Notas previas: Este One-shot es la precuela de "Encuentros" (seguramente exista una tercera parte como final)
Misión
- Está bien comprendo perfectamente. – escucho nuevamente como Nanami repetía esa frase a la persona detrás del teléfono que seguramente no le hacía gracia saber que estaba con el rubio. – Si Utahime-san no tienes nada de qué preocuparte, si llegamos a verla te notificaremos que se encuentra bien.
Satoru volteo los ojos ante la forma insistente en que la pelinegra protegía a sus alumnos, reconocía internamente que sus propios pupilos en ocasiones lo preocupaban, pero al grado de sobreprotección conociendo perfectamente el mundo en que se vivían eso ya era extremista. Eso significaba dos cosas: Utahime ya le hacía falta despertar ese instinto maternal frustrado o esa persona era sumamente débil.
- Si de acuerdo, después te informo sobre la misión de Miwa-chan. Hasta luego.
Disimuladamente miro a Nanami al escuchar ese nombre en específico y es que desde el encuentro de las escuelas hermanas, Gojou Satoru reconocía que esa estudiante de fleco peculiar pudo llamar su atención y no era académicamente hablando.
- Utahime debería dejar que sus alumnos vayan aprendiendo y no darles niñeros parciales. – coloco sus manos detrás de su nuca ganando la atención del rubio. – A fin y al cabo todos sabemos lo que nos pasara si nos involucramos en el mundo de la hechicería.
Nanami Kento miraba fijamente a Gojou tratando de descifrar como el hechicero podía ser demasiado infantil y en pocas ocasiones como está demasiado realista ante lo que significaba su mundo. Suspiro derrotado.
- Tal parece que nunca podremos adaptarnos a esto y Utahime ve algo en Miwa-chan que no ha visto en sus demás alumnos. – ambos siguieron caminando para llegar al hotel donde se estaban hospedando. – Aunque no es la única que se preocupa por ella.
Comento ganándose la atención de Satoru.
- Al parecer ella fue ingresada al Colegio porque Kusakabe la descubrió.
- Mmm... eso tiene sentido. – dedujo Gojou. – Aunque debió de entrenarla mejor, ya que si la chica maneja el nuevo estilo de sombras debería perfeccionarlo y no estar siendo capacitada por Utahime que no está familiarizada en canalizar la energía maldita en armas.
- Sabes perfectamente que él no tiene tiempo para eso. – pasaron junto a una panadería e inconscientemente vino a su mente cierta chica. – Ademas Miwa trabaja tiempo parcial al parecer es el único sustento en su hogar.
El peliblanco se detuvo en un local de dulces ante la mirada llena de reproche de su compañero, pero como siempre solía ignorar.
- ¿Y qué hay de sus padres? – esto era sumamente extraño nunca había tenido una conversación acerca de un alumno, pero un gusanito dentro de él decía que debía de conocer más acerca de la joven cian. – De seguro su padre es un holgazán y su madre...
- Ella es huérfana junto con dos hermanos menores los cuales mantiene desde que tiene trece años.
Aquella revelación le dio un trago amargo a Satoru en imaginarse a la chica en una situación tan difícil y más tomando en cuenta en proteger a dos personas además de ella. Llegando al grado de sentir un poco de admiración por la chica y entendiendo lo que una vez Maki le dijo en su encuentro con Miwa e inconscientemente venia esa pregunta que les hizo a los jóvenes acerca de su tipo ideal de persona. Sabía que estaba mal tener esos pensamientos respecto a una joven once años menor que él, pero inevitablemente había algo en Miwa que llamaba su atención, posiblemente sea la inocencia que desprendía ella o la falta de malicia en dudar de los demás.
- Esa chica es diferente. – Nanami continúo hablando al ver como sus palabras llegaron a afectarle a Satoru. – En ocasiones su forma de ser me recuerda a Yu o incluso a Getou-san antes de...lo que sabemos.
Satoru eso lo sabía perfectamente, sin darse cuenta comenzó a ser comparativos de la joven con su mejor amigo dándose cuenta que ellos tenían algo en común sin embargo...
- Si no despierta un grado de locura el detonante para ella puede ser fatal. – en eso incluso Nanami estaba de acuerdo, porque puede que su apariencia sea de una persona seria, pero la locura extrañamente es lo que puede mantenerlos cuerdos en ese infierno. – Aferrarnos a algo o alguien de cierta manera haría que el proceso sea más difícil y más si algún día morimos o vemos morir esos lazos.
Nuevamente los recuerdos invadieron a los hombres recordando sus días de estudiantes y como en un abrir y cerrar de ojos su vida cambió drásticamente. De repente una ráfaga de viento hizo que Gojou levantara su mirada encontrándose a...
- Mira ya vez logro concluir la misión. – dijo despreocupado el peliblanco.
Sus lentes se deslizaron hasta la punta de su nariz al reconocer cierto cabello bajando de un vehículo proporcionado por el Colegio. Gojou noto como la ropa de la chica estaba demasiado sucia, había marcas en las partes visibles de su cuerpo y aun teniendo eso en cuenta Miwa le otorgo al hombre una cálida sonrisa logrando que su fleco se meciera un poco recordándole a...
