¡Hola! Otro día, otro calítulo

Disclaimer: El potterverso le pertenece a Rowling


Capítulo 5

Lazos de familia

La gárgola se movió sin necesidad de expresar posibles palabras claves y ante ellos aparecieron las escaleras circulares. Al llegar al final vieron al director con sus manos hacia atrás que los recibía con una sonrisa. Detrás de él, una pareja que rondaría los cuarenta o cincuenta años. Era difícil precisarlo con exactitud, tanto para Harry como para Hermione, ya que ambos crecieron en el mundo muggle hasta sus once años y todavía les resultaba extraño observar cómo el paso del tiempo dejaba huellas distintas entre magos y brujas respecto a los muggles.

El hombre llevaba gafas rectangulares y sus ojos café tenían un peculiar brillo pícaro, su cabello estaba revuelto y su porte indicaba que había tenido una juventud atlética. No se necesitaba ser un genio para saber que era familiar de Harry o alguien que se parecía mucho a los Potter. La mujer también llamó la atención de los jóvenes. Su cabello era de color castaño y encrespado y sus ojos de color gris. Algo en ella les recordó de inmediato a Narcissa Malfoy, tal vez el porte seguro que hacía que se impusiera en la habitación o la mirada seria y altiva que les dirigía como diseccionándolos sin piedad.

Eso los puso en alerta.

—Bienvenidos, jóvenes, por favor acérquense y tomen asiento— dijo el director señalando un sillón frente a una pequeña mesa para el té.

Ambos se dejaron guiar con cierta precaución. Confiaban hasta cierto punto en Albus Dumbledore pero no podían extender esa confianza a la pareja detrás de él.

—Joven Harry Potter, señorita Hermione Granger— comenzó a decir—, déjenme presentarles a Dorea y Charlus Potter. Ellos son los amigos que les mencioné.

No pasó desapercibido para Hermione que la mujer mirara de reojo a Dumbledore tras esas palabras y enarcara una ceja de manera divertida. Fue muy fugaz el gesto, de inmediato desapareció pero ella pudo verlo. Mientras, el hombre llamado Charlus daba un paso hacia adelante para saludarlos amenamente y sin dejar de sonreírles.

Ambos jóvenes respondieron el saludo con cierta precaución y suspicacia. No sólo estaban sorprendidos por la identidad de la pareja, es decir, Potter, sino porque el director dio sus nombres completos. El de Hermione no hubiera sido nada, es hija de muggles después de todo, pero el nombre de Harry sí podría generar problemas de ser descubierto.

—Disculpe, señor, ¿ellos son mis...?

'Mis abuelos' quiso decir pero el director sonrió y respondió de inmediato, no era momento para acertijos ni suspensos, sino que debían ser claros desde el comienzo.

—No, joven Potter, ellos no son tus abuelos. Los padres de James Potter son Fleamont y Euphenia Potter.

—Fleamont es mi primo segundo— dijo de inmediato el mago—, soy de una rama menor de la familia Potter que se ha mantenido alejada de la Casa Principal.

—¿La casa principal? — dijeron al unísono.

Esos términos le sonaban más parecido a los Black que a los Potter.

—Sí— dijo la mujer hablando por primera vez—, la casa principal de los Potter pasó a Henry Potter, la heredó Fleamont, luego pasará a su hijo James y, supongo, en algún momento a ti.

Hermione y Harry fruncieron el ceño profundamente y se hicieron hacia atrás, hundiéndose en el respaldo del sillón ante esa declaración. ¿Acaso el director le había hablado a alguien más sobre su verdadero origen? ¿En qué demonios estaba pensando Albus Dumbledore al confesar que venían del futuro?

—Calma, calma, mis muchachos— se escuchó decir al anciano mago al ver la reacción de los chicos—, ellos son de mi más absoluta confianza.

Y Hermione vio nuevamente el gesto de Dorea Potter pero esta vez no desapareció de inmediato sino que acompañó unas palabras dichas con un tono mordaz.

