ir al café, solo quería salir de la casa y ocuparse en algo.

―No entiendo cómo lo soporto Suga, él estuvo peor que yo ―se quejó empezando a hacer copetes de crema a los cupcakes.

―Los clientes te conocen y se preocupan por ti ―acotó Semi tomando otra manga con crema y comenzando a decorar otra bandeja de cupcakes―… hablando de Suga, ¿ya sabe lo que sucedió?

―Claro que no, eso sólo lo preocuparia, no hace falta que nadie más se entere… ya es suficiente con ustedes, Hanna y Kenjiro estaban muy preocupados ―respondió Chikara y sus ojos se dirigieron hacia el frente de la tienda para centrarse en Kenjiro quien estaba sentado en una banqueta junto a Hanna, que se estaba ocupando de la registradora―… ¿está bien que no haya ido al preescolar?

―Si, no me pareció buena idea llevarlo hoy y Reon estuvo de acuerdo, dice que mejor lo mantenga cerca hasta que Iwaizumi nos llame…

Chikara escuchó a Semi, pero su mente se disparó y dejó de escuchar cuando vio a aquel hombre acercarse al mostrador, no era posible ¿por qué estaba allí? ¿por qué en ese momento? ¿por qué justo cuando él tenía un enorme y notorio moretón en su rostro?

Tanaka se detuvo en el mostrador delante de Hanna y por instinto le sonrió al niño, ya se había acostumbrado a hacer eso cada vez que se acercaba a Shoyo y era evidente que los niños no desconfiaban tanto si sonreía.

―Tanaka, ¿qué raro tan temprano aquí?

―Tuve una entrevista de trabajo y como estaba cerca decidí pasar ahora, podré estar en la casa antes de que Shoyo meriende ¿qué me recomiendas ho… ? ―el rapado no pudo terminar su pregunta, la palabra se atoró en su garganta en cuanto levantó la vista y divisó a Chikara en la cocina.

Una sonrisa quiso aparecer en su rostro pero se congeló en una mueca de lado, en cuanto noto aquel moretón que manchaba la piel de su amado doncel. Cuando medianamente se dio cuenta de lo que hacía ya estaba en la cocina, frente a Chikara, a solo un paso de distancia y su mano estaba a unos pocos centímetros de aquel moretón. Se detuvo allí e inmediatamente su ceño se frunció.

―¡¿Quien fue?! ―no levantó la voz al hablar, pero el tono que uso hizo que algo en el interior de Chikara se removiera y una oleada de miedo lo golpeó.

―No… no es na… ―murmuró el pelinegro sin poder despegar sus ojos de aquellos orbes azul grisáceo pero fue interrumpido antes de terminar…

―¡No te atrevas a decir que no es nada! ―su voz fue firme y ya no pudo evitarlo, sus dedos rozaron aquella mejilla y ese moretón―… eso no está bien, no debería estar allí ―murmuró acortando más la distancia.

―Ryu ―murmuró Chikara sujetando la mano del rapado por un momento, en verdad extrañaba ese tacto―… ya esta no es como que se pueda hacer algo al respecto ―dijo quitando la mano de Ryu y retrocediendo un paso―, no necesitas meterte en problemas por esto…

Ryuunosuke estuvo a punto de replicar, pero finalmente no dijo nada, era obvio que Chikara no le diría nada y prefirió no insistir para no alterarlo demasiado.

―Ok ―susurró antes de mirar a su alrededor―… mejor me voy ―agregó comenzando a alejarse, pero se detuvo antes de salir de la cocina y volvió a mirar a Chikara― ¿podrías escuchar los mensajes que te dejamos? y si no quieres atender al menos dile a Suga que lo haga, esta noche volveremos a llamar ―y sin más se acercó a Hanna, la mujer le entregó una caja y luego de decirle algo se despidió de él.

Ennoshita simplemente se quedó en su lugar analizando lo que el rapado acababa de decirle mientras lo veía hablando con Hanna y luego alejarse, una vez que Ryu desapareció de su rango de visión, sacó su celular del bolsillo del pantalón y fue directo a escuchar los correo de voz.

"―Hola Chika tengo alguien aquí que quiere decirte algo ―la voz de Ryu fue suave, casi como un susurro.

―Hola tío ―la respiración del pelinegro casi se detuvo al escuchar la voz de Shoyo y una sonrisa apareció en su rostro― dile a mamá que estoy bien y que los extraño… y que le mando muchos, muchos besitos, tambien a ti y al bebé… los quiero mucho, mucho, muchisisisimo ―la voz del niño sonó diferente en ese momento y la sonrisa de Chikara tembló…

―Volveremos a llamar… ahh y podrias pasarme el numero de Suga… no te preocupes por Shoyo, yo lo cuido… lo siento, buenas noches, te amo."

