¡Hola! Otro día, otro capítulo.

Disclaimer: el potterverso le pertenece a Rowling.


Capítulo 4

Recuperando fuerzas

Albus los invitó a quedarse en el castillo, estaban en receso de verano, no había estudiantes y los pocos profesores que estaban eran muy fáciles de eludir en tanto no se aparecieran por las zonas comunes. Ellos realmente se encontraban agotados así que no pusieron reticencias a semejante oferta. Los ubicó en la torre de los premios anuales, era un espacio amplio con habitaciones privadas para cada uno y tenía su propia sala común que podían usar con tranquilidad. Les informó, además, que los elfos les llevarían lo que necesitaran y que no dudaran en pedirles ayuda. Se despidió de ellos indicándoles que pronto los contactaría, apenas tuviera novedades.

Traspasar las puertas del castillo los inundó de muchas emociones vinculadas con la nostalgia pero, sobre todo, sintieron que llegaban a su casa luego de mucho tiempo de ausencia, porque eso era Hogwarts para ellos, su refugio. Por primera vez en meses tenían un lugar seguro y cómodo en el que podían descansar. No tendrían que hacer turnos para dormir, levantar y reforzar protecciones o buscar alimentos. Ahora podían disfrutar de una cama mullida y cómoda, de un amplio espacio limpio, de comida suculenta y abundante. Entre otros pequeños placeres, nunca creyeron que un baño con agua caliente los emocionara casi hasta las lágrimas, pero así fue cuando cada uno se recostó en su propia bañera y disfrutó de la inmersión que los relajaría.

Ambos se encontraron en la pequeña sala común de la torre vistiendo ropas para dormir improvisadas. Se sentaron uno junto al otro en uno de los amplios sillones. Hermione, tras lanzar un hechizo insonorizador, le comentó a Harry todas sus impresiones sobre la conversación con el director. Luego de unos minutos en los que se quedaron compartiendo un confortable y cálido silencio, la bruja se quedó dormida. Estaba exhausta.

De los dos, ella había sido la más sometida a altos niveles de estrés esos últimos días. Si bien Harry no se encontraba en óptimas condiciones, aún le dolía la mordida de Nagini, Hermione lo había cuidado durante esa semana desprotegiéndose a sí misma. El mago la observó detenidamente y sonrió con ternura: la chica ni siquiera se había dado cuenta que se había quedado dormida con la cabeza apoyada en su hombro y que poco a poco se fue deslizando hacia su regazo. Su respiración era tan pesada que Harry no se animó siquiera a moverse por temor a despertarla.

Él sólo quería que descanse.

Se quedó con la mirada perdida en ella un largo rato mientas que con sus dedos comenzaba a peinar ese cabello poblado de rizos rebeldes. El agua le había hecho un gran favor, se los veía sedosos y maleables. Se perdió observando las direcciones extrañas que tomaban que parecían ir en contra de las leyes físicas. Eso le causó gracia y lo hizo sonreír. Se detuvo en el color, era más que castaño. Nunca le había puesto atención y descubrió que no era uniforme, parecía tener tantos matices que ni siquiera sabría cómo llamarlos a todos. A la luz del atardecer, sus tonalidades adquirían un profundo color chocolate con hebras casi color miel y varios tonos intermedios.

Echó su cabeza hacia atrás mientras sus dedos seguían enredándose en el cabello de Hermione, acariciándolo. Se quedó un tiempo mirando el techo hasta que cerró sus ojos pensando en lo que estaban viviendo.

¿Cómo terminamos aquí? — se preguntaba—, ¿regresaremos?, ¿será eso posible?

Quería creer que sí, quería confiar que así sería pero algo en su interior le decía que las posibilidades y probabilidades de que eso ocurriera rozaban lo nulo.

