Capitulo 4: Gratitud.
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Por fin llegaba el día, la ceremonia de graduación seria esa mañana, después de la entrega de su banda que la acreditaba como genin, no habría algo mayor, pero para ella significaba uno de sus más grandes logros. Veía con nostalgia a su hermana menor que ilusionada había desde hace varios meses comenzado a entregar con su padre- Es hora, vámonos- escucho la imponente de voz de su padre y los tres caminaron hacia la academia. ¿Qué nuevas experiencias le esperaban?, estaba emocionada y algo asustada, pero a la vez contenta pues dejaba atrás una etapa de su vida para comenzar otra y seguramente si su madre estuviera viva orgullosa estaría de ella.
Pues ya no era la niña llorona de antes, sabia usar su byakungan, era buena en taijutsu y ninjutsu, se había graduado con el segundo mejor promedio solo debajo de Sasuke Uchiha y además en más de una ocasión lo había vencido en combate cosa que le alegraba mucho pues nadie más lo había hecho.
Cuando llegaron a la academia vio a sus ahora ex compañeros mejor vestidos que antes, algunas ninas como Ino Yamanaka optaron por mostrar más su cintura usando ropas que la dejaran a la vista, otras como Sakura estrenaban vestido nuevo y se había peinado diferente. De los chicos podía decir poco, pues todos llevaban puesto atuendos ninja a excepción de Sasuke quien orgulloso vestía su ya tradicional atuendo que portaba con orgullo el símbolo de su clan.
Solo su amigo Kiba y ella llevaban puesta una chamarra con gorro tipo esquimal, la cual usaban casi a diario cuando afuera hacían treinta y tantos grados de temperatura, pero prefería aguantar el calor que la vergüenza.
Al poco tiempo el Hokage los reunió para comenzar con la ceremonia de fin de curso, puestos en orden sobre un pedestal, Shino Aburame ocupada el tercer lugar, después ella y en primer lugar Sasuke. Uno por uno comenzaron a entrararles sus bandas al mismo tiempo que sus familias aplaudían.
-FELICIDADES-gritaron a lo lejos. Hinata se sentía muy feliz porque aquel segundo lugar era una sorpresa para su padre, quien por primera vez aplaudía y sonreía sin parar. Luego volteo a ver a sus compañeros quienes se mantenían casi inexpresivos, Shino era de pocas palabras y Sasuke… ¿sasuke estaba sonriendo?, le parecio muy extraño y no negaría que ser el primer lugar de una generación generaba esa satisfacción, pero normalmente no le importaba, Hinata siguió su mirada y vio a Fugaku cruzado de brazos y con una cara de satisfacción que nunca antes había visto en su vida, luego sintió un movimiento y lo vio estirar su brazo hacia enfrente apretó el puno y levanto el pulgar, lo volvió a seguir con su vista y ahí parado sobre el techo de un edificio con el chaleco verde que usaban los jonin y su banda ninja bien puesta sobre la frente estaba Itachi y el otro chico al que llamaban Shisui, ambos hacían el mismo movimiento que Sasuke. Hinata lo observo por un momento y los sentimientos que tuvo de niña renacieron, Itachi había cambiado mucho había sido víctima también de los cambios de los que se hablaban, tenia mucho tiempo que no lo veía, pero sus hombros eran notablemente más anchos y aunque lo veía a lo lejos claramente era más alto, su cabello había crecido y los mechones en su frente también; ondeaban grácilmente por efecto del aire y su rostro se había perfilado un poco, pero aun así conservaba esa mirada tan serena y esa sonrisa tan sincera que antes la había atrapado. Hinata comenzó a sentir calor en su rostro y agacho la cabeza para ocultar el rubor que recién se generaba en sus mejillas. Luego recordó que estaban en la ceremonia y se reincorporo de nueva cuenta con doble intención, pues quería verlo de nuevo. Cuando lo hizo los dos hombres continuaban ahí, intento desviar la mirada pero antes de poder mover sus globos oculares se encontró con sus negros ojos y se paralizo, su cuerpo sufrió una piloerección por lo que agradeció vestir ese enorme suéter y su corazón revoloteo como abejas en el panal cuando lo vio dedicarle una cálida sonrisa; sus ojos estaban cerrados completamente y sus labios hacían una pronunciada curva hacia arriba. A pesar de la pena que sentía levanto lentamente la mano para saludarlo, pero justo en ese momento la ceremonia había concluido. Bajaron a los tres del podio y cada quien se fue con sus respectivas familias.
