Ya había llegado a casa hace unos minutos, me detuve a comprar pañales, toallas de bebé y una barra de chocolate me topé con algunos de mis antiguos compañeros de preparatoria, de solo recordar las burlas que estos me hacían, el enojo volvía.
Solo había llegado a la tienda y todo bien, pero al llegar a la caja registradora se encontré, con Misa y Miyako unas chicas del salón.
—Oh Miyako mira lo que tenemos aquí, nada más y nada menos, que a santa Usagi.
—Misa más respeto recuerda ella es nuestra virgencita, respeta.
—¿Acaso ustedes dos no tienen nada mejor que hacer? Par de idiotas. —Ya estaba molesta por la actitud de aquellas dos chicas.
—mmm quizás pero es más divertido molestarte, verdad Miyako.
—Obvio como desperdiciamos está oportunidad. —Pague las cosas para luego marchrme a toda velocidad de aquella tienda, no me avergonzaba haber sido madre, al contrario desde que chibiusa llegó a mi vida me sentía felíz, obvio si me deprimió por las burlas y el rechazo en la escuela, "mamá" Ikuko como de cariño llamaba a su abuela y mi madre Serenity fueron despedidas por defenderme, ambas eran maestras en dicha institución. Ellas al inicio no creían en su palabra de hecho aún tenía ciertas dudas de ¡Si en verdad le creyeron o le dijieron que si le creían solo pora hacerme sentir mejor! En fin como sea que fuesen las cosas almenos tenía su apoyo.
Con su "papá" Kenji como le decía de cariño, a el abuelo las cosas si eran abismalmente diferentes, era su niña consentida él ponía todo de su parte para ayudarme y era dedicado, le ayudaba mucho era de esos que al llegar del trabajo: le ayudaba en mis deberes, me llevaba a clases de ballet, era aquel cómplice de golosinas cuando ni mi madre Serenity, ni mamá Ikuko le permitían comer tanta azúcar.
A pesar de que al inicio no era igual, mi madre me tuvo poco después de graduarse de la preparatoria, mi padre era desconocido para mí, solo se que es británico y de muy buena posición, mi madre no me ha contado nada más y tampoco me importa saberlo.
Eso fue decepcionante para mí papá Kenji, él era alguien muy tradicional y enchapado a la antigua y que su hija, menor de edad, soltera saliera embarazada era la peor deshonra de todas, era tanta la vergüenza, que decidió mudarse, para evitar habladurías. A pesar de todo y gracias también al apoyo de mi mamá Ikuko mi madre, fue a una universidad y se graduó como profesora de idiomas. Ella tenía una facilidad para aprender otras lenguas innata, además de que amaba el ballet de no haber existido yo ella habría sido una bailarina profesional.
Mi caso era distinto no dudo que ellos a pesar de haberlos decepcionado; me habrían ayudado económicamente, pero en este momento mi familia no estaba en buen momento, por mi culpa, mi madre y mi mamá Ikuko habían sido dadas de baja de su trabajo, lo peor era que mi papá Kenji al enterarse de mi embarazo sufrió, de un accidente cardio vascular, y duro mucho sin empleo, por esa razón dejé la escuela y me dediqué a trabajar aún estando embarazada, mi madre consiguió empleo en su antigua academia de ballet como profesora y mi papá Kenji volvió a su trabajo como contador público, ya le faltaba poco para jubilarse, mi mamá Ikuko decidió ayudarme de lleno en mi embarazo, trabajaba en el estudio fotográfico de Haruka, mi prima materna pero era mucho para mí y más en estado ella viajaba mucho, su trabajo era muy reconocido y yo era muy lenta, por eso no pude seguir con ella aunque dejó en mi el amor por la fotografía.
—Usa chan tienes hambre, hice okonomiaki. —La verdad era que no tenía apetito, estaba agotada pero debía comer por mi niña, ella dependía de mi.