Recordó cómo Hermione se culpaba por lo ocurrido al haber sido ella la que hizo la aparición. Sabía que por más que le dijera que no era así, no lograría convencerla. Él quería que entendiera que de no ser por ella no habrían salido vivos de la casa de Bathilda Bagshot y Tom los hubiera capturado. A estas alturas él estaría muerto varias veces de no contar con su ayuda. Así fue cómo se quedó pensando en todas las veces que ella lo había rescatado de la muerte y debía reconocer que eran muchas. Los tres habían vivido tantas aventuras… él, Hermione y Ron.

Ron…— pensó—, ¿por qué tuviste que irte?, ¿por qué tuviste que decir esas cosas?

Él los había abandonado. Entendía que había sido por efecto del guardapelo pero, aun así, dolía su ausencia. Por un momento quiso culparlo de su situación actual diciéndose que, tal vez, de haber estado él con ellos en lo de Bathilda, habrían escapado sin este accidente. Pero no, ni Ron ni Hermione ni él eran los responsables. Si debía apuntar a alguien, ese era Tom Riddle.

Recordó la noche del accidente que los llevó hasta el pasado. No le había dicho a Hermione los sueños que había tenido y él sabía que eran más que eso, eran los recuerdos de Voldemort del día de la muerte de sus padres. Se preguntaba si haber estado en el cementerio minutos antes fue lo que había activado ese recuerdo en particular y no otro. Volvió a mirar a la bruja en su regazo, ella había sido su sostén cuando vio la tumba de sus padres y debía confesar que no imaginaba a nadie más junto a él en un momento como ese, ni siquiera a Ginny.

Ginny...

¿Hacía cuanto no pensaba en ella? Ya no podría mirar sus movimientos en el mapa del merodeador que traían consigo. Ahora no sólo los separaba la guerra sino veinte años de distancia.

Si no llegamos a volver… ¿la veré siendo una bebé?, ¿la veré crecer? — pensaba.

Sus padres, Lily y James, estaban vivos en ese tiempo pero él seguía considerándose un huérfano y ahora Hermione también lo era. Ella lo sacrificó todo, todo por acompañarlo: les borró la memoria a sus padres y los envió lejos. Recordaba que una vez le dijeron que en realidad cada uno es el recuerdo que deja en los demás sobre sí mismo. En ese caso, ¿Hermione prácticamente borró su propia existencia? Negó con la cabeza y se decía que no, que él la recordaba y ella lo recordaba a él y eso hacía que cada uno existiera por el otro y para el otro.

Trató de recordar lo vivido juntos desde aquél primero de septiembre de 1991 que se conocieron en el tren. Desde aquél primer año habían pasado por mucho, no sólo en la escuela sino también en las vacaciones en la Madriguera o en Grimmauld Place. ¡Cuánto tiempo habían compartido!

Volvió su mirada hacia ella. Ahora se la veía tan relajada durmiendo. Eran más que compañeros y amigos, eran cómplices que compartían terribles secretos.

No estaban solos.

Levantó sus ojos y se centró en el bolsito de cuentas donde estaba guardado el guardapelo. Tocó su pecho con su mano libre y acarició el lugar donde se había quedado pegado. Entendía por qué la bruja se negaba a que él cargara con el horrocrux a pesar de que la estaba afectando y consumiendo. Su mente volvió a Ron.

Nos dejaste por tu familia— pensó—, yo también pienso en todos ellos… y ella también… nosotros también entendíamos... ¿por qué...?, ¿por qué te fuiste, Ron?, ¿por qué lastimaste a Hermione de esa manera? ¿Por qué la dejaste y dijiste esas cosas?

Frunció el ceño.

Ahora sólo nos tenemos el uno al otro… yo… yo no la dejaré… yo no la abandonaré. Lo prometo.

