Disclaimer: el potterverso le pertenece a Rowling.
Capítulo 9
El Expreso de Hogwarts
Ambos vieron a sus padres junto a otra pareja mientras los despedían en la plataforma.
—Esa era Walburga— susurró Harry—, se ve muy diferente al retrato.
—Se ve joven— respondió Hermione con austeridad y sin que su rostro mostrara emociones.
—¿Quién crees que era el mago a su lado?
—Orion Black.
—El padre de Sirius— murmuró pensativamente y luego agregó—: ¿Crees que estarán bien?
—¿Quiénes?, ¿mamá y papá?— dijo con cierta diversión en su voz ante la sincera preocupación de Harry—. Temo más por los padres de Sirius que por los nuestros, hermano— miró por la ventana cómo rápidamente iban dejando Londres atrás y agregó pensativa—. No olvides que Dorea es una Black como ellos y tal parece que sabe manejarlos muy bien.
—Y papá tiene un humor bastante particular al respecto.
—Sí, lo he notado.
—Hablamos mucho, ¿sabes? — la miró por el reflejo de la ventana y ella hizo lo mismo—. Es extraño, nunca antes nadie me había hablado de la familia como él.
—Sirius y Remus te contaron historias, ¿no?
—Sí pero eso era diferente— respondió de inmediato—, ellos me hablaban de mis padres y sus aventuras en Hogwarts, me contaban lo maravillosa y buena persona que era mi madre y lo valiente y divertido que era mi padre pero nunca me hablaron de mis abuelos o de nadie más en la familia, más allá de que recibieron a Sirius cuando escapó.
Hermione se sentó y lo observó con atención. Harry estaba de pie, con su cabeza apoyada en el vidrio, con sus ojos perdidos en el paisaje que el tren iba dejando mientras avanzaba. Su reflejo duplicaba su mirada verde y soñadora, atrapada en un pasado que se había vuelto su presente.
—Charlus…— continuó—, él… él no podía contarme esas cosas pero sí otras… los orígenes de la familia, nuestras historias como familia.
—Tu legado, Harry.
—Nuestro— enfatizó—, eres una Potter, Hermione, y mi historia es tu historia ahora.
—Es verdad— respondió mientras suspiraba y se echaba hacia atrás apoyando la totalidad de su espalda en el asiento—, yo estuve más atenta a las lecciones de Dorea, no pude escuchar mucho a Charlus. ¿Algo que deba saber?
—No creo que te pregunten sobre nuestro pasado.
—Pero a ti te gustó escucharlo.
—Gracias a… a papá pude llenar un hueco en mi historia, algo que nadie había hecho— se sentó frente a ella apoyando sus codos en sus piernas y mirándola con la emoción de quien ha descubierto un tesoro, un gran secreto—. El primer Potter no fue justamente un Potter.
—¿Qué quieres decir?
Él sonrió divertido.
—El primer Potter se llamaba Linfred de Stinchcombe.
—¿Y cómo terminó con otro apellido?
—Era pocionista y sus vecinos muggles comenzaron a llamarlo The Potterer, su hijo mayor Hardwin llevó el apellido por primera vez.
—¿Vecinos muggles?, eso debió ser antes del Estatuto de Secreto Mágico…— quedó un segundo pensativa y agregó—, sabía que tu familia era antigua, Harry, pero no imaginé que tanto.
—Nuestra familia— corrigió—, y sí, no es tan antigua como otras pero Linfred vivió en el siglo XII.
Hermione abrió un instante su boca asombrada pero de inmediato la cerró. Podría jurar que la voz de Dorea se coló en su cabeza y la azotó con un reproche:
—Las damas no dejan sus bocas abiertas para que entren moscas— se siseaba en su fuero interno.
Harry, completamente ajeno a los pensamientos y acciones de su hermana, continuó relatando con entusiasmo.
—Charlus también me contó que la familia Potter siempre se ha distinguido por ser buenos pocionistas— hizo un mohín y agregó—: hasta mi llegada, creo, soy fatal en esa materia.
—No seas necio— dijo Hermione con un tono tan similar al de Dorea que Harry se irguió de inmediato como si se tratara de la orden de un comandante—. La única razón por la que no eres bueno en la materia es porque nunca le dedicaste un mínimo de atención y esfuerzo.
—Snape no era lo más estimulante que digamos.
—Cierto— dijo asintiendo—, pero él ahora no es nuestro maestro sino que es nuestro compañero— vio cómo Harry hacía de su mano un puño al recordar al hombre y sus acciones así que desvió la conversación antes de que terminara en discusión—. Recuerda, Harry, recuerda cómo te sentiste el primer día previo a conocerlo y a ser maltratado por él, recuerda cómo comenzaste a tomar nota con atención— se paró y se sentó a su lado pasando su brazo por los hombros del chico y agregó sonriendo—. Yo sí recuerdo… te recuerdo tomando nota con atención sin perder una sola palabra, ansioso por aprender.
Él giró su cabeza y le dio una media sonrisa.
—"Nadie agitará sus varitas ni hará encantamientos tontos en esta clase" — dijo citando a Snape con cierta burla.
Hermione amplió su sonrisa y se irguió levantando el mentón con soberbia y agregando con voz grave.
—"Muchos de ustedes no apreciarán el valor que tiene la ciencia y el arte de la creación de pociones" — continuó con el juego.
—"Pero a aquellos que posean la disposición…"— siguió Harry imitando el gesto austero de la bruja.
—"Les enseñaré cómo dominar la mente y hechizar los sentidos…"
—"Les enseñaré a embotellar la fama, a generar la gloria…"
—"E incluso a ponerle un alto a la muerte" — culminó Harry.
Quedaron un segundo mirándose con seriedad hasta que la risa se apoderó de ellos.
—Ya quisiera yo embotellar mi fama y tirarla bien lejos— agregó—, Snape siempre creyó que me hacía feliz ser el centro de las miradas pero nunca fue así, yo sólo quería vivir tranquilo.
—Aquí y ahora no tienes esa fama, podrías disfrutarlo.
Él chasqueó con la lengua.
—Somos Potter y Black al mismo tiempo, más de uno se girará a vernos. Especialmente mi padre y padrino.
—James y Sirius— corrigió ella—, espero que los llames por sus nombres o, aún mejor, sus apellidos.
—Seré torpe pero sé ubicarme.
—Difícilmente— dijo ella de inmediato.
Él la ignoró y continuó:
—Lo que quiero decir es que aunque quiera llamarlo padre y padrino, tienen nuestra edad y es poco probable que se me escape si veo a alguien de diecisiete años frente a mí.
