Sensei.
- "Entonces… ¿Cuándo crezca prometes casarte conmigo?
La inocente pregunta de un pequeño de ocho años enterneció a la adolescente de dieciocho más aun al ver la expectación del infante al cuestionarle acerca de un futuro juntos.
- No puedo prometerte tal cosa, Satoru-chan. – se agacho para quedar a su altura aunque siendo honesta no era tan pequeño. – Seguramente cuando crezcas conocerás a niñas de tu edad más hermosas que yo y a mí solo me veras como una mujer mayor o como sueles decirle a Gakuganji-sama, toda una anciana.
Ante la mención del adulto mayor Gojou Satoru arrugo el entrecejo mientras sacaba su lengua con clara muestra de desagrado, porque con tan poca edad entendió que su familia no era común ni unida como la de esa joven frente a él, sino que cuando fuera lo suficientemente grande seria dueño de un gran Imperio por ser el primogénito de uno de los Clanes más poderosos en Japón. Por eso obtenía todo lo que desease desde la más ridícula petición, y es que su rostro angelical hacia ceder a cualquiera que objetara.
- No digas eso, ese anciano es desagradable además huele mal y habla de muchas cosas aburridas. – abrazando a la adolescente quedando su rostro recargado en su cálido pecho. – Tu eres diferente hueles a dulces, eres amable y demasiado buena, además solo Suguru y tú me soportan.
Inevitablemente esos ojos color cielo siempre lograban desarmarla, era como si el pequeño fuera alguien sumamente especial al grado que cada uno de sus novios sentían un celos absurdos por el infante y siempre terminaban con ella por su relación especial por el hijo del jefe de su padre.
- No digas que te soportamos, Satoru-chan. – tomando con sus pequeñas manos el delicado rostro haciéndolo sonrojar levemente. – Tu eres el niño más dulce, tierno y divertido que conozco y haría cualquier cosa por ti.
- Entonces promete, que cuando sea mayor tu serás solamente mía. – la forma de berrinche junto con el puchero alzando sus labios hicieron que Miwa se riera.
- Te lo prometo. – alzando un poco su dedo meñique juntándolo con el peliblanco. – Que cuando crezcas, te daré esa oportunidad de salir conmigo.
La tierna promesa de ambos provoco un mar de sensaciones y entonces antes de que Kasumi se arrepintiera de ellos junto sus labios con un inocente beso. La joven cian abrió sus ojos sorprendida, mientras que Gojou los cerraba prometiéndose a si mismo que esos cálidos labios serian solamente suyos.
- Esta bien por mientras con eso me conformo. – se separo de ella sonriendo descaradamente al ver como su simple toque dejo muda a Kasumi.
- ¡SATORU, KASUMI! – el grito de Suguru viniendo a jugar con ellos se escucho al final del pasillo. – Vaya aquí están. – dijo feliz, pero parpadeo un poco al ver la sonrisa cínica de su mejor amigo siempre que hacia una maldad y el rostro sonrojado de Miwa. - ¿Sucede algo? Satoru… ¿le hiciste algo a Kasumi-san?
Ante el cuestionamiento del pelinegro, el rostro de Miwa se torno como una granada y Satoru se rio rebosante de felicidad y antes de que respondiera, la adolescente se adelantó levantándose.
- ¡Qué alegría verte, Suguru-chan! Ven vamos a jugar. – riendo nerviosamente alejándose un poco de los infantes.
Pero los ojos negros de Suguru se dirigieron a su amigo quien veía divertido la dirección en la que se había retirado Kasumi.
- Sabes para ser un niño eres demasiado pervertido. – sus ojos se encontraron con los color cielo del peliblanco.
- No entiendo de lo que me hablas Suguru. – se encogió de hombros.
- No te hagas el tonto, soy tu amigo y desde hace tiempo he visto que sueles mirar a Kasumi-chan como esos postres que sueles devorar. – Gojou alzo la ceja. – Ella es mayor Satoru, sale con chicos de su edad.