- "Suguru". – trago el dulce con sabor amargo al recordar al pelinegro y odiando de cierta forma esa protección que debía otorgarle a esa joven. – "Parece una maldita broma". – cerro los ojos para apartar ese recuerdo. - ¡Vez no sé porque Utahime y tú se preocupan tanto!
Colocando sus brazos detrás de su nuca, y ver como los ojos de Kento se aligeraban al saber que no habría pronto una baja en el mundo de la hechicería.
- Tienes razón. – respondió serio. – Al parecer Miwa-chan se encuentra bien. – Satoru asentía repetidas veces como niño. – Andando es mejor prepararnos mañana tenemos que viajar a Japón temprano y no deseo soportar tus ataques de insomnio.
- ¡¿Ehhhh?! – exclamo ofendido Gojou mientras seguía a Nanami en búsqueda de un restaurante para cenar y después regresar al Hotel.
Ignorando a dos jóvenes que también tenían su mirada fija en cierta joven que ambos hechiceros apreciaron entrar al mismo Hotel donde se hospedaban, porque en ocasiones las peores cosas que suceden no solo son provocadas por maldiciones, sino por personas de carne y hueso. Buscando una presa y al parecer ya tenían en la mira una: Miwa Kasumi.
Ajena a todo a su alrededor Miwa se fue a darse un baño para relajarse, y es que a pesar de todo las maldiciones iban adquiriendo más poder al grado de asustarla más, pero siendo consciente que si sube de grado pronto podrá cobrar mejor para ayudar a su familia. Ante el simple pensamiento sonrió.
- Momo-chan y Mai-chan dirán que me parezco a Mei Mei-san. – pensó al recordar a la atractiva mujer.
Kasumi era consciente que Mei Mei era una belleza entre las hechiceras del Colegio Jujutsu siendo a su ojo crítico la más hermosa, claro después de Shoko-san y Utahime-sensei. Incluso pensó que las mujeres eran modelos en cuanto las conoció, porque a pesar de estar pisando los treinta se veían sumamente jóvenes como...
- Gojou Satoru. – sus mejillas se tornaron rosa al recordar al peliblanco, y esa pregunta en el encuentro entre las escuelas hermanas. - ¿Cuál es tu tipo ideal? Eso sería soñar demasiado alto.
Aun le daba vergüenza ver ese video donde describía con toda naturalidad como seria el chico ideal para ella, siento víctima de las bromas de Momo y Mai respecto al hechicero más fuerte. Por qué le gustara o no ella había descrito tal cual a Gojou-sensei como el novio perfecto para ella, aunque Utahime-sensei aseguraba que el peliblanco nunca ha sido una persona de fijarse solamente en una mujer declarándolo abiertamente como un mujeriego.
- "Hombre como Gojou Satoru nunca podrían serle fiel a una mujer". – la voz de Mai hizo eco en su cabeza. – "Deberías de abrir los ojos Miwa, el problema no eres tú sino en quien pones los ojos. No vería nada de malo si diriges tus sentimientos hacia alguien del Colegio de Tokyo, bueno excepto Panda. Pero debes de reconocer que incluso el recipiente de Sukuna es atractivo".
Miwa recordó el momento en que se disculpó con Itadori sobre el intento de asesinarlo, ganándose un buen amigo como Mechamaru.
- Disculpe señorita, ¿desea que le enviemos la cena a su habitación?
El joven de la recepción interrumpió sus pensamientos, pero se encontraba tan confundida por sus sentimientos e ideas pesimistas que solo asintió, sin darse cuenta el joven sonrió maliciosamente mientras que a su vez los jóvenes que estaban afuera ingresaron y con una mirada rápida hacia la chica comenzaron a seguirla. Pensando en la forma de divertirse con esa joven.
Al parecer esa noche sería demasiado larga.
- Mmm...creo que compre suficiente. – decía aburrido Satoru. – alzando las bolsas que contenían un sinfín de dulces. – Creo que es momento de regresar sin darme cuenta ya oscureció. Ojalá Nanami no se enfade por dejarlo regresar solo. – recordó la cara de pocos amigos del rubio. – Realmente pienso que le hace falta una novia o con quien desquitar toda esa tensión sexual que tiene.
Rio divertido al imaginar el rostro ofendido del rubio y como intentaría propinarle un golpe por su falta de tacto, cuando Satoru entro al Hotel vio a una niña sentada en el sillón del living observando un muñeco parecido al que entrego a los estudiantes de Kyoto en el encuentro de escuelas. Volviendo a su mente el rostro lleno de ilusión de Miwa Kasumi. La cual seguramente ya estaba dormida, se rio al recordar cuando la llevo con Shoko para que estuviera a salvo y es que Togue la dejo inconsciente por su ritual, cosa que desde su perspectiva fue lo correcto. A esa joven le faltaba demasiado, y estaba seguro que siendo aun alumna en Kyoto más la "asistente" del viejo Gakuganji Miwa nunca podría superar.
Aparto la mirada para ir directo a la recepción, ya que al parecer olvido su tarjeta de acceso y sabía que Nanami no le abriría la puerta y fácilmente podría usar su poder para llegar al lugar. Pero siendo honesto se encontraba tan cansado o más bien fastidiado que prefería hacer las cosas como una persona normal.