—Hmmm, tanta confianza que tuvimos que hacer un juramento inquebrantable.

Albus debió respirar profundo. Tratar con esta bruja, generalmente, llevaba su paciencia a sus límites.

—Las precauciones nunca están de más— respondió el director—, además no temo por su indiscreción sino por lo que otros puedan hacer.

La bruja amplió su sonrisa ante la respuesta como si algo en el anciano mago la divirtiera. Era como ver sonreír a un tiburón y sólo podías esperar la mordida.

—Lo que tú digas, Albus— miró a Harry y Hermione y agregó—: igualmente, no teníamos nada mejor que hacer que poner nuestras vidas en peligro por unos jovencitos de incierto origen y misteriosa misión.

—Vamos, Dorea querida, deja de asustar a los chicos…— murmuró el hombre y acarició la espalda de su mujer.

—Creo que debo explicarles, jóvenes, prometo que todo tendrá sentido— dijo Albus.

Vieron cómo el director y la pareja tomaban asiento frente a ellos y cómo aparecía de inmediato un juego de té en la mesa. Hacia sus adentros trataban de apaciguar sus miedos y dudas, una vez más, estaban entregados a los designios del director y no había mucho más que pudieran hacer. En sus mentes y corazones aún rondaba la idea del horrocrux que habían encontrado tan casualmente y dónde lo había ocultado. Por ese motivo, se cuidaron de no mirarlo a los ojos, lo que menos querían era revelar el asunto. Por ahora, escucharían.

—Verán, Harry, Hermione, pocas eran las opciones que teníamos para llevar adelante lo que me solicitaron.

—Cursar el séptimo año en slytherin— murmuró la joven bruja.

—Así es— respondió Albus—, verás, Harry, tu parecido a James es... sorprendente... casi podrías pasar por su mellizo, especialmente porque tienen la misma edad. Tus rasgos Potter son incuestionables, llevas indiscutiblemente las características de tu familia. Cambiar tu aspecto tiene sus dificultades, más si tomamos en cuenta dónde quieren dormir durante todo el año y hasta dónde piensan llegar. Así que mi única opción era buscar a alguien que pueda legitimar tus rasgos y, por suerte, cuento con la amistad de Charlus y su adorable esposa.

—Me he mantenido lejos de mi familia casi toda mi vida— agregó el hombre pero Dorea lo interrumpió.

—No aprobaron nuestro matrimonio... — murmuró y su esposo sonrió.

—Sí lo aprobaron, querida— corrigió con ternura y calidez sin mirarla.

—Aunque nunca me aceptaron— concluyó ella con igual sonrisa y voz melosa.

Los chicos los miraban con sus tazas en mano sin probar su té aun. Tras parpadear unos segundos, Hermione preguntó:

—Disculpe, ¿usted es... o era... Dorea Black?

Los tres mayores la miraron con intensidad al igual que Harry.

—¿Y cómo se supone que sabes eso? — le murmuró su amigo.

—Pues por el... por el árbol genealógico en Grimmauld Place— respondió algo sonrojada.

Él abrió sus ojos enormes.

—Hermione... ¿te lo aprendiste de memoria? — su voz encerraba sorpresa e incredulidad.

—No, no— dijo de inmediato, no quería reconocer que de tanto observarlo sí se lo había aprendido. En su lugar agregó—: Cuando descubrimos lo que tú-ya-sabes, miré el árbol genealógico y me llamó la atención que... que— miró a Dorea y se sonrojó mucho más—, que su nombre no haya sido borrado como el de otros que ya sabemos al… al… al haberse casado con… con un Potter.

Dorea largó una carcajada sonora y armoniosa, tanto por lo que escuchaba como por el pudor que la jovencita mostraba al explicarse.

