¡Hola! ¿Cómo están?
Algunos curiosos se han dejado caer por aquí, muchísimas gracias XD.
Disclaimer: El potterverso le pertenece a Rowling.
Capítulo 3
Las verdades en Cabeza de Puerco
Albus Dumbledore había recibido esa mañana una extraña carta que lo dejó dubitativo e intrigado pero, sobre todo, cauteloso: dos jóvenes pedían reunirse con él de manera urgente. En circunstancias normales, hubiera escrito solicitando expliciten más abiertamente los motivos e, incluso, tal vez no hubiera prestado demasiada atención. Sin embargo, y él admitía que con bastante habilidad, esos extraños expresaron que querían ayudar a acabar con Tom Riddle. No habían escrito Voldemort, ni Él con mayúscula, ni Usted-sabe-quién. No, la carta decía claramente Tom Riddle y muy pocos conocían la verdadera identidad del mago oscuro y aún menos eran los que, teniendo ese conocimiento, expresaban casi con desparpajo que deseaban acabarlo.
Leyendo una última vez la carta y sin más dilación decidió ir al encuentro pautado, después de todo, pedían verlo en Cabeza de Puerco. No era el lugar más impecable del mundo ni tampoco el mejor para revelar un secreto pues tenía oídos y ojos en cada mesa pero ahí estaba su hermano. Aberforth podía odiarlo mucho pero eso no implicaba que permitiera duelos en su negocio. Si esto se trataba de una trampa, los autores de la estratagema se encontrarían con varios inconvenientes y, entre ellos, al menos afable de los Dumbledore levantando su varita.
Por lo menos eso pensaba Albus ahora que se encontraba en Hogsmeade.
Abrió la puerta de la taberna y pasó su mirada atenta por el lugar, no había demasiados bebedores esa noche en particular. Se centró en una jovencita que no superaría los 18 o 19 años y que se encontraba sola en un rincón bastante alejado de los demás. Un simple cruce de miradas le dio a entender que ella era la que lo había convocado. Esperaba encontrar a los dos jóvenes que firmaron misteriosamente la carta pero sólo estaba ella. ¿Sería que su compañero se ocultaba con un hechizo desilusionador? Lanzó un 'homenum revelio' y nada, en el lugar sólo estaban su hermano tras la barra, un ebrio en una esquina, la jovencita y él mismo. Pensó que tal vez por seguridad no había venido el muchacho y consideró que habían actuado con prudencia e incluso sospecho que con seguridad debía encontrarse fuera cuidando que no le pasara nada a su compañera.
Lo primero que observó es que la joven bruja evitaba el contacto visual.
—Precavida— pensó Albus.
Ella lo saludó con cortesía, lo invitó a sentarse y movió su varita.
—Mmmm, ¿será un hechizo insonorizador?, esto cada vez se ve más interesante— se dijo a sí mismo acariciando su barba antes de abordar a la muchacha—. Bien, señorita, tiene la atención del viejo director de Hogwarts solo para usted. No me mantenga en suspenso, a mi edad eso es perjudicial para la salud.
Hermione sonrió. Extrañaba al director y sus extravagancias pero mucho había pasado desde que confiaba ciegamente en él. Ahora sabía que Albus Dumbledore era tan humano como cualquiera y que podía equivocarse.
—Discúlpeme, profesor, pero su edad está lejos de afectar su fuerza y capacidad— respondió con una media sonrisa
—¿Nos conocimos ya?
—No, usted sabe que no.
—Entonces, ¿me dirá qué hacemos aquí? Si requiere un hechizo que mantenga la privacidad de nuestra conversación, sumado al nombre que expresó en su carta, imagino que debe estar bastante apremiada por el tiempo.
La bruja se sonrió ante la mención del 'tiempo'. Sí, estaba bastante apremiada y atravesada por ese asunto.
—Verá, profesor...
Apoyó sus brazos en la mesa y se quedó mirando el tablón. Había una mancha vieja de algún líquido que Hermione prefería no saber ni conjeturar qué era. Negó con la cabeza concentrando su atención en lo que debía decir. Ya lo había pensado, ya se lo había dicho a Harry y ya había repasado para sí misma las palabras que diría pero ahora, frente a un hombre que vio cómo había sido enterrado hacía un año, o dentro de 20 años, necesitaba de su coraje leonino para que su boca articulara palabra.
