Mi hijo
Sueño
Iwaizumi se despertó por la claridad que inundaba la habitación, al parecer la noche anterior olvidaron cerrar las persianas y las cortinas eran demasiado claras. Dio un rápido vistazo a su alrededor, deteniéndose un momento en el reloj sobre la mesita de noche que marcaba las 9:15, para luego solo centrarse en aquel castaño que dormía, completamente desnudo, abrazandolo mientras usaba su brazo como almohada. Sus ojos recorrieron ese cuerpo detallando cada chupetón y mordida que había dejado en él la noche anterior. Sonrió con satisfacción al recordar lo sucedido aquella noche, habían sacado los juguetes y estuvieron haciéndolo casi toda la noche, despues de todo no habían jugado así desde que Morisuke estaba viviendo con ellos.
El sonido de su celular lo trajo nuevamente al presente y se apresuró a tomar su teléfono, que descansaba en la mesita de noche, no quería que el ruido despertara a Tooru. Una imagen de Akaashi apareció en la pantalla y como sería imposible salir de la cama sin despertar al castaño simplemente atendió.
―Buen día Keiji ―murmuró intentando mantener su voz lo más baja posible.
―Buen día Hajime… no me digas que te desperté ―dijo el doncel algo sorprendido por el tono de su primo.
―No, desperté hace un rato, pero Tooru todavía duerme.
―Todavía… tiene un niño de cinco años, ¡¿como puede ser?! Lev se despertó a las 8 y algo y los otros no tardaron mucho más ―comentó Akaashi con una risita al final.
―Mori pasó la noche con mis padres… pero bueno… ¿Qué sucedió? es raro que llames tan temprano ―comentó Hajime mientras comenzaba a jugar con el cabello de su pareja.
―Ayer nos encontramos con Terushima, Saeko y Shoyo…
―Ahhh… por favor dime que no se acercaron a ellos ―murmuró Hajime soltando un suspiro algo pesado, lo que menos quería era darle un motivo de queja al abogado de Terushima.
―Emmmm… Noya y Asahi encontraron a Shoyo solo en la playa, por suerte Asahi informó a la policía y está todo registrado, que ellos lo perdieron, el comportamiento de Saeko, la pelea con Noya…
―¡¿Qué?! ―exclamó algo sorprendido Iwaizumi levantando la voz y provocando que Tooru se remueva un poco en su lugar.
―Saeko jaló con demasiada fuerza el brazo de Shoyo dejando una marca y haciéndolo llorar, lo que provocó que Noya se lance sobre ella y que todos terminaran en la comisaría.
―Momento ―interrumpió e hizo un momento de silencio mientras veía que Tooru se movía y comenzaba a abrir los ojos lentamente―… ¿lo lastimó? ―indagó en un susurró casi inaudible.
―Le dejó una marca, pero creo que será mejor no decirle eso a Suga, igual tengo copias de los reportes y las fotos que tomaron… mañana cuando volvamos pasaré por la oficina asi te cuento todo bien, además hay otra cosa que tenemos que ver detenidamente.
―Ok tratare de asegurarme que también este Daichi… ahora tengo una pregunta ¿Te metiste en todo eso y Bokuto no dijo nada? ―preguntó Hajime sentándose en la cama mientras veía como Tooru caminaba lentamente hacia el baño.
―Se molesto un poco pero al llegar a la comisaría y ver a Shoyo se le pasó ―Akaashi hizo un momento de silencio y Hajime escuchó claramente el suspiro de su primo―… Si hubieras visto su carita… no podemos esperar a que se cumpla el tiempo, hay que devolverlo ya.
―Si esto es como tu dices sabes que nuestras posibilidades mejoran…
Hablaron un poco más antes de terminar la llamada y entonces Hajime vio a Tooru frente al armario buscando que ponerse.