—Lo dices porque los Potter son reconocidos por ser traidores a la sangre, ¿no es así, muchacha? — preguntó la bruja y Hermione asintió—. No me borraron porque no pueden— dijo con una voz conspirativa y una mirada que reflejaba cierta malicia—. Hay cosas en la familia Black que deben mantenerse en secreto y yo colecciono varios, jovencita, varios de mi hermano Pollux, mi primo Arcturus, mis sobrinos Orion, Walburga, Cygnus, por mencionar algunos nombres. Si ellos me repudiaran, quedaría habilitada a decir lo que sé porque ya no sería reconocida como una Black de nacimiento, mientras me reconozcan como tal, por respeto y lealtad a la familia, guardo silencio.

Albus y los jóvenes la observaron y quedaron callados ante esas palabras.

—Y es por esa mente tan maquiavélica que te amo cada día más— dijo Charlus besándola en la frente.

Ese simple gesto provocó que en un parpadeo se le borrara a la bruja esa sonrisa que estaba provocando escalofríos en Harry y Hermione y que su mirada se llenara de amor hacia su esposo.

Dumbledore carraspeó llamando la atención de todos una vez más mientras evaluaba la situación. Se preguntaba ahora más que nunca si pedirle ayuda a Dorea había sido buena idea o no. Él necesitaba a Charlus y ese mago no haría nada sin decirle a su esposa, la amaba y confiaba en ella ciega y enfermamente.

—Volviendo a nuestro asunto—comenzó a decir—, debí buscar a alguien de mi más absoluta confianza y a quién pueda revelarle el secreto. Además, por tu parecido, Harry, tú no puedes ser más que un Potter, así que debí buscar al único cuya vida ha estado tan aparte de la sociedad en general, y de los Potter en particular, como para que hayan tenido hijos sin que nadie haya reparado en ello— sonrió un poco y agregó—, tan alejados de la sociedad estaban que me tomó días dar con ellos.

—Nunca es suficiente el tiempo que pasamos lejos de los demás— murmuró Dorea—, no importan nuestros esfuerzos, siempre nos encuentran.

—Eso habla de nuestra incapacidad para ocultarnos— agregó su esposo.

—O nuestro deseo inconsciente de ser encontrados— resolvió ella con una sonrisa.

Hubo un instante de silencio hasta que Hermione habló:

—Entonces, ustedes adoptarán a Harry pero, ¿qué pasará conmigo?

—Serás su hermana, por supuesto— respondió Charlus y agregó—: los adoptaremos a ambos.

—Pe-pero... — intervino la chica—, yo vi el árbol genealógico y ahí indicaba que ustedes tuvieron un solo hijo. ¿Él, él estaría de acuerdo con que Harry se haga pasar pues... por él?

En ese momento la mirada de Dorea se oscureció así como la de Charlus. La comisura de los labios del mago se elevó con tristeza.

—Nuestro pequeño Edward falleció siendo un niño.

Hermione odiaba cuando algo así ocurría, cuando decía algo así de torpe e indiscreto.

—Oh, lo siento, lo siento mucho... no quise— comenzó a disculparse atropelladamente.

—No debes disculparte, pequeña, aunque aún duele, eso ocurrió hace ya mucho tiempo— dijo el hombre con ternura en su voz—, y, respondiendo a tu duda…— miró a Dorea un instante para darle a ella la palabra, después de todo, era el árbol genealógico de su familia.

La mujer asintió y continuó donde su marido había callado.

—Sólo aquellos que son presentados ante el Patriarca aparecen en los árboles genealógicos de la familia Black dispuestos en cada hogar. Imagino que allí no está la hija de mi sobrina Andrómeda, sobrina nieta para ser precisos, ¿no es cierto? — al ver la respuesta de los chicos agregó—: Dado que la pequeña Nymphandora no fue presentada ante el patriarca al ser repudiada su madre, no aparece en el árbol. Con respecto a ustedes— suspiró y continuó—, diremos que tras la pérdida de nuestro pequeño Eddy, no quisimos darlos a conocer. Hasta ahora, claro está.

—Lo siento mucho... — dijo de inmediato Harry—, siento que tengan que usar la memoria de su hijo, no quisimos causar inconvenientes.

—No te preocupes, jovencito, no es un inconveniente, al contrario.