Se prometió además no ser una carga y atenerse al plan, no complicar más las cosas. Esta vez, no podían arriesgarse porque, literalmente, se estaban metiendo en el nido de las serpientes y no podían cometer errores. Así fue quedándose dormido, sintiendo el calor del cabello de su amiga en su regazo. Ninguno de los dos despertó hasta la mañana siguiente, cuando el sol se coló por la ventana iluminando sus rostros.

Los esperaba un suculento desayuno que no desperdiciaron en lo más mínimo. Realmente, un estómago lleno hacía que los problemas tomaran colores menos oscuros y que la esperanza echara raíces más profundas.

Era hora de trabajar.

Hermione no era una bruja que se quedara quieta y Harry no era demasiado paciente. Así fue como ambos fueron hasta la biblioteca bajo la capa de invisibilidad. Consultaron todo lo consultable y tomaron prestados por tiempo indeterminado varios libros. Entre ellos había algunos que hablaban sobre las líneas ley pero, lamentablemente, se concentraban en las construcciones antiguas y en cómo magos, brujas y muggles irguieron grandes obras siguiendo esos patrones. Nada sobre viajes en el tiempo, nada de cómo activarlas o desactivarlas. La lógica y la experiencia les decían que se necesitaba una gran concentración de poder pero el cómo lograrían reunirlo y conseguir el efecto deseado era el gran misterio. Acumular poder era peligroso pero no imposible, lograr que eso active las líneas ley y conseguir que los mande al futuro exacto del que provinieron parecía una tarea imposible.

Se habían llevado los libros a la torre y Hermione no paraba de hacer cálculos aritmánticos mientras Harry leía sobre hechizos y encantamientos que podrían serles útiles en su estadía en slytherin. Se concentró en las artes oscuras, muy a su pesar. Era un conocimiento valorado por aquellos a los que querían acercarse así que se consolaba diciéndose que todo era para terminar con la guerra.

Los días pasaban rápido con tanto en qué ocupar la mente.

Mientras esperaban noticias de Dumbledore y en los momentos en los que no se dedicaban a estudiar, organizaron lo que tenían en el bolsito de cuentas. Aunque a Hermione le molestaba sobremanera hacer uso de los servicios de los elfos, debía reconocer que se encontraban en una situación en la que debía dejar a un lado algunos de sus principios. Por esa razón, les dio toda la ropa sucia que ella y Harry traían, todos los utensilios que habían visto tiempos mejores e, incluso, les entregó su tienda para que todo sea aseado y puesto en condiciones. Para su desgracia, esas criaturas se mostraban más que felices por servir.

Encontrar la ropa de Ron fue difícil para ella pero ya no peleaba consigo misma sobre los sentimientos que tenía por el mago. Le había tomado años reconocer lo que sentía, esa atracción por él, y ahora que lo hacía, se había ido y ella decidió que debía seguir sin él. Esta vez no era como en cuarto año con el asunto del baile y Viktor o como en sexto con Lavander. No, esta vez el dolor era más profundo y muchas cosas habían cambiado, comenzando por el hecho de que ambos ya eran adultos, no unos adolescentes. Tal vez no tenían edad como para que los demás los consideren así pero ella sabía que tuvieron que tomar decisiones cruciales en sus vidas a causa de la guerra. Haya sido o no el horrocrux, lo cierto es que hay puntos de no retorno y ella sabía, en su parte más lógica, que Ron había traspasado uno. Le tomaría tiempo a sus emociones hacerse a la idea pero su mente era muy rígida y sabía que lo lograría.

Además que estar veinte años atrás en el pasado colaboraría con el asunto. Especialmente si no volvía a verlo teniendo ambos la misma edad.

Ella no estaba sola, tenía a Harry. Eso era lo más importante y no sólo porque era el Elegido sino porque era su amigo, su compañero, aquél a quien seguiría porque así lo decidió ella. Estar cerca de él era sentirse segura aunque el mundo se desplomara. Así lo había sentido aquellas noches en el Bosque de Dean cuando más sola se sentía, o cuando estuvieron en el cementerio e, incluso, cuando se quedó dormida unas noches atrás en su regazo. Todo su análisis y evaluación emocional provocaban suspiros desprevenidos. Sabía que eso llamaba la atención de Harry y lo preocupaba, por eso decidió refrenar esos impulsos, no deseaba preocuparlo de más.