— Profesor... — repitió de nuevo y alzó su mirada. Sabía un poco de oclumancia, podría sortear una mirada invasiva que no pusiera mucha fuerza—. Mi nombre es Hermione Granger, soy bruja nacida de muggles y nací… nací el 19 de septiembre de 1979.
Esperó con cierta ansiedad la reacción del director que simplemente sonrió.
—Jovencita... entiendo que muchas brujas y muchos magos cambian su fecha de nacimiento para parecer más jóvenes y no creo que usted lo necesite aún, mucho menos dar una fecha que no ha pasado aun.
—Entiendo que no me crea, profesor, pero yo nací ese día, de ese mes, de ese año.
—Y si está aquí... quiere decirme que es porque... ¿ha viajado en el tiempo?
Hermione asintió.
—Usted y su compañero ausente.
Ella volvió a asentir.
—Interesante... — dijo Albus acariciando su barba—. Entenderá que de ser viajeros en el tiempo están rompiendo la más sagrada de las leyes al contactarme.
—Sí, profesor, usted y la profesora Mcgonagall me las explicaron hace ya varios años... o dentro de unos años... — suspiró reflejando cierto hastío—, esto es muy confuso realmente... — finalizó acariciándose la frente.
El mago la miraba estudiándola con detenimiento. Veía a una joven que parecía sensata pero eran tiempos complejos y el lobo suele esconderse bajo una piel de oveja. Aun así, la joven bruja decía que él mismo en un futuro, junto con Minerva, le habían explicado las leyes. Bueno, de algo estaba seguro, esta reunión era más interesante de lo que creía.
—Si le expliqué bien esas leyes, si Minerva también se las explicó ¿qué hacemos aquí, señorita Granger?
—Profesor... — volvió a decir—, los giratiempos sólo permiten viajar unas horas al pasado. Incluso aquellos que permiten viajar días son propiedad del Ministerio, que también maneja la totalidad de la arena del tiempo... — Albus la miraba, esa chica estaba bien informada, guardó para sí sus sospechas—… yo... nosotros... no viajamos al pasado por uno de esos artefactos sino por un accidente ocurrido en el Valle de Godric el 24 de diciembre de 1997.
—Un viaje involuntario.
—Sí— se apresuró en contestar—, un viaje involuntario, un accidente y supongo que se debió a las líneas ley.
—¿Está familiarizada con ellas?
—No, no... pero es mi sospecha.
—Para activar una línea ley se necesita más que un accidente, señorita Granger, se necesita mucho poder.
Miró hacia la barra y cruzó la mirada de Aberforth. El dueño de Cabeza de Puerco no sabía de qué hablaban pero sus ojos guardaban severidad. Sí, ambos Dumbledore sabían cómo se activaban las líneas ley, su hermana Ariana había activado una y había matado a su madre. No había sido sólo su poder mágico descontrolado sino una de esas Líneas misteriosas.
Hermione suspiró. Debía dar más detalles si esperaba ser creíble.
—Estábamos escapando, profesor, Harry, así se llama mi amigo, y yo escapábamos de… de Tom Riddle.
El nombre hizo destellar la mirada de Albus.
—¿Veinte años después? — pensó—, si esta chica dice la verdad… ¿él seguirá atormentando al mundo mágico dentro de veinte años?
—Tom Riddle estaba por aparecer— continuó ella ajena a los pensamientos del director—. Harry fue herido, yo lo abracé, intenté aparecernos lejos. Invoqué un 'protego' sobre nosotros y casi colapsó ante el ataque. Cuando lo logré, aparecimos en el cementerio del Valle de Godric pero ya no era invierno, ¿entiende?, se suponía que debíamos cambiar de espacio, no de tiempo. Eso fue hace una semana aproximadamente. Me concentré en que mi amigo sanara antes de... de pedir la ayuda de quien sabemos es nuestro... nuestro aliado en el futuro.
—Lamento oír eso, señorita Granger... siendo usted hija de muggles... si dice haber sido atacada por Tom... debió ser difícil.
—Usted sabe que no puedo explicar mucho más, de hecho, estoy infringiendo múltiples reglas al contactarlo, al hablarle de lo que nos ocurrió… de lo que ocurrirá en realidad... pero necesitamos su ayuda, necesitamos volver a nuestro tiempo, hay mucho que debemos hacer.
