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Hola queridos lectores
lamento mi ausencia y la demora pero aqui estoy y seguire
espero que les guste el siguiente capitulo que ame escribir
gracias por sus hermosos reviews que me alientan a seguir
y si escribire de amores extraños lo prometo :D
saludos desde cdmx
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CAPITULO 3 CONVERSACIONES Y CONCLUSIONES I
El destino siempre haya el modo de acomodar todo si es que necesitas o requieres estar con aquella persona o quizás más bien si tu destino es estar con esa persona ¿No? Es probable que hayas sido destinado a alguien que ni siquiera tomaste en cuenta en tu vida, pero la vida misma se encarga de encararte con la persona ¿Por qué? Quizás sea casualidad, quizás sea mala suerte o simplemente sea que la vida quiera decirte que es el lugar donde debes estar, que donde esa persona esta es donde es tu hogar.
Y entonces ¿Seguirás renegándote al destino? ¿O seguirás negándote la felicidad que tú mismo siempre deseaste?
Al final ¿Quién sale perdiendo con el engaño?
R.P.
Helga miraba de reojo a Javier quien iba manejando, cuando llegaron a la residencia Pataki, el llevo al niño hasta dentro, una vez en su cuarto recostó al niño en la cama, ya venía dormitando ya que había sido un susto y había estado llorando y además los analgésicos le provocarían sueño.
-Gracias –Dijo la rubia mirándolo con una sonrisa amable
-Por nada –Acaricio la frente del pequeño –Descansa Jacob
-Gracias –Susurro el pequeño tomando su mano –No te vayas hasta que me duerma
Javier sonrió mientras tomaba asiento a un lado de la cama del pequeño, Helga miro la escena enternecida y preocupada, sin decir nada salió del cuarto.
-¿Está bien Jacob, hija?
Jacqueline le miraba preocupada, Helga no dijo nada solamente la abrazo mientras sollozaba silenciosamente
-Estoy…en problemas
-¿De qué hablas hija? –Pregunto preocupada Jacqueline abrazándola
-Arnold…
-¿Arnold? Pero hija ya…
-Está aquí
Jacqueline la miro comprendiendo, tomo su mano para llevarla lejos de la habitación del pequeño.
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-¿Enserio viejo, dejas a Valeria para estar con Helga?
-¿Qué otra cosa podía hacer? Tú mejor que nadie sabe lo que ella significa para mí y lo mucho que estuve buscando localizarla
-Pues si viejo pero tu novia es Valeria.
Arnold suspiro –Entiende Gerald, si Phoebe desapareciera y de pronto la encontraras ¿Qué harías?
Gerald lo miro un segundo antes de responder –No se viejo pero…supongo que si…si yo…haría lo mismo
-A pesar de todo la amo pero hay algo que me preocupa mas
-¿Qué es viejo?
Arnold se sentó en el sofá del departamento de su amigo, mientras Phoebe se acercaba con una charola con café.
-Helga tiene un hijo
-¡¿Qué?! –Pregunto sorprendida Phoebe
-Si hoy…hoy…de hecho ahora que lo pienso fue gracias a ese pequeño que la vi
-¿Qué paso? –Pregunto Gerald
-El niño se cayó cuando paso una bicicleta, se asustó y resbalo en la acera pero se lastimo la rodilla y por ello me acerque a él, para examinarlo, cuando estaba intentando calmarlo y me comentara donde estaban sus padres, llego Helga
-No puedo creer que no me dijera nada –Comento Phoebe tristemente
-Tranquila amor
-Se supone que éramos amigas y se fue así…sin decirme nada, solo un mensaje de adiós por un maldito teléfono ¡¿Quién demonios hace eso?!
-Fue una época muy difícil para ella, Phoebe –Dijo Arnold intentando justificarla, pero el mismo estaba molesto –Pero lo que me importa ahora es saber si ese niño es mi hijo, tiene siete años
-Arnold eso no quiere decir que…
-Hay un porcentaje de que si lo sea –Miro a Phoebe –Tú lo sabes Phoebe
-Cabe una posibilidad pero…sería bueno saber la fecha de nacimiento
-Por eso estoy inquieto, vi e formulario que le pidieron llenar a Helga, fue 8 meses después de que se fuera de Hillwood recuerdo con exactitud ese día.