Lo que sí los mantenía en vilo era el horrocrux. ¿Qué hacer con el guardapelo de Salazar?

Lo tenían sobre la mesa y en frente suyo en ese momento. Podían sentir la energía malvada, esa magia corrompida, especialmente Harry. Eso confirmaba que su viaje al pasado había llevado el trozo de alma como polizón.

Fue Hermione la que empezó a hablar:

—¿Qué haremos con él? Si lo tenemos con nosotros, podría afectarnos demasiado. Además no debemos olvidar que compartiremos habitación con otros slytherins y, honestamente, no los imagino manteniéndose al margen de las posesiones de los nuevos. En especial si sospechan de nosotros.

—También debemos pensar que podría afectar a los que nos rodean. Sabemos muy bien que saca lo peor de cada uno y no quisiera convivir con un Snape afectado por un horrocrux. Suficiente que ya me resulta intolerable por sí mismo— contestó Harry.

—Debemos hacer algo pero ¿qué?, ¿dónde dejarlo para que podamos volver por él sin correr el riesgo de que alguien lo encuentre?

Ambos continuaban con la mirada fija en el guardapelo hasta que Harry tuve una epifanía.

—¡La Sala que viene y va! — gritó de repente.

—¿Qué? — preguntó ella sin haberlo entendido bien.

—El Salón de los Menesteres— volvió a decir con alegría—, dónde escondí el libro del Príncipe Mestizo... de Snape... también es la Sala de los Objetos Ocultos ¡es perfecta, Hermione!

—Pero cualquiera puede entrar a ese salón.

—Cualquiera que sepa que existe y cómo encontrarlo. Además, podemos ubicarlo los dos juntos, de esa manera, si pasa cualquier cosa, cualquiera de los dos puede volver por él.

—Es un buen lugar, lo reconozco. Incluso, si llegamos a volver al futuro y no lo tenemos con nosotros, lo más probable es que aún esté donde lo dejemos ahora y así podríamos recuperarlo en veinte años.

Harry le sonreía satisfecho. Fue por la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador para ir de inmediato al séptimo piso sin problemas.

Hermione llevó consigo el guardapelo pero seguía afectando al mago por su cercanía.

—Te duele la cicatriz, ¿no?

—Sí, pero... ya pasará... ya lo dejaremos ahí... — decía con cierta dificultad.

Llamaron a la sala para esconder las cosas y entraron.

—¿Dónde deberíamos esconderlo? — murmuró Hermione mientras veía los miles y miles de objetos que inundaban el salón.

—Podríamos dejarlo dónde dejé el libro de pociones.

El mago caminó hacia allí casi automáticamente, repensando en algunos momentos el camino que debía tomar, hasta que sintió un inmenso dolor punzante en su cicatriz, como si el guardapelo se hubiera fortalecido. Se inclinó por el dolor.

—Harry, Harry... — llamaba la bruja preocupada, temiendo que sea una de esas visiones que tanto lo acosaban en pesadillas.

—Hay... hay... algo aquí... — dijo con dificultad.

Hermione se paró de golpe y lo miró a él y los alrededores. No podía ser posible ¿o sí? La idea era demasiado buena para ser verdad.

Lo ayudó a pararse y Harry tomó el horrocrux de las manos de Hermione sin permiso y se lo puso mientras intentaba caminar con su ayuda. Era como si al tener el guardapelo cerca, pudiera sentir la presencia de algo más que no sabía bien que era pero sospechaba. Así fue como llegó frente a un cabezal con una diadema, estiró su mano y ni siquiera tuvo que rozarla para sentir la presencia de Voldemort. Fue tan fuerte que dio un brinco hacia atrás.

