MI HIJO
Semana difícil.
Semana difícil.―Señor, el señor Akaashi Keiji está aquí ―anunció la secretaria antes de guiar al pelinegro al interior de la oficina.
―Gracias señora Yuu , bienvenido Akaashi, te estaba esperando ―saludó el pelirrojo poniéndose de pie y acercándose al doncel, antes de hacer una seña para invitarlo a sentarse en el sillón.
―Buen día Akashi, y gracias por recibirme, sé que eres alguien muy ocupado ―dijo el doncel sentándose en el cómodo sillón antes de acomodar sus manos sobre su abultado vientre.
―No te preocupes por eso, ¿puedo ofrecerte algo para beber? ―ofreció el pelirrojo sentándose en uno de los sillones individuales cerca del doncel, antes de mirar a su secretaria que todavía no se había retirado.
―Gracias, pero no, quiero que esto sea rápido, todavía tengo varios lugares por visitar.
El pelirrojo solo asintió ante esa respuesta y un momento después escucharon el leve ruido de la puerta cerrándose, entonces los ojos rojos se centraron completamente en el pelinegro e hizo un leve movimiento con su mano para indicarle que podía comenzar cuando quisiera. Keiji dibujó una pequeña sonrisa en su rostro y soltando un pequeño suspiro comenzó.
―Sé que toda esta situación con los Terushima te molesta mucho y sé que las complicaciones que están teniendo en su empresa te las deben a ti…
―Siempre me ha sorprendido lo bien informados que están los abogados en su bufete ―comentó con una sonrisa el pelirrojo―… son pocas las personas que saben de mi relación con Suga entre ellos unos cuantos empresarios importantes, cuando todo este asunto se hizo público fueron los primeros en alejarse… yo solo presioné algunos botones… cuando no hay inversionistas y comienzan a aparecer problemas, la vida de un empresario puede complicarse bastante… y puedo asegurarte que Terushima todavía no sabe lo que es complicado ―agregó el pelirrojo cruzándose de brazos.
―Genial, entonces puede que te interese lo que quiero proponerte ―la mirada del pelirrojo se volvió un poco curiosa ante el comentario del doncel―… quiero quebrar completamente a esa "familia"... tengo mucha información de ellos, estamos tratando de llevar a Saeko al borde de la cordura, tengo a su ex presionando y quiero que su demanda sea lo más pública y escandalosa que se pueda, quiero que toda la historia de Saeko y Suga salga a la luz lo más pronto posible y tengo bastante información corporativa que podría interesarte sobre todo con las demandas que comenzaste a mover en contra de las empresas Terushima…
―Diré que… me parece genial, esa perra está haciendo sufrir a Suga… pero creo que no estoy terminando de entender que quieres de mí ―comentó el pelirrojo con una sonrisa algo malvada en su rostro.
―Sé que tú eres el responsable de que las noticias que se relacionan con tu familia sean top en las redes o desaparezcan de ellas, sin ir muy lejos el juicio de tenencia de Shoyo apenas fue noticia… Akashi, necesito que tu gente trabaje para promover la imagen de Suga y para exponer a la señora Terushima y con algo de suerte eso también te ayuda en tu misión contra su empresa.
―Tienes razón eso ayudara y seguramente llevaría al límite no solo a Saeko… pero tengo una pregunta ¿Suga sabe de esto?
―No… y dudo que se entere o lo tome como intencional… así como todavía no sabe que tu gente controla todo lo referente a su imagen.
―Si empezamos con lo que sucedió el fin de semana seguro llevaremos al límite a la familia y a los abogados, ¿Ustedes están listos para eso? ―preguntó como si nada el pelirrojo, sorprendiendo un poco al doncel.
―¿Cómo sabes lo que pasó?
―Digamos que conozco a alguien que trabaja en la casa… pero no respondiste mi pregunta.
―Si estamos listos, es más, estamos moviéndonos para adelantar la audiencia que está programada y Hajime está pidiendo nuevos análisis de todo tipo para Saeko.
