Era domingo mi madre y mi mamá Ikuko, decidieron hacer un picnic y tener un día de Campo, a pesar de insistir en que no era un buen momento ambas insistieron, bueno ya que no me quedaba de otra acepte: saque el vestido de mi pequeña el cual era uno de estilo veraniego en color rosa, le hice juego con unos zapatitos rojos.
—Chibiusa tienes mucho cabello, para solo tener seis meses ¿Que tal te quedarían unos bombones en el cabello como los de mami? Te gustaría usar un peinado como el de mamá...?
Alcé a mi pequeña y está solo comenzó a reír y mover sus manitas y piecitos, de la emoción de ser alzada tan alto.
—Solo espero y estes igual de alegre, cuando comience a peinarte, jajaja. —Me senté en la cama con mi niña entre mis piernas, le di un juguete para entretenerla, tomé el pequeño cepillo el cabello de mi bebé era tan suave y olía tan rico, olía a goma de mascar de fresas, comencé hacer la primera coletita estaba chiquita pero alcanzó para hacer un chonguito, repetí el mismo proceso y oh mi Dios lo había logrado. Estaba súper contenta a pesar de que no habían quedado, tal cual mis bombones mi bebé estaba preciosa sus moñitos parecían orejitas de conejo.
—Usagi estás lista hija mirá que no podemos ir tan... —Mi madre no terminó de hablar puesto, que el nuevo peinado de mi niña, le había dejado sin palabras.
—Cielos Usagi ¿Se las hiciste tú...?
solo asentí.
—Esta preciosa mi princesa ¿No están ajustados? —preguntó mi madre refiriéndose, a si los chonguitos de Chibiusa estaban ajustados.
—Obvio no madre se los hice con la mayor delicadeza posible. —Dije sacándole la lengua.
Serenity tomó a la pequeña en brazos y rodó los ojos.
—Usa chan tu y delicadeza en una misma oración, osea como que algo aquí no cuadra nena.
Mi madre comenzó a reír como loca y Chibiusa, se contagio de la risa.
—Y...ya me...mejor vámonos
—Serenity salió de la habitación, con Chibiusa escaleras abajo.
—¡Usagi apresúrate!
Tomé la pañalera de mi bebé y me fui en la misma dirección, de mi madre Ikuko esperaba abajo y daba, instrucciones a Kenji respecto a el almuerzo, este no era muy diestro en la cocina.
—Ya mujer me tratas como a un niño no soy tan inútil, en la cocina. —Objetó Kenji algo molesto.
—Son ventiseís años de matrimonio cariño, más lo que llevo de conocerte. —Dijo Ikuko con suficiencia. Kenji iba a objetar el comentario, pero su hija, venía con su nieta en brazos y por un momento quedó sin palabras.
—Mamá ya nos vamos Usagi terminó de alistar a Chibiusa, mira lo que le hizo, no te parece que es una monada nuestra pequeña.
—¡Au mira Kenji no te parece que nuestra nieta, es toda una muñequita! —dijo Ikuko.
—Si mujer tienes razón es una niña hermosa, tiene de dónde sacar tanta preciosura es un angelito. —dijo el abuelo Kenji acariciando la mejilla de su bisnieta.
Al instante Usagi también estaba en el recibidor ya lista para irse
—Lista ya podemos irnos hasta luego papá Kenji.
—Hasta luego Usagi cuida de la niña.
—Si papá Kenji.
•••
Tomamos el metro y en menos de veinte minutos, ya habíamos llegado al parque, complicado conseguir un lugar, pues al parecer en el parque había un evento infantil y nosotras buscábamos un lugar tranquilo, dónde descansar. Fuimos a un lugar apartado bajo un gran árbol de cerezos.
Mi madre y yo extendiamos la manta sobre la cuál, pondríamos las cosas.
—Saben me alegra haber venido el día está precioso, el aire está tan puro y limpio le tomaré muchas fotografías a mi Chibiusa.
—¿Alguién dijo fotografía...?
—Haruka ¿Qué haces aquí?
—corrí hacia ella a saludarla.
—Hola gatita me pareció haberlas visto y quise corroborar mis sospechas; me alegra mucho, que
Chibiusa este dando su primer paseo en su nueva carriola.
—Y dime Haruka ¿Qué estás haciendo aquí?
—Ah este yo pues... No sé si sabes pero hoy hay un evento de caridad, yo vine a cubrir el evento la organizadora es una amiga mía.
—¡Ah si! Que bien oye ¿Y de que trata el evento?
—Pues es para el orfanato Dream butterfly, es una recaudación de alimentos, juguetes, medicinas y vinieron algunas niñas. Para ver si algunos de los asistentes las adopta.
Haruka me hizo un gesto para acercarme más a ella, me quería mostrar una foto, en la imagen se podía apreciar a una niña, de no más de tres años cabello negro hasta sus hombros y unos hermosos ojos color lavanda.
—¿Quién es? —atiné a preguntar—, es una niña muy bonita.