Los ojos de Chikara se humedecieron al escuchar eso e inevitablemente se regañó a sí mismo por ser tan idiota de no atender a Ryu antes.

"―Hola tío… sabes que, tengo que ir a una escuela nueva, no me agrada mucho… es difícil hacer amigos ahí ―dijo el niño en un tono algo triste―, ahh hoy conocí a Kouki, él vino aquí para cuidar de mi, me recuerda un poco a mamasuga… todavia los extraño ―la voz del niño al final sonó algo triste y tambien se escucho otra voz a lo lejos que en un principio, Ennoshita, no pudo identificar bien pero luego si sonó clara la voz de Ryu "tu padre está subiendo las escaleras"―… tengo que cortar tío, besos." Inmediatamente el mensaje terminó y al instante arrancó el siguiente.

"―Hola tío, ¿cómo está mamá?... lo extraño ―el pequeño soltó un suspiro y luego de un momento continuó―… esta casa es muy, muy grande y fría, esas mujeres discuten mucho y Terushima casi no está ―la voz del niño sonaba cada vez más suave y luego de una nueva pausa agregó―, Kouki y el tío Ryu me cuidan… tío Chika, él es bueno, ¿sigues enojado con él? ―"no Shoyo, no" la voz del rapado se escuchó algo nerviosa a la distancia―, Oh cierto no tenía que decir nada ―agregó apresurado el pequeño y a lo lejos se podía escuchar un murmullo como una discusión de mujeres―… el tío Ryu dice que mejor nos vamos al patio, te quiero mucho tío, mandale un beso a mamasuga."

El cuerpo del doncel tembló y ya no pudo seguir escuchando, sentía que los ojos le ardían mientras las lágrimas se acumulaban en ellos.

―¿Chika estas bien? ―la voz de Hanna llamó su atención, los ojos del pelinegro se centraron en la mujer y luego de un momento habló.

―¿Cómo es eso de que él viene por cosas para Shoyo?

―Lamento no haberte dicho, él me pidió que no lo hiciera porque Suga y tú se preocuparian y supe al instante que tenía razón ―dijo Hanna antes de soltar un suspiro―… Ryu vino el mismo día que se llevaron a Shoyo, ya tarde casi en horario de cierre, buscando con desesperación algo que al niño le gustara porque al parecer no había comido casi nada en todo el día, saqué las últimas galletas con malvaviscos que quedaban y se las envolví, al día siguiente volvió y así cada día… según Ryu ya no esquiva tanto las comidas pero sigue llevando nuestras cosas, porque le encantan, es feliz comiendolas porque su tío Chika las hace.

Al escuchar eso las lágrimas rodaron por las mejillas del pelinegro. Hanna se apresuró a acariciar la mejilla del doncel secando aquellas lágrimas antes de abrazarlo.

―Tengo que ver a Suga.

―Ok, te llamare un taxi, y no digas que no, así estaré más tranquila ―dijo la mujer con una sonrisa alejándose hacia el mostrador del local para tomar el teléfono.

―Semi me llevó a Kenjiro, así podrá jugar con Tobio…

―Ok ―respondió el otro doncel luego de dudar un momento―, Reon vendrá por mí, enviame la dirección así pasamos por él.

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La recepcionista le mostró una mueca que parecía una sonrisa mientras le entregaba una planilla que debía completar y firmar, Kouki solo soltó un suspiro algo cansado preguntandose porque el papeleo si solo tenia que dejar un sobre con papeles que su jefe había olvidado esa mañana. Firmó la planilla y la dejó a un lado del sobre mientras esperaba que la mujer volviera a prestarle atención pues en ese momento estaba hablando por teléfono, pero parecía que eso le llevaría un rato pues ahora estaba buscando algo en la computadora mientras parecía dictarle a la otra persona al otro lado del teléfono.

Soltó un suspiro algo cansado antes de mirar su reloj, por suerte todavía tenía tiempo para llegar a recoger a Shoyo. Dio un vistazo a su alrededor y se detuvo en los tres hombres que acababan de entrar en el edificio, los tres vestían muy elegantes uno tenía el cabello negro algo largo, el de en medio era el más bajo de los tres, tenía el cabello rojo, aunque no tan oscuro como el de su primo Taiga, y el más alto de todos de cabello lila y expresión aburrida se le hizo realmente familiar. Furihata intentaba recordar de dónde conocía a ese hombre cuando noto que el pelirrojo y el de cabello lila centraron sus ojos en él y no pudo evitar temblar como una gelatina al sentir la intensidad de esa mirada roja. Kouki intentó buscar ayuda en la recepcionista, pero esta seguía ocupada, estaba a punto de interrumpirla cuando sintió la presencia de los dos hombres a su lado y su voz decidió esconderse en algún punto recóndito de su interior mientras los nervios lo invadieron por completo.