-Pero aun así cabe la posibilidad que sea de alguien que conoció aquí –Dijo Gerald no quería que su amigo se ilusionara
-¿Y que tuviera un parto prematuro? –Arnold se rio por lo bajo –No lo creo, seria un milagro
-Los milagros existen –Replico el moreno
-¡Gerald basta! Sé que no quieres que vuelva con ella, pero si hay un hijo de por medio tengo derecho a saberlo
-¿Y qué harás? Dime ¿Qué vas a hacer? –Pregunto el moreno levantándose como el rubio para acercarse a él -¿Qué vas a hacer? ¿Serán una familia feliz, después de que ella te dejo? Enserio hermano ¿Harás eso?
-No lo sé, pero quiero saber la verdad y creo que como mi mejor amigo deberías apoyarme
Gerald suspiro –Claro que te apoyare hermano pero…no quiero que te lastimen
-No será así
-Arnold debes estar consciente que el que tengan un hijo no es sinónimo de estar juntos para siempre
-No lo será además si ese niño resulta ser mi hijo, Helga me negó el derecho de estar con él, eso…no se…no sé si podré olvidarlo
Phoebe bajo la mirada, al final comprendía al rubio completamente.
-Bueno como sea, no puedes actuar sin pruebas –Dijo Gerald en su papel ya de abogado
-Lo sé por ello hare una prueba de paternidad
-Dudo que Helga quiera
-No se lo voy a pedir
-Arnold –Dijo Phoebe asustada mirándolo –Sé que Helga se equivocó pero…
-Phoebe solo quiero saber la verdad
-Déjame buscarla por favor antes de que hagas lo que deseas
Arnold tomo de su pequeño maletín una pequeña bolsa –La hare, no le diré nada malo mientras tu intentas hablar con ella, pero si no entra en razón entonces…
-Bien mañana mismo la buscare en la ciudad –Dijo determinante la rubia
-Mientras tanto te iré indicando como procederíamos en caso de que Helga se niegue a realizar algo o atente contra tus derechos como padre –Dijo Gerald mirándolo –Sabes que si te apoyare Arnold, eres mi hermano
Arnold sonrió –Gracias y no le digan nada a Valeria
-Nos preguntó por Helga –Dijo Phoebe
-No quiero comentarle nada de lo que ella fue para mí, prefiero esperar
Phoebe no estaba convencida pero guardo silencio
-Sera como digas Arnie –Dijo Gerald sonriéndole
-Gracias –Comento mientras se sentaba de nuevo para perderse en sus pensamientos
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-Tienes que hablar con el –Dijo Bob determinado
-Papa no quiero
-Helga –Tomo la mano de la joven mientras se hincaba a un lado del sofá donde ella estaba –Se que tienes miedo, se perfectamente bien que en gran parte ese miedo es por mi culpa
-Yo ya…
-No cariño, si tú hubieras perdonado todo, Miriam y tú ya hubieran podido estar en el mismo lugar
Helga bajo la mirada –Es difícil
-Lo se…se perfectamente bien cómo te sientes y entiendo también porque decidiste criar a un bebe tu sola, bueno sin el padre, no quisiste atar a Arnold y comprendo la razón pero yo te lo dije en su momento y te lo digo de nuevo él tiene derecho a saber de la existencia de Jacob
Helga suspiro
-Sera igual, si se entera seguramente no me lo perdonara
-Tienes que asumir tus consecuencias por tus actos –Dijo Jacqueline levantándose –No puedes pretender que el brinque de gusto al saber que le negaste poder estar con su hijo –Se acercó –Es terrible que te separen de un hijo y no saber que lo tienes y te lo oculto quien es el amor de tu vida…no debe ser fácil tampoco
Helga solamente bajo la mirada, su madre tenía razón
Tantos años que no pudo estar con ella.
Tantos años que la mantuvieron como la tía lejana pero sin poder acercarse.
¿Y no querían que odiara a Miriam? ¿Cómo pedían eso?
-Tienes razón –Se puso de pie –Mañana mismo iré al hospital
Bob sonrió –Sé que te entenderá si le explicas tus razones siendo sincera claro
Helga hizo una mueca, eso de ser tan abierta con las personas nunca fue lo suyo y eso no era algo que deseaba
-Bueno iré a ver a Javier
-Si cariño ve
Ambos miraron a la rubia salir de la alcoba, se miraron con un dejo de preocupación.