- Si vayan adelantándose, estoy seguro que esa idiota se tomó la bebida que le di. – Gojo rodo los ojos ante la conversación, pero hubo algo que llamo su atención. – Si, esa chica idiota se lo tomo. – se rio. – No me sorprendería caiga tan rápido ante cualquiera, aunque debo reconocer que ese cabello cian y sus grandes azules son bellísimos. No puedo aguantarme las ganas de tenerla debajo mío. Por mientras vayan desnudándola, el afrodisiaco esta por surtir efecto.
Ante la conversación Satoru conecto los cables deduciendo que la chica que hablaban era Miwa.
- "Yo diciéndole a Nanami que no era necesario cuidarla de las maldiciones y al final terminare defendiéndola de unos humanos".
- Oh disculpe señor, ¿usted es el huésped de la habitación...?
- Olvídalo, encontré mi llave. – argumento "sonriendo". – Pero creo que la calefacción no funciona bien, podría ayudarme.
A simple vista se él castaño no le agrado la idea, pero debía de obedecer y de paso la habitación esa chica Miwa estaba cerca así podría aprovechar y comenzar a divertirse con sus amigos.
Una hora después Miwa recibió su cena, donde el mesero amablemente le entrego una bebida por parte de la casa asegurándole que no contenía alcohol y eso era cierto, pero debía reconocer que tenía un sabor extraño al grado que ni siquiera la ancha playera que tenía y sus bragas podía contener el calor de su cuerpo, llegando a preocuparla. Ignorando ese sentir Kasumi se metía al resguardo de las cobijas, apretando sus piernas y sintiendo como su entrepierna se humedecía recordándole aquellos sueños que tenía como protagonista a Gojou Satoru.
Cerro los ojos, pero sorpresivamente la puerta de su habitación fue abierta y antes de que se diera cuenta se encontraban dos chicos en la cabecera de la cama sosteniendo sus manos y otro mirándola desde los pies de esta con una mirada que reconoció.
- "Por favor que no sea lo que estoy pensando". – Kasumi cerro los ojos dejando que las lágrimas brotaran. - ¿Q-Quienes son ustedes? ¿Qué...Que hacen en mi habitación?
La joven cerro las piernas al notar la mirada verde del joven en su entrepierna.
- Nosotros solo queremos ser tus amigos, pequeña. – su voz era ternas tratando de tranquilizarla, pero estaba logrando todo lo contrario. – Es más para que veas lo amables que somos solucionaremos ese problema que tienes.
Los ojos azules de Kasumi se agrandaron.
- Digo...- el hombre de cabello azabache se subió de ella. – Porque una joven tan hermosa como tu necesita que alguien logre controlar tu excitación. – el hombre abrió sus piernas mientras trataba de simular una embestida, pero Miwa lo trato de golpear.
- ¡Suéltenme! – grito la joven. - ¡Suélteme yo no quiero esto! ¡Aléjense, no quiero que me toquen.
Miwa le propino un golpe en la entrepierna del sujeto dándole fuertemente, logrando que este se doblara de dolor.
- Maldita estúpida. – golpeo la mejilla de Miwa. – Trate de ser amable contigo. – tomándola fuertemente por las mejillas. – Pero si te gusta jugar rudo, entonces te demostrare que tan rudo puedo ser.
- ¡Andando Mamoru! Yo ya tengo ganas de tocarla. – los ojos azules distinguieron a los otros dos hombres reconociendo uno de ellos como un joven que trabajaba en el lugar.
- "Tonta, tonta Miwa". – apretó lo puños al sentir como ellos la comenzaban a acariciar. – "Que ilógico tanta preocupación por no terminar asesinada por una maldición, que ahora seré violada y probablemente asesinada por unas personas igual que yo". – inevitablemente vino a su mente todas las personas importantes en su vida desde sus padres, hermanos, amigos del Jujutsu y por último ese hombre tan amable que era Gojou Satoru.
- Bueno caballeros es hora de comenzar la diversión. – el hombre llamado Mamoru comenzó a alzar la ancha playera al grado de ver sus bragas blancas. – No te preocupes al final lo disfrutaras.
- Eso lo dudo mucho.
Una voz en la puerta de la habitación interrumpió a las cuatro personas, más a Miwa que a los hombres. Rápido su mirada se encontró con el rostro lleno de superioridad de...
- De verdad que a través de los años, la humanidad no deja de sorprenderme. – caminando lentamente y apretando los puños al ver el rostro dañado de la adolescente, además de sus lágrimas. – Debería de darle crédito a Suguru en decir que los no hechiceros son unos completos monos.
- ¡¿Quién DEMONIOS ERES TU?! – uno de los hombres que sujetaban a la ojiazul se lanzó sobre el peliblanco con la clara intención de golpearlo, pero antes de acertar Gojou había desaparecido. - ¿D-Donde demonios esta? – mirando por todos lados como los presentes.
- Estoy justo aquí. – el tono infantil del hombre junto con un golpe sordo fue lo que se escuchó después de ver como caía inconsciente ese sujeto. – Vaya al parecer su fuerza solo es grasa, es todo un debilucho. – moviendo con el pie el cuerpo del pelirrojo. – Y bien... ¿quién de ustedes sigue?