―¿Tu eres Furihata, no? ―casi brincó al escuchar la tranquila voz del grandulón de cabello lila y con algo de miedo sus ojos volvieron a centrarse en aquel hombre, que en ese momento parecía estar masticando algo―, soy Murasakibara At…

―Atsushi ―murmuró el castaño recuperando su voz y dibujando una sonrisa algo endeble en su rostro―… ¿sales con Himuro, no? ―agregó y se tranquilizó un poco al ver que el pelilila asintió, pero un momento después un carraspeo llamó su atención y sus orbes color chocolate se encontraron con aquellos ojos rojos y no pudo evitar pensar que eran los ojos más lindos que había visto en su vida.

―Oh… Akashi Seijuro te presento a Furihata Kouki, es primo de mi Murochin ―dijo el pelilila señalando a cada uno mientras hablaba.

Kouki dibujó una sonrisa en su rostro y extendió su mano para saludar al pelirrojo, pero se quedó helado en cuanto Akashi sujetó con mucho cuidado su mano y dejó un rápido y suave beso en el dorso de la misma.

―Un placer Furihata ―murmuró el pelirrojo con una mirada juguetona al notar el nerviosismo del doncel.

―Ho… hola… e… el placer e… es mi...o ―dijo el castaño bajando un poco la cabeza para que no se viera tanto su cara, pues por cómo ardía en ese momento podía asegurar que estaba completamente rojo, nunca nadie se había portado de esa manera tan caballerosa con él.

―¡Hola, Mibuchi Reo, un gusto! ―la voz de Reo los interrumpió y se escuchó bastante fuerte en la recepción llamando la atención de la mayoría de los presentes incluyendo a la recepcionista que rápidamente puso en espera la llamada y se centró en los elegantes hombres recién llegados y en ese "andrajoso" doncel, pero lo que la empleada no vio fue la mirada asesina que Akashi le acababa de lanzar al pelinegro.

―Oh señores, bienvenidos, lamento hacerlos esperar y que tengan que soportar algo así ―la última frase de la mujer salió cargada de desprecio mientras sus ojos recorrían de pies a cabeza al castaño―… Si ya completaste la planilla puedes irte ―agregó la recepcionista mientras volvía a tomar el teléfono para informar que las personas que estaban esperando acababan de llegar.

Kouki frunció el ceño ante la actitud de la mujer y por simple reflejo miró su reloj y los nervios volvieron a invadirlo al notar que si no se apuraba llegaría tarde para recoger a Shoyo.

―Me tengo que ir, en verdad fue un placer, Murasakibara nos veremos un día de estos cuando estes con Himuro ―el castaño habló muy rápido mientras comenzaba a alejarse, el pelilila hizo un pequeño gesto con su mano a modo de despedida mientras asentía a la afirmación del doncel.

―Organiza una cena con Himuro y quiero que él esté ahí ―murmuró el pelirrojo lo suficientemente alto para que sus acompañantes lo escucharan y lo miraran algo sorprendidos, solo para notar que esos ojos rojos seguían a aquel doncel que salía del edificio.

Furihata soltó un suspiro al salir del edificio y comenzó a caminar por la vereda, en verdad tenía que apurarse o llegaría tarde. Se detuvo en la esquina antes de cruzar y el sonido de una bocina lo hizo dar un pequeño brinco, pero al mirar hacia el vehículo se encontró a Tanaka asomándose por la ventanilla.

―¿Vas por Shoyo? ―el doncel solo asintió―, te llevo.

… … …

El pequeño pelinegro corrió hacia el doncel que en ese momento sujetaba la mano de Shoyo y se detuvo frente a ellos interrumpiendo su paso.

―Shoyo ¿quieres venir mañana a jugar a casa? ―soltó inmediatamente Miyuki, que milagrosamente no tenía ninguna bandita en su rostro.

Shoyo sonrió pero antes de responder centró sus ojitos en Furihata, acción que hizo que el otro niño también centrara sus ojos en el doncel de cabello castaño.

―Hola… ¿tu eres? ―indagó el doncel con una sonrisa.

―Miyuki Atsushi ―se apresuró a responder el pelinegro, mientras su abuelo, un doncel rubio y muy alto se acercaba a ellos.

―Bien, un gusto conocerte Miyuki, yo soy Kouki… quisiera poder decirte que si, pero Shoyo tiene que preguntarle a su papá ―ante esa respuesta, el pequeño pelinaranja infló sus cachetes antes de poner una expresión algo triste mientras Miyuki fruncía un poco el ceño.