―¿Sucedió algo? ―preguntó el castaño sacando una remera y mirando de reojo al pelinegro, espero un momento pero al no obtener respuesta agregó―… es raro que Akaashi te llame un domingo a esta hora… y por lo que escuche tiene que ser algo que preocupa a todos… algo como Shoyo.
―Al parecer se encontraron a Shoyo y los Terushima en la playa ―respondió el pelinegro sin querer mentirle por completo a su pareja, sabía que no podía decirle la verdad porque inevitablemente le contaría a Suga e iniciaria el caos―… y al parecer se le ocurrió algo que puede ser útil y quiere que lo hablemos mañana en la oficina.
―Mmmmm… ¿seguro que es todo? ―insistió el castaño ya con la remera puesta acercándose a su pareja.
―Por supuesto ―murmuró Iwaizumi antes de dejar un corto beso en los labios del doncel―… ahora nos vestimos y acomodamos esto antes de ir por nuestro pequeño ―agregó señalando la ropa y los juguetes esparcidos por el lugar.
―¡Iwa! ―exclamó el doncel dibujando una sonrisa en su rostro― tengo un antojo… quiero waffles con frutillas ―agregó abrazando a su pareja por el cuello.
―Ok, pasemos a desayunar en tu café favorito ―respondió el pelinegro antes de dejar otro beso en los labios del doncel y acariciar su vientre que comenzaba a abultarse.
0-1-2-3-4
Shigeru y Morisuke corrieron para detener a Miyuki que avanzaba sin soltar aquella pelota ovalada, pero a pesar de sus esfuerzos el pequeño pelinegro logró superarlos después de algunos saltos y terminó cruzando la marca, serca de los arbustos, y anotando otro punto… o algo así, la verdad era que Morisuke no había entendido muy bien este juego.
―Chicos si no lo sujetan no lo van a detener ―dijo el doncel rubio que los observaba jugar, con una sonrisa en su rostro.
―Iwashimizu, tal vez deberían jugar a otra cosa ―sugirió Aome viendo a los pequeños que volvían a correr tras Miyuki.
―No te preocupes Aome, sé que ―las palabras del rubio quedaron en su garganta al ver como Shigeru saltaba sobre Miyuki para detenerlo, lo que provocó que ambos terminarán tirados en el pasto―… Mori toma la pelota y corre ―se apresuró a alentar al otro pequeño al notar que su nieto acababa de soltar el balón.
Morisuke escuchó a Iwashimizu y a su abuela que le gritaban que corriera y sin dudarlo tomó esa extraña pelota ovalada y comenzó a correr hacia el área que habían marcado como meta. Miyuki se levantó y sin importarle nada corrió detrás de Mori para detenerlo y al igual que había hecho Shigeru, salto sobre el pequeño castaño y ambos terminaron rodando en el pasto en el área de anotación. Lo siguiente que Morisuke supo fue que su abuela e Iwashimizu gritaban alegres felicitandolo, en verdad parecían felices y lo siguiente que notó fue la mano que Miyuki le tendía para ayudarlo a levantarse.
―Genial, pero la proxima si te voy a detener ―dijo Miyuki con una enorme sonrisa.
―Bien Mori ―exclamó Shigeru acercándose a los dos niños, pero solo tardo un instante en dejarse caer nuevamente al pasto―… estoy cansado.
Los otros niños se sentaron junto a Shigeru y se entretuvieron hablando un poco y pensando a qué iban a jugar ahora, preferentemente algo donde no tuvieran que correr.
―Tu nieto en verdad es lindo… ¿cómo se lleva con Hajime? ―comentó Iwashimizu sin quitar la vista de los pequeños.
―Si es hermoso y muy dulce, se parece mucho a Tooru y se lleva muy bien con Hajime, él lo aceptó inmediatamente y creo que Mori lo noto y le respondió de la misma forma ―respondió Aome con una sonrisa.
―¿Y tu marido?
―Ambos nos sorprendimos al principio pero cuando Hajime nos contó más sobre lo sucedido… Inuyasha fue el primero en aceptarlo, dijo "será mejor que cuides bien de mi nieto y que pronto lo traigas para conocerlo".
