Mi hijo
Quiero escucharte jadear.
―Buenas noches mi cielo, portate bien, mañana iremos por ti, papá también te manda muchos besos ―dijo Makki moviendo el teléfono a su otra oreja, hizo un momento de silencio y luego volvió a hablar―, no, por favor gracias a ti Iwashimizu, a Shigeru le encanta pasar tiempo con Miyuki… bien cualquier cosa me llamas e iremos por él, si no, nos veremos mañana a la mañana, buenas noches.
Mattsun vio a su esposo caminar por la sala con una sonrisa antes de dejar el teléfono en su base y girarse para mirarlo con una sonrisa de lado dibujada en su rostro y comenzar a acercarse lentamente.
―¿Qué dice nuestro pequeño? ―preguntó el pelinegro mientras detallaba cada movimiento del pelirrosa.
―Te manda muchos besos, está feliz, en verdad se lleva muy bien con Miyuki, aunque les molestó un poco que Kenjiro no pudo quedarse también ―respondió deteniéndose frente a su esposo que estaba sentado en el sillón.
―Recuerdame ¿quien es Kenjiro? ―indagó Issei colocando sus manos en la cintura del pelirrosa para atraerlo más cerca.
―Kenjiro Semi, es un niño del otro curso hace poco se hicieron amigos de él, parece que en verdad les agrada, ayer estaban preocupados porque faltó ―dijo mientras se ubicaba en el regazo de su esposo…
―Interesante ―murmuró el pelinegro colando sus manos en el interior de la remera del doncel―… pero creo que me interesa más el hecho de que tendremos toda la noche para jugar, sin preocuparnos por despertar a nuestro pequeño ―agregó comenzando a repartir besos por la mandíbula y el cuello del pelirrosa, quien no pudo evitar gemir mientras inclinaba la cabeza hacia un lado para brindarle un mayor acceso a su esposo.
―Te dije que tendríamos nuestro momento ―susurró Makki con una sonrisa en su rostro.
―Ni creas que me voy a olvidar que lo prometiste y seguiste posponiéndolo ―comentó el pelinegro antes de morder un poco fuerte la clavícula del pelirrosa…
―¡Auch Issei! ―se quejó Makki― ¿que dijimos de las marcas?
―Mmmm… si prendes bien tu camisa no se verá ―respondió Mattsun llevando sus manos al trasero de Makki y apretando con algo de fuerza―… amor hace mucho que no usas "eso" para mí ―agregó con una mirada sugerente antes de apoderarse de esos labios que tanto le gustaban, en un beso algo intenso donde ambos batallaban por el control, hasta que el pelinegro lo termino con una mordida en el labio inferior del doncel.
―¿Me das un momento? ―murmuró el pelirrosa luego de soltar un suspiro y devolverle la mordida al labio inferior de su esposo.
―Ok ―fue todo lo que dijo el pelinegro y dio otro apretón al trasero de Makki antes de soltarlo.
Makki sonrió de lado y se mordió el labio inferior mientras se alejaba por el pasillo hacia su habitación. Issei le dio una mirada hambrienta al trasero de su esposo mientras se alejaba antes de soltar un pesado suspiro intentando calmarse, pues en verdad quería enterrarse en su precioso pelirrosa, contó hasta diez y con calma se acercó a la puerta de entrada, revisó que estuviera bien cerrada y activó la alarma, antes de dirigirse a la cocina, tomó algunas cosas de la heladera, una botella de vino rosado que a Makki le encantaba y algo de hielo, metió todo en una hielera de mesa y lentamente se encaminó hacia la habitación, apagando las luces en el camino y quitándose la ropa.
Al entrar en la habitación solo vestía un bóxer negro, dio un rápido vistazo y se acercó a la cama para dejar la hielera a un lado y luego centrarse en la pierna que se asoma desde el interior del armario y esas manos que se movían lentamente terminando de acomodar esas finas medias que terminaban a mitad del muslo. Mattsun dibujó una sonrisa hambrienta en su rostro mientras se sentaba en el borde de la cama, en verdad le encantaba como se veían esas medias de seda en las firmes piernas de su esposo.
―¿Quién hubiera dicho que tenias este fetiche? ―murmuró Makki asomando la cabeza por el borde de la puerta del armario.
―Es tu culpa amor… jamás me había pasado algo así hasta que te vi usando esas medias ―respondió el pelinegro como si nada.
―¡Claro ahora es mi culpa! ―dijo el pelirrosa saliendo del armario y apoyándose en el borde de la puerta, con una sonrisa de lado.