—Se llama Hotaru perdió a sus padres en un accidente hace algunos meses, Michiru y yo queremos adoptarla, ella es familia de Michiru y ambas deseamos, poder darle un hogar a esa pequeña.
—Deseo de corazón que tú y Michiru, logren darle un hogar a esa pequeña.
—Gracias gatita por tus buenos deseos.
—Usagi la niña tiene hambre dale de comer, antes de que arme uno de sus berrinches
—Serenity entrego a la niña a su madre está volvió a dónde estaba la manta que hace unos minutos habían colocado; se sentó en ella sacó uno de sus pechos y la pequeña Chibiusa comenzó a comer algo impaciente.
—Cielos conejita parece que si tenías apetito. —La pequeña solo miraba a su madre, con sus grandes ojos expresivos, con una manita tocaba el pecho de su madre.
—Parece que Chibiusa salió glotona igual a su madre. —Dijo Ikuko riendo mientras sacaba los alimentos de la canasta de picnic, la hora de comer se acercaba.
—Oye yo no soy ninguna glotona, mamá Ikuko me ofendes dijo. —Me indignada.
—¿Estas segura Usa chan de que no eres una glotona?
—Totalmente de acuerdo mamá Ikuko. —Dijo Usagi con mirada altiva.
Ikuko sacó lo último que estaba aún en la canasta, era un pastel, de crema y fresas, hermoso a Usagi se le hizo agua la boca, Ikuko había ganado.
—¿Lo-lo hiciste tú?
—¡Si! —dijo Ikuko con una sonrisa, traviesa ¿te gusta?
Me lamí los labios, antes de pronunciar palabra alguna. —Si se..., ve rico. —Ya la pequeña Chibiusa estaba satisfecha y descansando en su carriola mientras las demás disfrutaban de un rico almuerzo, el cual Haruka había sido invitada por Serenity y ella ni tonta que fuera para negarse, a la comida deliciosa de su tía Ikuko.
—Todo está delicioso gracias por invitarme, a tan delicioso almuerzo.
—De nada cariño lo hago con gusto. —Dijo ikuko, además es bueno que compartamos en familia no crees.
—Claro tía estoy de acuerdo.
La comida transcurrió con tranquilidad, entre charlas triviales se pasó el tiempo, llego la hora del postre y Ikuko, cortaba el pastel, la primera porción la tomó Serenity. La cual fue reprendida por Ikuko. Alegando que la primera rebanada era para Haruka ella era la invitada.
Todas comían y charlaban, muy entretenidas y no escucharon el zumbido de una abeja; que volaba cerca de la pequeña niña que aún dormía, hasta que un grito seguido de un llanto, que alarmó a todas la primera en ir fue Usagi, tomó a la niña en brazos y está estaba roja como una cereza de tanto llorar, la niña tenía muy buenos pulmones.
Serenity fue quien notó el piquete de la picada de abeja, en el bracito derecho de la bebita, Usagi estaba aterrada, la niña comenzaba a hincharse.
—¿Usagi no sabes si es alérgica? —no hubo una respuesta coherente, Ikuko Comenzó a gritar que necesitaban un médico.
Haruka hizo Click y salió corriendo necesitaba un médico y era para ya mismo, corrió a el lugar del evento en busca de alguien, no paro hasta dar con esa persona.
—Ma... Mamoru es una emergencia trae tu botiquín y sígueme.
—Pero Haruka...
—¡Haruka nada toma el maldito botiquín y vamos! —Haruka y Mamoru corrieron dónde estaban las demás, Mamoru supo de inmediato lo que tenía la pequeña, tomó una pequeña inyección de su bolsillo, sin más pinchó a la niña y la hinchazón comenzaba a ceder la pequeña lloraba aún pero del susto.
—Ya estás bien preciosa todo paso si. —Dijo mientras acariciaba la mejilla de la niña y está solo gimoteaba y sorbia su naricita.
—Crei que te perdería —dije llorando, mientras abrazaba a la pequeña.
—No me habría perdonado si algo te hubiese pasado.
Mamoru la tomó del hombro y con voz calmada, comenzó a consolarla, no sabía que le impulsaba, él la reconoció sabía que era la cabeza de chorlito altanera de hace unos días, pero prefirió no ser imprudente le pareció un poco joven para ser la madre de la niña quizás era su hermanita.
—Lo más recomendable es hacerle un estudio, para determinar, las posibles alergias de la pequeña. —Él tomó su manita y la niña solo le miraba, de un momento a otro está tomó su dedo con fuerza.
—¿Y como cuanto sale ese estudio? —pregunté espectante rogaba que no fuera tan costoso.
—En nada llévala mañana al hospital general de Tokio y yo le haré las pruebas.
—¿Lo...lo dices enserio?
—pregunte de nuevo, no muy convencida.
—Gracias Chiba yo misma las llevaré mañana ¿Te parece?
—Como dígas tenou hasta mañana preciosa, hasta mañana cabeza de chorlito y cuida bien de esa princesa.
Mi mente hizo "click" ató cabos, estaba roja a más no poder
—¡Oh Dios mío ese joven es...!