-Aún debe amarlo, no entiendo porque no quiso volver
-El maldito orgullo Pataki –Dijo Bob mirando al suelo
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Javier la esperaba en la sala después de haber dejado a Jacob dormido en su alcoba –Javier
-¿Qué va a pasar Helga?
La rubia le miro con nerviosismo –No…no se
-Nos vamos a casar aun ¿Cierto?
Helga desvió la mirada e intento ocultar lo que sentía –Por supuesto que si ¿Por qué rayos no lo haríamos?
-¿Me amas? –Pregunto el joven tomándola de la cintura –Cuando te pedí que te casaras conmigo, te dije enserio que te amaba
-Javier…. –Le miro sonrojada
-Te necesito –Le susurro en el oído provocando que ella se pusiera nerviosa -¿Mañana?
-Yo… -Helga se sonrojo
-Necesito tenerte, ahora mismo te llevaría lejos si accedes
Helga no sabía que responder, era mucho lo que debía pensar pero por otro lado no podía ser grosera con su novio, ella no lo amaba como amo a cierto rubio pero lo quería por supuesto, cuando llego a NY y se enteró un mes después que aquella noche de amor había tenido una consecuencia, estaba desolada y Javier siempre estuvo ahí…la cuido, estuvo con ella en todo momento como un gran amigo y hace poco accedió a darle la oportunidad y un día sin más él le dijo que quería pasar su vida a su lado, era un chico de oro que ella no merecía y accedió para tratar de hacerlo feliz pero ¿Y ella?
-Vamos a tu auto para seguir platicando, mañana debo levantarme temprano tengo una conferencia en la librería de la quinta avenida ¿Esta bien?
-De acuerdo cariño –Tomo su mano para guiarla al auto
Una vez dentro en la parte de atrás del automóvil, Helga lo miro –No voy a faltar a mi palabra, me casare contigo –Dijo firme aunque por dentro algo dudaba
-Te amo y sé que Arnold…
-No menciones más a…él, es mi pasado pero mi presente eres tu
-Se lo que significó para ti y sé que es el padre biológico de Jacob, pero para mí él es como mi hijo y yo no quiero que le haga daño también a él
Helga le miro con sorpresa, nunca le había contado bien a bien las razones del porque termino con el padre de Jacob pero tampoco se imaginaba que tuviera una mala imagen de Arnold. –Él no es malo y dudo que le haga daño
-¿Lo vas a defender después de…?
-No pasó nada de lo que tú crees, yo tome las decisiones y ahora no sé qué va a pasar pero te aviso que Arnold tendrá que estar en la vida de Jacob porque si no, no me lo voy a perdonar
Javier se tensó un poco y ella lo noto
-Eso no quiere decir que yo lo esté ni menos que quiera regresar con el –Tomo el rostro de Javier tiernamente –Solo…pase años a lado de una persona que no era mi madre y siempre quiso mas a…mi hermana…no entendí nunca porque hasta que apareció mi verdadera madre y todo salió a la luz…no quiero eso para Jacob
-Y por eso sabe que yo no soy su padre
-Pero seguramente querrá conocerlo algún día
-¿Ya lo decidiste?
Helga asintió con una sonrisa culpable –Se lo que significa para ti y te pido que me entiendas y creas en mi por favor
Javier no pudo resistir más ante esa mirada azulada que tanto amaba, habían sido años de espera, años en las que vio incluso a la rubia salir con algunos amigos que sabía que deseaban de ella, pero ella nunca permitió mas allá de una salida y un beso quizás, él se sentía afortunado.
-Yo confío en ti por supuesto –La beso después de decirlo
Helga sintió la pasión que desbordaba el joven, de pronto sintió nervios y un pequeño retortijón en el estómago.
El beso si bien empezó con urgencia poco a poco fue tornándose apasionado, Helga solo intentaba seguir el ritmo, mientras que Javier se sentía demasiado sediento, metió las manos por debajo de la blusa de Helga, quien se sobresaltó un poco pero no le impidió que explorara.
Sus manos llegaron a sus senos, ella contuvo el aliento mientras que el bajo sus besos hasta el cuello de la rubia y ahí comenzó a saborearlo como otras veces, Helga dejo sus brazos sobre los hombros de él mientras le daba pequeños besos en el cuello tímidamente.