―Siempre aparentando ser muy duro pero los niños lo pueden, igual que Keiji ―comentó entre risas el rubio provocando algunas risas en la pelinegra.
―Ahhh… recuerdas cuando amenazaba a los amigos de tu hija porque según él miraban mucho a Keiji.
―Si, siempre dije menos mal que no tuvieron una hija o un doncel.
―Pobre hija o hijo, estaría sufriendo porque su padre no dejaría que nadie se le acerque ―agregó Aome todavía entre risas―… él no lo admite y Bokuto tampoco, pero estoy segura que en algún momento tuvieron un encuentro poco amistoso, a mi no me hace creer que aceptó tan fácil al novio de "su" ahijado.
La conversación siguió por un rato mientros los niños jugaban en el pasto con algunos juguetes de Miyuki, hasta que un pelinegro de ojos verdes se acercó a la cerca que separaba los dos jardines.
―¡¿Así que aquí estaban?! ―la exclamación de Iwaizumi llamó la atención de todos los presentes―, buen día Iwashimizu, cuanto tiempo.
―Buen día Hajime, pasa ―saludo el doncel rubio antes de señalar la puerta de rejas que unía ambos jardines, algo que habían puesto cuando Hajime era pequeño y solía jugar casi todo el tiempo con la hija de los vecinos que tenía su misma edad.
El pelinegro no dudo en entrar al jardín e inmediatamente Morisuke corrió hacia él para saludarlo.
―Buen día hijo… ¿y Tooru? ―preguntó Aome mirando hacia el jardín de su casa en busca del castaño.
―Está recostado en mi habitación, tenía antojo para el desayuno y finalmente no le cayó muy bien…
―¿Mamá esta bien? ―preguntó algo sorprendido el pequeño castaño, consiguiendo que Hajime sonriera, pues le encantaba que Mori llamaba mamá a Tooru.
―Si, está bien, es normal solo tiene que descansar un rato… ¿te parece si vamos así lo saludas? ―el pequeño asintió ante la propuesta y luego de saludar a los niños y al abuelo de Miyuki se encaminaron hacia la casa.
0-1-2-3-4
"Suga sonrió al ver como Shoyo corría y saltaba en ese hermoso jardín, su sonrisa hermosa y enorme, brillaba compitiendo con el mismísimo sol, de repente comenzó a correr hacia él, se agachó para atraparlo pero otros brazos lo interceptaron… Suga miró algo sorprendido.
Terushima levantó al pequeño pelinaranja en el aire antes de abrazarlo y comenzar a hacerle cosquillas, Shoyo reía con fuerza, se notaba que en verdad le gustaba…
―Mamá… ayuda ―dijo el niño entre risas… Suga intentó moverse pero no pudo y de repente una mujer se unió a aquella escena tomando al niño en brazos, Shoyo inmediatamente se abrazó al cuello de la rubia mientras intentaba normalizar su respiración, pero antes de que eso pasara Terushima los atrapó a ambos y siguió con las cosquillas hasta que los tres terminaron riendo en el pasto.
―Shoyo ―el nombre se escapó en un susurró de los labios de Suga, la pequeña familia detuvo su juego y centraron sus ojos en él.
―¿Mami quién es? ―susurró Shoyo abrazándose a Saeko.
―Nadie mi amor ―dijo Saeko con una mirada fría envolviendo al pequeño entre sus brazos, como señal de que nadie se lo quitará jamás.
Suga sintió las lágrimas rodando por sus mejillas y el sonido de su corazón rompiéndose en pedazos resonó con fuerza en sus oídos."