-Creo que has cometido un error- dijo Shisui cuando vio que todo termino- pero no puedo culparte, es una tierna niña que no se merece que la trates mal.
-No tengo motivos para hacerle daño o lastimarla- Shisui asintió- aunque… realmente esperaba que me hubiera olvidado después de todo este tiempo.
-Supongo que ahora será más difícil, se te acabo el tiempo y debes decidir si serás o no su novio.
-Sabes que no puedo hacer eso y tampoco puedo seguir engañándola ya no tiene siete años, ya no puedo darle largas, me toca decirle la verdad.
-No hay otra opción Itachi, es lo mejor- luego de ello ambos se fueron hacia donde estaba Sasuke, pues habían quedado en celebrar en un buen restaurante. Por otro lado Hinata se había quedado sola con su hermana, pues justamente ese dia su padre tenia cosas que hacer y a pesar que le había felicitado y estaba feliz por ella sintió un gran vacío cuando vio a todos los demás festejar en familia por lo que se fue a casa junto a su hermana menor.
La mañana transcurrió y todos habían terminado de celebrar, al poco tiempo volvieron a sus labores. Itachi y Shisui continuaron vigilando la aldea y veían quien salía y quien entraba así como la hora que lo habían hecho, Fugaku regreso a la policía, Hokage a su oficina etc.
Para Hinata ese día a pesar de haberse sentido tan feliz unas horas antes, ahora se sentía relativamente mal, la nostalgia la invadía pues se encontraba prácticamente sola, por lo que regreso a casa, se acostó y se quedo dormida.
Cuatro horas después el reloj marco las seis de la tarde y Hinata se levantó llorando, pues había soñado que estaba entre los cálidos y confortantes brazos de su madre. Sin duda la extrañaba mucho y sentía que la necesitaba mas que nunca, por lo que salió de su casa rumbo a la florería de los Yamanaka a comprar un ramo de flores para llevárlos al lugar en donde sus restos reposaban desde hace más de seis años.
Camino hacia el cementerio tras haber conseguido un ramo de camelias blancas, iba con la cabeza abajo notablemente apagada, sin prestar atención a su alrededor, su cuerpo se movía por el simple hecho que su cerebro recordaba cómo llegar a aquel lugar, camino y camino hasta que su cabeza choco con el cuerpo de otra persona. Hinata trastabillo y soltó las flores pues el impacto y la diferencia de peso la habían hecho retroceder -Lo siento- dijo apenada agachándose a recogerlas -No te preocupes Hinata chan-escucho, luego levanto la cabeza y por segunda vez en el día vio a Itachi, quien se había adelantado y le entregaba las flores – de hecho, que bueno que te veo- confeso, pues estaba seguro que era la mejor opción. Hinata por otra parte tomo las flores tímidamente observando en el acto todo el cuerpo de Itachi – necesito hablar con usted- volvió a hablar pero Hinata no contesto, estaba mas que sorprendida de escucharlo hablar con esa voz tan grave- ¿Hinata chan? - pregunto al ver que no respondía.
-Si…yo también quería decirle algo- respondió viéndolo fijamente a los ojos. Itachi se asustó un poco al ver su reacción, porque con cada gesto que ella hacia le parecía cada vez mas inocente y le costaba mas tener que rechazarla- gracias- escucho observando una ligera sonrisa en su rostro, cosa que Itachi no comprendido.
-Gracias ¿Por qué?
-Por ser tan cuidadoso conmigo y perdón por haberlo comprometido de esa manera, se que todo este tiempo ha tratado de…cuidarme para que no me sienta mal, pero Itachi san… comprendí lo que significaba la diferencia de edad y todos los problemas en los que pude haberlo metido-Itachi la miro tiernamente y sonrió- se que la promesa de hace cinco anos fue una manera muy sutil para ganar tiempo, así que Itachi san no se sienta comprometido por eso yo entiendo de verdad y le pido disculpas
-Así que me descubriste, eres muy lista Hinata chan- ella sonrió- no te disculpes, eras muy pequeña para entenderlo- continúo colocando una de sus manos en su cabeza. Itachi no podía evitarlo, verla la hacia recordar a Sasuke, solo que, a diferencia de él, ella conservaba esa ternura que su hermano poco a poco perdía siendo tan arisco. Hinata sintió como si le hubieran inyectado otra dosis de Itachisina o alguna otra droga referente a él, tenía mucho tiempo que no sentía una caricia tan bonita- Vamos Hinata chan, esta oscureciendo la llevare hasta su casa- ella vio como le extendió la mano y la retiro- ¿Qué pasa?