Levanto su mirada y podía jurar que esos hombres estaban temblando de miedo, pero el sonido en la boca de Kasumi le advirtió que la droga que le dieron estaba surtiendo más efecto.
- Maldito. – el otro individuo que sostenía a Kasumi fue corriendo para golpearlo obteniendo el mismo resultado.
- "Momentos como este agradezco no ser un humano común y corriente". – pensó y alargo su sonrisa al ver como ese sujeto llamado Mamoru perdía el color. – Al parecer solo quedas tú, porque no te portas bien y te largas antes de que termines con el mismo destino que ellos. – pateando como si fuera un costal de papas los otros dos.
Sin escuchar sus palabras ese hombre se bajó de Miwa, para ir directamente contra Gojou que sin darle tregua lo golpeo sin importarle en medir su fuerza y es que actos como estos lograban provocarle asco y poca fe en la humidad.
- Creo que es mejor irnos a otro sitio para tratar este tema, ¿no creen chicos? – dijo divertido como si su amenaza fuera una pequeña travesura que pronto resolverían.
Entonces en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron ante la vista de una desconcertada Miwa.
Después de dejar a esos sujetos en el cuarto oscuro de limpieza amarrados y completamente inconscientes, Gojou se dirigió a la habitación de Miwa, el estado de la chica lo preocupaba. Sabía que le dieron un afrodisiaco y que ella estaba luchando por mantenerse tranquila, para no sucumbir a los efectos de este.
- Utahime me debe un favor demasiado grande. – susurro antes de entrar, encontrándose sorprendido en no ver a la joven, pero el sonido de la regadera lo alerto. – Miwa-chan.
Camino hacia el cuarto de baño, pero antes de entrar escucho los auto reclamos de la joven.
- Tonta, tonta Miwa. – la joven seguramente se encontraba llorando por el tono de su voz. – Ni siquiera puedes protegerte de unas personas simples, ni maldiciones y siempre terminas en ser la inútil Miwa.
Las duras palabras de la chica sobre ella hicieron que algo en el interior de Gojou se incomodara. No era común de él preocuparse por cosas ajenas a sus propios intereses, pero la forma tan dura en que esa chica se recriminaba hacía que se sintiera mal, porque Miwa Kasumi no era inútil sino que esa chica es demasiado cuerda que ante cualquier adversidad con este mundo o el normal la destruirían por completo. Después de eso escucho un gemido, así que sin pedir permiso Satoru se adentró dejando una vista demasiado tentadora para él.
- G-Gojou-sensei. – Miwa miro de reojo donde se encontraba su ídolo. – Y-Yo...lo siento. – más lagrimas salieron.
- Miwa. – el peliblanco trago grueso al ver como ella abrazaba sus piernas desesperada, portando solamente unas bragas de color rosa, sin importarle lo helada que estaba el agua cayendo sobre ella. – Esto no es tu culpa.
Dudo en acercarse una parte de él deseaba consolarla, pero estaba seguro que al tocarla sucumbiría a sus deseos de poseerla. Así que cuidadosamente se acercó un poco notando lo afectada que estaba Miwa.
- No es tu culpa. – repitió, agachándose para estar a la misma altura. – Existen humanos peores que las maldiciones, así que...
- ¡Pero ni siquiera se defenderme de las maldiciones! Ni siquiera de esos hombres que trataron de tocarme, yo soy...- mordió su labio inferior. – Yo solo soy la inútil Miwa, perdón Gojou-sensei...perdón porque tuvo que protegerme.
- Deja de decir eso. – sin controlarse toco a Miwa notando como la piel de esta se erizaba. – Tú no eres eso, simplemente eres demasiado buena.
Sus ojos se conectaron con los de Kasumi, dándose cuenta como ella no podía controlar su agitada respiración, mordía sus labios para que no salieran sus gemidos pudorosos y apretaba sus piernas. Eso le dio oportunidad a Satoru en detallar el cuerpo de esa estudiante a simple vista su piel era suave y tersa, tenía unas caderas anchas junto con un trasero ajustable a sus manos. No podía ver sus senos porque aún permanecía abrazándose a ella misma, pero estaba seguro que eran de tamaño generoso y su rostro estando al borde del placer lo enloqueció, tocando su sonrojada mejilla.
- Gojou-sensei. – el sonido suplicante fue el detonante para Satoru.
Sorpresivamente Kasumi sintió como era levantada de la regadera y unas manos ajenas tocaban su espalda, para después sentir unos labios ajenos sobre los de ella. Provocando que abriera sus ojos ampliamente al darse cuenta de que estaba siendo besada por el mismísimo Gojou Satoru, cumpliendo una de sus fantasías de adolescente al besar a su ídolo, así que dejándose llevar por primera vez en su vida Miwa cerro sus ojos mientras correspondía el beso.
Satoru sonrió entre el beso al darse cuenta como Miwa le correspondía, dando por hecho que este era el primer beso de la joven por la forma de sus movimientos, pero el ya no era un joven hormonal con sus primeros experimentos sexuales, así que abrazo con fuerza a la chica sintiendo como su ropa se mojaba por la piel de Miwa. Su acción provoco que la ojiazul abriera su boca siendo beneficioso para el peliblanco, que fue comenzado a ingresar su lengua en la cavidad de Miwa iniciando con un ritmo suave para acostumbrarla y después con más ímpetu donde obviamente el saldría ganador.
