Mi hijo
¡Eres unaaa...!
Unos cuantos minutos después los Azumane y Shoyo, con helados en sus manos, caminaban en compañía de un oficial de policía buscando a los padres del pequeño pelinaranja. El oficial se mantenía en contacto con sus compañeros, pero por el momento nadie se había acercado a ellos en busca de ayuda.
Luego de unos cuantos minutos de buscar por la playa, uno de los compañeros del oficial se comunicó con él para informarle que había alguien buscando a un niño con la descripción de Shoyo y les informo del lugar donde la madre esperaba.
Cuando se acercaron al lugar donde estaba Saeko, notaron que la mujer parecía bastante nerviosa caminando de un lugar a otro siempre mirando en todas direcciones, pero en cuanto vio al pequeño acercarse con ese grupo de personas, se detuvo y un instante después se apresuró hacia ellos. Shoyo al ver a la rubia acercándose se detuvo, se acercó a Asahi y se aferró a la pierna del castaño. Noya centró sus ojos color cafés en el pequeño pelinaranja y sintió como si alguien apretara su corazón, ya había visto eso otras veces, cuando Suga no estaba, el lugar seguro del niño era con Asahi y sino con él…
―¡Shoyo! ah, ¿dónde estabas? no sabes lo preocupados que estábamos con tu padre ―exclamó la rubia intentando sujetar al pequeño que solo se escondió más entre las piernas del castaño―, Shoyo ven aquí ―murmuró―… lo siento tanto él no suele ―agregó la rubia levantando la mirada para ver mejor a quienes habían traído a su niño, pero las palabras se atoraron en su garganta al notar que esos eran amigos de Suga, no los conocía pero sí los había visto con su medio hermano―… ¡¿ustedes?! ¡¿que hacen aqui?! ―exclamó en un tono molesto volviendo a intentar sujetar a Shoyo.
―Nos tomamos un descanso, y menos mal sino quien sabe cuanto tiempo hubiera estado Shoyo perdido ―dijo Noya dejando que se note su molestia.
―¡¿Ah sí?! Ahora estoy dudando que se haya ido por su cuenta ―se quejó Saeko finalmente sujetando el brazo de Shoyo y jalando de él para alejarlo de aquellas personas, cosa que evidentemente el niño no quería.
―Solo fue una casualidad que lo encontremos deberías agradecernos ―dijo Asahi mientras la rubia batallaba con el niño para alejarlo de esas personas, sin notar la incrédula mirada del policía.
―Ahhh ―el grito de Shoyo hizo que la rubia se detenga, los ojos del niño comenzaron a llenarse de lágrimas, la mujer soltó su bracito e inmediatamente noto la marca que había dejado allí de tanto tironear. Shoyo comenzó a llorar con fuerza intentando cubrirse el brazo.
―Eres unaaa ―la voz de Noya salió entre dientes y un instante después el doncel estaba saltando sobre la mujer―… mal… di… ta… como te atreves…
Saeko y Noya terminaron rodando en la arena, entre tirones de cabello, patadas y cachetadas. Asahi y el policía se apresuraron sobre ellos para separarlos, pero ambos seguían forcejeando para continuar con la pelea, mientras Tadashi abrazaba a Shoyo que no dejaba de llorar. De repente otros dos policías se habían metido para ayudar ante la sorprendida mirada de Terushima.
… … …
Unos minutos después estaban todos en la comisaría. Unos pocos metros separaban a Saeko y Noya en aquella sala, mientras Asahi sostenía en brazos a un Shoyo que se negaba a soltarlo. Lo único que se escuchaba en esa sala eran los pequeños sollozos del pelinaranja mientras la mujer y el doncel seguían mirándose con odio.
―¿Shoyo te duele? ―preguntó Tadashi, ahora parado en la silla junto a su padre, apoyando su cuerpito sobre el brazo del hombre, mientras acercaba su rostro al del pelinaranja y con cuidado acariciaba su mejilla para quitar una lágrima. Shoyo solo asintió e inmediatamente los bracitos de Tadashi se sumaron al abrazo.