La voz de Dumbledore se escuchó:

—Dejaré que discutan los detalles, después de todo, es un asunto familiar— se irguió como para dejarlos—, Harry, Hermione pueden confiar en Dorea y Charlus Potter— miró a la pareja mayor y dijo—, dispongan de mi oficina si así lo desean.

Sin embargo, Dorea también se irguió y respondió de manera suspicaz:

—Preferiría que vayamos a casa, Charlus. Después de todo, Albus tiene razón y se trata de un asunto familiar y sólo nuestros retratos deberían escuchar.

El director no pudo refrenar el deseo de rodar sus ojos. Definitivamente, esa bruja era la misma a pesar de los años y siempre lograba exasperarlo de algún modo.

—De acuerdo, jóvenes, pueden ir por sus pertenencias, aquí los esperaremos.

—No será necesario— dijo Hermione, extendió su mano y dijo—: 'Accio bolso'.

Su bolsito de cuentas, una vez más apareció en su mano. Ante la mirada de todos Harry simplemente dijo como si fuera explicación suficiente:

—Es... Hermione...

Ella volvió a sonrojarse y miró hacia un costado. La avergonzaba que su nombre propio se haya convertido en un concepto rico en atributos.

—Bueno... — dijo el anciano mago—, eso significa que no nos veremos hasta el primero de septiembre. Traten de llegar a tiempo y no perder el tren— caminó hasta la chimenea y agregó—: por aquí, si gustan.

—Adiós, Albus, puedes contar con nosotros— dijo Charlus.

El mago avanzó hacia la chimenea y le cedió el paso a su esposa quién tomó polvo flú, asintió cortésmente al anciano mago a modo de despedida y dijo Cliff's Cottage con seguridad antes de desaparecer.

—Gracias, director— dijo Harry—, fue bueno volver a verlo, en serio.

Hermione agregó;

—Nos veremos el primero de septiembre o antes de ser necesario.

—Esperemos que no lo sea, jovencita— respondió con cordialidad—, los esperaré en la cena de bienvenida.

—Nuestra residencia se llama Cliff's Cottage, por favor, pronúncienla correctamente.

Asintieron, se tomaron de la mano y entraron juntos a la chimenea para desaparecer rumbo al lugar al que llamarían hogar a partir de ahora.

—Cuídalos, Charlus, creo que necesitarán de toda nuestra ayuda.

—No tenemos clara cuál es su misión y no creo que sea prudente preguntar demasiado pero me aseguraré de que nada malo les pase— sonrió y agregó—: Y sé que mi Dorea también lo hará.

—Hasta pronto— se despidió Albus.

Charlus asintió y luego desapareció rodeado de llamas verdes para aparecer en su residencia. Ahí, frente a él, ambos jóvenes se encontraban estudiando sus alrededores. No estaban de la mano pero sí no se separaban mucho, era como si cada uno cuidara las espaldas del otro.

—Bueno... — dijo el mago de inmediato—, es momento de presentarnos como es debido y tendamos lazos de familia.

Dorea movía su varita y diversas cosas se ponían en movimiento a su alrededor. Las ventanas se habrían, las cortinas se corrían dejando entrar la luz de la tarde y un juego de té se disponía sobre la mesa. Su esposo continuaba hablando teniendo la atención de los jóvenes.

—Yo sería una especie de tío segundo de James.

Harry tenía decenas de dudas sobre su familia. Haber crecido huérfano y confinado en lo de los Dursley y con sólo historias que más bien parecían leyendas, dejaba un vacío en su interior difícil de llenar. Vio que ahora tenía la oportunidad de conocer más sobre sus raíces, la historia de su familia, su propia historia. Sin embargo, sentía vergüenza por hacer preguntas cuyo conocimiento debería ser obvio. También se preguntaba si estas personas que los recibieron, morirían pronto dado que Dumbledore lo dejó con su tía Petunia alegando que no le quedaban más familiares vivos, sin contar con la famosa protección de sangre que su madre le había dejado. Tomó coraje y decidió preguntar:

—Disculpe, señor, sé que suena impertinente pero… ¿por qué se mantienen alejados de mi... mi padre y su familia?