Cuando se separaron Miwa no quería distanciarse ningún centímetro del mentor delineando por primera vez de cerca el atractivo rostro de Gojou Satoru sorprendiéndose que a pesar de tener veintiocho años aparentaba menos, sus fracciones masculinas, así como sus hermosos ojos cielo que había visto en aquella pelea en Kyoto en el desfile de cien demonios y sorprendiéndose como los labios del hombre brillaban.
- Si sigues mirándome así, harás que me de vergüenza. – la piel de Kasumi se erizo al escuchar esas palabras cerca de su oreja mientras Gojo mordía su oreja y guiaba sus labios a lo largo de su cuello, provocando más gemidos de ella. – Miwa-chan, ¿sabes que esta es la mejor forma de ayudarte, verdad?
- S-Si.
Ambos sabían que esa solución era demasiado peligrosa, para Miwa era entregarse por primera vez a alguien y aunque en sus sueños más oscuros siempre deseo que fuera Gojou Satoru no podía evitar sentir vergüenza, pero para Gojou fue como una mar de sensaciones sabía que existía otra manera de ayudar a Miwa, sin embargo algo muy dentro de él deseaba tener entre sus brazos a la joven. Sentirla por completo, besarla, acariciarla hasta saciarse del cuerpo de Miwa.
- Miwa-chan, no lo volveré a repetir... ¿quieres continuar o me detengo? – decía suavemente por primera vez a una mujer.
Al ver como agachaba la mirada ya se estaba preparando en ir a su habitación a bañarse con agua fría, después de asegurarse que nadie entre para propasarse con Miwa. Pero al sentir como ahora ella comenzó a besarlo abrió ampliamente sus ojos, para volver a cerrarlos y disponerse a ubicarlos cerca de la cama.
- P-Por favor no se detenga. – su voz cada día se distorsionaba por los gemidos reprimidos y el calor que estaba sintiendo en su parte baja.
- Tienes la piel demasiado suave. – dijo Satoru entre besos, hasta que Miwa sintió como sus pantorrillas eran detenidas por los pies de la cama. – Miwa...
Kasumi arrugo el entrecejo, no deseaba escuchar su apellido en los labios de su ídolo y menos en su primera vez. Parte de su pudor y madurez se fue al carajo, ya que por primera vez no deseaba ser la hermana sobreprotectora, la alumna modelo o la correcta Miwa sino...
- Puede decirme Kasumi. – Gojou detuvo sus movimientos en la parte baja de la joven notando el enorme sonrojo.
Satoru parpadeo y sin notarlo sonrió.
- Está bien, pero te diré Kasumi con una condición. – sabía que la ojiazul estaba soportando el calor de su cuerpo, pero su agitada respiración así como calor corporal le daban entender que Miwa no soportaría mucho y ni el tampoco. – Que tú me llames Satoru.
La forma dulce en que Satoru hablo con ella hizo que asintiera, ya que era ilógico que su cuerpo se estremeciera más por ese toque dulce del hombre que las caricias y tono sugerente de hace unos momentos. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el peliblanco fue depositándola en la cama, mientras él se incorporaba para quitarse la camisa y también su pantalón quedando ambos solo en ropa interior.
- Eres preciosa. – dijo hipnotizado Satoru delineando con su mirada el cuerpo de Kasumi.
Su cabello mojado se esparció en la amplia cama, su flequillo estaba pegado en su frente resaltando más su piel blanca excepto por sus mejillas rosadas igual que la aureola de sus senos los cuales toco suavemente ganando gemidos por parte de ella. Miwa arqueo la espalda al sentir como el hombre bajaba para comenzar a degustar de su seno derecho mientras con sus manos tocaba el otro primero abarcándolo por completo para después jugar con dos de sus dedos el pezón sincronizando sus movimientos con su lengua.
Kasumi abrió por completo sus piernas dejándole el camino libre a Satoru para ingresar, sabía que su ropa interior estaba mojada y no precisamente por el agua de hace unos momentos, sino que antes de la llegada del chaman más fuerte Miwa tuvo que complacerse llegando a un orgasmo mientras pensaba en Gojou Satoru.
- ¿Por qué no me hechas una mano tu también, Kasumi-chan? – dijo divertido y sin esperar una respuesta de ella, tomo una de sus manos que apretaba fuertemente la sabana.
Fue trazando un camino desde sus pectorales hasta ir bajando más y detenerse cerca de su miembro.
- Y-Yo no sé cómo hacerlo. – respondió tímida Miwa, al mostrarse inexperta ante su ídolo, pero eso solo provoco que la sonrisa de Satoru se ampliara.
- Es fácil solo tócalo de arriba hacia abajo. – sin importarle dejar marcas Gojou mordía todo el cuello de Miwa hasta detenerse en sus pechos. – No seas tímida pronto hare que sientas lo mismo.
- De acuerdo, Satoru-san.
