Lo siento Satoru, llegas tarde.
Aclaraciones:
Este One-shot es la tercera y ultima parte de los anteriores One-shot: Encuentros y Misión, pueden tomarlos en cuenta por separado o la secuencia de ellos.
La verdad ultimamente no tendre oportunidad de subir los mas capitulos por exceso de trabajo y temas personales, espero no tardar mucho.
Al salir pudo percibir el olor a dolor, sangre, sufrimiento y sobre todo... muerte; han pasado tres años desde que vio la luz del sol que pudo experimentar su tan ansiada libertad y de ver ese rostro que secretamente siempre adoro observar. Inmediatamente que puso un pie en el mundo exterior tuvo que pelear junto a Megumi contra Sukuna mientras que Yuta se encargaba de Kenjaku.
Esa maldita escoria que se atrevió a profanar el cuerpo de una persona que significo mucho para él, aunque las circunstancias no fueron las mejores siempre hasta el día de su muerte consideraría a Getou Suguru su mejor amigo, pero lo que desconcertó a Satoru fue notar como una mirada ámbar no dejaba de observarlo y notando el gran parecido que tenían ambos.
- ¿Tú quién eres? – soltó sin más notando como la mirada del desconocido se estrechaba.
- De verdad eres más idiota de lo que escuche. – soltó el peliblanco de cabello largo. – Aunque debía de suponérmelo a fin de cuentas eres un descendiente mío, Gojou Satoru.
Aquello descoloco al hombre conocido por ser el más fuerte, provocando una sonrisa del hombre.
- Ella realmente estaba cegada. – ese comentario hizo que Gojou ampliara sus cejas sin entender y notar como la mirada del hombre se oscurecía. – Kashimo Hajime, ese es mi nombre y nunca lo olvides, porque tú y yo estamos unidos no solo por nuestro linaje.
- No sé de qué demonios me hablas, pero...- noto como ese "hechicero" verdaderamente era una maldición. – Si eres una de esas cosas no dudare en matarte.
Las palabras de Gojou Satoru hicieron que sonriera, aun no era el momento después de esto tendría que informarle a ese hombre toda la verdad.
- ¿¡QUE TANTO ESTAN HACIENDO!? – grito furioso Megumi mientras luchaba contra Sukuna.
Gojou percibió el dolor que estaba sintiendo su alumno al pelear contra Sukuna, porque ese duelo no solo sería con el Rey de las maldiciones sino también significaba matar a Itadori Yuuji su contenedor, pero durante su confinamiento escucho por parte de Kenjaku una manera de salvarlo aunque demasiado arriesgada para él.
- Megumi, versión barata de pikachu. – ambos hombres voltearon aunque Kashimo suponía que el apodo otorgado era demasiado ofensivo. – Harán exactamente lo que diga esto depende todo.
Megumi noto como hubo algo en su sensei que lo alentaba a una oportunidad de salvar a su mejor amigo así que asintió, Hajime iba a negarse pero la sonrisa tranquila de esa persona hizo que aceptara a regañadientes. Así que solo asintió con la cabeza, todo alrededor de ellos estaba vacío...casi no existía vida en Tokyo y esto podría considerarse una esperanza para que la humanidad prevalezca.
- ¿Por qué se tardan tanto? No desean matarme para salvar a los humanos. – la voz divertida y descarada de Sukuna provoco que volteara. – Aunque déjenme decirles que ese 30% que existe pronto desaparecerá. – ampliando su sonrisa. – Porque hoy será el fin de todo.
- Tienes razón. – respondió Satoru. – Hoy será el fin de que Ryomen Sukuna sea exterminado de una vez por todas. – la superioridad que desbordaba Satoru enfureció a la maldición. – Porque serás sellado.
Sin esperar más contratiempos los tres hechiceros comenzaron a atacar.
- Esto parece el infierno. – soltó Shoko mientras soltaba el humo de su cigarrillo. - ¿Cuándo comenzó a irse todo a la mierda?
- Probablemente desde el momento en que Suguru-san se convirtió en un traidor. – la voz de Utahime en la puerta interrumpió a la doctora, notando sus ojeras más profundas por el paciente especial que tenían. - ¿Aun no mejora?