―¿Qué clase de persona hace algo así? ―dijo Noya entre dientes―… él estaba bien con su mamá…
―Yo soy su mamá ―exclamó Saeko frunciendo el ceño, en verdad no le caía para nada bien ese doncel.
―Madre es quien cria y ama… tu no tienes derecho a llamarte madre ―sentenció Noya sin quitar su mirada de la rubia, no se iba a dejar intimidar por esa mujer.
―Tu no sabes nada de mi, no tienes dere…
―Puede que no sepa nada de ti, pero sé que Suga se desvive por ese niño, fue él quien pasó días y noches cuidándolo, quien sufria y se preocupaba cuando enfermaba, él estuvo cuando dijo sus primeras palabras, cuando dio sus primeros pasos… él lo hace sonreir… ¡¿y tu?! ¡¿donde estabas?! ¡¿que hiciste por él?! ―dijo Noya interrumpiendo a la mujer y poniéndose de pie, cada vez más exaltado.
―¡Yu! ―la voz de Asahi llamó la atención de su esposo y la mujer―… basta… ¿en verdad quieres terminar preso?
En ese momento el oficial y Terushima volvieron a la sala solo para hacerlos pasar a todos a una oficina mientras otro oficial cuidaba a los niños
El oficial les hizo tomar asiento y cuando estaba por hablar un golpe en la puerta llamó su atención y un segundo después la puerta era abierta por otro policía.
―Disculpe señor, el abogado de los Azumane está aquí.
―Que pase ―respondió el oficial después de soltar un suspiro.
Inmediatamente los ojos de Noya se centraron en su esposo, quien solo soltó un suspiro y se puso de pie para permitir que Akaashi, que en ese momento estaba entrando en la oficina, pudiera sentarse.
Luego de que Akaashi se sentara y presentara, el oficial hizo un repaso de lo sucedido según las declaraciones de cada uno de los involucrados.
―Esto es así, cada uno paga la multa que le corresponde y se van a casa… y si alguno quiere levantar una denuncia las cosas se complican…
―Claro que quiero denunciar ―interrumpió Saeko antes de señalar a Noya―… ellos secuestraron a mi hijo.
―Y yo quiero denunciarla por maltrato infantil ―se apresuró a decir Noya poniéndose de pie― ¡¿Ya vio el brazo de Shoyo?! eso mañana será un enorme moretón…
―Nishinoya ―dijo Akaashi sujetando la mano del otro doncel, que inmediatamente lo miró y con pocas ganas volvió a sentarse―, señor necesitare una copia completa del reporte incluyendo fotos de mi cliente, la señora y el niño ―agregó ahora mirando al oficial, quien solo asintió, luego Keiji se centró en Saeko―… en cuanto a la denuncia, si usted insiste en secuestro nosotros insistiremos en maltrato infantil y pediré análisis completo de sangre y orina, considerando que usted es una adicta en recuperación, bien podría haber estado drogada y haber perdido al niño en algún momento ―la voz de Akaashi era tranquila y tenía un toque frío que hizo sentir incómodo a más de uno dentro de esa oficina.
―Eso es ridículo hace tiempo que no consumo nada…
―No haremos ninguna denuncia, nuestro abogado se ocupará de lo demás―interrumpió Terushima antes de centrarse en el oficial―… ¿Ya podemos retirarnos?
El oficial les informó de algunas cosas más e hizo que todos los presentes firmaran sus declaraciones y el reporte final.
Al salir de la oficina y volver a la sala encontraron a Shoyo dormido en brazos de Bokuto, quien frunció el ceño al entregar al niño a su padre.