- Eso lo se idiota. – jalándole su extraño flequillo. – Pero recuerda esta palabras no importa cómo, no importa cuando, pero Kasumi será mi preciosa novia.
Decía alejándose, silbando una canción del momento mientras se acercaba a Kasumi, Suguru no era tonto sabia que cuando algo se le metía en la cabeza a su amigo no existía poder humano que lo hiciera cambiar de opinión y mas cuando se trataba de la ojiazul.
- Solo espero que las cosas no se salgan de control."
Lentamente fue abriendo sus ojos sentía su cuerpo demasiado pesado entre su trabajo en la Universidad y haber tratado de salvar una relación de casi cuatro años con Muta Kokichi, lo cual fue en vano por su posesividad y desconfianza hacia ella que comenzaba a asfixiarla.
- Inútil Miwa incluso en las relaciones eres un completo fiasco. – se rio amargamente mientras se incorporaba y recordaba las ultimas palabras de su ahora exnovio.
- "Te amo Miwa, pero solamente estas tratando de salvar nuestra relación para no considerarlo un fracaso en tu vida. Incluso me temo a decir que nunca me amaste, es como si quisieras llenar con mi presencia a algo o alguien…Es como si te negaras a ti misma reconocer que amas a otra persona."
- Como si amara a otra persona…- acerco su mano a la altura de su pecho, recordando a ese pequeño niño travieso de ojos azules que siempre recalcaba que sería de él. – Debo de estar volviéndome loca, además hace ocho años no lo he vuelto a ver.
Unas lagrimas recorrieron sus mejillas recordando el momento en que le informaron que el próximo heredero del Clan Gojou tuvo que partir a Inglaterra para continuar sus estudios dejándola a ella y a los que apreciaban al peliblanco con un vacío irremediable.
- Solo espero que donde sea que te encuentres al menos seas tu feliz, Satoru-chan. – sonrió mientras se disponía nuevamente a su rutina diaria.
- ¡OHHHHH! ¡Vaya que es grande la Universidad de Tokyo!. – exclamo divertido cierto peliblanco de unos dieciocho años, entonces su mirada se encontró con un grupo de amigos demasiado conocido para él ampliando su sonrisa.
- ¿Creen que Kasumi-san se encuentre bien? – cuestiono preocupado Suguru al escuchar los rumores de que su amiga había terminado con el insípido de Muta Kokichi. – Aunque el sujeto que no me agradara, no significa que la ruptura de ellos provoque estragos en ella.
Tanto Shoko como Nanami veían serios al pelinegro teniendo la misma preocupación acerca de la peliazul y es que todos ellos la consideraban a parte de su sensei una persona maravillosa. Incluso Yu siendo el mas optimista no sabia como enfrentar a la ojiazul si esos rumores eran ciertos.
- Estará bien. – dictamino Nanami. – Ella es una mujer fuerte y saldrá adelante como lo ha estado haciendo hasta ahora.
- Si, además Kasumi-san aun es joven y aparente menos edad de la que tiene. – Utahime que iba al lado de su novio lo animo. – Su rompimiento con Mechamaru seguramente fue lo mejor para ambos, aunque los aprecie en ocasiones sentía que ella no lo amaba lo suficiente.
- Lo que Kasumi sentía por él, era un dependencia por miedo a la soledad y un nuevo fracaso en el amor. – exhalando el humo de su cigarrillo. – Posiblemente ella intento llenar un vacío con esa relación tratando de superar a algo o...alguien.
La mirada de la castaña se cruzo con la de Suguru deduciendo o imaginando de quien posiblemente estuviera inundando los pensamientos de Miwa Kasumi, pero una voz demasiado conocida para ellos hicieron que el grupo de cinco amigos volteara para encontrarse con un joven peliblanco extremadamente alto, piel blanca, sonriendo como un idiota (cosa que todos sabían que no era) y ocultando su mirada con unas gafas oscuras redondas.