—Hermione, esa... esa cosa... es...

—Un horrocrux— murmuró ella mientras le sacaba el guardapelo y se alejaba unos pasos para que no lo afectara tanto.

—Yo vi ese cabezal y esa joya, Hermione, los vi cuando quise esconder el libro de pociones y en esa ocasión no sentí nada… nada como ahora, mi cicatriz no dolió.

La chica miró el guardapelo que tenía en sus manos.

—Puede… puede ser porque hemos estado cargando esta cosa por meses, Harry. Yo no puedo sentirlo como tú pero sí siento incomodidad. Me siento más, más perturbada que de costumbre y es por esto— dijo apretando con fuerza el guardapelo—, esto nos ha vuelto más sensibles a su maldad y a ti te afecta doblemente.

Estaban a varios metros uno del otro, ella quería mantener esa distancia para la seguridad de su amigo.

—Hermione— llamó el mago con una sonrisa—, ¿te das cuenta lo que esto significa? — ella lo miró fijamente—, ¡encontramos otro, encontramos otro horrocrux! — gritó alegremente.

—¿Crees que él lo haya dejado aquí?

—Lo más probable— y agregó—, ahora no estoy tan seguro de que debamos guardarlos aquí.

—Creo que... — comenzó a responder—, creo que podemos esconderlos aquí. Es 1977 y hasta 1997 no habrá mortifagos en Hogwarts.

—Te olvidas de Snape, Draco, Karkarov, de los que ahora están cursando y bien podrían ser mortifagos o simpatizantes como Regulus Black, el hermano de Sirius.

—Bueno, sí, mal uso de palabras de mi parte— reconoció y aclaró—. Quiero decir que si bien hay y habrá mortífagos, ninguno de ellos sabe sobre los horrocruxes, supongo. No me imagino a Tom diciéndole ese secreto a sus seguidores. Es su debilidad después de todo.

—En eso tienes razón— opinó—, creo que si los escondemos a ambos horrocruxes juntos en otro lugar de esta sala, sólo Tom en persona podría encontrarlos y eso porque sentiría su propia alma corrompida.

—Bien... — dijo Hermione y tomó la diadema.

—No, tú ya llevas el guardapelo, te hará mucho daño.

—A ti te hará peor— respondió con seguridad mientras miraba ambas joyas.

Harry apretó fuerte su mandíbula. En esos momentos se odiaba por dejar que otros se sacrificaran por él, por dejar que ella cargue con tantas cosas solo porque él era El Elegido. Llevó su mano hasta su cabeza y revolvió su cabello.

Hermione adivinó sus sentimientos.

—Deja de pensar lo que sea que estás pensado. Sea lo que sea que se te esté cruzando por la cabeza es por culpa de estas cosas.

—No, no es por eso— corrigió él—, tú... tú ya cargas con tanto y yo...

—Y tú debes ayudarme a elegir un buen escondite— lo interrumpió y comenzó a moverse por entre las cosas que inundaban el lugar.

La vio alejarse unos pasos y comenzó a sentirse un poco mejor. Era fácil perderse entre tanta negatividad y maldad y comenzar a autocompadecerse. En especial habiendo dos horrocruxes juntos.

Llegaron hasta una cajonera vieja.

—Accio bolso— dijo Hermione y su bolsito apareció en sus manos, metió su brazo en lo profundo y sacó una especie de pequeño cofre o joyero extraño.

—¿Qué es eso?

La bruja simplemente abrió el joyero y las notas musicales de '"My Way" de Frank Sinatra comenzaron a sonar. Ella parecía ignorar esa melodía que despertó sentimientos nostálgicos en Harry y sacó fotografías, unas cartas, y otras cosas pequeñas.