―Bien te pasaré el número de Reo, él hará lo que quieras, ya debe de tener todo medio preparado, hace rato que está insistiendo en que lo deje actuar, también puede ayudarte si necesitas información.
El pelinegro agradeció la ayuda y después de arreglar unos detalles más ambos se despidieron con una sonrisa y el acuerdo de que Suga no se enteraría de nada.
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Futakuchi entró en la oficina de Himuro, con una sonrisa en su rostro, cargando una bandeja con dos tazas y demasiadas magdalenas. Dejó la bandeja sobre el escritorio y se sentó frente a su amigo, quien apartó la mirada de su computadora y se centró en el doncel.
―Me dijeron que te saltaste el almuerzo y que te la has pasado a puro café, así que pensé en merendar contigo ―dijo como si nada el castaño dejando una taza con té de fresas delante del pelinegro―… y ni pienses en negarte, descansa un momento, habla conmigo y come alguna magdalenas.
―Kenji… gracias ―dijo el pelinegro con una pequeña sonrisa, luego de mirar un momento todo lo que el castaño acababa de dejar en el escritorio―… creo que en verdad necesito el descanso…
―Obvio ¿cuando no tengo razón? ―comentó con una gran sonrisa en castaño antes de morder una magdalena― ¿quieres que te ayude con algo?
―No hace falta, no deberías esforzarte mucho ―respondió Himuro antes de beber un sorbo de su té.
―Himuro, lo único que estoy haciendo es revisar papeles y cosas de la empresa de tu hermano, puedo destinar algo de tiempo a ayudarte, no digo que te acompañare a un juicio o algo…
―Si llego a llevarte a un juicio estoy seguro que Aone me matara ―interrumpió el pelinegro con una sonrisa―, ya dejó bien claro que no quiere que te estreses.
―Lo sé… pero puedo ayudarte con esto, sabes que soy bueno en ese tipo de cosas.
―Si… podría ser, este caso es bastante complicado y hay demasiada gente implicada… hasta Furi está medio implicado ―agregó el pelinegro antes de soltar un pesado suspiro.
―Un momento… ¡¿Furi?!... tu Furi… Furihata ―preguntó el castaño casi sin creer en sus propias palabras, mientras Himuro solo asentía en respuesta― ¿como rayos término implicado en un conflicto judicial?
―En verdad no está implicado oficialmente, pero sí de forma indirecta… te dije que trabaja cuidando al hijo de Terushima… tenemos a Sugawara y Terushima luchando por el niño y Iwaizumi me envió a Tsukishima Akiteru, quien sospecha que el niño es suyo, así que estamos entrando en la pelea…
―Mmmm ―murmuró el castaño terminando su segunda magdalena―… ¿posibilidad real o solo buscamos complicar a los otros abogados? ―preguntó frunciendo un poco el ceño.
―Tú sabes de esto… pero si es una posibilidad real y también buscamos complicar a los abogados.
―Himuro… tu sabes que hacer esto puede meter en problemas a Furihata… ¿ya lo hablaste con él? ―indagó el castaño antes de terminar su té.
―Furi quiere quedarse todo lo que pueda, incluso quiere ayudarnos a sacar al niño de ahí… sabes que se lleva muy bien con los niños y éste no es la excepción ―comentó el pelinegro antes de soltar un suspiro largo y cansado―… me preocupa, no quiero que se implique demasiado en esto… nada nos asegura que el idiota que estaba detras de él se haya rendido y no me gustaria que lo encuentre de vuelta y haga que se vaya otra vez…
―No creo que debas preocuparte mucho por eso, después de todo el caso no está teniendo mucha prensa que digamos, a pesar de que tanto Suga como los Terushima son personajes bastante importantes… ya veras que todo sale bien.
