Eran al rededor de las cinco cuarenta de la tarde, en media hora terminaría mi turno en el café, me sentía cansada y algo adolorida, mis pechos estaban a rebosar de leche materna. Michiru notó algo extraño en la nueva mesera así que se acercó a ver qué sucedía.

—Usagi ¿Estás bien?

—Si Claro señorita Kaioh estoy bien.

—Enserio Mira que tú rostro me dice lo contrario.

Mi primer día en el café, y ya andaba causando problemas, me sentía apenada la verdad. —Estoy bien. —Sin más que agregar me retiro a limpiar las mesas vacía.

—Usagi ve a tomar la orden de las mesas cinco, ocho y tres por favor. —Pidió Mina amable.

—De inmediato. —Mina De la nada la toma del brazo.

—¡Usa chan me podrías hacer un pequeño favor siii! —pedía MIna en un tono meloso, con ojos de cachorro.

En esas Rei iba pasando con una bandeja. —Yo que tú me lo pensaría antes de aceptar Usagi.

—¿P...orque Rei? —pregunto algo dudosa. Mina miraba a Rei con cara de enojada y a la vez ofendida.

—Usa Chan Rei es una amargada, mira el favorcito es así de chiquito ¿Ves a ese hermoso chico albino de coleta...?

—Si lo veo que quieres que haga. —De su delantal Mina sacó un papelito naranja doblado.

—Cuando le entregues el pedido, quiero que le des ese papelito no es nada de otro mundo Usa Chan. —fui a tomar las órdenes, sin dilaciones y me disponía junto con Ami a limpiar algunas mesas, pero la verdad era que contaba los segundos, para que el turno acabara, para volver a casa con mi pequeña

Chibiusa, no había estado nunca tantas horas lejos de mi pequeña sabía que con su madre y con mamá Ikuko ella estaría bien pero, aún así extrañaba a mi niña.

—Usagi es tu nombre no?

—pregunto Ami quien estaba a mi lado.

—Si Usagi Tsukino es mi nombre —le respondí con una sonrisa amigable y una reverencia.

—Soy Ami Mizuno espero seamos amigas. —También devolviendo la sonrisa.

—¿Y dime Usagi en qué piensas? Llevas rato así como si fueras un robot. —Reia apenada mi madre Serenity tenía mucho razón al decir que, yo era como un libro abierto.

—Nada Ami jajaja es solo que pienso en cosas, que debo hacer al llegar a casa —dije algo nerviosa.

Era momento de entregar las órdenes, me acercó a la mesa cinco para entregar su pedido, era la mesa donde estaba el chico albino de la cóleta, también había otros dos muchachos igual de guapos y muy elegantes.

—S...us pedidos están listos, una hamburguesa con una malteada de chocolate, una rebanada de pie de arándanos y té de frutos rojos y por último un sándwich de plátano y mantequilla de mani y jugo de fresas.

Dudaba si entregarle a aquel joven, el recadito que Mina me pidió que le entregará a aquel muchacho de cabellera plateada; opto por ser rápida y entregar dicho papelito.

—joven tomé —le extendió la mano para entregar el pequeño papelito doblado.

—¿Qué es esto? —pregunto el joven con curiosidad, mirando el diminuto papel anaranjado, a Usagi se le fue la voz no sabía que decir. Pero uno de los muchachos intervino.

—Oh Yaten que pregunta es esa. —Dijo el chico de cabellera negra.

—Que no ves que este hermoso bombón te está dando su número de celular —Usagi se puso más roja que las mismas cerezas las palabras no salían de su boca estaba tan incómoda.

—Si hasta colorada está la pobrecita. —Seiya reía el muchacho, mientras que Yaten solo observaba también algo apenado.

—Seiya se más sutil mira como está la muchacha. —Dijo él otro jóven.

—No, no, no, ese papel me pidieron entregárselo solamente, pero no fui yo lo juro. —Michiru se percató que algopasaba y fue a ver qué ocurría.

—¿Ocurre algo señores?

—pregunto michiru de manera amable.

—No nada que ver hablo el joven de cabellera castaña, la joven le acaba de entregar un recado, a mi compañero solo preguntaba de quién venía el mensaje. —En ese momento quería ser tragada por la tierra, para más nunca salir,

—¿Es tuyo Usagi? —pregunto Michiru.

—No bueno si p...pero tengo una explicación enserio.

—Usagi ya tu turno acabó puedes irte. —Fue lo único que dijo Michiru, lo había arruinado, me sentía avergonzada con Haruka ella me consiguió un trabajo y lo pierdo el mismo día.

•••

Fui a los vestidores a cambiarme de ropa, para irme a casa abrí mi loocker para sacar las cosas, en ese momento también las demás entraban, para al igual que yo también cambiarse he irse.

—Usagi ¿Le entregaste el papelito a el muchacho? —preguntó Mina espectante y con ojitos soñadores.

—Si Mina le entregué la nota —dije con voz monótona.

Dándole un fuerte abrazo de la nada, que ni terminar de abotonar mi blusa me dejó, Mina se separó de del abrazo tomándole de los hombros.

—¡Cielos Usagi tienes muy buenos atributos!¿Son naturales? —preguntaba Mina mientras tocaba uno de sus pechos con la punta de sus dedos, cielos Usagi por milésima ves en el día se volvió a sonrojar.

—¡Mina no seas tan imprudente¡ —la reprendieron Ami y Makoto.

—Si lo siento Usagi —rió está algo nerviosa, la verdad se estaba pasando y Usagi parecía ser una joven muy tímida.

—No te preocupes Mina bueno chicas me gustó mucho conocerlas a todas; ya debo irme hasta luego. Al salir de los vestidores Michiru las detuvo.

—Mina se lo que hiciste hoy. —Dijo Michiru sería te quedarás a limpiar las demás pueden irse, mañana las veo tu también Usagi te espero a la misma hora.

•••

La alegría que tenía era enorme, no había sido despedida, corrí al estacionamiento por mi bicicleta, lista ya con casco, rodilleras y guantes iba saliendo, pero sin querer le di un golpecito a un espejo retrovisor, a un auto rojo muy lujoso y por ende muy costoso.

—Disculpe fue un accidente señor. —El joven salió del auto con cara de pocos amigos.

—Oye tu cabeza de chorlito ¿Acaso no te fijas por dónde vas? sabes este auto lo acaban de entregar hoy del concesionario.

—Bueno señor ya le dije que fue sin mala intención y le pedí disculpas.

—Como si las cosas se arreglaran con solo pedir disculpas niña cabeza de chorlito.

—¡Oiga ya le pedí disculpas, no sea grosero, además a su auto no le pasó nada no sea tan exagerado!

—Oye Mamoru ya llegué me esperaste mucho hermano.

—No tanto pero está chica casi estropea mi auto.

—¿Que chica pregunta este curioso?

—Esa rubia. —Dijo este señalando a Usagi

—Oiga señor pedí disculpas, además su auto está bien. —dije molesta.

—Hola bombón tu de nuevo.

—Dijo el joven de cóleta pelinegra.

—Hola y adiós. —Me despidi antes de subir a mi bicicleta, para irme de nuevo.

El joven se quedó mirando en dirección donde la muchacha se había marchado.

—Seiya sube de una maldita vez al auto tengo guardia en el hospital llevo prisa.

—Ya voy Hermano no te enojes comete un sniker a ver si se te pasa esa amargura Mamoru...