―Cielo, les daremos nuestro número de teléfono y podrán avisarnos si Shoyo puede ir ¿si? ―la voz del rubio llamó la atención de ambos niños y Kouki―… Hola, soy Iwashimizu Sumiaki, abuelo de Miyuki ―agregó con una sonrisa centrandose en el doncel.

―Hola, Furihata Kouki ―se presentó el castaño―, es una gran idea, le preguntaremos al señor Terushima y le llamaremos en cuanto tengamos una respuesta.

Las palabras de Kouki parecieron calmar a los dos niños. Luego de un momento intercambiando información se estaban por despedir cuando Miyuki los interrumpió…

―Shigeru ―gritó el niño mientras saludaba a un pequeño de cabello castaño algo rosado, quien le devolvió el saludo y comenzó a acercarse tirando de la mano de su padre―, Shigeru ¿quieres ir mañana a mi casa a jugar? ―se apresuró a preguntar el pequeño pelinegro acercándose a su compañero, pero se detuvo sin saber bien qué hacer al ver la expresión seria del hombre de cabello negro que llevaba de la mano a su amigo.

―¿Puedo papá? ―preguntó inmediatamente Shigeru mirando con una sonrisa suplicante a su padre.

―Umm no sé, tendremos que preguntarle a mamá, creo que ya tenía planes ―murmuró el pelinegro antes de dar una mirada al grupo que acompañaba al pequeño pelinegro y se detuvo por un momento en aquel doncel de cabello castaño.

―Mattsun ―murmuró el castaño y amplió su sonrisa.

―¡Furi! ―exclamó el pelinegro acercándose más al grupo―, ¿como has estado? tanto tiempo sin verte, no sabía que estabas en Japón.

―Creo que puedo decir lo mismo.

―¡Papá! ―exclamó Shigeru llamando nuevamente la atención de su padre, quien lo miró y soltó un suspiro.

―Bien, mamá debe tener el numero de tu amiguito, luego lo llamaremos y le diremos si puedes ir o no ―el niño dudó un momento ante esa respuesta y luego asintió.

―Un gusto volver a verlo Matsukawa, esperaremos su respuesta ―dijo el rubio con una sonrisa antes de centrar los ojos en su nieto―… Miyuki, ya los invitaste ahora nos vamos, si quieres pastel de chocolate tenemos que pasar a comprar algunas cosas ―agregó Iwashimizu antes de tomar a su nieto de la mano y despedirse de los presentes.

―Wow no sabia que Shigeru era tu hijo ―comentó Furihata luego de un momento―, no se parece mucho a ti.

―Gracias al cielo, se parece más a su madre… ¿es tuyo? ―preguntó mirando al pequeño pelinaranja que en ese momento hablaba con Shigeru.

―Eh… no… no, solo lo cuido.

―¡¿Qué?! ¿cuidas niños? ―exclamó el pelinegro inclinando un poco la cabeza―, crei que estarias dando clases en alguna universidad, escribiendo best sellers o no sé trabajando como editor o algo así ―Kouki rió ante ese comentario.

―Si quería algo por el estilo, pero la vida no tenia los mismos planes, pasaron cosas y aquí estoy ―dijo el castaño antes de mirar hacia el auto donde Tanaka los esperaba―… bueno tal vez en otro momento podamos hablar, Shoyo tenemos que irnos ―agregó mirando al pequeño pelinaranja, quien con pocas ganas se despidió de Shigeru para alejarse con el doncel.

Mattsun levantó a su pequeño en brazos y comenzó a caminar hacia la esquina donde había dejado su vehículo.

―Papá… ¿ya conocías a la nana de Shoyo?

―Si estudiamos juntos por un tiempo en Londres ―respondió deteniéndose junto a su auto y abriendo la puerta para subir a su pequeño en el asiento trasero.

―¿Mamá sabe… ? ―preguntó el pequeño mirando a su padre con el ceño fruncido, mientras éste aseguraba el cinturón del niño.

―¿Qué es esto? ¿por qué me preguntas eso y me miras así? ―indagó Mattsun dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.

―No quiero que mamá vuelva a estar triste ―murmuró el niño inflando los cachetes. Mattsun miró a su hijo por un momento y soltó un suspiro.

―No te preocupes, jamás haré algo que lastime a Makki, porque tú y él son las personas que más amo en este mundo ―el niño dudó un momento y finalmente sonrió ante esa respuesta y el pelinegro dejo un beso en la mejilla de su pequeño.


ok esta vez si que me demoré, jaja desde octubre en adelante mi vida se complica bastante con el trabajo y demás.

Espero que les guste, ya en el próximo cap vuelve a aparecer Suga

Haré lo posible por no demorar tanto.

Gracias por ller y seguir esta historia que parece no tener fin, aunque si lo tiene.