—Es una cajita musical muggle que también sirve para guardar joyas y otras cosas— respondió de manera casi automática—, me la regaló mi abuela cuando cumplí dieciséis años y guarde en ella... recuerdos…

Le extendió a Harry las fotografías y las cartas. La mayoría eran de ella siendo niña con sus padres, había algunas con dos personas mayores que suponía eran sus abuelos y otras dos de ella con Ron y él mismo cuando eran más niños. Vio los remitentes de las cartas y reconoció la letra de Ginny en algunas. Hermione al verlo intrigado, le explicó.

—Son cartas que me enviaban mis papás en respuesta a las que yo les mandaba con la lechuza de la escuela. Siempre le di indicaciones de que esperara la respuesta de mis padres, así podían comunicarse y por eso tenía tantas. Fue difícil elegir cuál de ellas traía conmigo, todas tenían su valor… su importancia. Otras son de Víktor, otras de Ginny— sonrió de lado y agregó—: me gustaría decir que hay tuyas o de Ron pero ninguno de los dos respondía mis cartas durante el verano.

—Lo siento... — respondió con algo de culpa

¿Por qué nunca se había tomado el trabajo de contestarle? De hecho nunca le contestó a Ginny tampoco. La alta probabilidad de no volver a verla nunca más hizo que se arrepintiera por no haber creado objetos que serían recuerdos en momentos como este, así como lo hizo Hermione.

Sacudió su cabeza no queriendo hundirse en la tristeza y se concentró en lo que hacía su amiga. Estaba intrigado, ¿por qué estaba vaciando ese objeto que parecía tener mucho valor sentimental?

—Lo traje conmigo porque... a decir verdad... no sabía cuánto tiempo nos iba a tomar la misión. No sabía si volvería a ver a mis padres, tampoco estaba segura que pudiera deshacerse el 'obliviate'. De ser así… bueno, me quedaban estos recuerdos.

—¿Pero para qué vacías la caja musical?

—Para guardar dentro de ella el guardapelo y esta diadema.

—Pero...

—Harry, debemos asegurarnos de que nadie los vea y se sienta tentado a llevárselos— tomó la diadema y el guardapelo—. Mira, los guardamos aquí, lo ponemos en el último cajón de este mueble con un hechizo desilusionador y con este caldero oxidado marcamos que está aquí. Así sabremos a dónde apuntar un 'finite' para que aparezcan de nuevo.

—Brillante... aunque…

—¿Aunque qué...?

—No deberías dejar tu caja, así sea que luego la recuperemos. No sabemos si los horrocruxes la afectarán o no.

Ella sonrió con ternura. Esas palabras de consideración la alegraron inexplicablemente.

—No te preocupes, Harry, tengo conmigo lo que necesito. No importa la caja, aún tengo el recuerdo de ella, de cuando mi abuela me la dio y eso no lo puede dañar un horrocrux— dijo y cerró el joyero.

La ausencia de la melodía hizo que el silencio fuera más fuerte. La voz de Hermione lo trajo de su ensimismamiento.

—Observa dónde está, Harry— dijo mientras apuntaba con su varita—, ahí debes apuntar tú un 'finite' si debes venir por ambos.

Él asintió.

Ambos estudiaron muy bien el camino que llevaba desde ese mueble hasta la entrada y lo recorrieron varias veces. Incluso salieron del Salón, esperaron a que desapareciera la puerta para volver a pedir por el Salón de los Objetos Ocultos y ver si podían llegar hasta ese lugar sin problemas. Tras varios intentos exitosos, volvieron a la torre de los premios anuales satisfechos y con un estado de ánimo mejorado.

Al llegar, vieron que una lechuza los esperaba. Abrieron la nota, era de Dumbledore.

Los espero a ambos en mi despacho.

A.P.W.B.D.

Se miraron un segundo y ambos suspiraron.

—Bueno— dijo Hermione— parece que ya volvió de ver a sus amigos.

—Le tomó cinco días— opinó mientras emprendía el camino.