Al abrir sus ojos todavía sentía las lágrimas rodando por sus mejillas, su respiración estaba algo agitada y sus manos tenían un ligero temblor. Odiaba esos sueños donde su pajarito no lo conocía o lo olvidaba… sabía que era imposible, pero el miedo lo atormentaba. Dio un rápido vistazo a su alrededor, la suave luz de la lámpara de Daichi apenas iluminaba la habitación y por un momento centró sus ojos en el pelinegro que dormía a su lado con algunos papeles desparramados sobre él, sintió el impulso de abrazarlo, pero finalmente no lo hizo, no quería despertarlo, el pelinegro había pasado gran parte de las últimas noches charlando con él e intentando tranquilizarlo cada vez que los sueños y los miedos lo atormentaban, en verdad Daichi era maravilloso.
Ese domingo había sido agotador, su madre los había invitado a almorzar y allí se encontraron con los padres de Daichi también y todos se aseguraron de mantenerlo entretenido todo el día. Al parecer querían cansarlo y mantenerlo ocupado para que no pensara en Shoyo y se pusiera triste, pero sin importar lo que hiciera en estos días le estaba siendo muy difícil descansar, había estado teniendo pesadillas y esa noche no fue la excepción.
Salió de la cama intentando no hacer ruido y dio un pequeño paseo por la casa que estaba apenas iluminada por una tenue luz en el pasillo y algunos punto estratégicos. En la sala encontró un oso de felpa de Tobio y antes de darse cuenta estaba abrazando ese muñeco con todas sus fuerzas. Caminó hasta la habitación del niño y lo observó un momento desde la puerta, lo vio removerse en la cama e instintivamente se acercó, acarició el cabello del pequeño que seguramente estaba teniendo algún sueño, no muy lido por su expresión. Finalmente Suga terminó acostado al lado de Tobio tarareando una canción para tranquilizarlo, el pequeño pelinegro dejó de moverse y se acurruco pegándose al cuerpo de Suga.
… … …
Se despertó al sentir que alguien acariciaba su mejilla, podía sentir ese pequeño cuerpo todavía pegado al suyo y abrió los ojos lentamente dibujando una sonrisa en sus labios. La imagen fue algo borrosa en un principio pero pronto pudo ver claramente el rostro de Daichi quien sonrió antes de saludarlo.
―Buen día… ¿todo bien? ―murmuró el pelinegro.
Suga asintió antes de mirar a Tobio que dormía con una sonrisa en su rostro. Con cuidado se movió para salir de la cama sin despertar al niño y en compañía de Daichi salió de la habitación del pequeño directo hacia la sala.
―¿En verdad esta todo bien?
―Sí ―respondió el peligris volteando a ver a su pareja―… solo me desperté, di una vuelta y note que Tobio se movía mucho, tal vez tenía una pesadilla… y casi sin darme cuenta termine acostado a su lado tarareando… solía hacer eso con Shoyo.
―Eres la mejor mamá ―murmuró Daichi abrazando al peligris antes de soltar una pequeña risa y un suspiro.
―Tu eres maravilloso ―murmuró el peligris antes de acercarse y dejar un rápido beso en la mejilla del pelinegro―… no cualquiera soportaria todo lo que estás aguantando con… ―Suga no pudo terminar esa frase ya que Daichi se lo impidió colocando un dedo sobre los labios del doncel.
―Deja de decir eso, tu y Shoyo son maravillosos, y cualquiera haría lo que sea por ustedes ―dijo el pelinegro con una sonrisa, mientras acariciaba la mejilla del doncel―… ya veras que todo volverá a la normalidad.
―Gracias… bueno ¿te parece si preparamos el desayuno? Tobio tiene que ir al colegio, tu a trabajar y yo tengo que ir a casa, voy a acompañar a Chika al médico y a hacer unas compras ―concluyó el doncel con una sonrisa en su rostro, no era una sonrisa brillante como las que solía tener, pero Daichi no diría nada al respecto, sabía bien que Suga se estaba esforzando por no caer en la desesperación, todos lo sabían y hacían lo posible por ayudarlo.
0-1-2-3-4
Esa mañana al despertar Shoyo se encontró a Furihata que le sonreía amablemente.