Bokuto abrazó a Akaashi y salieron de la comisaría sin soltarse seguidos de cerca por los Azumane. Ya afuera se encontraron con Kuro, Kenma, Kei, Lev y Akiteru, quienes inmediatamente se acercaron y comenzaron a hacer preguntas, pues cuando Asahi llamó a Akaashi no les informó demasiado, pero el pequeño bullicio que había iniciado, comenzó a disminuir en cuanto vieron a la familia Terushima saliendo de la comisaría con Shoyo todavía dormido. La rubia les lanzó una mirada cargada de enojo, era evidente que seguía muy molesta, se centró un poco más en Noya, pero su expresión cambió al ver al rubio alto del grupo.
Saeko se detuvo un momento en el lugar, sin despegar sus ojos de Akiteru, quien ahora con una suave sonrisa se acercaba a ella
―Akiteru ―murmuró sin saber muy bien qué hacer.
―Saeko, hace mucho que no te veía ni sabía nada de ti… es bueno verte.
―Gracias ―las palabras de la mujer eran apenas audibles y comenzó a verse algo nerviosa y a esquivar la mirada del rubio.
―¿Estas bien? ―indagó Akiteru algo preocupado por las marcas que habían quedado en el rostro de la mujer.
―Creí que no te importaba ―se apresuró a decir sorprendiendo un poco al rubio―… te fuiste
―Lo lamento, yo no…
―¿Saeko? ―la voz de Terushima lo interrumpió y los ojos de la mujer se centraron en su esposo.
―Estoy bien… mejor que nunca ―murmuró Saeko antes de alejarse y seguir su camino con Yuji y su hijo, todavía algo nerviosa, no esperaba encontrarse con Akiteru Tsukishima allí y menos que estuviera con ese grupo de personas.
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Furihata suspiró por milésima vez mientras terminaba de acomodarse la camisa y tomaba la corbata que Himuro le había dado.
―¿Kouki todavía no terminas de acomodarte? ―preguntó Himuro entrando en la habitación y frunciendo un poco el ceño al ver a su primo que ahora luchaba para atar su corbata.
―Tatsuya… ¿en verdad es necesario ser tan formal?… dijiste algo "familiar" ―se quejó el castaño inflando un poco los cachetes mientras Himuro lo ayudaba atando su corbata.
―Si… bueno no sé bien… Atsushi no me explico demasiado… Tu solo piensa que eres mi apoyo para enfrentar al mejor amigo, casi hermano de Murasakibara, además servirá para que no se sienta incómodo en medio de una pareja y no me sentiré mal por dejarte solo aquí.
―Tatsuya tu sabes como soy con los extraños, no me gusta la idea y no creo que te sea de mucha ayuda ―murmuró el castaño mientras Himuro lo ayudaba a ponerse su saco antes de retocar un poco el cabello de Kouki con sus dedos.
―Pero qué dices, aunque tu creas que no a las personas le agradas y cuando te olvidas de la timidez y los nervios eres más interesante de lo que crees…
―Pero si el amigo de tu novio es alguien tan formal como para que amerite ir a la cena así ―dijo el castaño señalando su traje―, dudo que pueda hacer algo…
―Cielo en verdad creo que eres una de las pocas personas que podrá seguir cualquier tema que el amigo de Atsushi saque ―afirmó el pelinegro mirando a su primo con una enorme sonrisa…
―¿En verdad crees eso? ―preguntó Furihata antes de soltar un suspiro e inmediatamente dio un pequeño brinco al ser sorprendido por el sonido del timbre.
―Claro que si, ahora vamos ese debe ser Atsushi ―respondió Himuro antes de tomar la mano de Kouki y arrastrarlo hasta la sala donde se puso su saco antes de que ambos tomaran su celular y sus llaves.
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Ese día no había sido lo que Satori esperaba, su suegra no era lo que alguien esperaría, había escuchado bastante sobre la mujer desde que estaba viviendo con los abuelos de Wakatoshi, pero en verdad no esperaba que Kikyo Ushijima estuviera así. Su mente estaba mucho más pérdida de lo que imaginaba, en cuanto llegó, la mujer confundió a Wakatoshi con Takashi Iwaizumi, su padre y luego de una "pequeña" crisis por el robo de su bebé… la situación se pudo un poco más extraña e incomoda para el pelirrojo.