La mirada llena de dolor de la sensei de Kyoto miro al cuerpo que reposaba en la camilla del consultorio y del pequeño bulto que la abrazaba fuertemente.
- Verdaderamente se parecen demasiado. – dijo acercándose mientras tocaba la sonrojada mejilla de esa persona. – Excepto por su sonrisa heredada de ella, no hay ningún rasgo más.
- Como dos gotas de agua. – finalizo Ieri notando a ambas figuras sintiendo una impotencia demasiado grande. – Es mejor prepararnos y prepararla para lo peor.
Unas lágrimas adornaron el rostro de Utahime en negar lo que todos sabían que sucedería.
- ¿Crees que ese idiota llegue a tiempo? – chasqueo la lengua al imaginarse a Gojou Satoru que ante sus ojos era el causante de todo esto. – De...despedirse al menos.
- Eso espero.
La castaña quiso tranquilizar a su amiga, pero en eso los signos vitales de la persona les advirtió que final llegaría.
La pelea fue dura Yuta junto con varios hechiceros que Gojou no conocía atacaron directamente a Kenjaku siendo su alumno en compañía de Miguel, el pikachu malévolo y él darle el golpe final. Los ojos de Satoru observaron a solo tres estudiantes de Utahime: Kamo, Aoi y esa chica llamada Momo, busco con desesperación a cierta melena cian, pero no la encontraba por ningún lado comenzando a frustrarse.
- No la encontrara aquí. – la voz de Megumi a su lado lo desconcertó. – Realmente ha cambiado. – termino de decir el azabache viendo todos los aliados que pelearon contra ellos y alegrándose internamente de que Yuuji no fuera asesinado y como era cargado por su hermano Choso.
- Y tú te has convertido en tu padre...al menos físicamente. – argumento tratando de sonar divertido, pero al parecer nada sería igual. – Los demás...
- Mai, Mechamaru, los hermanos Nitta, Nanami-san y Panda murieron. – Satoru apretó los puños lleno de rabia. – Así como el director Yaga, el hermano de Mei Mei y...muchas personas más.
Gojou no podía creer las palabras de Megumi, como esos dos años no solo fueron un inferno para él sino personas que significaron para él salieron lastimadas y muertas, pero la persona que le importaba saber no se encontraba ahí y Megumi no la nombro entonces...
- ¡¿Cómo QUE ESTA MUY GRAVE?! – escucho el grito furioso del pikachu malvado desconcertándolo. – Si, ya finalizo este juego y ganaron. – puntualizo. – Iremos de inmediato. – mirando detalladamente al imbécil de ojos vendados recordando aquella persona que lo salvo de la oscuridad.
El joven apago ese aparato según ella llamado celular, camino hasta quedar frente a frente del hombre que al parecer era su descendencia.
- Andando ellas nos necesitan ahora. – y justo cuando iba a tocarlo algo lo detuvo deduciendo de que se traba taba. – En serio en este momento comenzaras con tus estupideces.
Kashimo era conocido por no ser demasiado paciente entre los participantes, pero eso no le importaba a Gojou.
- No sé quién eres o que quieras de mí, pero déjame decirte que no me encuentro de humor y...
- Es relacionado con Miwa Kasumi. – dijo resignado Kashimo recordando a la joven. – Si ella significo algo para ti es mejor que me acompañes o sino juro que te buscare desde el maldito infierno.
Pero para Gojou Satoru solo fue necesario escuchar ese nombre para que los latidos de su corazón comenzaran a bombear de manera frenética y sin esperar más le pregunto a ese sujeto donde estaba su Kasumi obteniendo como respuesta:
- En el Colegio de Tokyo con Tengen-sama.
"Caminaba de un lado a otro desorientada de donde se encontraba, hace tiempo dejo de importarle todo total como podría seguir adelante si sus hermanos han muerto al igual que Mai y Mechamaru, pero sobre todo...él se encontraba sellado. En estas circunstancias muchas personas dentro del mundo de la hechicería se dieron cuenta de lo importante que era Gojou Satoru para el equilibrio, pero aun así los altos mandos lo han considerado un traidor y la mente maestra de todos los desastres de Shibuya. Agradecía internamente a Kamo-san en ayudarla a escapar porque al igual que otros hechiceros fue considerara una traidora al ir a rescatar al peliblanco.