—Si mamá Ikuko me daré un baño antes de cenar, por cierto ¿Como se portó hoy mi conejita? —pregunté mientras cargaba a Chibiusa y le sacaba unas risitas lo más de tiernas. Y es que mi día podía haber sido una mierda, pero escuchar esa sonrisa y ver esos ojos, grandes y brillantes casi rojizos, me reiniciaba el día y hacia que todo cobrara sentido y valiera la pena.
—Muy bien Chibiusa es un angelito casi no da que hacer, es una niña muy bien portada.
—Dijo Ikuko sonriendo y picando la nariz de la pequeña haciéndola reír más.
—¿A ti como te fue en tu trabajo cariño?
—Ehh bueno la verdad bien, este normal sin mayor novedad. —Puse a Chibiusa en su cuna y me fui a tomar una ducha reparadora.
•••
Serenity iba distraída buscando sus llaves en su cartera, que no notó que alguien más estaba en la entrada de la casa.
—Hola tia.
—H...ola Haruka —dijo está algo sorprendida, por la repentina presencia—. ¿llevas mucho afuera cariño?
—No tía acabo de llegar vine a ver a Usagi, quería saber que tal le fue en su nuevo empleo, también vine a ver a la pequeña
Chibiusa y a traerle un regalito. —Dijo señalando una caja de cartón en el suelo con un moño rosa puesto.
—Bueno entremos. Dijo Serenity ya con llaves en mano, al entrar fueron recibidas, con el delicioso olor a comida—. Mamá ya llegué. —Dijo Serenity Ikuko iba bajando las escaleras, con Chibiusa en brazos.
—Que bueno hija ¿Como te fue?
—Pues bien, traje postre —dijo mostrando la caja, de color rosa—, y una invitada dijo señalando a Haruka.
—Hola tía Ikuko.
—Hola Haruka tengo mucho sin verte cariño, estás muy guapa ¿Te quedas a cenar?
—¿Esta el tío Kenji en casa?
—No cariño dijo que volvería tarde a casa, porque tenía una reunión con unos amigos.
—Si es así está bien si me quedaré a cenar. —Haruka no tenía nada en contra del tío Kenji, pero desde que él se enteró de las preferencias de ella, todo fue diferente y él no la aceptaba y cada que tenía oportunidad de hacerle ver su error lo hacía y ella, por evitar ser grosera y faltarle el respeto simplemente optó por alejarse.
—Esta hermosa puedo cargarla tía Ikuko.
—Claro querida no debes pedir permiso. —Haruka era como la tía consentidora de la pequeña Chibiusa y es que desde que Haruka, supo del embarazo, de su pequeña prima ella no preguntó, ni la juzgó y simplemente presto su apoyo, así como Usagi lo hizo siempre con ella.
Usagi bajó al recibidor de la casa y se encontró, con una escena muy amena, eran sus dos madres y su prima Haruka, con su pequeña en brazos, charlando amenamente.
—Hola Haruka cómo estás pregunto está alegre, de ver a su prima.
—Vine a visitarte y a traerle un regalito a mi conejita consentida. —Dijo acariciando la mejilla de la pequeña.
—Además hoy está princesita, está cumpliendo seis meses.
La mirada de Usagi se ensombrecio y se torno cabizbaja.
—Olvide el cumple mes de mi niña, soy un desastre de madre —Haruka notó el cambio de humor en Usagi.
—Gatita eres la mejor madre que puede haber para Chibiusa, te dedicas a ella en cuerpo y alma, a veces hasta te olvidas de ti, de tus sueños y anhelos es solo que tienes muchas cosas en tu mente y lo olvidaste. Además le traje un regalito a nuestra niña de parte de las dos ¿Te parece...? —le dijo Haruka guiñándole un ojo a su prima.
Haruka le entregó a la niña, de nuevo a los brazos de su madre, para mostrar el contenido de la caja de cartón que había traído, Usagi se sentó junto a su madre a ver, que había en la caja. De dicha caja salió una hermosa carriola rosada con detalles en blanco, se veía algo clásica y a la vez hermosa.