"De repente los ojos cafés de la mujer se centraron en Satori, que en ese momento tenía a Taichi en brazos.
El pelirrojo sintió que Taichi se agarraba con más fuerza y entonces noto los ojos de la mujer sobre ellos, más específicamente sobre su pequeño y casi sin darse cuenta Satori se encontró abrazando con más fuerza a Taichi mientras comenzaba a rodear a Rei y Mitsuru.
Kikyo los siguió con la mirada hasta que el hombre que la acompañaba llamó su atención haciendo que se centrara nuevamente en Wakatoshi, momento que Satori aprovechó para salir al jardín, dar un pequeño rodeo a la casa y volver a entrar por la cocina."
Media hora después de lo sucedido Satori y Taichi se encontraban con Aone fuera de la enorme casa de los Ushijima.
―¿Están bien? ―preguntó algo preocupado el albino ni bien bajó del auto.
―Si… solo estamos algo complicados con la visita… no quiero dejar a Wakatoshi solo, pero me preocupa que Taichi se quede ―murmuró Satori abrazando a Aone.
―Bien, no te preocupes me lo llevo, cenaremos y jugaremos con Kenji, se queda con nosotros esta noche y mañana te lo traigo.
―En verdad me salvas… ¿seguro que no es una molestia? ―preguntó el pelirrojo mientras Aone levantaba a Taichi.
―Seguro.
Luego de la afirmación del albino hablaron un momento más antes de despedirse y un momento después Aone y Taichi se fueron.
El pelirrojo permaneció un momento en la entrada antes de soltar un suspiro y comenzar a caminar lentamente hacia la casa. Iba a medio camino cuando vio a Wakatoshi salir de la casa, mirar alrededor y acercarse a él. El castaño dio un pequeño trote hasta llegar a donde estaba Satori y se detuvo.
―Amor… te estaba buscando… ¿y Taichi? ―preguntó Wakatoshi con su expresión de siempre pero al instante Satori notó la preocupación y algo de cansancio en los ojos de su castaño.
―Aone acaba de venir por él ―respindió el pelirrojo como si nada tomando la mano del castaño y continuando su camino hacia la casa―, se quedará esta noche con él y Futakuchi, mañana nos lo devuelve.
―¿Por qué...?
―Amor… en verdad… no creo que ―dijo Satori dudando bastante…
―Te asusta que esté aquí mientras Kikyo está con nosotros ―no fue una pregunta era una afirmación. Satori se mordió el labio inferior y finalmente asintió―… amor, sé que es difícil, realmente me preocupa… su doctor dice que hoy no fue un buen día ―añadió el castaño antes de soltar un suspiro―… se supone que estaba mejor… pero parece que volver a la casa y verme fue demasiado…
―Parece que tu abuela tenía razón y si te pareces mucho a tu padre ―murmuró Satori dibujando una sonrisa en su rostro y abrazando al castaño por un momento.
―¿Seguro que quieres quedarte? puedo decirle al chofer que te lleve con Aone y Taichi, no hay problema ―dijo el castaño luego de un momento viendo los rojos ojos del doncel.
―Taichi estará bien, me preocupas más tú ―respondió el pelirrojo antes de dejar un corto beso en los labios de su pareja―… prometí que estaría contigo hoy y cumplire esa promesa, no puede ser peor que enfrentar a Kagura.
―Gracias, te amo ―murmuró Wakatoshi antes de volver a besar al pelirrojo, para luego retomar su camino hacia la casa.
El ultimo capítulo del año!
Ya sé, ya sé, hace mucho que no actualizo, pero estaba complicada y las fiestas no ayudan, pero quería publicar antes de que terminara el año y aquí esta.
Espero que les guste, y espero no demorar tanto para la próxima actualización.