—Desconozco cómo hacerlos volver, señorita. Nunca escuché o leí de alguien que viajara tanto tiempo atrás y que pudiera regresar sin grandes daños. Los rumores de quienes lo han logrado son eso, rumores y cada uno de ellos guarda terribles advertencias.
—Lo sé profesor— dijo algo decepcionada pero sabiendo que esa sería una posibilidad.
—¿Me permite preguntarle por qué se reunió sola conmigo? ¿Acaso su amigo aún se encuentra herido? Podría facilitarle la ayuda de Madame Pomfrey de ser así.
Albus aún guardaba dudas respecto a la historia pero sentía que esa jovencita decía la verdad o, al menos, parte de una verdad. Con sus años, había aprendido a 'olfatear' la mentira, podía darse cuenta cuando alguien deseaba o necesitaba esconder parte de sí. Aquí observaba duda y cuidado con las palabras pero eso bien podía ser porque no quería revelar demasiado, una decisión muy sabia si lo que decía era cierto. Las consecuencias de saber lo que ocurrirá podrían ser catastróficas, incluso para él.
—No, él se encuentra bien— respondió agradeciendo la oferta—. Lo que ocurre es que se parece demasiado a su padre.
—Oh, ya veo. Eso significa que conozco a su padre.
—Así es, profesor, lo conoce muy bien, a ambos, a su padre y a su madre.
—De ser así, ha sido muy prudente de su parte mantenerse oculto.
—Contra su voluntad— opinó.
—¿Disculpe...?
—Él... él le tiene mucho cariño, profesor, y tener la posibilidad de verlo es muy tentador. Debí recordarle varias veces las reglas para que se contuviera y no esté aquí con nosotros.
Albus sonrió. Había calidez en las palabras y tono de Hermione.
—Aun así…— comenzó a decir sabiendo que entraría en terreno complicado con lo que diría a continuación—… no sólo necesitamos su ayuda para regresar a nuestro tiempo sino que... que necesitamos algo más.
Y Albus pensó que tal vez ahí estaba la trampa.
—Verá, para… para pedir lo que necesitamos, debo explicarle algunas cosas y debo advertirle que serán cosas de su futuro... del futuro de todos en realidad.
—¿Lo considera prudente?
—-No— respondió de inmediato—, pero sí lo considero necesario.
Miró a Albus a los ojos y sintió como el director puso un poco más de fuerza en su legeremancia así que decidió hablarle lo más directamente posible, no podría combatirlo por mucho tiempo.
—Profesor, le explicare y luego usted decidirá si es necesario usar legeremancia conmigo. Prometo no oponer resistencia— dijo y pensó—, aunque sí esconderé muchas cosas que no debe saber aún.
—De acuerdo, jovencita, la escucho.
Hermione suspiró profundamente como si en esa bocanada de aire absorbiera también valor.
—De aquí a unos años, Riddle caerá y la mayoría de sus mortífagos terminarán en Azkabán... — el destello en los ojos de Albus evidenciaba su interés en el tema—. Sin embargo no morirá, volverá cuando Harry y yo estemos en Hogwarts y liberará a sus seguidores. La Orden del Fénix combatirá…
Ella lo miró un instante y por más que el temple del mago se mantuvo intacto, sabía que la mención de la Orden debería alterarlo. El conocimiento de su existencia sólo evidenciada que o bien ella era de confianza, o bien los esfuerzos del director por combatir a Tom habían fracasado y ahora alguien estaba queriendo utilizar la existencia de la Orden como herramienta para manipularlo. Debía continuar con su relato y esperar que le creyera, de lo contrario se vería obligada a utilizar otros recursos con los que no se sentía del todo cómoda.
—Harry y yo somos miembros— continuó—, nos reconocieron hace muy poco por nuestra edad pero sí estuvimos o estamos en ella— suspiró y agregó—: deberá disculparme, profesor, pero el uso de los tiempos verbales en estos relatos habiendo viajado en el tiempo, es agotador— negó con la cabeza como reprendiéndose por su fuga en la narración—. Usted nos dio una misión, en realidad se la dio a Harry, nos pidió buscar unos objetos muy valiosos para Riddle. Objetos que se relacionan con su regreso y hasta el momento sólo hemos encontrado uno. Estábamos buscando una manera de destruirlo cuando fuimos atacados y terminamos aquí y ahora.