Hermione miró hacia un costado pensativa. La lógica de Harry era cierta, no podría decirle papá a alguien tan joven como él, más si nunca antes lo ha hecho. Con Sirius, sin embargo, era un tema aparte porque él sí fue una figura paterna para Harry, sí lo conoció y, tristemente, lo vio morir. Puede ser que no vaya a abrazarlo y decirle padrino pero seguro lo mirará como un amigo. Debía confiar en él, debía confiar en que Harry mantendría las apariencias y que jugaría su papel. Demasiado estaba en juego y más peligroso se volvería todo en el futuro.
Sólo se tenían el uno al otro y no era momento de que la duda se metiera en medio.
—… el caso es que parece que la Capa de mi padre está desde ese tiempo en la familia.
Hermione escuchó las últimas palabras de Harry y se dio cuenta que había quedado ensimismada y no prestó atención.
—Perdona, Harry, lo siento. No… no escuché lo último que dijiste.
Él sólo sonrió y negó con la cabeza.
—Nada importante, tranquila— se hizo hacia atrás y puso las manos en sus bolsillos despreocupadamente.
Eran el espejo inverso uno del otro y no sólo porque ella fuera una bruja y él un mago sino porque la postura de ambos era el opuesto directo del otro: Un Potter y una Black.
—¿Entonces Charlus sabe de la Capa de Invisibilidad? — preguntó ella asumiendo lo que Harry había dicho a pesar de no haberlo escuchado.
—No— respondió corrigiéndola—, no sabe de la Capa sino que sabe que la rama principal pasa una reliquia de generación en generación. Según él, es una reliquia que llegó a Hardwin Potter, el primero en llevar el apellido, tras casarse con Iolanthe Peverell.
—¡¿Qué?! — preguntó de repente Hermione poniéndose de pie.
Todas las lecciones de Dorea se habían ido por la ventana tras escuchar esas palabras. Para su suerte, estaban sólo ellos dos en un compartimento silenciado, cegado y sellado para que nadie los pueda ver desde el pasillo, pueda entrar sin permiso o escuchar lo que charlaban.
—¿Qué con qué, Hermione?
La chica sólo pestañeaba y buscó en un pequeño bolso que Dorea le había regalado y en el que había aplicado los mismos hechizos que tenía en el anterior. Según su madre, ese bolso futurista no era apropiado para una dama de su estatus. Tras buscar unos instantes, encontró el libro que Albus Dumbledore le había dejado como herencia y que ella estaba traduciendo de a poco en un intento por entender el mensaje velado que le había trasmitido.
—Mira— dijo señalando el libro abierto.
Harry miró y vio que estaba escrito en runas pero pudo leer la traducción que acompañaba el título a un lado:
—"La fábula de los tres hermanos"
Miró a Hermione pidiendo explicación porque no entendía lo que señalaba como evidente así que ella procedió a leer la historia y, al terminar, volvió sus ojos al mago. Harry parpadeó unos segundos antes de preguntar con cuidado:
—¿Quieres decirme que la Capa de invisibilidad que el director me dio como herencia de mi padre es esa Capa de Invisibilidad? — dio una media sonrisa y agregó—: Hermione, no te hacía de las que creían en los cuentos.
Ella cerró el libro de repente y amagó un golpe en el hombro de Harry quien se protegió con sus manos por simple acto reflejo mientras sonreía. Luego volvió a abrirlo y pasar sus dedos por las runas con cuidado.
—No estoy diciendo que crea que la Muerte creó la Capa de invisibilidad…— suspiró—, pero no creo tampoco en las casualidades, Harry, nada pasa por coincidencia, por lo menos no las cosas importantes.
—Entonces…
—Creo que debemos averiguar más sobre esa antepasada tuya.
—Iolanthe Peverell.
—Exacto. Tres hermanos Peverell, cada uno con una reliquia, y resulta que una de ellas es una Capa de Invisibilidad. Hasta yo sé que muchas veces los mitos encierran ciertas verdades. No lo quería creer respecto a esta historia en particular pero si esa familia realmente existió y, no sólo eso, sino que tú tienes una antepasada con ese nombre, podría ser que seas un descendiente de los Peverell. Además, por parte de ella tu familia heredó una antigüedad secreta y esa antigüedad no es otra cosa que una Capa, demasiadas coincidencias, ¿no te parece? — dijo de corrido con entusiasmo, dejando que su boca trasmitiera de manera directa lo que estaba pensando sin filtro alguno.
Levantó sus ojos del libro y al ver a Harry de brazos cruzados, mirándola muy seriamente, se silenció y pensó un momento qué ocurría.
—¿En serio? — preguntó Hermione entre dientes al darse cuenta.
—Eso debería decir yo a estas alturas.
—Pero estamos solos— se justificó.
—Con más razón— y agregó con el dedo índice levantado, repitiendo una de las reglas de Dorea—, mamá siempre dice que si no lo incorporamos en lo cotidiano, no lo incorporaremos cuando estemos en sociedad.
El tono de Harry encerraba superioridad y satisfacción al ser él quien estaba corrigiéndola en esta oportunidad. Ella no pudo más que suspirar.
—De acuerdo— dijo murmurando—, tenemos… ambos tenemos una antepasada con ese nombre.
Él seguía mirándola y elevó una ceja esperando que continúe.
—Y una Capa— agregó con fastidio.
Con esas palabras Harry sonrió triunfalmente mientras Hermione negaba con la cabeza.
—El caso es que el director no me dio esto sólo porque supiera que me gusta leer. Aquí hay algo más y lo averiguaremos— le pasó el libro una vez más—. ¿De casualidad papá te dijo algo sobre este símbolo?
Harry miró esa especie de triángulo partido en dos con un círculo dentro.
—No, no mencionó ni mostró nada parecido pero podemos preguntarle cuando le enviemos una lechuza esta noche.
Unas voces en el pasillo llamaron su atención interrumpiendo la conversación.
—Deberíamos cambiarnos— dijo Hermione guardando rápidamente el libro en su bolso—. Si te parece, iré primero y luego vas tú, ¿de acuerdo?
—Ve, yo te espero…— respondió mientras volvía a sentarse y mirar por la ventana.
Salió y quedó un segundo en el umbral mirando hacia ambos lados del pasillo. No había nadie en ese momento, los chicos a los que habían escuchado ya estaban en el siguiente vagón. Se apresuró y fue hasta el baño. No pudo evitar pensar que se sentía extraño estar en un lugar tan familiar y a la vez tan diferente: el tren era el mismo pero los rostros eran otros, el ambiente era otro y ellos debían ser otros.
Se cambió lo más rápido que pudo y volvió junto a su hermano.