-No voy a mi casa Itachi san, antes tengo que ir a…-trago saliva- a dejarle estas flores a mi madre- pronunció con tristeza. Itachi comprendió al instante a lo que se refería. Era muy duro ver como una niña iba sola a un lugar tan… desolador.
-Bueno, entonces te acompaño a visitar a tu madre. ¿de acuerdo? -pregunto volviendo a extenderle la mano, pero ella no la tomo.
-Itachi san, no quiero meterlo en problemas- el sonrió de nuevo, sin duda era adorable, bien podría ser su hermanita.
-No te preocupes, eso no pasara- respondió tomando su mano- después de todo soy parte de la policía, ¿verdad? - Hinata asintió y camino junto a el hasta llegar al cementerio. En donde la Hyuga coloco el ramo sobre la lapida de su madre mientras Itachi veía con tristeza la escena. Aunque ella estaba de espalda, no podía evitar notar las gotas que caían sobre el concreto y lo mucho que se esforzaba para que no se diera cuenta que estaba llorando. Supo entonces que ese día había sido muy difícil pues seguramente todo el día había pensado en ella, en cuando deseaba compartir ese momento con su mama- Vamos Hinata chan, ya es hora que regreses a casa, Hiashi sama debe estar preocupado- pues el sol se escondía cada vez mas y estaban por dar las siete de la limpio disimuladamente sus ojos y volteo hacia donde estaba- Papa no está- respondió tratando de sonar lo más normal posible- salió desde muy temprano- Itachi la observo por un momento y ahora que lo pensaba no la había visto festejar como lo habian hecho la mayoría de sus compañeros- Hinata chan, quieres decir que… ¿has pasado todo este día sola?- le parecía un acto demasiado mezquino de parte de su padre, pero al mismo tiempo entendía que cuando era el líder , debías velar siempre por ellos sin importar lo demás.
-No, Hanabi chan estuvo conmigo en casa- la cara de Itachi cambio, no estaba muy seguro si debía hacerlo o no, pero le daba mucha pena verla tan sola. La vio acomodar de nuevo las flores- estoy lista para irme- la incomodidad que Itachi antes había sentido se había ido y ahora sentía que realmente estaba paseando con alguien de su familia- Todavía no, Hinata chan, ¿le gustaría ir a tomar algo antes de llevarla a su casa?, hay una tienda de dulces aquí cerca- Hinata lo vio fijamente con los ojos abiertos de par en par, ¿sus oídos no le engañaban? ¿De verdad Itachi la estaba invitando a salir?, para ella estaba claro que no lo hacia con fin romántico, porque las cosas habían quedado muy claras, aun así le hacía ilusión ir con él, pues disfrutaba mucho su compañía- si- respondió pues además no había comido en todo el día.
Ambos caminaron hacia una tienda de dangos, en el camino se encontraron con Shisui, quien se les unió, Hinata agradeció pues el otro chico también resulto ser muy agradable. Comieron y bebieron hasta que se hicieron las ocho de la noche, posteriormente la llevaron hasta la puerta de su casa, Hinata agradeció el buen rato que le había hecho pasar y giro la perilla de la puerta- Por cierto Hinata chan- escucho de nuevo la voz de Itachi, ella giro y- Felicidades por graduarte de la academia, sigue esforzándote.
-Da lo mejor de ti- continuo Shisui
-Y conviértete en un gran ninja- dijeron los dos al unisonó- los ojos de Hinata comenzaron a lagrimear, quería llorar peor esta vez de felicidad, tomaría sin duda aquellas palabras para mejorar día con día- Muchas gracias, buenas noches Itachi san, Shisui san- y luego se metió a su casa. Ambos ninjas desaparecieron en el acto y cuando Hinata entro a su casa, globos, una gran cena y un enorme pastel le esperaban. Su padre había regresado y había preparado una cena en su honor-Felicidades- gritaron los presentes y Hinata por fin dejo caer unas cuantas lágrimas. Se perdió en un gran abrazo familiar y se sentó junto a su padre a disfrutar su compañía.
De un momento a otro todo había pasado de tristeza a felicidad, una montana rusa de emociones. Se sentía muy feliz, lástima que para ese momento estuviera tan llena.
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CONTINUARA...