—¿Qué tipo de objetos? — preguntó con sincera curiosidad y bastante suspicacia.
—Del tipo que se crea con mucha magia oscura y perversa— respondió sin mirarlo para evitar la posibilidad de que lea en su mente la palabra horrocrux.
—No me dirá cual, ¿no?
—Preferiría no hacerlo... no por el momento.
—Y si ya sabe que los envié con esa misión, ¿qué necesita ahora?
—Ni usted sabía qué eran o dónde estaban esos objetos y nosotros tampoco lo sabemos. Hemos estado meses buscando pistas sobre ellos antes de… de terminar aquí y si vamos a estar atascados en esta época, por lo menos, intentaremos averiguar qué son o dónde están. En el caso de volver a nuestro tiempo, sabremos algo más y, en el caso de quedarnos aquí para siempre... — miró hacia un costado como si ella supiera que ese es el destino inevitable de ambos—… si ese llegara a ser el caso, brindaremos esta información en el momento adecuado. En ambos escenarios, es prioritario continuar con la misión, profesor, sea que volvamos, sea que nos quedemos.
Albus quedó varios segundos en silencio mirando a Hermione, sin develar ni un ápice de qué es lo que pensaba, hasta que finalmente habló.
—Aún no me dice qué es lo que necesita de mí, señorita Granger. No me dice en qué los puedo ayudar, cómo cree que podré contribuir con su misión.
—Necesitamos... — comenzó a decir con cierta duda—, necesitamos entrar a Hogwarts, señor, cursar nuestro séptimo año y entablar amistad con aquellos que sabemos serán... serán mortífagos. Es la única manera de averiguar qué son o dónde están.
—Desean convertirse en espías... — resolvió.
—Algo así... sí.
La palabra 'espía' trajo a la mente de Hermione la imagen del profesor Snape y, por primera vez, se preguntó si la personalidad del hombre era producto de que era uno o esa personalidad lo volvió un buen espía.
—Quiero creerle, señorita Hermione Granger— dijo luego de un pequeño silencio—, pero verá la delicada situación en la que estamos. Si utilizo legeremancia en usted para comprobar sus palabras, o incluso si llegáramos a usar veritaserum en ustedes dos, corremos el riesgo de sacar a la luz conocimientos que pondrían en riesgo el futuro que conoce. Entre menos sepamos sobre los acontecimientos, mejor. Aun así, debo comprobar que lo que usted dice es verdad. ¿Puede ver el dilema?
—Sí, señor, lo sé…— se mordió los labios, no encontraba otra manera para que le creyera—. Por eso, profesor... por eso le pido disculpas por lo que diré a continuación. Espero… espero me perdone... nos perdone.
Albus la miró algo confundido no sabiendo por qué decía eso.
—No puedo decirle lo que ocurrirá pero sí decirle cosas que ocurrieron— dijo Hermione e hizo una mueca de pesar.
Hermione pensó en Skeeter, esa infame bruja, y por primera y única vez en su vida agradecía lo entrometida que era pues con el conocimiento aportado por ese libro ahora sería capaz de comprobar que era del futuro... o eso esperaba.
—Usted es Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore y el señor detrás de la barra es su hermano menor, Aberforth. También tuvo una hermana Ariana que quedó incapacitada para hacer uso de la magia siendo una niña a causa del hostigamiento de unos niños muggles. Su padre tomó represalia contra esos niños y por eso acabó en Azkaban, sin decir nada sobre la condición de la pequeña Ariana para que no fuera enviada a San Mungo. Junto a su madre Kendra, se mudaron al Valle de Godric y, por una accidente mágico, ella falleció y usted quedó a cargo de sus dos hermanos menores. Tendría mi edad aproximadamente cuando conoció a un joven llamado Gellert Grindelwald. Fueron amigos, tenían planes juntos pero, por alguna razón, usted permaneció aquí mientras que ese mago fue al continente— miraba a un asombrado Albus y se lamentaba por tener que echarle en cara cosas que sabía eran muy secretas y dolorosas—. La razón por la que no luchó desde el comienzo contra él fue por esa amistad hasta que sus avances en la guerra fueron muy grandes y no quedó otra opción que enfrentarlo.