- Ese es...
- No puede ser. – decía Nanami viendo como Yu alzaba la mano feliz al verlo.
- Al parecer no ha cambiado nada. – sonrió Suguru. – Sigue igual de...
- Idiota.
Puntualizo Utahime arrugando el entrecejo y es que para todos fue una sorpresa ver frente a sus narices después de tanto tiempo a inconfundible Gojou Satoru. Haciendo una nota mental de que este día seria mas largo de lo previsto.
Suspiro por decima vez en el transcurso del día, al parecer el día de hoy la Universidad parecía un caos, tuvo que detener a dos de sus alumnas mas destacadas antes de que su pelea saliera de control y todo porque...fácil por un chico que al parecer llego de intercambio, donde su llegada había provocado mas riñas no solo en su clase, sino que había escuchado de Yuuji, Nobara incluso de Yuta como sus alumnas se debatían por cierto peliblanco sexy que no dejaba de coquetear con cuanta mujer le cruzaba.
- Ese chico es todo un mujeriego infiel. – arrugo sus labios al imaginarse al típico chico mimado que siempre juagaba con los sentimientos de las chicas. – Que raro el día de hoy no he visto a Suguru y a los demás.
Recordó como siempre el pelinegro en compañía de los demás venían a verla para conversar, comer incluso Utahime y Shoko les pedía un consejo para sus respectivos novios, siendo ella según las jóvenes: "La voz de la experiencia".
- Si supieran que soy todo un fracaso. – suspiro derrotada.
- Que hayas terminado tu relación con Mechamaru, no significa que seas un fracaso. – una voz en la puerta su oficina hicieron que sus ojos zafiro se fijaran en la atractiva figura Zen´in Mai. – Ya te lo he dicho demasiadas veces hombres van y vienen, además tu no amabas a Kokichi.
Kasumi volteo los ojos ya que su amiga junto con sus otros compañeros en lugar de comprenderla tal parece que su rompimiento fue más una bendición que una maldición.
- Creo que...gracias por tu apoyo, Mai. – recargando su rostro en la palma de su mano. – No sé qué sucedió, él es amable, atento, mi hermano lo adora bueno excepto Mahito. Pero estaba segura que...
- ¿Era el indicado? – dijo divertida enarcando la ceja Mai. – Por dios Kasumi no te aferres solo has sentido una amistad por Mechamaru y le diste una oportunidad solo por lastima no porque te moviera algo...¡Por dios tardaste demasiado para tener sexo con él!
- No exageres, solo fue...
- Fueron tres años y apenas este tuvieron sexo, que a mi parecer seguramente fue el peor de todos. – bufo. – Hasta me temo a decir que el idiota de Itadori ha sido el mejor acoston que has tenido y eso que fue tu primer novio.
Miwa se rio amargamente, ante la mención de su primer noviazgo con el pelirrosado y que a pesar de no haber funcionado terminaron siendo mejores amigos tanto que cuando este se caso fue dama de honor.
- Lo haces sonar como si mi vida amorosa fuera demasiado deprimente. – levantándose ya que dentro de unos minutos tenia que impartir clases.
- Oye no es mi culpa que a tus veintiocho años solo hayas tenido como compañero de cama a Itadori, Hajime, Kamo y Mechamaru.
Las mejillas de la ojiazul se tornaron rojas al saber como su amiga sabia santo y seña de sus anteriores relaciones.
- Tampoco es como su deseara ser una promiscua, Mai. – viéndola con reproche. – Se que mis relaciones no han funcionado y han sido un fiasco, pero estoy segura que esto es una señal.
- ¿Una señal?
- Si. – afirmo con convicción. – Una señal que es mejor estar sola una temporada y dejar que todo esto pase, así que por favor agradecería que ni tu ni Momo traten de buscarme un nuevo "romance"
- Pero...
