Capítulo 3: Cambios

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Una sonrisa y saludo forzado se dibujaban cada día en su rostro y no es que fuese un tipo grosero o déspota, si no que la incomodidad aunada a la pena y vergüenza no eran una buena combinación.

Decidió entonces que por su salud mental no volvería a recoger a Sasuke después de la escuela a menos que fuese realmente muy, pero muy necesario. En una ocasión vio confusión en los ojos de uno de los sirvientes o eso creía de los Hyuga, la mujer había hecho una mueca de disgusto cuando lo vio que la niña disimuladamente (o eso creyó) había formado un corazón con sus dos manos, para él al principio fue tierno y sonrió ante el acto, pero poco le duró el gusto cuando vio cómo la mujer se le había quedado viendo feo y concluyó entonces poner todavía más distancia, al menos así tendría ratos de paz a no ser que por casualidad anduviera por la aldea, entonces ahí utilizaba otros métodos de escape y a menudo perderse entre la muchedumbre surgía efecto

"Lo bueno que aún es pequeña para usar su byakugan" pensaba pues de esta manera lo encontraría fácilmente.

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Los meses pasaron, ella feliz esperando crecer y el preocupado de encontrársela y sentir que estaba haciendo algo malo.

-Hola-le dijo alguien colocando la mano en su hombro, Itachi brinco ante el inesperado contacto haciendo que el vaso de té que tenía en sus manos se desbordara y cayera en sus ropas-oye, tranquilo, estás muy tenso - le dijo Shisui sentándose a un lado de él-¿sigues escondiéndote de ella? - preguntó viendo a la Hyuga desde lejos. Itachi asintió-bueno pues te tengo una buena noticia, tu padre acaba de incorporarse a la policía, así que dejaras de tener ese tipo de problemas, al menos por un tiempo. Estarás dentro del clan Uchiha, vas a patrullar las calles.

-Itachi lo miró confundido-pero Shisui, ese es tu puesto… no me digas que…

-Descuida, me ascendieron.

Fue de esta manera como los problemas de Itachi fueron haciéndose cada vez menos.

Manteniendo su mente ocupada primero en el clan, luego en diversas misiones fue poco a poco olvidándose de su pequeña enamorada.

Hinata por su parte y ante su ausencia continuaba escribiendo una y otra vez su nombre. De vez en cuando se animaba a enviar una tarjeta por medio de Sasuke, a escondidas por supuesto, quien siempre la miraba con fastidio y la tomaba de mala manera-Dice Itachi que ya te dijo que están chiquitos- fue la única vez que le envío respuesta. Más que suficiente para ella.

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Pasaron dos años y en ese lapso lo había visto únicamente tres veces. Por supuesto que ya era un poco más madura para entender que no debía seguir enviando cartas de amor porque comenzaba a entender lo que significaba la edad, aunque eso no significaba que no las escribiera, las guardaba celosamente para el día en que por fin pudiera dárselas. Mientras se conformaba con verlo de lejos cada que tenía la oportunidad.

Tenía 9 años y faltaban tres para el gran día.

Los días, semanas y meses siguieron su curso. Itachi no volvió a recibir ninguna noticia de ella cosa que hizo que el se olvidara por completo de ella.

Cada que paseaba por la aldea andaba sin preocupaciones, llegó a tener un par de interés que terminaron en sólo un flechazo momentáneo debido a las nuevas responsabilidades que tenía. Se había convertido en jounin con tan sólo 15 años y el trabajo no paraba ni para el, ni para su amigo Shisui quien a punto estaba de cumplír la mayoria de edad.

Con Hinata las cosas fueron diferentes, ella como siempre asistía a la academia, tenía 10 años, casi 11 en un par de meses y toda su vida parecía normal hasta que cierto día al salir de la academia se sintió demasiado cansada, aquel día no quiso cenar pues le dolía mucho el estómago, intentó recostarse boca abajo pero al hacerlo sintió dolor en su pecho. Asustada fue a la cocina y consiguió tomar algo para el dolor, el cual poco a poco fue menguado hasta quedarse dormida, no fue hasta el día siguiente que al despertar se sintió avergonzada, sentía mojadas las sábanas y su ropa "no puede ser" pensó al darse cuenta que a su edad había mojado la cama, desde hace mucho tiempo no le pasaba. Rápidamente se quito la cobija de encima con la intención de lavar todo y esconder su crimen, pero cuando lo hizo se quedó horrizada al ver que se encontraba sobre una enorme mancha de sangre. Sus ojos se llenaron de lágrimas pensando que moriría, aún tenía cosas por hacer, todavía no cumplía sus sueños, todavía no era mayor para salir con Itachi.