—Harry, ve... — dijo apenas traspasó la puerta—, son niños los que están ahora. Parece que los demás ya se han cambiado.
Harry asintió y salió con sigilo y velocidad sin dejar de apretar sus puños por los nervios. En su interior, sentía que lo invadía una vez más aquella opresión que vivía de manera cotidiana cuando era niño y estaba con los Dursley. Inconscientemente comenzó a repetirse la pequeña letanía de esa otra vida que había dejado atrás, en su pasado: "hacer las cosas sin hacerme notar, sin que nadie me vea, sin llamar la atención de los otros". Estaba por llegar al baño cuando una mano se posó en su hombro y comenzó a gritarle:
—¡Potter!, ¡¿qué demonios haces aquí?! te he buscado por todas partes.
Atrapado. Se sintió atrapado como cuando su tío Vernon lo descubría y comenzaba a retarlo. De a poco, comenzó a girarse, tragando fuerte con la garganta seca. Sus ojos verdes se clavaron en otros iguales a los suyos pero que lo miraban con enojo, rodeados por una cabellera larga y color fuego.
—Oh, no… oh, no… no, no puede ser ¡Merlín bendito!, esta chica… esta chica es mi madre— pensó.
Y sin que pudiera controlarlo, sin que pudiera siquiera manejarlo, una sonrisa se dibujó en su rostro. Ese gesto pareció enardecer a la joven frente a él enfureciéndola aún más, mucho más.
—¡¿Pero qué..?! — dijo la bruja casi boqueando al ver los ojos verdes de Harry y, con el ceño fruncido, agregó—: ¡Ya basta de juegos, Potter!, ¡tenemos cosas que hacer, no puedes pasearte por el tren como si nada!, ¡¿y ni siquiera estás cambiado!? Somos Premios Anuales, ¿o lo olvidas?, debemos poner el ejemplo y tú... tú... tú te disfrazas de qué... ¡¿eh?! ¡dime!
Harry no podía pensar una respuesta adecuada. La chica podría haberle lanzado un 'petrificus totalus' y hubiera tenido el mismo efecto. Sacudió su cabeza un segundo e intentó calmarla.
—Disculpe, señorita…— intentó decir.
Sin embargo, la joven comenzó a regañarlo nuevamente.
—¡Y encima te ríes de mí!, ¡te burlas de mí, Potter! ¡Dumbledore debió estar loco cuando te hizo Premio Anual! ¡Remus debió serlo! ¡Él es más responsable de lo que tú nunca serás!
Los gritos de la chica estaban comenzando a llamar la atención de varios que asomaron sus cabezas para ver qué ocurría. La mayoría, al escuchar que se trataba de Lily Evans regañando a Potter, no se sorprendió pero sí deseaba ver cómo terminaba la primera de las muchas peleas que sabían que tendrían durante el año. Lo que no sabían era que ese Potter no era James y que por eso no le estaba respondiendo como solía hacerlo.
Harry, por su parte, quería hablar pero no podía interrumpirla, no sabía cómo en realidad o, tal vez, no quería. Una parte de él, la que parecía tener la voz de Dorea, le decía que la ignore, que se gire y que se vaya como si nada estuviera pasando pero, la otra parte de él, esa que era 'sólo Harry', aquella que quería conocer a su madre, le gritaba en su mente que hable con ella para calmarla y conocerla.
Y con esa discusión mental, el único resultado era la parálisis absoluta y el parpadeo constante.
En ese momento, Harry vio pasar unos rizos de reojo, mismos rizos que ahora veía frente a él de manera protectora, interponiéndose ante la furia de la bruja pelirroja.
—Hermione— pensó.
Ella ya se había dado cuenta de quién era apenas escuchó los gritos que anunciaban que era Premio Anual y lo confirmó cuando vio su cabello. Esa chica era nada más ni nada menos que Lily Evans, no se necesitaba ser un genio para deducirlo. Aunque ahora, observándola de frente, debía reconocer que la foto no le hacía juicio y comprendía por qué más de uno estaba interesado en ella. Era una bruja muy linda y era obvio que ella se sabía linda por los cuidados personales que Hermione observaba: cabello perfectamente peinado y, seguramente, mantenido en su lugar con magia, un sutil maquillaje en su rostro, uñas pintadas con un buen esmalte muggle, incluso esas pequeñas perlas en sus orejas eran un detalle encantador que le daban un aire de inocencia.
Haber convivido tantos años con Lavander y Parvati le habían dado a Hermione un ojo clínico para saber cuándo alguien ponía real interés en su aspecto o cuándo lo hacía sin fijarse demasiado. Lo último podía tener muy buenos resultados, como en el caso de Luna o Ginny, o desastrosos como en alguna que otra chica que conocía. Ella era de un tercer grupo, uno que ni siquiera contaba porque no ponía interés alguno en sí misma.
Aunque eso ahora había cambiado con la infinidad de reglas que Dorea le había grabado con fuego en el cerebro.
—Disculpa— comenzó a decir con un tono monótono y firme—, ¿quién eres y qué buscas con mi hermano?
Harry apoyó un brazo en el hombro derecho de Hermione, buscaba sostenerse porque de lo contrario, su mundo terminaría de darse vuelta. Ella puso su mano izquierda sobre la de él y la tomó con cariño dándole un silencioso aliento y transmitiéndole tranquilidad.
El rostro de Hermione era ilegible, serio y frío, casi diríamos que aburrido. Era algo más baja que Lily pero su actitud hizo que, por un instante, la pelirroja se sintiera cohibida sin dejar de preguntarse quién era esa chica y por qué interrumpía una discusión que no la involucraba. Supuso que se trataría de la nueva conquista de Potter y, aunque no lo reconocería nunca, eso la enardeció nuevamente, despertando su espíritu leonino al ver que no habían pasado ni tres horas desde la última proclamación de amor eterno de James.
—Potter— dijo una vez más con enojo y desviando su mirada hacia el chico, intentado ignorar a la bruja recién llegada—. Si querías estar con tu novia, deberías haberlo dicho, o esperar a llegar a Hogwarts, hay trabajo que hacer y no puedes…
Hermione elevó un poco su voz, no demasiado para que sea un grito, sólo un poco para imponer su autoridad como una descendiente de los Black.
—Te lo preguntaré una vez más, ¿quién eres y qué quieres de mi her-ma-no? — remarcó la última palabra, corrigiendo la insinuación de que eran novios.
Lily estuvo a punto de regañar a Hermione cuando desde la puerta del vagón, a espaldas de Harry, una voz llamó su atención:
—¡Hey! ¡Lily!, dicen que estás buscándome, ¿ya me extrañas?