—Por mí— escuchó decir a Dorea que servía el té.

Los invitó a sentarse y le dio a cada uno una taza. Unos escones y bocadillos salados venían flotando desde la cocina. A Dorea no le pasó desapercibida la mirada de ambos así que explicó qué quería decir con esas palabras.

—Los Black tenemos cierta fama y los Potter otra distinta— Harry y Hermione asintieron, lo que decía era casi una verdad universal y todo lo ocurrido con Sirius lo confirmaba—. Somos algo así como agua y aceite, sustancias que no se mezclan por más que estén en un mismo recipiente— sonrió con diversión—. Si bien no repudiarían a Charlus porque, Merlín los salve, los Potter son los espadachines de la luz, se muestran abiertamente incómodos ante mi presencia— miró fijamente a Harry y luego a Hermione y agregó—: al igual que el propio Albus, como habrán visto. — rió quedadamente—. Así que les hicimos un favor a los Black, a los Potter y a todo el mundo mágico que se creía con el derecho a opinar y nos alejamos de sus vidas viviendo la nuestra como nos parecía. Especialmente luego de la muerte de Edward.

—Lo siento— volvieron a decir ambos al unísono.

—No se disculpen, niños, han pasado más de veinte años— dijo Charlus uniéndose a su esposa y tomándola por la cintura.

—Aquí lo importante son ustedes y su misión— agregó Dorea y bebió un poco de su té.

—¿Qué... qué tanto saben? — preguntó Hermione.

—No mucho— respondió la bruja—. A Albus no le gusta revelar sus secretos.

Charlus negó con la cabeza antes de hablar. Nunca cambiaría la animosidad entre su amada y el director de Hogwarts.

—Solo nos dijo que dos jóvenes acabaron en este tiempo y lugar por un accidente mientras llevaban adelante una misión que piensan continuar, a pesar de las circunstancias, en tanto ven la manera de volver a su hogar.

—Ese… ese sí que es un buen resumen— murmuró Harry.

—¿Y sólo con eso ya fue suficiente para que accedan a un juramento inquebrantable? — preguntó Hermione con desconfianza.

Dorea chasqueó su lengua y se sonrió.

—Chica suspicaz, eso me agrada— rió bajito y agregó con sinceridad—: Ya me caes bien.

—Gra-gracias... creo... — respondió la joven no sabiendo si las palabras de la mujer eran un halago o un insulto viniendo de ella.

—Lo que fue suficiente para mí— empezó a decir la bruja—, fue saber que vienen del futuro y que piensan acabar con ese mestizo que cree que puede acabar con todos y con todo. Con ese resentido que utiliza viejos prejuicios para acabar con cada familia muggle, mestiza o sangrepura.

Había cierto odio en sus palabras. Sin embargo, Harry se detuvo en una de ellas.

—¿Usted sabe que es mestizo? — preguntó.

—Por supuesto—respondió Dorea—, ¿no les he dicho que colecciono secretos? y no solo de la familia Black— Su rostro adquirió un semblante sombrío—. Ese engendro será el fin de mi familia si no ayudo a detenerlo y ustedes se han vuelto una invaluable… asistencia.

Harry y Hermione bajaron sus miradas antes esas palabras, ellos ya sabían que los Black eran historia en su tiempo. A Dorea no le pasó desapercibido el gesto y, definitivamente, no le gustó lo que auguraba. Por ahora, no ahondaría en el asunto, primero debía ganarse la confianza de esos jóvenes y luego jugar sus cartas. Los ayudaría, les daría todo lo que necesitaran para su misión pero también tomaría una retribución a cambio de sus servicios y ese pago era el futuro de la Casa Black.

—Por favor, chicos, mírenme un segundo— dijo Charlus sonriendo—, no se preocupen, no soy legeremente, sólo quiero observarlos.

Ambos lo miraron pero se mantuvieron alertas con su poca oclumancia en alto. El hombre fue sincero, no quiso entrar en sus mentes o, por lo menos, no sintieron la invasión.