―Buen día Shoyo, ¿cómo...―dijo Kouki pero no pudo terminar su pregunta por la sorpresa, pues en un instante el pequeño estaba abrazado al cuello del castaño, el doncel lo envolvió en un abrazo y no supo qué decir, podía sentir la angustia del niño y eso lo hacía sentir impotente, no sabía que le había pasado, pero si sabia que alguien que está bien no necesita un abrazo con la urgencia que demostraba ese pequeño. Finalmente comenzó a tararear una canción mientras frotaba la espalda del niño, hasta que sintió que finalmente el pelinaranja se relajaba un poco, entonces aflojó el agarre y haciendo que el pequeño lo mire, habló―… ¿pasó algo?... Shoyo, puedes decirme lo que quieras, nadie se enterara…
El pequeño pelinaranja dudo un momento y finalmente, luego de mirar a su alrededor, levantó la manga de su pijama para dejar que el doncel vea el moretón que rodeaba su brazo, inmediatamente las manos del doncel cubrieron su boca para esconder su expresión de sorpresa, la cual en un instante cambió a un ceño fruncido y miró al pequeño a la espera de una explicación.
―Sa… Saeko… me lastimo… dijo que fue sin querer, que no sabe como… que es mi culpa porque yo no quería ir con ella ―los ojitos del pequeño comenzaron a acumular lágrimas e inmediatamente Kouki volvió a abrazarlo.
―No, no mi cielo, tu no tienes la culpa… todo estará bien, yo te cuidare… nadie te va a lastimar ―concluyó liberando al pequeño del abrazo― ¿duele?
―Solo si me apetan ahí.
―Bueno, buscare un ungüento y te pondré por las dudas, pero ahora hay que prepararse para el colegio ―el pequeño asintió y sin más comenzaron a prepararse.
… … …
Cuando el doncel y el pequeño pelinaranja bajaron al comedor, los únicos que encontraron allí fueron Terushima, que ya estaba terminando de desayunar, y Kana que bebía su té con una expresión que daba algo de miedo.
―Como si no tuviéramos suficientes problemas esa mujer trae más, espero que tu esposa se controle o…
―¡Madre! ―exclamó Terushima interrumpiendo a la mujer en cuanto vio al doncel entrar en la habitación con Shoyo en brazos― el desayuno no es momento para discutir estas cosas ―agregó antes de dibujar una sonrisa en su rostro y centrar sus ojos en su pequeño que en ese momento se ubicaba en su lugar―. Buen día Shoyo.
―Mmm día ―murmuró el niño apenas mirando de reojo al rubio, quien solo soltó un suspiro de resignación.
―¿Vamos a seguir así por mucho tiempo? ―murmuró el rubio, pero no obtuvo ninguna respuesta del pequeño, por lo que luego de esperar un momento se centró en el castaño que terminaba de servirle el desayuno al niño―… Furihata, hoy volveré tarde y mi esposa estara ocupada al igual que mi madre…
―Ohh, entonces puedo llevar a Shoyo a jugar a un parque ―se apresuró a decir el castaño sorprendiendo un poco a Terushima.
―Si has lo que te parezca mejor.
0-1-2-3-4
Furihata entró en la habitación de Shoyo, levantó algunos juguetes y los dejó en el baúl dispuesto para ellos, caminó hasta la cama del pequeño, tomó el conejo de tela que descansaba en la almohada y lo abrazó fuerte antes de sentarse en el borde de la cama. Su cabeza había sido un caos desde que dejó al pequeño en el colegio, no podía dejar de pensar en lo triste que Shoyo se veía. Miró la sonriente carita del conejo y dio un brinco del susto cuando su celular sonó desde el bolsillo de su pantalón, pero inmediatamente sonrió al ver que era un mensaje de Akashi.
[Buen día Kouki, espero que estes teniendo una buena mañana]
[Buen día Akashi… no esperaba que escribieras a esta hora]
[Oh, es que tengo un rato libre antes de una reunión, pensé en ti y terminé escribiendote]
[Gracias… espero que todo vaya bien]
[Si muy bien, tu?]