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La librería estaba bastante concurrida, pero eso no le molestaba al castaño, siempre le encantaron los libros y pasear entre los estantes repletos de ellos era uno de sus pasatiempos favoritos, deteniéndose cada tanto para tomar un libro al azar y leer la sinopsis o los primeros párrafos, esa costumbre había dado como resultado bibliotecas repletas de libros en cada lugar donde ha vivido. Devolvió el libro que acababa de tomar al estante donde estaba, pues era uno que ya había comprado en inglaterra y con una rápida mirada a su celular para ver la hora, decidió olvidarse de su pasatiempo por esta vez y centrarse en lo que buscaba, o se le haría tarde para su almuerzo con Akashi, por lo que se encaminó al sector infantil. El doncel dio un paseo por el sector infantil y se detuvo ante un colorido estante que promocionaba la nueva obra de un conocido escritor, uno de sus favoritos. Tomó el nuevo libro y unos cuantos más de la serie del autor, algunos de los que ya había hablado con Shoyo, aunque el niño no tenía ninguno de esos libros en la casa.
―El pajarito perdido ―murmuró el título del nuevo libro antes de acariciar la portada sintiendo el relieve y las diferentes texturas de la ilustración―, hermosa ilustración ―agregó antes de abrir el libro y comenzar a verlo con más detalle.
―No creí que te encontraría en la sección infantil ―la voz suave sonó cerca del castaño quien inmediatamente dio un pequeño salto por la sorpresa antes de voltear a ver al pelirrojo que lo miraba con una sonrisa en el rostro―. Hola Kouki.
―¡Akashi! me asustaste ―murmuró el castaño abrazando los libros y sin poder quitar sus ojos de la sonrisa del pelirrojo―… Hola… no te esperaba todavía…
―Era mi intención ―comentó, en un tono bajo, como si nada el pelirrojo―… terminé antes y decidí pasar y buscarte ―agregó ya en su tono normal acercándose un poco más al castaño, disfrutando al ver como este seguía poniéndose nervioso ante esa acción.
―Lo siento, ya debería haber terminado aquí, pero me entretuve ―dijo Kouki bajando un poco la mirada y centrándose nuevamente en los libros entre sus manos―, de todas formas ya encontré lo que buscaba…
―Kouki, ya te dije que no necesitas disculparte por nada, fui yo quien terminó antes porque quería verte ―dijo Akashi sujetando el mentón del castaño y haciendo que volviera a levantar el rostro, para ver bien el sonrojo que comenzaba a pintar las mejillas del doncel―, eres encantador… deberías trabajar para mi así podría verte todos los días.
―Imposible ―murmuró el castaño luego de soltar una suave risa―, por lo que me has contado de tu trabajo seria muy dificil para mi… además me gusta mi trabajo y… en este momento no podría dejar a Shoyo ―agregó volviendo a mirar el estante de libros y tomando otro de los libros de la colección.
―Estoy seguro de que tu podrías hacer cualquier tipo de trabajo que te diera… y puedes estar seguro de que no he insistido en ofrecerte un trabajo por Shoyo, saber que estás cerca de él me hace sentir un poco más tranquilo ―replicó el pelirrojo, sabiendo que la autoestima del castaño flaqueaba bastante, razón por la que no se cansaba de señalar todos los puntos buenos del doncel, aunque eso hiciera que éste se avergonzará bastante seguido en su presencia― ¿Esos son para Shoyo? ―indagó viendo los libros que Kouki sostenía.
―Si… hemos hablado de ellos, pero en la casa no los tiene y cuando hablamos de ellos parece que en verdad le gustan ―respondió el castaño mirando al pelirrojo con una sonrisa algo nostalgica.
―Los ama y este ―dijo tomando un libro con la ilustración de un conejo azul en la tapa, llamado "el cumpleaños de Keko"― es su favorito… cuando se enteró que Suga lo escribió para su primer cumpleaños, comenzó a insistir en que se lo leyeran cada noche… puede decirte palabra por palabra de memoria…
―¿Qué? un momento… ¿como que Suga lo escribió?
―Suga es el autor Koushi… Escribe historias desde que estaba en secundaria, en su último año participó de un concurso, ganó y publicaron su cuento, desde entonces comenzó a tomarlo más en serio, sus historias gustaron y se volvió muy popular.
―Conozco su historia, pero no sabía que Koushi era Suga… me encantan sus cuentos se los he leído incontables veces a Mori ―comentó el castaño con una enorme sonrisa antes de que el pelirrojo tomará los libros que estaba sujetando y comenzará a caminar hacia la caja―… Akashi ¿qué… ?