Hermione pensaba que esto no era suficiente, que esos datos podían ser conocidos. Skeeter, de hecho, los conoció así que decidió hablar un poco más.
—Usted conoció al joven Tom Riddle cuando era profesor de transfiguraciones. Fue usted el que lo visitó en el orfanato y siempre sospechó de él, siempre pudo ver sus ambiciones y su curiosidad por las artes oscuras. Podía ver detrás de su máscara de buen alumno que conquistaba a los demás y por eso convenció al director anterior, Armando Dippet, de que no lo aceptara como profesor de defensa contra las artes oscuras. Cuando vino nuevamente siendo usted el nuevo director, también se lo negó y por eso el puesto está maldito, debiendo ahora buscar año a año un nuevo docente.
El mago frente a ella escuchó cada palabra y entendió el motivo por el que la jovencita había pedido disculpas al comienzo. La primera parte del relato era su vida personal y podía asegurar que, el hecho de que alguien más aparte de su hermano tenía conocimiento de eso, era absolutamente perturbador. Escuchar además sobre Tom Riddle era la prueba que necesitaba pues nadie más que él mismo tenía conocimiento de lo que acababa de decir.
—Ya veo...
Fue lo único que pudo casi como si fuera un murmullo antes de sumirse en el silencio. Su rostro reflejaba su consternación y Hermione lo único que pudo decir fue un 'lo siento' de nuevo y bajar la cabeza. Al cabo de unos segundos en el que pareció haberse recuperado, el mago continuó:
—Dice que necesitan entrar a Hogwarts y tomar contacto con futuros mortífagos.
Hermione le dio una media sonrisa.
—Sí, profesor, eso necesitamos.
—Y necesitarán una buena historia que encubra por qué vienen a Hogwarts en séptimo curso.
—Sí, así es.
—¿y tendré el privilegio de conocer a su amigo, señorita Granger?
Sabiendo ahora que tendrían la ayuda del director, sabiendo que había logrado que entendiera no sólo que debían continuar sino que no podría revelar nada, le sonrió abiertamente y con cierta alegría le respondió:
—Sí, profesor. Él se encuentra en la Casa de los Gritos.
—Oh, no teme entrar ahí por lo que veo.
—Usted y yo sabemos que sólo se debe temer entrar ahí cada luna llena del ciclo escolar.
—Estimo que lo conocen.
—Sí, señor, él es o, más bien, será un buen amigo.
—Entiendo.
—Vayamos ahora, si le parece.
—Usted me guiará, señorita.
Así, ambos salieron de Cabeza de Puerco y fueron hacia la Casa de los Gritos. Albus iba pensativo, digiriendo todo lo que había escuchado hasta el momento y no queriendo dar rienda suelta a sus pensamientos. Cuando atravesaron la puerta, y por precaución, el director lanzó un 'homenun revelio' que le indicó que había sólo una persona ahí.
—Harry— llamó la bruja—, ya puedes salir.
El joven retiró el hechizo desilusionador y apareció frente a un sorprendido Albus Dumbledore que sólo pudo sonreír.
—Es un gusto conocer al hijo de James Potter.
Sin duda alguna, lo que Hermione le había dicho era indudable. Ese joven se parecía mucho a su padre y no pudo más que preguntarse quién sería la madre, ¿acaso sería Lily o el futuro le deparaba otra persona al vástago de la familia Potter.
—Ahora entiendo por qué no estuviste en Cabeza de Puerco. Su dueño te hubiera reconocido y puede que confundido con el joven James.
—Profesor... — comenzó a decir Harry sonriendo—, ¡no sabe cuánto me alegra verlo!
Ahí estaba, menos canoso, pero era Albus, el mago que tanto los había ayudado en el pasado y que, a pesar de conocer que no era intachable, le guardaba un profundo y sincero cariño.
Dumbledore sintió la calidez en la voz del joven. Ya no tenía dudas: esos jóvenes estaban ahí, pidieron su ayuda para una misión que él mismo les había encomendado así que decidió que debía brindar lo que pudiera. Todo indicaba que eran de su confianza, o lo serían en un futuro. Además, corrían un grave peligro: si Tom llegaba a saber quiénes eran sería catastrófico. Lo más seguro sería mantenerlos escondidos y lejos pero les aguardaba una misión, una que lo intrigaba pero por el momento no sería prudente indagar en el tema.