La joven adentro su mano en la ropa interior de Satoru sorprendiéndose al tocar el miembro de este lo grande y grueso que tenía, haciendo que sus bragas se mojaran más. Donde su toque hizo que ambos gimieran, comprendiendo que le estaba gustando Kasumi fue haciendo movimientos como le estaba indicando su mentor, desde la base de su miembro a la punta de este sentía como la esencia de él se escapaba. Ganando gemidos roncos del hombre, y ahora ella era quien estaba absorta en las reacciones de Satoru, al ver como cerraba los ojos y sus mejillas sonrojadas le dio inca pie a esforzarse en hacerlo disfrutar.
Dándose cuenta del esfuerzo de ella, Satoru fue bajando la mano que tocaba su seno para tocar la ropa interior de Kasumi que ya se encontraba húmeda, ganándose un gemido por parte de ella que lo calentó más. Sin contratiempos Gojo adentro su mano dentro de las bragas de ella, sintiendo la suavidad del sexo de Miwa, así que sin proponérselos ambos continuaron tocando sus puntos mas sensibles, siendo Satoru el primero en encontrar donde la joven sentía mas placer provocando que los movimientos de ella hacia él fueran mas torpes y sus gemidos mas sonoros.
Hasta que la espalda de Miwa se enarco, sus ojos se cerraban y un fuerte gemido pronunciando su nombre le dieron a entender a Satoru que ella había llegado a tan ansiado orgasmo. Gojou retiro sus dedos del interior de la joven, ya que la estimulación ayudaría para lo que venía a continuación. Kasumi aún se encontraba reponiéndose del reciente orgasmo, vio como el hombre se incorporaba para quitarse su bóxer quedando en ropa interior, pero lo que impresiono a Miwa fue el tamaño del miembro de Gojou-sensei haciendo que por instinto cerrara un poco las piernas. Llegando a enternecer y emocionar más Satoru, el cual amplio su sonrisa.
- Tranquila. – cubrió el cuerpo de Miwa con el suyo. – Iré a tu ritmo. – entrelazo las manos de ambos y fue bajando sus besos al cuello de ella.
- Esta bien. – gimió Kasumi al sentir como Gojou guiaba su miembro a su entrada ejerciendo un poco de presión. – S-Satoru.
Poco a poco Kasumi fue sintiendo como Satoru ingresaba su miembro dentro de ella, llegando a incomodarle a cierta medida, era un sentimiento indescriptible. Lo mismo sucedía con el peliblanco que al sentirse casi por completo dentro de Miwa nunca imagino que follar con ella sería una experiencia por demás gratificante siendo hasta el momento la mejor de todas, hasta que esa barrera que portaba la virginidad de Kasumi no lo dejaba seguir. Sus ojos cielo vieron cada una de las expresiones de Miwa, notando como alzaba las cejas, su respiración era más rápida y como sus manos apretaban con fuerza las sabanas.
- ¿Lista? – ambos se miraron a los ojos y en cuanto Miwa asintió, Satoru entro de una vez llevándose consigo aquello que le partencia...porque esa noche Gojou Satoru se convirtió en el primer hombre de Miwa Kasumi. – Pronto pasara.
- Es incómodo. – el cuerpo de Miwa sentía un ardor en su parte baja entre dolorosa y placentera.
Trato de aminorar el dolor de ella, besando su cuello y limpiando la única lagrima que derramo. Sabia perfectamente que le dolía, las piernas de ella se tensaron y vio como apretó mas las sabanas, para Gojou era una tortura deseaba moverse con total libertad, pero...
- Me comenzare a mover. – la ojiazul solo asintió y para no pensar en el dolor beso con dulzura al hombre.
Con una mano Satoru delineo la pierna de Miwa para enrollarla en la cadera de él, mientras se movía y besaba con la besaba con mas intensidad, tomando los gemidos en su garganta a cada estocada, sintió como poco a poco los músculos de ella dejaban de tensarse y mas al sentir las manos de ella comenzar a delinear su espalda.
- Te sientes increíble, Kasumi-chan. – comenzó a tocar sus senos sintiendo la suavidad de estos. – Me moveré mas rápido.
Sin darle tregua ahora tomaba ambas piernas de Miwa mientras impulsaba con mas fuerza su cuerpo, y acallo el gemido de sorpresa de la adolescente con sus labios. No podía creer lo suave y tersa que era por completo la piel de Kasumi.
- Satoru...creo que pronto...- un gemido y sintiendo como la entrada de Kasumi lo apretaba se dio cuenta que había llegado al orgasmo de nuevo. – Perdón...no termine contigo y...¿Satoru?
En un rápido movimiento el chamán salió del interior de Kasumi, volteándola, quedando la cara de esta en la almohada y sin más preámbulos la embistió con mas intensidad, donde sus movimientos eran mas fuertes, mas necesitados como si deseara el hombre fundirse con ella a través de ese acto.
- No importa, cariño. – mordiendo su hombro y orgulloso al ver como la joven no dejaba de gemir su nombre necesitándolo. – Aun tenemos toda la noche para darnos todos los orgasmos que queramos.
Una serie de ah,ah,ah no dejaban la boca de Miwa asintiendo y volteando un poco el rostro.
- Bésame. – suplico Kasumi, y como Satoru no dejaba ignorar ninguna petición de la chica la beso.