―Los compraré para ti, así puedes leerlos a Shoyo.
―Pero no… no hace falta, yo puedo…
―Pero yo quiero, solo déjame hacerte un regalo ―replicó el pelirrojo dejando los libros en la caja junto a su tarjeta de crédito― ¿quieres algo más… quizás algo que no sea para niños? ―indagó volviendo a centrar sus ojos en aquellos orbes color chocolate.
El doncel se negó a que el pelirrojo gastara más dinero en él, lo que los llevó a discutir un rato y finalmente el castaño aceptó que otro día volverían a ir a una librería y ambos escogerían algún libro para el otro.
Saliendo de la librería los recogió el chofer de Akashi, quien los llevó al restaurante donde la pareja almorzaría. El lugar no era tan elegante como el de su primera cena, pero al parecer era un lugar bastante común entre empresarios, pues había muchas personas elegantes y de traje almorzando entre papeles, teléfonos y charlas de negocios, lo que hizo que Kouki se sintiera fuera de lugar y mirara con algo de preocupación al pelirrojo.
―No te preocupes Kouki, tengo una sala privada aquí, nadie nos molestara ni se fijara en nosotros ―dijo el pelirrojo tomando la mano del doncel antes de que un mesero comenzará a guiarlos.
El castaño bajó la mirada y centró sus ojos en la mano que sujetaba la suya, antes de entrelazar sus dedos con los del pelirrojo. Demasiado concentrado en el tacto no notó a la mujer de cabello platinado y ojos negros que no dejó de mirarlo desde que notó su precencia en la entrada del restaurante, cuando la pareja desapareció en la sala privada la mujer miró a su asistente, quien seguia intentando comunicarse con la persona a la que esperaban para hablar sobre una posible inversión.
La mujer volvió a mirar hacia la sala privada de donde ahora salía el mesero, frunció el ceño, tomó su celular e hizo una llamada…
―Yuuji has tiempo después de la reunión de hoy, tenemos que hablar de algo importante...
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La sonrisa de Shoyo se amplió al ver la ilustración de la última página que mostraba al pajarito feliz junto a su mamá y amigos, escuchó el final de la historia con atención, recordaba levemente la historia pues MamaSuga siempre le leia sus cuentos cuando los terminaba y este era uno de los últimos que le había leído. Cuando Kouki terminó de leer hablaron un rato sobre la historia antes de que los gritos los interrumpieran.
―Eres una estupida, en que rayos estabas pensando… te das cuenta de lo que esto le hace a nuestra imagen ―la voz de Kanna resonó en el pasillo.
―Ya le dije que yo no hice nada, no sé de dónde salió todo eso ―se escuchó la réplica de Saeko.
El castaño miró hacia la puerta abierta e inmediatamente se puso de pie para cerrar la puerta, al instante los gritos del exterior disminuyeron hasta que casi no se escucharon. Kouki volvió a mirar a Shoyo, el pequeño se veía algo inquieto y asustado en el puff donde estaba sentado, el doncel miró a su alrededor y finalmente se acercó al parlante que estaba en una de las repisas y lo encendió antes de voltearse nuevamente hacia el pequeño pelinaranja para invitarlo a bailar con él. Shoyo inmediatamente se animó y comenzó a bailar y cantar con el doncel.
Kouki se ocupó de entretener a Shoyo hasta que una de las empleadas los llamó para cenar. El ambiente esa noche fue bastante tenso, Saeko no salió de su habitación, Kanna pasó la mayor parte del tiempo quejándose y Yuuji replicando a su madre, recordando que no era el lugar para eso.
Esa noche el doncel descubrió cuál era el problema, al parecer las redes estaban inundadas de noticias (o más bien chismes) relacionados con Saeko, cosa que definitivamente no dejaba bien parada a la familia Terushima.