Ella miró a quién la había llamado y abrió los ojos con claro asombro. Comenzó a boquear y miró a Harry notando ahora las claras diferencias que ella creyó eran un truco, una de las tantas bromas de James. No, ese chico al que ella había estado gritando no era James Potter pero se le parecía muchísimo, ¿quién demonios era? Ahí reparó una vez más en la bruja de cabellera exuberante y rulos bien formados, distribuidos en un desorden que lucía extrañamente armónico. Fue en ese momento que notó las túnicas negras de la chica y si el joven detrás de ella era su hermano, ambos debían ser estudiantes nuevos.
—¡Por Godric!, ¿qué hice? — se regañó mentalmente—. Yo... yo... — empezó a decir queriéndose explicar.
En eso Hermione y Harry escucharon otra voz a sus espaldas.
—¿Qué ocurre James? — dijo un joven no muy alto, de cabello rubio oscuro y semblante regordete.
—No sé, Peter, algo ha dejado a Lily sin palabras y muero por saber qué es.
Harry no se había girado, no quería porque sabía que detrás de él estaba su padre. Podía escuchar los latidos en su propia cabeza y los nervios lo estaban ahogando. Tenía claro que en algún momento debía enfrentarlo pero esperaba que no fuera tan pronto.
Estaba claramente paralizado.
Hermione presionó con más fuerza su mano señalándole que no estaba solo que ella estaba ahí y que lo ayudaría. Sin embargo, al oír que Peter Pettigrew también se encontraba con ellos, sabía que debía sacar cuánto antes a Harry para que la primera impresión no sea la de él lanzándole un maleficio al futuro asesino de sus padres. A pesar del apuro, no podía irse sin poner en su lugar a Lily por reprender a un Potter-Black. Después de todo, ese era uno de sus deberes como buena hija de Dorea que ahora era.
—No me has respondido— dijo con seriedad—, gritabas ser Premio Anual pero no estás dando muestra de los atributos que, según entiendo, debes tener para recibir semejante… honor— siseó con cierto desprecio en su voz.
Lily trago antes de hablar. Ahora no sólo se sentía cohibida sino que estaba realmente abrumada y superada por la autoridad de la bruja frente a ella.
—Perdona... yo... yo confundí a tu hermano... yo...
Hermione se giró y miró fijamente a James de arriba abajo y luego a Peter. Debía justificar a Lily porque a pesar de las diferencias, podían pasar por mellizos. No eran exactamente iguales, podían llegar a ser hermanos aunque claramente eran padre e hijo, algo que solo ellos sabían.
—Ya veo— fue lo único que dijo y volvió a mirar a Lily—. Ahora, si nos disculpas, debemos volver a nuestro vagón con nuestras pertenencias— cortó Hermione.
Pasó al lado de Lily llevando de la mano a Harry sin que él se volteara y sin dar posibilidad a ser detenidos por James o Peter. Pasaron al siguiente vagón con velocidad y entraron a su compartimento sellándolo y espejando los vidrios para que no los vean dentro si es que los buscaban. Harry se sentó con evidente cansancio y tomó su cabeza entre sus manos mirando el suelo. Hermione pasó su brazo por los hombros de él y llevó la cabeza de Harry hasta su pecho abrazándolo.
—Lo sé— empezó a decir ella unos segundos después—, esto será muy difícil.
—Ahora entiendo— dijo casi como un susurro y luego agregó—, entiendo lo que dijiste al volver aquella tarde del Callejón Diagón. Ahora entiendo por qué decías que esto era un error y creo… creo que ahora pienso lo mismo.
—Sí... — respondió y suspiró—. Una cosa es imaginar lo que ocurrirá y otra muy distinta lo que realmente ocurre. Ver a las personas sabiendo quién vive y quién muere, quién está de un lado y quién del otro en esta guerra… saber cómo pasa todo…— trago humedeciendo su garganta—… es difícil... muy difícil.
—Esos eran mis padres, Hermione, mis padres y… y su asesino— apretó con fuerza el brazo de su amiga, su hermana, como agarrándose de una tabla en medio de su propio naufragio—. No sé si pueda... yo... no sé, Hermione…
—Sí puedes, Harry, eres más fuerte de lo que crees…— buscó su mirada y le sonrió antes de decir—, juntos podremos... juntos, porque no estás solo, yo nunca te dejaré solo.
Ambos estuvieron unos minutos abrazados, dándose fuerzas para continuar con su misión, con la farsa que decidieron emprender.
—Aún debo cambiarme— dijo Harry unos minutos después.
—Si lo deseas, puedo voltearme. Nos hemos cambiado decenas de veces así en la tienda y nadie te verá desde afuera.
Él negó con la cabeza.
—No puedo esconderme siempre… no puedes ser siempre mi escudo…— suspiró incorporándose—. Debo aprender a pelear mis propias batallas.
—No digas eso, estás siendo injusto contigo mismo.
—Puede ser— miró hacia un costado y suspiró—. Enseguida vuelvo…— dijo retirando los hechizos que los aislaban y salió una vez más del compartimento.
Hermione queda sola y pasó su mano por su cara. No quería que la primera impresión que le diera a Lily sea la de una sangrepura snob y autoritaria. En realidad, nunca pensó cual quería que fuera la primera impresión pero sabía que esa que había dado no le gustaba en absoluto. Tomó uno de los libros que había llevado con la intención de leerlo, al cabo de unos minutos, lo dejó a un costado molesta. No podía concentrarse, no hasta que Harry esté de nuevo con ella al menos.
En ese momento, sintió que alguien golpeó la puerta pidiendo permiso para entrar. Levantó la mirada y se encontró con Regulus. Con un leve asentimiento de cabeza autorizó a que pase.
—Buenas tardes, señorita Potter. La he buscado por todo el tren— saludó esperando que Hermione extendiera su mano pero ella simplemente las juntó sobre su regazo.
En ese lenguaje no verbal del mundo al que estaba ingresando, Hermione le acababa de decir que no se había ganado aún esa confianza. No todos pueden besar la mano de una dama Black.
—Buenas tardes, joven Black— respondió ella—, puede llamarme Hermione si lo desea. Incluso lo prefiero.
La sonrisa que le brindaba era muy sutil, casi invisible si no estabas atento y Regulus sí que lo estaba, no se perdería gesto alguno de esa bruja.
—Regulus, por favor, llámeme Regulus. Después de todo, somos familia.
—De acuerdo, Regulus, aunque debo indicar que no todos lo que sean familia deberían llamarme por mi nombre tan ligeramente.
Aunque Hermione lo decía pensando en Bellatrix, Narcisa y Walburga, tres brujas Black que conocía y despreciaba en su fuero interno, Regulus pensó de inmediato en Sirius y asintió con cierto recaudo a las palabras de la bruja.