—Bien— dijo el hombre al cabo de unos pocos segundos—. Tú, Harry, eres un Potter de pies a cabeza y tú, pequeña, no tendrás problema en ser nuestra hija. Tienes el color de cabello similar al de Dorea, algo más rizado pero similar, y tus ojos se parecen a los míos, son color café.

—¿Cuáles son sus nombres? — preguntó Dorea.

—Hermione Jean Granger.

—Harry James Potter.

—Interesante... — agregó medio pensativa—, ¿se dieron cuenta que casi tienen las mismas iniciales?

Se miraron mutuamente reconociendo que nunca se habían detenido en ese detalle.

—Creo conveniente que sus segundos nombres cambien, además del apellido en tu caso, Hermione— opinó el hombre—. Suele ser tradicional que el segundo nombre sea el de uno de los padres o abuelos, como en tu caso, Harry, James es el nombre de tu padre— miró a la bruja y preguntó—: Hermione, ¿Jean es el nombre de tu madre?

—No, de mi abuela.

—Es un bello nombre— le dijo con sinceridad—. Harry, creo que tu nombre de pila también debe cambiar, por lo menos formalmente.

El joven mago frunció el ceño y preguntó.

—¿A qué se refiere, señor?

Fue su esposa la que respondió con lógica:

—Si un 'Harry' aparece en Hogwarts en el mismo año que James y termina en slytherin, imagino que no querrá que su hijo se llame de esa manera, ¿no crees?

No lo había pensado. Si su padre llegaba a menospreciarlo por ser un Potter en la casa de las serpientes, nunca en su vida llamaría a su primogénito de la misma manera.

—Si estás de acuerdo— comenzó a decir Charlus—, tu nombre a partir de este momento será Henry Charlus Potter. Sé que suena algo narcisista pero es la costumbre y queremos ser los más fieles posibles si deseamos ser creíbles. Además, un sobrenombre para Henry en Harry así que no habrá problema en que te llamemos de esa manera, en especial Hermione siendo ella tu hermana. Así prevenimos que un error al decir tu nombre no se convierta en una condena.

—En tu caso, jovencita— agregó Dorea con cierta diversión y a Hermione se le empezaron a erizar los pelos de los brazos—. Me gustaría mantener la tradición de mi familia en ti. No te daré mi segundo nombre sino el de un astro— se acercó, levantó un poco el mentón de la joven bruja y dijo—: si estás de acuerdo, a partir de ahora te llamarás Hermione Calypso Potter.

—¿Alguna razón para esa elección, querida? — preguntó su esposo.

—Calypso es un nombre de poder, querido mío, su etimología griega significa 'la que oculta'. No sólo fue el nombre de una poderosa bruja de la antigüedad, que los muggles creen fue una especie de diosa, sino que también es una de las lunas de Saturno… y tú sabes cómo les gusta a los Black ambas cosas: llamar a sus hijos con el nombre de objetos celestiales y el poder— río bajito y finalizó—. Además, quiero que las iniciales de ambos se mantengan iguales, sobre todo ahora que compartirán el apellido.

Harry y Hermione escucharon las razones tras la elección de sus nombres por parte de quienes serían sus padres. Sentían pena por dejar atrás parte de su identidad pero eso era lo que buscaban desde que contactaron a Dumbledore: esconder su origen y a ellos mismos. No había vuelta atrás.

—Sin embargo— Dorea se irguió, fue junto a su marido, lo tomó de la mano y dijo—: deben expresar en voz alta su acuerdo. Si fueran unos infantes, no sería necesario pero son adultos ya y adquirir un nuevo nombre no es solo una impostura, nunca es algo simple cuando la magia está de por medio.

Sus palabras eran suaves pero tenían fuerza y altura. Charlus la había tomado de la cintura mientras hablaba y sonreía dando a entender su acuerdo y aprobación.

De acuerdo— pensó cada uno mirándose.

Tras un suspiro, cada uno ató con su palabra y su magia una nueva identidad a su ser.