—Si lo que tu amiga me dijo es correcto... — Harry asintió, no dudaba de Hermione—… y deben tomar contacto con futuros mortífagos, deberán ir a la casa de Slytherin.
—Sí, lamentablemente así deberá ser— respondió Harry.
—Por lo que no pueden ser simples hijos de muggles o mestizos— opinó—. Si realmente quieren su respeto y futura confianza deben ser del mismo círculo que ellos.
—¿Es eso posible, profesor? — preguntó Hermione.
El director acarició su barba pensativo, analizando la situación, el contexto y, sobre todo, a los involucrados.
—Sí... — respondió con una media sonrisa—, es... posible, sí. Primero debo consultar con unos viejos amigos.
Ambos jóvenes se miraron, la voz de Albus los trajo de nuevo.
—También será necesario que mantengan distancia conmigo o con la profesora Mcgonagall. Trata con nosotros sólo aumentará la sospecha de que son espías.
—Pero es que seremos espías— murmuró Hermione.
—¿Lo que quiere decirnos es que ellos creerán que espiamos para usted? — preguntó Harry.
—Lo más probable.
Albus miró a Harry con atención y observó que tenía una mirada demasiado limpia para ser un slytherin. Se preguntaba si lograrían su propósito o si no estaría él mismo contribuyendo con el fracaso de ambos jóvenes. No tenía otra opción más que confiar en ellos, se supone que en un futuro lo haría así que debía entregarse ciegamente a los acontecimientos. Eso no quitaba que estuviera atento a lo que pasara de ahora en más.
—Tú rostro será de ayuda en este caso, Harry Potter.
Sus palabras guardaban más de lo expresado y su sonrisa intrigó a Hermione y Harry preguntándose ambos qué sería lo que estaba planeando y quiénes serían esos amigos que podrían ayudarlo.
N/A: ¿Cómo han estado? espero vaya enganchándolos esta historia. Sé que comienza lento, siempre comienzo lento pero es que me toma tiempo disponer el tablero de ajedrez.
Déjenme saber qué esperan de este fic... quien sabe... podrían tener aciertos o brindarme ideas jajaja. Siempre estoy abierta a las propuestas.
Mencioné los posibles intereses amorosos de Hermione pero no de Harry. ¿Alguna propuesta? ¿quién sería su parejita en el pasado? Leo opiniones.
Respuestas:
Lily Snape Cullen Malfoy: Pues... soy peor que la peste, veo, me ves en todos lados jajajaja. El siguiente cap de Rosas y espinas está en periodo de gestación jajajaja, paciencia. Espero que los personajes de este fic y su historia logren atraparte. Un abrazo y muchas gracias por estar ahí!
MarleSorey: ¡Qué encanto eres! Gracias por ser tan fiel y darle una oportunidad a este nuevo fic. A diferencia de otros, tengo escrito el anteúltimo cap pero o sé bien cómo va a terminar. Respecto a la pareja, había nacido como un HarryxHermione pero en el medio se presentó Regulus y ahí dudé y mucho al punto de que creo que será él la pareja. Sin embargo, como ahora estoy tomando las riendas de la historia de manera más oficial y no sólo en borradores, dejo abierta la puerta a que haya otros candidatos. Respecto a Harry... ahí ya me cuesta lo del interés amoroso. Besos para ti!
MauCast: Jajaja, el tema del tiempo es un quebradero de cabeza. Soy bastante obsesiva con el tema y mis fics dan cuenta de eso. Gracias por la oportunidad, espero saber más de ti. Besos
YUKI NICKY1: No eres culpable, al contrario. Debo darte las gracias públicamente por incentivar mi imaginación con propuestas, realmente gracias. Son un desafío estimulante. Las musas susurran todo el tiempo, no me dan un respiro jajaja. Las exigencias eran muchas, son muchas, no podré cumplir con todas porque, como sabes, las musas cantan sus propias canciones pero aún así me atengo al tronco principal. Gracias nuevamente. Espero disfrutes la actualización de hoy. Un abrazo!
¡Gracias por llegar hasta aquí!
Espero saber lo que piensan
dejen un review,
es el alimento de las musas jajaja.
¡Un saludo a todos, chicos!