Los siguientes días no fueron muy diferentes, los comentarios y noticias en las redes seguían creciendo, la familia seguía discutiendo cada vez que Kanna se encontraba con la rubia, Yuuji pasaba casi todo su tiempo en la oficina intentando solucionar los problemas de su empresa, que cada vez eran más grandes y Saeko luchaba con sus nervios y ansiedades constantemente, cualquier cosa la hacía saltar e intentaba evadir a todas las personas de la casa.
Furihata hacía todo lo posible por entretener a Shoyo y mantenerlo lejos de los miembros de la familia que parecían estar todo el tiempo de mal humor.
Ese viernes cuando el castaño volvió de dejar a Shoyo en el colegio, fue llamado por Terushima a su oficina, allí se encontró con Terushima, Kanna, Saeko y un hombre al que ya había visto varias veces en la casa, el abogado de la familia, Oiwake.
―Señor ¿me necesitaba? ―preguntó el doncel dando una rápida mirada a todos los presentes.
―Furihata… estás despedido ―dijo Terushima mirando al doncel con el ceño fruncido.
―¿Qué?... ¿por qué? ―preguntó Kouki con la sorpresa plasmada en su rostro.
―Descubrimos que estás relacionado con personas que están en nuestra contra e intentan perjudicarnos activamente… Teniendo en cuenta eso no podemos confiar en ti ―respondió el rubio sin quitar su expresión seria.
―Pe… pero… yo no…
―Tu estas relacionado con Akashi Seijuro, ese maldito que parece estar empeñado en destruir nuestra empresa ―acusó Kanna, interrumpiendo al doncel―… y ni te molestes en negarlo porque yo misma te vi con él.
―Furihata tengo que pedirte que abandones la casa hoy mismo, se te pagará lo que corresponde y una indemnización.
Furihata pensó un momento en discutir sobre lo injusto que era esto, pero al ver las miradas de los presentes decidió que discutir sería una pérdida de tiempo, era evidente que todas las tensiones de esos días estaban superando los límites y ellos buscaban alguien con quien desquitarse.
―Bien, como usted quiera ―dijo el castaño antes de volver hacia la puerta y abrirla, pero cuando estaba por salir de la habitación se detuvo y no pudo evitar agregar―… pero espero que sepa que esto es totalmente injusto porque desde que estoy aquí no he hecho más que preocuparme por Shoyo y al parecer en esta casa soy la única persona que se preocupa y ocupa de él ―sus palabras fueron fuertes y claras y sin más salió de la habitación, tenía que preparar sus cosas para irse.
En el camino a su habitación sintió las lágrimas rodando por sus mejillas, las secó con sus manos pero no se detuvo hasta llegar a la puerta de su habitación, donde se encontró con Tanaka que salía de su propia habitación. El rapado lo miró y no pudo evitar preocuparse.
―¿Furi estás bien, qué pasó?
―Me despidieron
―¡¿Qué?!... pero… ¡¿Por qué?!
―Al parecer por conocer personas ―respondió entrando a su habitación―, tengo que irme hoy mismo… Tanaka gracias por todo.
… … …
Ryu estaba realmente molesto cuando entró en la oficina de Yuuji, donde ahora solo estaban su hermana y su esposo, quienes lo miraron sorprendidos.
―¿Qué rayos pasa con ustedes? ¿Por qué despidieron a Furi? ―se apresuró a preguntar el rapado.
―A quien contrato o despido no es algo que te importe ―respondió el rubio, evidentemente de mal humor.
―Ryu ¿qué rayos pasa contigo? ahora… ¿por qué te interesa lo que pase con ese? ―exclamó Saeko dejando ver su desprecio por el doncel―. Si lo despedimos es porque se lo merece.
―Eso es basura… ¡¿Qué pasa con ustedes?!... simplemente no puedo creer que despidan a la única persona que se ocupa de Shoyo… y más importante aún, la única persona en esta casa a la que Shoyo realmente quiere ―el enojo del rapado aumentaba con cada palabra…
―Eso no es cierto… solo es un niño ―se quejó Saeko―… somos sus padres y sabemos que es lo mejor para él…
―Claro… ¡¿cómo pude olvidarlo?! ―exclamó Ryu con todo el sarcasmo que pudo―. Tu hijo te ama tanto que es re evidente en la enorme sonrisa que pone cuando te ve ―agrega mirando primero a Saeko y luego a Yuuji―… y en lo mucho que habla contigo e insiste para que juegues con él.