Empezó a bajar por su hombro hasta llevar la manga de la blusa holgada que llevaba puesta afuera. Helga lo miro realizar el acto pero decidió no detenerlo tampoco, pese a que en su mente vagaba una imagen de otra persona, se esforzaba por no hacerlo pero cada vez volvía con más fuerza.
Paso la blusa por arriba de la cabeza para después volverla a besar, esta vez ambos se acostaron en el asiento, el tomo sus delicados pechos una vez más en sus manos, bajo el tirante de un lado de su brasiere y posterior quito la copa de uno de sus senos.
Helga estaba sonrojada, Javier quito el otro lado y posterior de dejarla al descubierto la miro a los ojos –Eres hermosa Helga
La rubia se ruborizo aún más, antes de aceptar los labios del joven nuevamente en su boca, sintió el peso de su cuerpo sobre de ella, se comenzaba a excitar, pese a todo Javier le gustaba por supuesto que sí y si seguía así ¿Cómo no enamorarse de él?
Las manos de Javier bajaron hasta el pantalón que llevaba para comenzar a desabrocharlo, guio sus besos para al cuello exquisito de la rubia mientras metía la mano para tocar su vagina, lentamente bajo a sus senos para saborearlos, eran deliciosos, si antes los había disfrutado tocándolos pero jamás habían llegado a mas de un faje y ahora Helga parecía dispuesta.
Bajo el pantalón de la joven un poco para tener mas espacio y poder tocarla mejor, Helga vio que aquello estaba yendo hacia algo mayor y de pronto Arnold encima de ella aquella noche besando su cuerpo y tomándolo apareció de nuevo en su mente, su mirada verde celestial mirándola con amor y ella entregándose por completo, tocándolo sintiendo una pasión desbordante, el le daba vida y ella a el, ambos conectados.
Javier se quito la camisa para después volver a dejarse caer sobre su cuerpo ya solo con sus bragas.
-Te amo –Susurro mientras bajaba su bóxer.
-Javier –Susurro la rubia en un momento de desesperación real ¿Cómo saldría de esto?
Sintió el pene erecto del joven sobre su vagina y fue ahí donde todo se vino abajo, su disposición y todo, pues recordó aun con mayor fuerza aquella primera vez.
-No…no puedo –Dijo asustada sentándose lo mas que pudo y empujándolo –Perdón… -Susurro mientras tomaba su blusa y se tapaba
-¿Qué?
-Lo lamento –Se puso la blusa y después se volvió a acomodar el pantalón y su zapato que ni puta idea tenia de cuando Javier lo había quitado.
Por su lado el joven estaba en schock, observo como la joven terminaba de acomodarse la ropa y salía del automóvil despavoridamente.
No se paro ni un segundo la rubia hasta llegar a su alcoba –Dios…¿Qué demonios? –Dejo escapar todas las lágrimas que había aguantado mientras estaba con el -¿Por qué? ¡¿Por qué no puedo dejar de pensar en ti nunca?! ¡Estúpido cabeza de balón!
Se dejó caer mientras sollozaba desconsoladamente.
Llego un mensaje de su novio pero no quiso verlo, estaba avergonzada, siguió llorando hasta quedarse dormida.
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Arnold se encontraba en el hospital intentando mantener su mente ocupada, había enviado a hacer los análisis y eso entre otras cosas lo tenían ansioso.
"Amor quiero verte hoy, ven a mi casa a la hora de tu comida, te espero, hare algo delicioso"
Arnold suspiro al ver el mensaje de su novia.
-No se por qué la vida nos separó pero tampoco quiero estar sin ti Helga, pese a todo…no podría.
En ese momento alguien toco en su consultorio. –Adelante –Susurro sin ánimos, no pensó que tuviera citas en ese horario, pero cuando alzo la mirada no espero encontrarse con aquellos zafiros que tanto anhelaba –Helga. –Susurro sin aliento
-Arnold necesitamos hablar –Dijo seria la joven
Arnold solamente la miro sin comprender pero internamente agradeciendo que la joven fuera a buscarlo ya que no sabía como localizarla pues ella se había rehusado a dejarle datos de teléfono o dirección.
-Claro…¿Quieres que sea aquí?