Sintió una advertencia en ellas.
—¿Me permite hacerle compañía?
La bruja asintió y con su mano le indicó el asiento frente a ella deseando que Harry llegara cuanto antes. No quería vivir esto sola.
—Creí que podría conocer a su hermano.
—Ha ido a cambiarse en este momento— respondió con austeridad.
—Oh.
Esa fue la única respuesta que atinó a dar. Regulus quería conversar pero no sabía cómo o de qué sin faltarle el respeto y sin ser demasiado inquisitivo. No se cuidaría tanto si no estuviera interesado en la opinión de esta bruja en particular y la de su desconocido hermano. Las reacciones de su madre y de su padre, los diálogos que ambos mantuvieron en susurros las últimas semanas, la correspondencia con otros miembros de la familia Black, todo le indicaba que debía ir con precaución. Miró por la ventana y observó en el reflejo cómo Hermione mantenía sus ojos en él. Era obvio que esperaba que comenzara la conversación, después de todo, él fue el que se acercó.
Por su parte, Hermione se atenía a la primera regla de Dorea: "Cuando no sepas qué decir o cómo reaccionar, no digas nada y no reacciones. Deja que los demás tomen las riendas y luego actúa según tu conveniencia. Debes aprender a sentirte cómoda en el silencio pues es tu mejor herramienta". Claramente, 'no decir nada' y 'no reaccionar' podía ser fácil para muchos pero no para ella. Estaba tan acostumbrada a llenar los silencios incómodos con datos de cosas que había leído o compartiendo lo que había aprendido que era un suplicio, una tortura lo que estaba viviendo en ese momento.
—Hermione...
La llamó, más que nada para escuchar su nombre con su propia voz, cuando de repente alguien abrió la puerta. Regulus se puso de pie de inmediato pensando que sería Henry, el hermano de Hermione. Debía presentarse y justificarse porque suponía que estar solo con ella en un compartimento no debía ser de su agrado. Sin embargo, en la puerta vio a su propio hermano.
Sirius Black.
Hermione contuvo su aliento. Reconoció a Sirius enseguida y sabía por las alusiones de Remus que él y los otros merodeadores fueron bastante inmaduros en su época de adolescente, sabía que hicieron cosas de las que no se enorgullecían como adultos. Y ahora estaba frente a uno de ellos, uno que además era su familia lejana en esta nueva vida.
—Cuando no sepas qué decir... cuando no sepas cómo reaccionar... no digas nada... no reacciones— se repitió a sí misma.
Levantó su mirada y lo observó con aburrimiento. Lo único que no pudo controlar fue la tensión en su mandíbula por lo que su mordida era fuerte dándole un aire molesto a su semblante.
—Sirius... — masculló Regulus.
—Oh, veo que no olvidaste el nombre de tu hermano.
Regulus quería responderle que no tenía hermano, que su hermano había muerto pero no podía… no podía negarlo como su madre le había ordenado tantas veces. Que Sirius hiciera las cosas más difíciles exponiéndolo ante otros que podían ir con el chisme a su madre, que podían atestiguar una posible debilidad en él, lo enojaba mucho más. Sospechaba que Hermione no iría a decirle a sus padres si había reconocido o no a su hermano, si lo había despreciado o no, pero no dejaba de ser una testigo que aún no conocía demasiado y que guardaba muchos misterios a su alrededor. Así que no, no podía confiarle uno de sus más preciados secretos: que aún amaba y admiraba a su hermano.
—Vamos, Reggie, preséntame a tu amiga— dijo Sirius dando un paso dentro del compartimento—. Lleva túnica negra y no la conozco ¿nueva tal vez?, ¿sexto o séptimo año?
—Déjanos tranquilos, Sirius, vete con tus amigos a molestar a otros— ordenó.
La voz de Regulus, su tono autoritario sorprendieron a su hermano mayor que estaba acostumbrado a un tono dubitativo y sereno. Nunca había visto los colmillos de la serpiente pero de lo que estaba seguro era que si intentaba morderlo, él sacaría sus garras de león.
—¿Qué pasa, Reggie?, ¿el niño mimado creció y ahora quiere enfrentarme?
Hermione cerró los ojos y tragó fuerte.
—Fría... distante... soy hija de Dorea... ¿cómo actuaría ella ante algo como esto?, ¿qué haría mi madre?
Y la respuesta vino a ella de inmediato por su obviedad.
—Dorea no dejaría que invadan su espacio, no dejaría que la menosprecien. Ella es una Black y por derecho de nacimiento todos deben reconocerla. Todos deben actuar respetuosamente ante ella y los que se nieguen no merecen su atención… Dorea es una Black… Dorea es mi madre… yo soy una descendiente de la Antigua y Noble Casa de los Black… Yo debo ser respetada.
Con ese pensamiento resonando en su mente abrió los ojos y miró a los hermanos antes de centrarse en el menor:
—Regulus… — dijo de repente—, ¿quién interrumpió nuestra conversación?
No debía dirigirse a Sirius. No sólo porque no había sido presentado sino porque había irrumpido de manera irrespetuosa pasándola por alto. Ella no debía hablarle a menos que lo presentaran o la increpara. Hasta el momento, Sirius no le había dirigido la palabra directamente y si él hablaba de ella a través de Regulus, pues ella hablaría de él también de manera diferida.
En otras palabras, lo ignoraría.
Sirius frunció el ceño ante esas palabras. Él conocía esas artimañas y con ellas obtuvo la respuesta a su pregunta, esa bruja era una princesita sangrepura. Se regañó a sí mismo en su mente porque ¿qué más podía esperar de la compañía de su hermano?
En ese momento, Hermione se puso de pie con delicadeza, con la mirada clavada en Regulus y a la espera de que diga algo.
—Vamos, Regulus, tú debes decirme quién es él... lo sabes... dilo de una maldita vez antes de que Sirius haga algo estúpido.
Regulus se quedó observando con atención los ojos café de la bruja sin reaccionar hasta que escuchó la risa de Sirius que lo trajo de su estupor.
—Sirius Black— respondió Regulus haciendo de su mano un puño.
Pocas cosas lo enojaban, pocas cosas despertaban ese carácter colérico por el que era famosa su familia. Ahora, por primera vez, su hermano estaba despertándolo a través de su increpación y de la risa burlona que le dedicaba.
Hermione miró muy fijo y muy fríamente a Sirius y luego volvió a mirar a Regulus.
—El vástago pródigo de la familia Black— acotó.