- Mai. – la voz seria de Miwa la detuvo. – En serio no quiero conocer a nadie, no en estos momentos. Nos vemos luego, ¿de acuerdo?
La peliverde suspiro sabia que su amiga era demasiado obstinada y posiblemente su rompimiento con Mechamaru no le haya dolido, pero si dejo al menos un trago amargo en su escasa vida amorosa.
La joven cian suspiro agotada, pero duro muy poco al ver como frente a ella otras alumnas se estaban golpeando salvajemente gritándose palabras por demás ofensivas.
- "Tan atractivo es ese nuevo chico al grado de que mas del 90% de la población femenina se este matando a golpes". – pensó arrugando su entrecejo. – Por favor, señoritas, podrían...
- ¡ERES UNA MALDITA ZORRA! – grito una rubia llena de moretones a su contrincante.
- ¡MIRA QUIEN LO DICE, LA ESTUPIDA QUE NO DEJO DE DEVORARSE CON LA MIRADA A SATORU-KUN! Pero déjame decirte que antes de terminar el semestre él será mi novio.
Kasumi se quedaba en shock por ese tipo de demostración tan...primitivo, aunque su mente estuvo en blanco ante la mención de cierto nombre, pero debía de olvidarse de eso y concentrarse en esas jóvenes hormonales.
- Vez lo que provocas idiota. – la voz de Utahime entrando al salón de clases distrajo a Miwa, pero una risa burlesca hizo que se erizara su piel.
- Relájate, Utahime si sigues con esa actitud de vieja pronto te saldrán arrugas. – el peliblanco miro divertido la escena, pero en eso vio un cabello cian demasiado conocido.
- ¡Cállate imbécil hubiera sido mejor que permanecieras en el extranjero!. – intento golpearlo, pero fue detenida por Suguru que la sostuvo a tiempo por la cintura.
Sin embargo la extrovertida pareja no noto como Kasumi volteaba lentamente, viendo frente a ella algo que nunca imagino, comenzando a abrir la boca sin decir sonido alguno. Ampliando la sonrisa del joven que no podía dejar de recorrer con su mirada la hermosa mujer que se había convertido Miwa, deslizando sus gafas hasta la punta de su nariz mostrando sus característicos ojos color cielo.
- ¡CUIDADO MIWA-SENSEI! – pero entonces el grito de Yu-chan fue lo ultimo que escucho antes de caer inconsciente por un golpe imprevisto.
Fue enfocando poco a poco su mirada tratando de reconocer el lugar, cayendo en cuenta que se encontraba recostada en una de las camillas de la enfermería, viniendo a su mente el mar de emociones que todo el día tuvo que vivir siendo incluso demasiado para alguien tan ordinaria y simple como ella.
- Vaya que eres tonta Miwa, no solo terminas una relación sin sentir remordimiento sino que ahora estas en la enfermería por un golpe de una de tus alumnas. – cerro nuevamente lo ojos buscando ordenar sus ideas, pero una voz cercana a ella hizo que los abriera abruptamente.
- Por lo que veo aun tienes esa fea costumbre de hacerte menos, Kasumi. – sus ojos se encontraron con los de hace años no volvía a ver. – Aunque déjame decirte que ese sujeto que fue tu novio era realmente horrible, ordinario y sin ninguna gracias.
La mano que sostenía su mejilla la alzo restándole importancia, su mirada se encontraba fija en la mujer contemplándola y reconociendo que siempre estuvo en lo cierto...
- Verdaderamente te convertiste en una mujer sumamente hermosa, Kasumi. – con la yema de sus dedos toco la mejilla sonrojada de ella.
- Regresaste...- sentía un nudo en la garganta. – No es mi imaginación...realmente regresaste Satoru-chan.
El peliblanco arrugo el entrecejo al ver como Miwa lo llamo.