Se levantó de la cama revisando su cuerpo, no había heridas en su abdomen, ni piernas ni brazos, eso la asustó todavía mas, no obstante sentía que su "estómago" iba a reventar y esos dos puntitos sobre su pecho comenzaban a sentirse más sensibles y doler ante la mínima presión. Sintió también ganas de ir al baño, pero no pudo controlarse, unas gotas comenzaban a escurrir sobre su pierna y corrió de inmediato al baño, en donde lloró todavía más fuerte cuando vio el agua de la taza completamente roja y se dio cuenta que el camino en su pierna era sangre y había sangre en el papel -moriré- susurro echándose a llorar. La sirviente que solía ir por ella entró asustada a su habitación viendo la enorme mancha sobre las blancas sábanas - Hinata sama- la llamo, para encontrarla temblando en la esquina del bañi- no me quiero morir-corrió a abrazarla mientras la mujer la veía con ternura- No Hinata chan, todavía no-dijo acariciando su cabeza.

Al inicio del año siguiente, el último de la academia., Hinata y sus compañeros tuvieron la plática que hubiera deseado tener antes de haber vivido aquel drama: el inicio de su período, uso de protectores y sobre todo los cambios corporales que tanto odiaba. Los dos puntitos sobre su pecho se habían inflado y descansaban sobre una voluptuosa montaña de carne que debía ser sostenía por algo a lo que llamaban sostén. Su cadera comenzó a ensanchar y la ropa dejó de quedarle, sus pantalones no cerraban y cada mes debía lidiar con un proceso llamado ciclo menstrual que la hacía sangrar por días y la hacía sentir hinchada.

Lo peor de todo era ver como esos dos bultos a los que llamaban senos se marcaran tanto en su ropa y el ancho de sus caderas le daban una apariencia más estilizada a su torso, odiaba eso y más porque seguían creciendo sin que pudiera hacer algo. Por tal motivo llevaba ropas anchas anchas y holgadas que escondieron por completo su vergüenza - ojalá hubiera sido hombre- pensó cuando escuchó que a ellos solo les cambiaba la voz y sus músculos crecían haciendo que su cuerpo fuera más tosco y un cambio notable en la estatura. Entendió entonces porque desde hace tiempo su primo Neji se miraba y sonaba diferente.

Ese año transcurrió, tal cual habían dicho, los niños de su clase comenzaron a cambiar y la manera en la que hablaban sonaba mucho más grave. Hinata veía como las niñas de su clase comenzaban a mostrar señales de comenzar menstruar, marcas conocidas, cólicos, frases discretas como "fijate si estoy manchada" comenzaron a hacerse más frecuentes, sobre todo en la forma como la ropa comenzaba a mostrar más esos cambios

A las demás parecía gustarle y había una que otra pareja saliendo a escondidas de sus padres. Dentro del salón había mucho escándalo y volteo hacia donde se escuchaba todo ese tumulto. Viendo a un grupo de chicas peleándose por la atención de Sasuke quien sin decir palabra alguna se mantenía en silencio claramente molesto al tener a tantas gritándole prácticamente en el oído.

Se quedó un rato analizándolo, ahora que se daba tiempo para verlo

lucía muy similar a Itachi, lógicamente no eran idénticos pero compartían rasgos físicos muy parecidos. Así estaba Itachi cuando lo vio por primera vez, comenzó a sentir mariposas en el estómago y enrojeció al recordar su promesa. Se graduaria en dos semanas y supuestamente ambos tendrían la edad suficiente para ser novios o eso le había dicho. Pero… si lo pensaba bien y comparaba a Sasuke con su hermana Hanabi quien tenía la misma edad que ella en ese entonces algo no cuadraba y por fin se dio cuenta que estavo comprometiendolo más de la cuenta todo ese tiempo. Por algo le había pedido que fuera un secreto entre los dos pues él era un adolescente y ella una niña. No era que él fuera muy chico, si no que ella era demasiado pequeña y quería evitarse problemas - Itachi kun-susurro muy bajito y sonriente al darse cuenta lo especial y cuidadoso que había sido con ella.

Ahora solo faltaba esperar a que el día llegara, a estas alturas no esperaba un noviazgo, comprendía la situación, de hecho estaba consciente que su enamoramiento sólo había sido producto de su pensar infantil, un sueño muy bonito por lo que únicamente quería agradecerle el haber sido tan gentil con ella.

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CONTINUARÁ…