―Ryu estas yendo muy lejos ―advirtió Yuuji en un tono que revelaba lo molesto que estaba.
―Si… esto fue muy lejos… no deberían permitir que ninguno de ustedes se acerque a ese niño… en verdad espero que se lo devuelvan a Suga ―soltó el rapado y se fue de la habitación dejando a la pareja sorprendida por sus palabras.
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Shoyo estaba junto a sus amigos esperando a que Furihata fuera por él, era viernes y con algo de suerte e insistencia quizas podria conseguir que el doncel lo llevara a ver a Suga, ya habían pasado varios días y en verdad no quería volver a esa casa donde todos estaban de mal humor y se gritaban entre sí. Los ojitos color caramelo vieron a sus amigos alejarse con sus tutores, y aunque buscaba entre los adultos que esperaban, todavía no encontraba al castaño y eso lo estaba preocupando, el doncel nunca llegaba tarde. El pequeño pelinaranja movía la cabeza en todas direcciones buscando y de repente se detuvo al notar a esa rubia que decía ser su madre.
Saeko habló un momento con la maestra y luego esta le entregó al pequeño pelinaranja. Shoyo miró a la rubia que ahora sujetaba su mano y comenzaba a alejarse.
―¿Dónde está Kouki? ―preguntó el pequeño con el ceño fruncido todavía mirando a su alrededor con la esperanza de que el castaño aparezca.
―Él ya no esta ―respondió la rubia, tirando un poco de la mano del niño que se había plantado en el lugar
―¡¿Qué?! pero él...
―Basta, no quiero hablar más de esto, Furihata ya no trabajara más aquí, deja de preguntar por él ―exclamó Saeko mirando al pequeño pelinaranja, con el ceño fruncido.
Shoyo infló los cachetes y le sostuvo la mirada a aquella mujer, mientras retrocedía un paso, ya lo había decidido, no iría a ningún lugar con ella.
―Shoyo ―susurró la mujer antes de soltar un suspiro para liberar algo de tensión―, este no es lugar para hablar de esto, cuando lleguemos a casa tu padre te explicara lo que sucedió ―agregó la rubia agachándose para estar más cerca del niño e intentando sonreír para generar confianza.
El niño comenzó a retroceder y cuando Saeko intentó sujetarlo del brazo… el grito del niño resonó en el lugar.
―AHHHHHH EXTRAÑO NOOOOOOOO.
Saeko sintió las miradas cayendo en ella y el niño que intentaba alejarse, e inmediatamente varias personas se acercaron para intervenir. Las voces se agolparon en los oídos de la mujer con preguntas y acusaciones, muchos conocían de vista al niño, pero no a ella.
Para cuando finalmente pudo explicarse, Saeko estaba rodeada por tres personas y dos maestras del preescolar…
―Es mi hijo… solo gritó porque está molesto… pero… ―explicó por última vez a una de las maestras, pero se detuvo y buscó con la vista al pequeño por los alrededores― ¿Dónde está Shoyo?
HOLA, TANTO TIEMPO! SI... SÉ QUE LA ULTIMA ACTUALIZACIÓN FUE EN NAVIDAD, PERO EN VERDAD LA INSPIRACIÓN ME HABIA ABANDONADO Y TODA ESTA COSA DE LA PANDEMIA, NO PODER SALIR MUCHO Y DEMAS NO ESTABA AYUDANDO... PERO BUENO... PUEDO DECIR QUE EL COVID ME PEGÓ FUERTE (estuve internada y todo) ... PERO POR OTRO LADO DE ALGUNA FORMA ME VI RELEYENDO LOS ULTIMOS CAPS Y VOLVIENDO A ESCRIBIR... ESPERO PODER SEGUIR ASÍ HASTA TERMINA LA HISTORIA.
Muchisimas gracias a todos por leer y comentar y sobre todo a los que esperaron tanto tiempo.