Helga hizo una mueca
-Me gustaría que fuera en un lugar privado
Arnold sonrió
-De acuerdo, vamos
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Valeria tomaba su teléfono ya eran casi las 2 de la tarde, el mensaje que había enviado a su novio indicándole que haría la comida fue desde las 12 y el ni siquiera lo había respondido.
-¿Dónde rayos estará? –Dijo molesta mientras se sentaba en el sofá de nuevo –Arnold ¿Por qué…porque no me enviaste siquiera un mensaje?
Sentía unos celos incontrolables, pues sabía perfectamente que esa mujer que vieron el día anterior tenía algo que ver con su comportamiento.
-Pero no me robaran a Arnold –Susurro mientras tomaba sus llaves para salir del departamento
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Helga miraba al rubio con desconfianza mientras este abría la puerta de su departamento –Adelante Helga
-Es que…
-¿No querías un lugar más privado? –Pregunto con una ceja enarcada -¿Qué mejor que mi departamento?
Helga suspiro –Si…claro –Entro
Una vez dentro Arnold le miro –Siéntate por favor –Se acercó a ella tanto que Helga sintió su aliento –Por favor
-De…de acuerdo –Dijo tomando asiento en el sillón que tenía el rubio en la sala.
Arnold rio un poco ante su comportamiento ¿Cómo alguna vez siquiera fue tan ciego para notar como ponía a la rubia con su presencia? Que idiota fue
Pero ¿Ahorita era idiota? ¿Por qué se ponía tan nerviosa con su sola presencia? ¿Por lo de Jacob?
-¿Quieres algo de tomar?
-Agua por favor –Dijo la rubia intentando calmarse
Arnold se fue a la cocina y así Helga tuvo tiempo de ver su departamento más tranquila, Arnold era bastante ordenado, tenía la sala impecable, había flores y retratos de fotografías en la mesita de centro, ahí pudo ver a los abuelos de Arnold y también una foto con sus amigos de Hillwood, así mismo pudo ver una foto donde ambos salían juntos, recordaba que esa vez Phoebe había insistido junto con Arnie en tomarles esa fotografía, el día de la despedida de Arnie, había una de sus padres y otra donde Arnold estaba en la universidad seguramente y ahí a su lado se encontraba la joven con la que lo vio ayer.
Hizo una mueca de molestia mientras seguía admirando el departamento hasta que sus ojos se toparon con el estante de libros que tenía enfrente, ese rubio había leído varios y aparentemente no todos eran referente a medicina y entonces, vio que en el estante donde había varios libros se encontraba uno de color rosa
"Mi libro" pensó mientras se levantaba para tomarlo –Lo…guardo
-Por supuesto que si –Dijo el rubio sobresaltándola, estaba justo detrás de ella, paso su mano por debajo de su brazo –Es mi tesoro
-Arnold –Dijo ella quitando su mano del libro dejándolo caer sobre la mano de él y separándose por completo –Bueno…bueno yo vine a…hablar contigo…y…digo yo…
-Si ¿Qué es lo que querías decirme?
-Bueno yo…
Arnold le miro con curiosidad
-Helga, no importa, creo que ya lo se
La rubia le miro sorprendida
-¿Qué?
-Es sobre Jacob ¿no?
Helga se quedó muda
-¿Es mi hijo? –Se acercó a la rubia para tomarla de las manos -¡Es mi hijo ¿cierto?!
-Yo… -Miro al rubio –Si
Y ahí Arnold sintió su corazón quebrarse lentamente -¿Cómo…como pudiste Helga?
Helga sintió el dolor en su corazón cuando vio la mirada dura que Arnold le daba
-No puedo creer que me hayas negado el derecho de saber de mi hijo ¡¿Qué pasaba si no vengo a NY y te encuentro? ¡¿Jamás me hubieras dicho no?!
La empujo fuertemente al sillón
-Lo siento
-¡¿Lo siento?! ¡¿Crees que eso borrara todo?!
-¡No tienes porque…!
-Gritarte –La tomo de los hombros –Lo puedo hacer por lo que me hiciste
Sus labios estaban muy cercas, Helga perdió la noción de todo, en ese momento Helga sintió deseos enormes de besarlo, sus labios estaban a centímetros de la de ella.
Arnold sentía su aliento, eso no le haría llegar a ningún lado, se acercó a ella un poco mas quería sentirla de nuevo…
A escasa distancia de sus labios que ya los sentía, la besaría pero…
-¡¿Arnold?!