Sintiendo en el proceso como ambos llegaban al clímax, donde Gojou Satoru no se arrepentía de encontrarse ayudando a esa hermosa estudiante y donde el sueño de Miwa Kasumi por fin se hizo realidad.
- Eso fue...
- Magnifico. – termino Kasumi sonrió, riendo ambos en el proceso.
- Al parecer el efecto del afrodisiaco aun no pasa. – dijo Satoru sugerentemente mientras volvía a moverse y el gemido satisfactorio de Miwa le dio a entender que seria una noche larga.
La luz que atravesaba las cortinas de esa habitación hicieron que despertara poco a poco, lanzando un bufido molesto al no poder dormir como desea.
- Ay que fastidio. – arrugo el entrecejo, pero de repente vinieron a su mente las escenas de hace unas horas atrás haciéndolo sonreír y volteándose para encontrar el motivo de su alegría...- ¡EHH!
Exclamo desconcertado al darse cuenta que se encontraba solo en esa habitación, incorporándose de la cama Satoru se levanto sin importarle estar desnudo y con unas inmensos deseos de encontrar a Kasumi, pero grande fue su decepción al darse cuenta como no había rastro de ella ni una sola pertenencia de la estudiante de Kyoto.
- ¿Lo abre soñado? – dijo mirándose en el amplio espejo de esa habitación, pero las marcas de su espalda y los besos de ella le dieron a entender que no. – Quien diría que la tierna y dulce Kasumi seria una excelente aprendiz.
Decía tocando una de las marcas viniendo a su mente las caricias y el mórbido deseo de volver a repetir. Entonces el sonido de su teléfono lo saco de sus pensamientos y buscando su pantalón lo encontró viendo el nombre de...
- ¡Nanami-chan! – alargo el nombre del nombrado divertido al imaginarse la cara de pocos amigos del rubio. - ¿y bien tan temprano y extrañas mi presencia?
- Déjate de tonterías, debemos partir pronto a Tokyo. Así que deja de follar y trae tu trasero a la habitación para poder largarnos.
La forma de ser de Nanami siempre lo divertía soltando una carcajada, pero lo que seguía a continuación...
- En serio Satoru no puedo creer que una alumna de Kyoto sea mas sensata y madura que tú. – eso le helo la sangre, acaso Kasumi...- Hace dos horas Miwa-chan partió a Kyoto, preparo el informe de la maldición que exorcizo e incluso desayuno conmigo. – eso era un completo alivio para Gojou. - ¿y dime donde te encontrabas tu?
- Teniendo el mejor sexo vainilla mezclado con un poco de salvajismo que he tenido. – soltó sin mas confirmando lo que sintió por primera vez. – El mejor de todos. – susurro serio.
Esas palabras provocaron que Nanami suspirara derrotado, al parecer su compañero y muy en el fondo amigo nunca cambiaria. Solo esperaba que cuando este se diera cuenta que al momento de encontrar la persona indicada no fuera demasiado tarde.
- Regresa. Dentro de una hora parte nuestro avión, no tardes idiota.
- No Nanami, tranquilízate.
Colgó el teléfono disponiéndose a arreglar todo y comenzar su viaje, olvidando probablemente esta pequeña aventura como solía hacerlo con otras mujeres. Sin embargo...
- Kasumi no es como las otras mujeres...ella es especial.
- Últimamente estas mas torpe en los entrenamientos, Miwa-chan. – la voz de Utahime hizo sonrojar a la ojiazul. – Debes de mejorar tu nuevo estilo de sombras, espero que Kusakabe regrese pronto para entrenarte al menos el tiempo que este.
Miwa agacho la mirada avergonzada y es que sabia perfectamente que entre todos los alumnos de Kyoto ella era la menos bendecida en lo que concierne a habilidades de hechicería y después de esa última misión donde ella y Gojou-sensei habían...
- Lo siento Utahime-sensei, prometo esforzarme mas mañana. – la azabache asintió.
- Esta bien es todo por hoy. – eso sorprendió a Kasumi. – Dentro de una hora tengo una reunión con el director y los demás profesores de Tokyo.
Eso sorprendió a Miwa, mas al comprender que seguramente...
- Maldita sea, tener que soportar a ese idiota. – Utahime-sensei comenzó a despotricar contra el chaman mas fuerte, sin ser consciente que hace dos semanas este se encontraba dándole uno de los placeres mas grandes a su alumna favorita. – Por cierto Miwa-chan ve al almacén de espadas de la escuela seguramente encontraras una mas resistente.
- Hai, con permiso.
Sin mas la estudiante fue al lugar solicitado por su mentora, pero no lo hacia por obedecerla como un soldado obedecía a un Almirante, sino que no deseaba encontrarse con Satoru sin venir a su mente los recuerdos y como el hombre la ayudo a apagar el fuego que consumía su cuerpo hasta muy entrada la madrugada.
- Seguramente él ya lo olvido. – una sonrisa triste se formo en Kasumi.
- ¿Pero que haces aquí? – exclamo sorprendida Utahime encontrándose con Nanami, Ijichi y...- ¿Quién eres y que hiciste con el idiota de Gojou Satoru?