Le dolió decirlo, le dolió mucho. Debía decir algo que fuera hiriente pero no descortés y le dolió porque ese era Sirius, aquél que salvó de la muerte con tan solo 14 años para verlo morir dos años después. Ese era el futuro padrino de su mejor amigo, su ahora hermano, y ella debía clavar el cuchillo.
—No sé qué historias escuchas, bruja, pero yo no soy un 'vástago de los Black', soy sólo Sirius— dijo con enojo mientras se ponía en guardia.
Hermione no pudo evitar una sonrisa antes esas últimas palabras. Él era 'sólo Sirius' como Harry era 'sólo Harry' pero tristemente nadie es sólo algo. Todos tenemos responsabilidades, algunas elegidas, otras no, y todos debemos asumirlas tarde o temprano aunque cueste y duela.
—Así que… 'sólo Sirius'— comenzó a decir—, ¿con qué derecho irrumpes en mi compartimento?
—No se tu nombre, preciosa, y no lo veo escrito por ningún lado. Para tu información, este vagón es del Expreso, no tuyo y yo puedo entrar cuando quiera.
Ella sonrió apenas y sus ojos tenían ese brillo malicioso que caracterizaba a Dorea cuando respondía con suspicacia.
—Mientras esté en él, el compartimento es mío... — respondió—, y no sabes mi nombre porque no lo has preguntado de manera apropiada.
Él rió.
—Otra princesita sangrepura por lo que veo— dijo con desdén—. Desde ya te digo que en Hogwarts poco importa… a mí poco me importa.
—No se necesita ser sangrepura para esperar un buen trato y respeto, ¿o me dirás que las hijas de muggles y las mestizas desean ser maltratadas a diferencia de las que llamas "princesitas sangrepura"?
Hermione dio un paso hacia adelante con esas últimas palabras aprovechando que la pregunta estaba haciendo eco en la mente de Sirius. Él, por su parte, dio un paso hacia atrás manteniendo la distancia entre ellos.
—Soy la dueña del espacio que habito... donde yo esté los demás deben respetarme...
Se repetía a sí misma variaciones de las enseñanzas recibidas y tenían su efecto pues hasta el mismísimo Sirius Black se vio algo intimidado por ella, por su porte, su aura.
Regulus la miraba con cierta admiración mientras pensaba que debía ser él quien la defendiera. Él debía hacer algo pero, cuando se trataba de Sirius, no podía. Ante él siempre sería el pequeño 'nene de mamá' y nunca estaría a la altura, nunca sería digno del respeto de su hermano mayor por el pequeño gran detalle de no haber sido capaz de enfrentarse a todos como un valiente león sino ser una serpiente más. Ahora esta chica... ella se defendía sola sin necesidad de caer bajo, sin necesidad de gritar o levantar su varita, sin necesidad de insultar ni de exigir recurriendo a su linaje porque ese linaje era una prenda que vestía y no un discurso que repetía a viva voz.
Que Hermione lo repitiera en su fuero interno, era algo que ni Regulus ni nadie debía saber.
Sirius dio un paso más hacia atrás y quedó en el pasillo sorprendido y atrapado por la mirada penetrante de esa bruja desconocida que ni siquiera pestañeaba. No había hecho gesto alguno, simplemente estaba ahí, parada frente a él y eso lo molestó.
—¿Quién demonios se cree que es?
Su amigo Remus lo encontró así.
—Sirius... ¿qué te ocurre? — miró hacia el compartimento y vio a una joven desconocida de ojos café y una cantidad de rulos bien formados distribuidos por su cabeza. La chica miraba a Sirius con seriedad por lo que se preguntó qué habría hecho él para enojarla… aunque, si lo analizaba, no parecía molesta en realidad.
No recibió respuesta de inmediato sino que fue Regulus el que habló.
—Tú amigo decidió ser una molestia como de costumbre.
Remus sabía que Sirius nunca dejaba en paz a Regulus así como James nunca dejaba tranquilo a Snape. A veces intercambiaban roles y era James el que atacaba a Regulus y Sirius a Snape, incluso muchas de esas veces era un enfrentamiento entre los cuatro. Entendiendo la situación, observando que seguramente la presencia de su hermano menor sacó lo peor de Sirius y que esa bruja quedó en el medio, intentó llevarse a su amigo pero no era su día de suerte porque, simplemente, éste rechazó el brazo de Remus para inquirir con autoridad a la desconocida.
—¿Quién demonios eres, bruja?
La chica no respondió, simplemente se giró, tomó su libro como si nada estuviera ocurriendo y decidió continuar con su lectura. Después de todo, el invasor había abandonado su territorio.
Ante ese acto y a esas alturas, Sirius había perdido la compostura. Estaba a punto de maldecirla cuando alguien habló a su lado.
—Espero que esa varita no esté apuntando a mi hermana.
Remus se giró a la vez que Sirius. No había notado que alguien se hubiera acercado.
—¿Ja-james? — preguntó algo sorprendido—, pe…pero no… tú no eres James ¡¿quién eres y por qué te le pareces tanto?! — reclamó Sirius.
Harry tragó grueso.
—Serenidad... serenidad... — pensaba.
Sin embargo, no podía con sus nervios, con su enojo y con toda la situación en general, con lo que había vivido con su madre y padre antes y con lo que vivía ahora con su padrino y el más querido de sus profesores y amigo. Por esa razón, suspiró decidido a canalizar el cúmulo de emociones que lo embriagaban hacia lo más lógico: alguien, no importaba quién, estaba dirigiendo su varita hacia Hermione.
—Nunca te atrevas a amenazar a mi hermana— dijo con firmeza.
Sirius, algo asombrado por sus palabras pero sin perder su postura de orgullo, respondió:
—¿O qué?, ¿qué harás?
Y Harry sonrió acomodando sus lentes que se habían deslizado un poco hacia abajo.
—Pues no me haré responsable de lo que ella haga— sentenció.
Pasó por al lado de ambos merodeadores y fue junto a su declarada hermana.
—¿Estás bien? — preguntó a Hermione.
Ella lo miró y por primera vez Sirius, Remus y Regulus la vieron sonreír. Era un gesto sincero que llegó a su mirada centrada sólo en su hermano.
—Sí, gracias por preocuparte— respondió y giró su mirada hacia el pasillo antes de decir—: 'Fermaportus'— y la puerta del compartimento se cerró en las narices de los dos magos.
Remus siguió mirando a la extraña bruja y su hermano a través del vidrio y luego de unos segundos se dirigió a su amigo.
—O me lazaron un 'confundus' o ese... ese chico... es el doble de James.
—Mismos lentes... mismo cabello... mismos rasgos... diría que es alguien que ha tomado poción multijugos.
—No... no, Sirius. Es muy, muy parecido pero no igual. Sus gestos son algo diferentes y sus ojos, sus ojos son verdes.