—Mi nombre será Henry Charlus Potter.

—Y mi nombre será Hermione Calypso Potter.

Ambos sintieron un pequeño escalofrío que comenzó a recorrer el resto de su cuerpo entumeciéndolos un poco.

—¿Qué... qué es esto? preguntó la joven algo alarmada.

—Simple reconocimiento y compromiso mágico— respondió Charlus—, los hemos adoptado como nuestros hijos y ahora son nuestra descendencia.

—Pe-pero no... ¿no era sólo una simulación? — preguntó Harry inquieto.

El mago fue el que les explicó.

—Sí y no. Si queremos que ustedes no tengan problemas, debíamos adoptarlos como nuestros hijos así que ese es un 'no', no sólo es una simulación, los hemos adoptado formalmente. Sin embargo, esto no es más que un contrato mágico y cuando ustedes lo deseen o necesiten, podemos rescindirlo y ustedes vuelven a ser Hermione Jean Granger y Harry James Potter respectivamente sin mayores complicaciones.

—Para que esto sea irreversible— agregó Dorea—, se requeriría un ritual antiguo que involucra magia de sangre y un sacrificio— sonrió abiertamente—, ninguno de nosotros cuatro desea eso así que lo que dice mi Charlus es la verdad. Se trata de un contrato mágico de adopción y a partir de ahora están en nuestros registros pero es fácilmente reversible.

Tanto Harry como Hermione respiraron algo aliviados. Saber que podían volver a ser ellos era un ancla que los sujetaba a la cordura y la seguridad. No sabían que, a medida que se hundieran en el juego, se ahogarían en esta nueva vida y en las nuevas relaciones que los atarían a este tiempo.

—¿Cuándo cumplen años? — preguntó Dorea—, como padres debemos saberlo.

—19 de septiembre.

—31 de julio.

—¡Excelente! eso significa que no necesariamente deben ser mellizos— opinó el mago.

Hermione lo observó, no siguió la línea de pensamiento de quien ahora era su padre:

—¿Disculpe?

—Si tú naciste un 19 de septiembre, Harry pudo nacer un 31 de julio y ambos pueden ser hermanos sin necesidad de hacerse pasar por mellizos. De esa manera, conservan sus cumpleaños y no deben cambiar muchas más cosas de sus vidas.

—Una mentira, entre más verdad contenga, mejor es y con más facilidad se sostiene en el tiempo— murmuró Dorea.

—Eso te hace la mayor, supongo— comentó Harry a Hermione sonriendo.

—Siempre fui la mayor, Harry— le contestó Hermione devolviéndole el gesto—, y la más madura.

—Y, como siempre digo, la más mandona.

Esta vez la chica lo escuchó y se ganó un gesto de desaprobación y un enojo fingido.

Dorea los observó un instante antes de interrumpirlos llamando su atención con un simple aplauso:

—¡Muy bien!, es hora de estudiar, practicar y aprender.

—¿Perdone? — preguntó la joven bruja.

—Mis queridos niños... — comenzó a decir Dorea—, puedo oler desde aquí que son leones, gryffindors, rojidorados... ¿o me equivoco?

—No— respondió Harry— esa es… o era nuestra casa.

—Se les nota en cada hebra de su comportamiento y sus movimientos. Su lenguaje corporal dice mucho de ustedes: de dónde vienen, sus expectativas, sus deseos, sus motivaciones. ¿Y me están diciendo que desean entrar a slytherin? — negó con la cabeza sin dejar de sonreír con malicia—. Serán devorados durante la primera hora.

—Pe-pero... — quiso decir Hermione pero Dorea la cortó con sus palabras.

—En este momento están asistiendo a Hogwarts el heredero de la familia Black, Regulus dado que Sirius fue repudiado por mi querida sobrina. También están Bulstrode, Prince, Flint, Rosier, Johnson, Avery, Mulciber, Dolohov, Brown y varias familias más.

—Mi Dorea tiene razón, pequeños. Entiendan que ella no ha querido ser irrespetuosa con ustedes.