Las palabras de Issei se atoraron en su garganta y todo lo que pudo hacer fue mirar a detalle la figura de su esposo. Unos zapatos de tacón negros, las piernas enfundadas en esas delicadas medias negras hasta la mitad del muslo y encima cubriendo su pecho y pelvis un sweater negro sin mangas con cuello volcado que se veía realmente bien en el pelirrosa. Makki avanzó unos pasos lentamente y deteniéndose a mitad de camino, escondió sus manos en el interior de aquella prenda antes de comenzar a girar para que Mattsun pudiera ver el otro lado de esa prenda, que dejaba completamente al descubierto su espalda mientras que una franja de tejido apenas si cubría su trasero.
―Interesante prenda ¿no? ―murmuró el pelirrosa todavía de espaldas con la cabeza de lado para ver la reacción de su esposo y la pequeña sonrisa en sus labios se amplió al notar la expresión y aquel bulto creciente en el bóxer del pelinegro―… ¿necesitas ayuda con eso amor? ―agregó volviendo a girarse y a caminar lentamente hacia Issei, quien no podía quitarle los ojos de encima.
Makki se detuvo justo frente a su esposo asegurándose que sus piernas rozaran las del pelinegro y extendió sus manos para atender el miembro del pelinegro, pero fue detenido por Issei, quien con cuidado aalejo las manos del pelirrosa y le hizo una seña para que se quedara quieto. Los negros ojos de Mattsun recorrieron de pies a cabeza a Makki antes de que sus manos comenzaran a acariciar las piernas enfundadas en esas delicadas medias, subiendo lentamente, se detuvo un momento sintiendo la diferencia entre la textura del encaje donde terminaba la media y comenzaba la suave piel de los muslos de Makki. Sintió el leve temblor en el pelirrosa y sonrió al escucharlo suspirar.
La erección del pelirrosa era bastante notoria debajo de aquel sweater y volvió a temblar al sentir las manos del pelinegro sosteniendo el borde de la tela y comenzando a subirla. Un gemido se escapó de los labios de Makki al sentir los labios de su esposo sobre su muslo, comenzando a subir lentamente dejando besos y suaves mordidas a su paso. El doncel soltó un jadeo cuando Issei atrapó su erección con una de sus manos antes de levantar el sweater para dejarlo expuesto y otro jadeo resonó aún más fuerte cuando sintió la lengua de su esposo recorriendo su miembro desde la base hasta la punta.
―Si, amor… hoy quiero escucharte jadear toda la noche ―murmuró el pelinegro clavando sus ojos en los orbes color miel de Makki, antes de engullir el miembro de su esposo, mientras una de sus manos se abría paso para jugar con la entrada del pelirrosa, solo para encontrar algo duro que ocupaba el agujero que buscaba, sabía que era, así que solo lo sujetó y comenzó a empujar y jalar suavemente, lo que provocó que la voz de Makki comenzara a elevarse a medida que la cabeza y la mano de su esposo se movían. Su cuerpo tembló al sentir los dientes rozando la punta de su glande y el fuerte jalón que finalmente retiró el tapón anal.
―Issei ―exclamó el pelirrosa mientras sus manos jalaron el corto cabello negro.
―Mmmm… ¿a qué hora te pusiste ese juguete? ―preguntó el pelinegro con una sonrisa socarrona sin alejarse demasiado del miembro de su esposo.
―Hace como media hora más o menos, después de ducharme… mientras tu terminabas tu llamada de negocios, sabía que en cuanto te dijera que Shigeru no estaría se suspendería nuestra salida para cenar ―murmuró Makki jalando el cabello de su esposo para que levantar un poco la cabeza, mientras se inclinaba acercándose para apoderarse de su boca. El beso fue suave y Makki lo terminó cuando sintió los dedos de su esposo adentrándose en él. Apoyó la mano en el pecho de Issei y dio un pequeño empujón para que el pelinegro de recostara, cosa que este hizo sin protestar. El pelirrosa se paró sobre la cama y se acomodó a horcajadas sobre la pelvis de su esposo―… así que te imaginaras lo necesitado y excitado que estoy en este momento ―susurró comenzando a moverse sobre la erección de Issei, quien soltó un gemido y también comenzó a mover sus caderas en busca de más fricción. Makki se ayudó con una de sus manos para liberar el pene de su esposo, de la única prenda que todavía llevaba, y luego de alinear la punta con su entrada comenzó a bajar penetrandose lentamente.