—Se que la carriola de la pequeña chibiusa está muy vieja y es de niño, además se ve algo insegura. Me sorprendió era hermosa y de seguro muy costosa, yo no podría costear algo así para mi pequeña.
—Sorprendida gatita.
—Si Haruka demasiado sorprendida está hermosa, muchas gracias.
—Probemos el nuevo carruaje de nuestra princesa. —Dijo Haruka animada, cargando a la pequeña Chibiusa, metiéndola a la carriola estás que ni mandada hacer.
—Se ve preciosa —Ikuko muy alegre, fue seguida por Serenity,
—Toda una princesita mi nietecita.
—Bueno chicas ya es hora de ir a la mesa, vamos a cenar, porque si no la comida se enfriará. —Dijo Ikuko muy animada.
—Si hace hambre —dijo Serenity.
—Ire a llevar a Chibiusa a su cuna y ya regreso.
—Yo te acompaño —Haruka fue tras ella escalera arriba.
•••
Al llegar a la habitación de Usagi Haruka la alcanzó —Se lo que pasó hoy en el café gatita.
—Haru yo lo siento no pensé que seria tan delicado... —Haruka no la dejo terminar.
—No te preocupes Michiru me contó todo, me pidió que te dijera que tranquila, que no te preocupes pero que ya sabés, no le andes siguiendo el juego a Mina, ella es buena solo que algo alocada.
—Gracias Haruka me quedo más tranquila, pensé que la señorita Michiru estaba molesta.
—No claro que no como crees gatita, mejor bajemos ya a cenar que ya de verdad si tengo apetito.
—Claro glotona vamos a cenar si que a mí también ya me dió hambre.
•••
—Seiya ¿Cuánto te quedarás en Japón está vez? —preguntó Mamoru, sin apartar su mirada de la taza de café, que estaba frente a él.
—La verdad no lo sé Hermanito, es que tengo pensado quedarme y ejercer mi carrera.
—¿Que pasará con tu grupo musical se piensan disolver?— preguntó Mamoru extrañado sabía que su hermano menor respiraba la música, sin ella y sin su banda, era como estar incompleto.
—No lo sé hermano pero Taiki y Yaten, quieren un descanso, en parte yo también, además quiero ejercer la medicina, que ese título no sea solo para que nuestra madre lo presuma hace poco terminé mi especialización en pediatría y pensé que podría empezar en este hospital Mamoru que opinas hermano?
—Pues me parece bien Seiya ojo, esto debes tomarlo muy serio, cuando quieras empezar...
—Pues mientras más rápido se pueda mucho mejor bro.
—Mamoru también quiero saber tú cómo te sientes hermano? Se que ya has superado el cáncer y eso me alegra y mucho, hermano tu y Setsuna lo merecen.
—Gracias Seiya por tu apoyo hermano lamento, no haber podido estar a tu lado, cuando perdiste a Unazuki se que ella ya había logrado quedar embarazada, es lamentable que ella y él bebé no hayan podido sobrevivir según lo que me comentó Setsuna, este era su quinto intento con la inseminación.
—Si Mamoru estaba tan feliz mi pelirroja, verla feliz me hacía, feliz ella se llevó una parte de mi en ese accidente. —Una lágrima se resbaló por la mejilla de Seiya, fue allí donde Mamoru comprendió que ya era momento de dejar el tema, no era fácil por lo que él estaba pasando, muy en el fondo él también extrañaría a su cuñada era una chica, tan dulce no merecía morir y su sobrino no nacido tampoco lo merecía él era inocente, ella era enfermera en el hospital y muchas veces, en ese lugar compartieron charlas amenas y una taza de café él y ella tenían un mismo anhelo ser padres, algo que era muy difícil ella por faltarle un ovario y él, a raíz de su cáncer había quedado estéril, él y su esposa ya habían tenido varios intentos fallidos...