—Faltaba más, para nada... — dijo la mujer y Charlus continuó:

—Pero ustedes son demasiado gryffindors, como yo mismo lo soy, y si quieren entrar en slytherin deberán aprender de mi esposa, su nueva madre, pues en ese nido hay códigos, comportamientos esperables y si desean infiltrarse en los mejores círculos y llevar a cabo su misión secreta, deberán aprender a leer y a no ser leídos.

—Así que no perdamos tiempo y manos a la obra— ordenó la bruja sonriente ante sus dos nuevas víctimas.

Nunca imaginaron cuánto disfrutaría Dorea Potter née Black moldear sus vidas así como no imaginaron cuánta alegría mutua se brindarían. Harry y Hermione trajeron vitalidad y esperanzas a las vidas apacibles y monótonas de Charlus y Dorea.

Y esa vieja pareja siempre estaría agradecida por eso.


N/A: ¿Cómo están? ¿qué les ha parecido este capítulo? Ha sido la presentación de mi querida Dorea Potter née Black y Charlus Potter. Aquí ellos no son los padres de James, a diferencia de Rosas y Espinas. ¡Cómo me gusta desarrollar personalidades slytherins! ¡amo hacerlo! jajajaja. Dorea es una Black en esencia, como ya habrán visto, y algo explosiva. Me sigo preguntando: ¿Qué ocurre cuando agregas el apellido Black a la ecuación Potter? jajajaja, seguiré explorando esa duda.

¿Les agradó Dorea? No sean desconfiados con ella, es buena pero es slytherin, no va a hacer nada gratis y por simple altruismo... no importa cuantos años este ya con Charlus, no se cambian viejos hábitos, además, él la ama justamente por su personalidad jejeje.

¿Y Charlus? es un Potter enamorado jajajaja, sólo tiene ojos para su bruja.

Bueno, ojalá siga gustando el fic y los siga enganchando.

Respuestas:

JuliaLestrange: Hola! Como habrás leído, Charlus y Dorea no son los padres de James, ellos son "la otra familia Potter" jajajajaja. Es un misterio para mí quién será la pareja de Hermione (por ahora, Regulus tiene más oportunidades pero no está claro), tampoco sé quién será la pareja de Harry en el pasado (Marlene Mckinnon, Dorcas Meadowes, Mary Macdonald, Amelia Bones, Emmeline Vance… ufff, es difícil). Por ahora, no tengo ninguna escena de sexo en esta historia jajaja, veremos qué pasa mientras la escribo. Ojalá hayas disfrutado este capítulo. Un abrazo

PrincesLinx: Hola! Gracias por tus palabras! Poco a poco veremos cómo las cosas van cambiando jejeje. Besos

roohh-guzman: Hola! Tanto tiempo! Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo

Maucast: Gracias, en serio! Por ahora, habrá una actualización diaria pero no será así más adelante, ten eso por más que seguro. Mi trabajo es demandante (debo escribir muchos informes) y generalmente tengo poco tiempo libre. Ahora estoy disfrutando uno de esos pequeños periodos de tranquilidad pero no dura y cuando vuelvan los contratiempos laborales, desapareceré un buen tiempo. Paciencia, siempre vuelvo. Harry y Herms tienen fresca la lectura del libro de Skeeter y es como todo: cuando tienes en un pedestal a alguien y descubres que escondía mucho de sí mismo y que seguramente te mintió… y… nunca más puedes confiar de la misma manera jejeje, eso les pasa a ellos. Esa idea que dices… ¿un horrocrux de Dumbledore? Nunca lo había pensado… se me ocurre cómo podría haberlo hecho, cómo podría haber pasado pero debo pensar más una posible trama, un para qué… es difícil, no lo voy a negar jejeje pero no imposible. No prometo que será pronto pero lo tendré en cuenta. Gracias por la propuesta. Te dejo un abrazo.

¡Gracias por llegar hasta aquí!

Las chucherías son el alimento de las lechuzas

los reviews el de los fics

¡Un saludo a todos, chicos!

XD