—Esto me huele mal, Moony. Busquemos a James y volvamos.
—No quiero conflictos, Sirius. No podemos pelear sino sabemos quiénes son.
—Están con mi hermano, ¿qué más pruebas quieres?
—Bueno, sí, es verdad que si están con Regulus…— negó con la cabeza ante sus pensamientos—, pero antes dime, tú no iniciaste esta pelea, ¿no?
Sirius lo miró de reojo y chasqueó con su lengua.
—No, claro que no. Sólo fui a saludar a mi hermano... bueno… y tal vez a molestarlo un poco... se le nota en la cara que le interesa esa bruja.
—Entonces sí iniciaste esta pelea— concluyó Remus.
—¡Hey! ¡Moony!, ¿eres o no mi amigo?, ¿cómo dices eso?... además, eso no quita que esos dos tramen algo. Ese mago se parece demasiado a James como para ser casualidad y esa bruja… esa bruja es una estirada— concluyó sin encontrar mayores objeciones sobre Hermione.
Comenzaron a caminar y Remus miró hacia esa puerta de reojo una última vez. Era extraño, sus instintos se lo decían. El aroma de ese chico era muy parecido a James pero no era exactamente James e incluso lo sentía familiar, en el sentido más canino de la palabra: lo sentía como si fuera parte de la manada. Negó con la cabeza ante esa idea, odiaba cuando Moony deslizaba pensamientos cuasi animales en su mente. Respiró profundo y el aroma de la chica llenó sus pulmones, recordándole el Lago Negro a la vez que lo sentía algo dulce y alimonado. A diferencia del mago, ella no se sentía del todo parte de la 'manada' pero tampoco del todo ajena. Sintió que Sirius lo tomaba del brazo apurando su paso y sacándolo de sus pensamientos. Debían encontrar rápido a James pues estaban llegando a Hogsmeade.
De lo que podía estar seguro era que aún no llegaban a Hogwarts y ya había un misterio por resolver y problemas que atender. Suspiró al ver a Lily dejando a James con Peter mientras atendía a un grupo de primero. Algunas alertas se prendieron en su interior al ver el énfasis que Sirius estaba poniendo en esos dos desconocidos y se preguntaba si no se convertiría en obsesión. Otro suspiro más dejó sus pulmones al entender que, sin lugar a dudas, este sería un año largo y tormentoso
Y no necesariamente por los EXTASIS.
N/A: ¡Hola! ¿cómo están? ¿atrapados por el mundial de fútbol? ¿siguiendo el desempeño de sus países o de los países que eligieron seguir? ¿Ignorándolo como hago yo? Jejeje.
En fin, aquí una nueva actualización. Debo decir que las palabras que Hermione y Harry recuerdan de Snape no son exactamente las mismas que aparecen en HP y la piedra filosofal y con justa razón pues están citando de memoria y ellos no tienen un libro para ir a ver si lo hacen de manera correcta jajaja.
Espero hayan disfrutado el capítulo y que les haya gustado como manejé el seudo encuentro con James y Peter y los encuentros directos con Lily, Sirius y Remus.
Sé que dije que respondería los reviews por PM pero no puedo con mis tiempos y me es más fácil responderles a todos a la vez al final de la actualización.
Respecto a Rosas y espinas y mis otros fics: NO están abandonados, NO los dejaré. Culpen a mis jefes por mi escaso tiempo que sólo me deja corregir lo que ya tenía escrito con anterioridad como este capítulo que ahora les acerco.
Respuestas:
CecyBlack: Jejeje, si aún estás ahí es que me tienes paciencia, jaja. Me gusta la complicidad entre Hermione y Harry así como la de Dorea y Charlus, es algo que me gusta recrear y que en este cap volví a hacer. Aún queda por ver la reacción de James, no es tan fantástica pero tiene su encanto. Te dejo mis cariños. Beso
En el anonimato/ No se: debo decir que me encanta tu seudónimo, jajajaja, mis aplausos. Y, con el comportamiento de Harry y Hermione, sí habrá más rumores de los deseados jeje. Sí, Sirius y Walburga tienen mucho en común en este fic y Dorea, con el tiempo, nos dirá. Podríamos decir que Dorea es la abogada de los Black, pensando que el diablo son los Black jajajaja. Sí, ella conoce los oscuros secretos de la familia y sus integrantes así como el de otros por fuera de ellos. Los secretos cotizan mucho más que el oro así que podríamos decir que es muy, muy poderosa, algo que también la pone en peligro. Ya diré más al respecto más adelante. Jajajaja, yo quiero que sea un Regulus/Hermione por ahora pero hay varias lectoras que me están insistiendo y, sobre todo, argumentando a favor de Sirius así que si esos argumentos adquieren peso (por ahora no mucho), puede que cambie. Te dejo mis cariños, bye.
B. A. Dark: Gracias por esperar, espero que te guste esta actualización. Dorea es todo un enigma, espero que su desarrollo te siga gustando. Saludos!
Alpha bellatrix Malfoy black: Gracias! Gracias por estar siempre ahí.
tenshin anime: Gracias! Espero haber cumplido tus expectativas aunque aún queda James jejeje. Sólo piensa la cara de Snape y estarás riendo un rato (o por lo menos yo me estoy riendo). Un fuerte abrazo, besos.
pax399: Gracias! Aún queda por ver a James pero tuvimos a los demás merodeadores y a Lily. Un abrazo
Black-Nott: Me alegra darte alegrías, tus reviews me alegran a mí y los espero siempre. ¿Compite con Rosas y espinas? Jajaja mira que te has convertido en corresponsal de El Profeta tras tu último comentario en esa historia: "Nuestras fuentes informan que…." Y ahí va parte de lo que escribiste, me pareció una genialidad e irá el correspondiente disclaimer al respecto (te mereces un aplauso). Tienes muchas preguntas que tendrán su respuesta, sólo pido paciencia jajaja. Orión, lo que pensará Orión al ver a Hermione y, sobre todo, al ver el interés de su hijo jajaja. Paciencia, habrá que esperar a Halloween o Navidad… veremos jajajjaa. Besos
misaki. amus: Gracias! Nunca dejo botada mis historias (incluso las que no he actualizado hace tiempo, lo juro, lo juro). Las lecciones de Dorea están presentes siempre aunque ella no esté en el cap. Te dejo un abrazo.