- Es claro que regresaría, ¿acaso olvidaste nuestra promesa?
Hipnotizada veía como el joven acercaba su rostro hasta quedar a centímetros del suyo, notando como las fracciones de Satoru cambiaron, ahora era demasiado alto superando incluso a Suguru-chan o Nanami-chan, el cuerpo era mas maduro. Dándose cuenta que ya no el de aquel tierno niño de diez años que prometía casarse con ella. Se sonrojo al ver hacia donde iban sus pensamientos reprimiéndolos.
- No la olvide. – tratando de incorporarse y alejarse un poco del olor de él. – Pero ahora debes de ser consciente que eso solo era un juego. – rio aminorando el ambiente. – Tu eras un pequeño y yo tu niñera, así que cumplir esa promesa seria...
Unos labios sobre los suyos impidió que continuara, alzando las cejas sorprendida y notar que era el mismo Gojou Satoru que conocía desde adolescente que la estaba besando. Trato de apartarse de él, pero este fue más rápido posicionándose arriba de la mujer que al sentir el calor de su cuerpo abrió un poco la boca cosa que aprovecho él para ingresar su lengua y comenzar a hacer realidad ese sueño que tenia desde niño.
- N-No...detente...Satoru-chan. – entre besos pudo decir esas débiles palabras y mas aun al sentir como una de las grandes manos del joven comenzó a levantar su falda, erizándole la piel el calor de ese simple toque. – Esto esta mal...yo soy mayor que tú.
- No me importa. – dijo claramente mientras se quitaba la playera. – Tu y yo hicimos una promesa, Kasumi que te guste o no pienso cumplirla.
Suavizo su mirada notando el miedo de la mujer en ser descubiertos en plena enfermería en una escena demasiado comprometedora.
- Satoru-chan, yo...
- Solo dime Satoru. – volteo lo ojos. – Es mas que claro, que ya no soy aquel mocoso "insoportable". – acerco su excitación cerca de la cadera de Miwa provocando que gimiera. - ¿Acaso ya no me quieres?
Sabia perfectamente que Kasumi era demasiado buena y cuerda, tanto que estaba seguro que por esa misma racionalidad y valores no dejaba salir aquellos sentimientos hacia él. Porque el estaba seguro que Miwa sentía la misma conexión especial hacia su persona, y solo le hacia falta un pequeño empujoncito para que desbordara.
- Tu no eres ni serás insoportable, Satoru. – sentía como su corazón latía deprisa, como nunca ni siquiera en algunas de sus anteriores relaciones. – Ademas sabes que siempre te he querido.
Delineo las fracciones de él recordando aquel pequeño que solía ser y que posiblemente las palabras de todos sus amigos incluso de Mechamaru tenían razón. Ella no deseaba llenar esa vacío, sino que anhelaba volver a sentir lo que ese joven de ojos cielo con su simple presencia provocaba.
- Entonces creo que es momento de impartir sus clases privadas. – volviendo a besarla con la misma intensidad. – ¿No lo crees, Kasumi-sensei?
La ojiazul solamente asintió dejándose llevar por primera vez la locura que significada estar con Gojou Satoru.
Listo! La verdad no deseaba ser tan largo el capítulo, ya que solo serian oneshot cortos o medio largos, jajajaja. Quise hacer algo distinto digo siempre le tiran hate a GojoxMiwa por que es demasiado mayor, pedof..., etc.¿Pero si en un mundo alterno Kasumi fuera diez años mayor? Obvio tambien tendrian problemas pero bueno...Espero lo disfruten mucho y gracias por dejar sus reviews y darse un tiempo en leer.
Próximo capítulo: "San Valentin" (este si contendrá lemon)
Muchas gracias por acompañarme en esta travesia de esta linda shipp, ademas de su apoyo incondicional en cada una de mis historias.
Besos y abrazos.
TheOtherDestiny :)