Los jadeos de Makki eran realmente excitantes para Mattsun, quien no pudo evitar que sus manos se detuvieran en las caderas del pelirrosa, solo para empujarlo hacia abajo y que su pene entrara completamente en él. La voz de Makki resonó en la habitación y su cuerpo entero se tensó por un momento, cuando volvió a respirar aflojó su agarre de los brazos del pelinegro y comenzó a subir y bajar, jadeando con más fuerza en cada bajada, hacia bastante que no tenia relaciones con Mattsun y en esa posición podía sentir el pene de su esposo llegando muy profundo en su interior.
―Makki… lo siento pero hace mucho que no lo hacemos, necesito más ―dijo el pelinegro antes de comenzar a mover sus pelvis y apretando su agarre en las caderas del pelirrosa para ayudarlo a moverse y marcar un nuevo ritmo mucho más rápido.
Todo era tan intenso que la voz de Makki ya no alcanzaba y se le estaba dificultando respirar, de repente quiso gritar pero no pudo, Mattsun acababa de incorporarse, sin dejar de moverlo, y ahora estaba chupando y mordiendo con desesperación uno de sus pezones. Las uñas del pelirrosa se clavaron en los hombros de su esposo.
―Issieee ―fue lo único que pudo murmurar antes de que su cuerpo se tensara y eyaculara, manchando el abdomen de Mattsun y su sweater.
Makki se abrazó a su esposo intentando recuperarse de ese orgasmo, pero Mattsun no le dio tiempo para eso, ya que de un rápido movimiento dejó al pelirrosa sobre el colchón, volvió a entrar en él y comenzó a moverse con más intensidad que antes, los gemidos de Makki volvieron a sonar en la habitación mientras abría un poco más las piernas para su esposo, quien inmediatamente le regaló una sonrisa de lado antes de besarlo sin disminuir el nuevo ritmo que había marcado. Luego de unas cuantas estocadas el orgasmo golpeó al pelinegro, quien se derramó en el interior de su esposo.
―Wow… eso fue… intenso ―murmuró Makki mientras su esposo intentaba apoyarse en sus brazos para no aplastarlo.
―Eres tan hermoso y te ves tan sexy que simplemente no pude contenerme ―dijo Issei acariciando la mejilla de su esposo―… ¿quieres crearme otro fetiche? ¿de donde sacaste esto? ―preguntó moviendo su mano hacia el pecho de Makki acariciando el suave tejido del Sweater.
―Creo que tu hermana quiere otro sobrino, si no, no veo porque me mandó esto ―dijo Makki con una sonrisa antes de soltar un pequeño gemido al sentir como los dedos de Mattsun comenzaban a jugar con uno de sus pezones.
―Tendré que darle las gracias ―murmuró el pelinegro antes de darle un corto beso al pelirrosa―… pero creo que tendras que quitartelo, porque no sé si notaste que traje algunas cosas que quiero probar en ti ―agregó antes de moverse sobre la cama para recuperar la hielera que había quedado a un lado de la cama.
―Matsukawa Issei espero que no estés pensando derramar ese vino en mi cuerpo…
―Por supuesto es más rico y excitante lamerlo en tu piel.
―No ―se quejó el pelirrosa frunciendo un poco el ceño.
―Por favor, sabes que tambien te encanta… la ultima vez…
―La ultima vez no estábamos en nuestra cama ―dijo Makki interrumpiendo al pelinegro, quien en respuesta infló un poco los cachetes. El doncel soltó un suspiro y agregó―… pero podemos beberlo como personas normales y te permitiré poner cualquier cosa que no sea completamente líquida sobre mi cuerpo.
El doncel se quitó el sweater y volvió a recostarse en la cama sin quitar los ojos de su esposo que en ese momento estaba de rodilla en el borde de la cama , quien también lo miraba evaluando la propuesta. Sabía que a Mattsun le encantaba untarlo con cosas que se podían comer, solo para poder lamer y morder cada parte de su cuerpo… solo pensar en eso hizo que el cuerpo del pelirrosa comenzará a calentarse nuevamente, ya no podía esperar y simplemente comenzó a pasear sus dedos, apenas rozando las yemas, por su pecho y abdomen, lo que provocó que varios suspiros y jadeos se escaparan de sus labios, todo sin despegar los ojos de los negros orbes de Issei. Mattsun soltó un suspiro y sintió como su miembro volvía a erguirse, abrió la botella de vino que estaba en la hielera y tomó un largo trago antes de volver a meterla en el balde de metal y tomar un frasco de jalea de fresas.
―Espero que estes listo… sabes como me pone esto ―dijo el pelinegro volviendo a acercarse al cuerpo de su esposo―… hoy serás mi cena amor.
Bueno intentando compensar un podo mi demora aquí otro cap. espero que les guste y... bueno sé que siempre digo lo mismo pero haré lo posible por no demorar tanto en actualizar.
Gracias y saludos.