[podría ser mejor, pero reconozco que me alegraste la mañana]
Kouki escribió ese último mensaje casi sin pensar y se apresuró a enviarlo, pero en cuanto releyó lo que mandó inmediatamente se arrepintió, no debió escribir eso, era obvio que algo así preocuparia a cualquiera, comenzó a escribir otro mensaje intentando quitarle hierro al asunto pero una llamada lo interrumpió, el celular se cayó de sus manos del susto y al intentar levantarlo sin quedar corto en lugar de atender, pero unos segundos después el timbre de llamada volvió a sonar y soltando un suspiro finalmente atendió.
―Ho… hola…
―Hola Kouki ―en cuanto escuchó la voz del pelirrojo las mejillas del doncel comenzaron a colorearse y sintió los nervios creciendo en su interior―, disculpa la repentina llamada, pero me preocupó un poco ese mensaje… ¿sucedió algo?
―Lo siento… no quise preocuparte Akashi ―murmuró el castaño recordando lo agradable que había sido el pelirrojo con él a pesar de que apenas se conocían.
Luego de la cena del sábado, el domingo Akashi apareció en el departamento de Himuro e insistió para sacarlo a pasear, lo que terminó con ellos dos recorriendo parte de la ciudad, hablando de todo un poco y riendo como hacía mucho no lo hacía. El pelirrojo era demasiado bueno con él y en verdad no quería preocuparlo.
―Kouki, no tienes que disculparte, ya te dije que si sucede algo puedes decirme, si es posible te ayudare y si no… simplemente te escuchare… y no es ninguna molestia ―el castaño hizo un momento de silencio para meditar y decidir qué hacer, pero ese silencio se extendió un poco más de lo que esperaba y Akashi insistió― ¿Kouki, sigues ahí?
―Sí ―susurró antes de soltar un pesado suspiro―… en realidad es algo que seguramente te preocupará aún más… por que no es sobre mi… es sobre Shoyo ―agregó caminado hasta la puerta de la habitación para cerrarla, por si acaso…
―¿Qué sucedió? ―el tono del pelirrojo cambió completamente y Kouki volvió a sentir que le estrujaban el corazón, sabía que no era el único que se preocupaba por el pequeño pelinaranja.
―No sé qué hacer Akashi, su tristeza y necesidad son desbordantes… me molesta tanto no poder hacer más que abrazarlo y decirle que estará bien, que lo cuidare… te contare algo, pero tienes que prometer que no harás ni dirás nada, si se enteran podrían despedirme y en verdad, me rompería el corazón dejar a Shoyo solo...
―Kouki… gracias por quererlo tanto ―la voz de Akashi fue muy suave y tranquila, luego soltó un suspiro y agregó―… lo prometo nadie sabrá que lo supe por ti…
El castaño soltó otro suspiro y sin más vueltas comenzó a contarle lo sucedido esa mañana y todo lo que el pequeño le contó de camino al colegio.
Bien se que me he demorado MUCHÍSIMO con esta historia, pero la verdad que la cuarentena no me pego muy bien... me dio un "pequeño" bloqueo... así que me la he pasado leyendo y dibujando, sobre todo leyendo (si alguien tiene una historia ShinKami, escucho sugerencias [son mi "nueva" obsesión, entre comillas porque es algo recurrente, no exactamente nuevo] y leo, voto y comento en todas ellas)
Volviendo a "Mi hijo" ya tenia parte de esto escrito y me costo mucho terminarlo, lo bueno es que parece que me estoy desbloqueando, voy más lento de lo normal pero seguro avanza. El fragmento del sueño de Suga lo tenia desde antes de los ultimos dos capitulos, jajaja.
Espero que les haya gusta aunque se que esta medio MEHH.
GRACIAS A TODOS LOS QUE ESPERAN,LEEN Y COMENTAN