—Tal vez hizo otras cosas aparte de buscarlos.

—¿Quiénes serán?

—Ni idea— respondió ella con completa sinceridad.

—Si algo aprendí del libro de Skeeter— reflexionó Harry—, es que no sabemos nada de Albus Dumbledore.

—Sí... aun así, no nos queda nadie más en quien confiar. No sin poner en peligro nuestra propia existencia.

—Lo sé...

—¿Crees que él le haya dicho la verdad a sea quién sea que nos va a ayudar? — preguntó Hermione.

—Esperemos que no... — respondió con una mueca—, y si lo hizo, debemos confiar en que es alguien que no nos traicionaría. Un Peter Pettigrew en la historia es más que suficiente.

Hermione lo miró mientras se paraban frente a la gárgola, a punto de entrar al despacho del director. No le respondió aunque hacia sus adentros pensaba y reflexionaba que la historia y la vida están llenas de Peters Pettigrews, amigos que traicionan a amigos a último momento sólo por supervivencia.


N/A: ¿Cómo están? espero que bien y que cada capítulo los vaya atrapando un poco más.

En el próximo capítulo conoceremos a los otros protagonistas de esta historia (bueno, personajes secundarios importantes jejeje).

Gracias por los reviews, follows y favorites. Cada uno de ellos es una motivación importante para escribir.

Respuestas:

angela22zuni: Sí, así es, sobre todo porque van de cabeza a slytherin jajaja. Más de uno verá su mundo temblar un poco al menos. Si bien ser animago sería fantástico, primero deben aprender oclumancia entre otras cosas que irás viendo jajaja. Puede que más adelante me anime a hacerlos animagos. ¿Será Harry un ciervo como su padre? ¿y Hermione? Mmm, debo pensarlo XD: Gracias por tu review. Un abrazo.

demosreto: Gracias! en serio, muchas gracias! Por un momento creí que la discusión de ellos en el capítulo 2 era demasiado larga pero intenté ponerme en el lugar de Harry y creo que le costaría aceptar que no puede ir tan directamente hacia sus padres y amigos por más buenas intenciones que tenga. Pondré todo mi esfuerzo en que sea coherente y que tenga desarrollo. Ojalá te guste. Saludos!

JuliaLestrange: ¡Qué bueno verte aquí! ¿Cómo has estado? Gracias por apoyar esta incipiente historia. Me emociona mucho compartirla, ver si puedo crear otro viaje en el tiempo sin repetirme. También me gusta la idea de que Hermione no esté sola. Quería seguir con 'El tiempo y sus secretos', de hecho tengo el diagrama del siguiente capítulo, pero no pude. Espero te guste esta historia, no será tan oscura como la otro, quiero ver si puedo escribir escenas más adolescentes. Es todo un desafío jajaja. Un fuerte abrazo para ti. Besos =)

paola: Gracias! La seguiré. Llegados a un punto seguramente no actualice seguido (ahora es subo diariamente porque estoy trabajando con capítulos que ya había diagramado) pero no abandono mis historias, sólo me tardo un poco. Jajaja, por ahora el que tiene más puntos ganados es Regulus, por ahora y ya verás por qué. No me animo a decir que será él porque puede que cambie con el devenir de los capítulos. Me pasó eso de verlos como hermanos a Herms y Harry y fue por eso que desistí de hacerlos pareja a pesar de que el fic nació pensando en ellos de esa manera. Continuaré con los otros fics. El sacrificio de Hermione, ese es el que más va a tardar, el otro que dices es Orígenes jejeje. Gracias por seguir mis historias, gracias por cada palabra. Espero seguir sabiendo de ti. Saludos.

¡Gracias por llegar hasta aquí!

Las lechuzas necesitan chucherías,

Los fics necesitan reviews

No olviden dejar el suyo jejejeje

¡Un saludo a todos, chicos!

XD