B: Ehhh, ¿por qué no es un harmony? Porque las musas no lo quisieron así, no tengo otra explicación. Las musas los quieren siendo hermanos y cuando intenté pensar futuros capítulos de ellos siendo más que hermanos terminé con un hiatus mental, no podía seguir. Ante esa traba y la posibilidad de que el fic nunca siguiera adelante, acepté que sean hermanos. Lo siento. Prometo que en algún momento haré un fic con ellos dos siendo algo más (Orígenes, otro de mis fics, va camino a eso pero aún debo actualizarlo… hace tiempo no lo hago) Espero que esta decepción no te aleje como lectora. Un abrazo
Alexa SixT: Gracias a ti por el comentario. Espero hayas disfrutado el cap. Besos
TsukihimePrinces: No, no es una aristoi ni tiene esa función, para nada. Un aristoi significa ser el mejor entre los mejores y en Rosas y espinas son aquellos que decidieron seguir y cuidar las tradiciones y el conocimiento antiguo, conocimiento que también se traduce en poder por la magia antigua que involucra. Como es un deber están atados a él a través de un juramento que se transfiere a las generaciones futuras, juramento que se activa si son conscientes de ese deber y deciden eludirlo pero si lo ignoran por no saberlo, ese poder simplemente duerme (el caso de Hermione y de la mayoría de los sangrepura y mestizos de ese fic). En el caso de Dorea, ella sólo sabe secretos, muchos secretos que le dan poder sobre las personas pero no por la magia involucrada sino por las implicancias que tiene si esos secretos salen a la luz (ejemplo obvio para no revelar la trama futura: qué pasaría si se revela al público que Voldemort es un mestizo hijo de un muggle y una casi squib… cuántos de los que lo siguen le darían la espalda?, eso es poder sobre las personas, en este caso sobre Voldemort e imagina lo que él cree al respecto jejejeje, no por nada Dorea dice que planificarán su muerte… Voldemort es uno pero algunos miembros de su familia también). Jejeje, espero te haya gustado el capítulo. Te dejo mis cariños.
Sora Tapia: Gracias, muchas gracias por tus palabras. Me alegra mucho saber que mi estilo es de tu agrado. Pongo mucho de mí en cada capítulo y saber que lo aprecian renueva energías, gracias. Dije más arriba que este fic nació como Harmony, un fic pedido por yuki nicky1, pero a medida que lo escribía no podía dejar de pensarlos como hermanos y, en un momento, al forzarme a pensarlos como pareja tuve un largo hiatus mental (todo fue antes de empezar a publicarlo) y, en consecuencia, decidí que sea como lo lees ahora. Sin embargo, esto no quiere decir que en un futuro no escriba de ellos como pareja, sólo debo pensarlos en el contexto adecuado y acá mi error fue que su identidad sustituta sea que fueran Potter, error mío que desencadenó todo. Espero sigas aquí a pesar de que no sea de los fics que generalmente lees. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo. PD: Saludos a tu hermana =P
willow007: Gracias por la espera y la vigilancia!, palabras como las tuyas me roban varias sonrisas. Lo he dicho ya pero lo repito, pongo mucho de mí en cada historia, las pienso mucho así como cada capítulo y en parte es por eso que me tardo (eso y mi falta de tiempo por mi trabajo). Gracias por estar allí. Besos
dana-weasleygranger: Bueno, qué decir que no te haya dicho ya? Jajajaja. Primero, gracias por tus palabras, gracias por el tiempo que le pones a cada review. No sé si es talento pero sí hay esfuerzo en cada capítulo, gracias! El canon nos trajo dolores, a cada uno el suyo, por suerte están los fics para sanar un poco esos sinsabores y me alegra que el mío te dé alegrías. Jejeje. Gracias! De a poco se hace más conocida y me alegro así como también me da gusto que muchos de los que comenzaron a leerme aún estén por ahí a pesar de mis periodos de silencio. Te dejo un fuerte abrazo.
Natalia MerVel: Desearía actualizar más seguido y todas mis historias… lastima que no puedo pero agradezco que estés ahí aún, gracias, mil gracias. Algo de eso se trae Dorea, no le gustó el silencio de Hermione y Harry y ha decidido volver, le pese a quien le pese. De a poco voy escribiendo Rosas y espinas pero está muy verde aún. Te dejo mis cariños. Gracias por tus palabras. Besitos.
herkyo: De que están en sincronía, están en sincronía. Se tienen uno al otro y más ahora que están solos en un mundo que no es el suyo y que deben adoptar falseando sus identidades… en este fic, es vital la compañía de ambos para sobrevivir. La selección será en el siguiente cap jejeje. Te dejo un abrazo. Besos
ACostaTuya25: Gracias! ojalá te haya gustado esta actualización, un abrazo.
bloodyqueen0480: Gracias! si aún estás por ahí, dime si te ha gustado, por favor. Besos.
Paola: Ese almuerzo… ya lo veremos, no te preocupes jejeje. Tenme paciencia con Rosas y espinas, ese fic me lleva mucho tiempo porque los caps son mucho más largos que cualquier otro. No lo he abandonado. Respecto de El sacrificio de Hermione, creo que terminaré reciclando esos caps en otra historia pues quedé trabada con unas escenas que no he publicado, sin beargo, no lo he decidido aún. Orígenes está en el tintero y cuando termine de editarlo, publicaré el siguiente cap (fue mi primer fic y he tenido cambios en mi estilo que se notan en los primeros caps, por eso la necesidad de editarlo si quiero continuarlo así no hay discordancia). Te dejo mis cariños. Besitos
JuliaLestrange: Gracias!, muchas gracias! Sé que te gustan los fics de viajes en el tiempo y me alegra que éste llamara tu atención. Empecé a leer el tuyo pero no pude seguir por falta de tiempo. Ya lo continuaré y te dejaré mis reviews. La pareja entre Harry y Hermione es muy solicitada pero es difícil que ocurra, lástima. Te dejo un abrazo y mis sinceros cariños. Saludos
Veropotterhead: Gracias! Por ahora Regulus tiene ganado mi corazón. Las dudas con respecto a Sirius vienen porque me han argumentado a favor de él sin demasiada suerte para cambiar mi opinión. Aún así, me mantengo abierta a la posibilidad porque no he escrito los capítulos que hablen de una relación. Harry… creo que sé con quien dejarlo pero primero debo presentar a la bruja y lograr que ustedes, mis queridos lectores, se interesen en ella. Ahhh, las líneas ley, no las has olvidado jejeje, ya sabremos más de ellas. No abandono mis fics, sólo me tardo en actualizar. Te dejo mis cariños. Besos
Andreacantoral501: Gracias! Espero hayas disfrutado el capítulo, parte de tus expectativas estuvieron aquí. Te dejo un abrazo. Saludos!
¡Gracias por llegar hasta aquí!
¿Dejan un review que alimente a las musas
como las chucherías a las lechuzas?
¡Un saludo a todos, chicos!