- También me da mucho verte Utahime. – alzo la mano divertido. – Según tenemos entendido hoy hay una reunión con los vejetes
Todos ahí sabían a la perfección como pensaba Gojou hacia los antiguos lideres del Clan y los malditos peces gordos, pero si era demasiado extraño verlo por primera vez llegar a un lugar temprano incluso antes de la hora especificada. Lo que ellos no sabían era el motivo que orillo a Satoru a venir temprano a la cede de Kyoto.
- Deberías de mostrar un poco más de respeto y...
- Mejor me iré a turistear por los alrededores, últimamente la menopausia en las mujeres se adelanta considerablemente.
Y antes de recibir un golpe de Utahime, este desapareció sin preocupar a los otros porque conocían algunas de las manías del chaman mas fuerte.
- Ahora... ¿dónde podrá estar? – cuestiono Gojou poniendo sus dedos debajo del mentón. – Bueno si ya terminé viniendo temprano, no me costara nada usar mi poder.
Así que Satoru se quito parte de su venda buscando la energía maldita de Miwa sonrió al encontrarla y sin esperar mas fue a buscarla.
- No se porque Utahime-sensei me dijo que viniera por una espada. – suspiro derrotada la joven. – Esto es más difícil de lo que esperaba.
Una pila de espadas estaba frente a Miwa siendo la sexta vez que recorría el lugar en búsqueda de escoger una espada decente.
- ¿Por qué no intentas con esta? – un arma le entrego una espada que de empuñadura se veían destellos celestes y el filo era demasiado delgado, pero peligroso. – Tu cuerpo es ligero pero flexible, no dudo que este tipo de espada te ayudara a equilibrarte mejor.
Entonces Miwa cayo en cuenta quien era la persona que estaba ayudándola, mas al sentir unas manos abrazarla por detrás y como mordían ligeramente su oreja ganando un suspiro.
- Go-Gojou-sensei.
Kasumi levanto su rostro encontrándose a centímetros del hombre, él cual al escuchar su apellido de los labios de Miwa arrugo el entrecejo.
- No pensé que volveríamos a las formalidades, Kasumi-chan. – se agacho a la altura de su oído. – No después de la forma tan adorable que decías mi nombre pidiéndome más.
Las palabras se encontraban atoradas en la garganta de Miwa viniendo a su mente todo lo que vivieron esa noche hasta que sus cuerpos no soportaron mas necesitando un descanso del deseo que desprendían.
- Eso que ocurrió...no debió pasar. – dijo, pero no creyó sus propias palabras y al parecer tampoco el hombre donde sus manos fueron descendiendo a la altura de su pants deportivo. – Esta mal...yo soy una alumna y usted...
Los labios de Satoru impidió que continuara, porque sabia perfectamente los argumentos de Miwa, pero siendo sincero eso nunca le ha importado. Antes de ser hechiceros Miwa Kasumi era una mujer con necesidad así como el es un hombre, donde ambos se deseaban y estaba seguro la que joven deseaba volver a estar entre sus brazos.
- No debió de suceder, pero ocurrió y déjame decirte Kasumi-chan que por mi parte no fue un error. – vio embelesado los labios rojos y resbaladizos por el beso. – Y estoy completamente seguro que para ti tampoco.
Miwa iba a debatirlo, pero al sentir como una mano de él se introducía dentro de sus pants y ropa interior todo temple que se planteo se fue al carajo. Soltó un gemido al tacto de los dedos de Gojou en su entrada e inconscientemente sus caderas comenzaron a moverse.
- Satoru. – gimió sonrojada. – Por favor, esto...
- Será nuestro pequeño secreto. – beso la frente de Kasumi. – Ademas en ocasiones puedo ser un profesor excelente y al parecer hay mucho que debes de aprender, cariño.
Para que se engañaba por mas que deseara no podía apartarlo o mas bien no quería, porque algo dentro de ella le dictaba que le pertenecía al hombre y que esos sentimientos no desaparecerían de la noche a la mañana. Así que sin impórtale nada beso con pasión a Gojou. Quedando así en ese almacén de herramientas de Kyoto un secreto oscuro, lleno de placer, devoción y que con el tiempo se convertiría en amor entre Gojou Satoru y Miwa Kasumi.
Notas de autor: Vaya dos capitulos en menos de una semana, espero terminar el otro que tengo pendiente, y por supuesto la solicitud de una nueva lectora Kamisama97, ademas de mis demas lectoras les agradezco bastante sus comentarios, la vdd son lo que alegran a veces a uno como escritor en continuar. También habra un one-shot triste, pero seria otra cara de la moneda.
Espero terminar Stories GoMi esta semana y si tengo oportunidad las otras dos historias, para continuar con ¿Cual es tu tipo idea?
Posdata: He visto los spoilers del manga y siendo honesta me preocupa Miwa en demasia, deseo enormemente que no le suceda nada malo :( ella es un solecito y de las pocas personajes del manga que pienso merece un final feliz.
Bueno espero que este capitulo sean de su agrado, muchas gracias por sus muestras de afecto y acompañarme a cada nueva aventura respecto al shipp de GojouxMiwa
Perdonen por los errores ortograficos.
Besos y abrazos.
TheOtherDestiny :)