- "Eres fuerte Kasumi-chan, nunca olvides eso". – rio nostálgica recordando al hombre que admiraba y que termino enamorándola. – "¡Mira un pastel de mango! ¿Es tu fruta favorita no?"
La joven comenzó a llorar ante sus recuerdos con el hombre viniendo a su mente cuando le solicito esa fotografía, luego esa misión donde ambos estuvieron juntos por primera vez hasta su último encuentro donde él le dijo que tenía algo muy serio que decirle. Deduciendo que Satoru-san terminaría con ella, total ¿Por qué tener una relación con la hechicera más inútil y débil?
- Te extraño, Satoru-san. – dijo abrazándose a sí misma.
Tan absorta estaba Miwa que no se percató de una maldición de gran tamaño que iba a atacarla así como otra que desde hace tiempo estuvo observándola, notando que era una hechicera pero con un nivel de energía regular excepto por su cabello peculiar.
- "A fin de cuentas ella morirá es demasiado débil para hacerle frente a una maldición de categoría espec...". – Kashimo no pudo terminar su oración sorprendiéndose en ver como la maldición que iba a atacar directo a la joven no podía atravesarla. - ¿Quién demonios es ella?
Miwa veía como una maldición trataba de matarla, pero como las demás estas no podían tocarla y en un parpadeo eran exterminadas por insistir. Un acontecimiento que nunca leyó o escucho en la escuela, llegando a pensar que incluso las maldiciones no la consideraban una hechicera digna.
- ¿Quién demonios eres y que acabas de hacer? – una voz detrás de ella la desconcertaron.
Así que lentamente fue dándose la vuelta sorprendiéndose en encontrar a un hombre demasiado parecido a Satoru solo que un poco más bajo de estatura, su cabello blanco era más largo adornado con dos chongos y sus ojos eran de un color ámbar confundiéndolo en el color amarillo. No negaba que las palabras de ese hombre la incomodaron y que de ser otro hechicero le hubiera respondido de manera cortante incluso en comenzar un duelo en ese juego diabólico que desde hace un mes había iniciado, pero ella simplemente...
- Soy Miwa Kasumi. – respondió sin energías. – Hechicera del Colegio de Kyoto y sobre lo que hice...tampoco lo sé.
Hajime enarco una ceja sin entender la actitud de esos hechiceros de hoy en día, ni que decir de esa joven. Así que fue caminando alrededor de ella en círculos llegando a desconcertar a Kasumi quien simplemente no podía dejar de pensar en lo parecido y diferente que era Satoru-san y ese desconocido. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos al notar como se detuvo y el peliblanco acerco demasiado cerca su rostro al de ella al grado de sonrojarla, vio como este cerraba los ojos y sin su permiso toco su vientre.
- "Así que de eso se trata". – pensó Hajime aun teniendo su mano en el vientre de esa mujer sintiendo como esa parte en específico desbordaba demasiada energía maldita. – Estas preñada, niña.
- ¿Eh? – un gran signo de interrogación adornaba a la ojiazul, Kashimo suspiro.
- ¿Eres virgen? – Miwa movía su boca sin decir una palabra logrando divertir al hombre por sus reacciones tan infantiles a pesar de la edad de ella. – Entonces estoy en lo correcto estas embarazada y al parecer ese crio es demasiado poderoso tanto que sin nacer te ha estado protegiendo.
El hombre pudo notar una perceptible sonrisa en la joven así como un brillo peculiar en sus grandes ojos azules, pensando en lo buena persona que era como su flequillo peculiar. Pero también otra idea vino a su mente provocando que sonriera, ¿Por qué no permanecer al lado de esa niña a fin de cuentas podía servirle en algo? ¿Qué podría salir mal?
- Veo que al fin abriste los ojos Kasumi-chan. – la nombrada volteo su rostro para ver a Shoko al lado de ella sosteniendo a su pequeña. – Nos diste un susto. – dijo pero la joven solo miraba a su hija y entonces Ieri lo noto. – Tuvimos que quitártela, a pesar de tener dos años y medio es una niña muy perceptiva.
- Si eso lo sé. – sonrió dulcemente.
Miwa detallo a su pequeña hija el fruto de su amor con Satoru y es que la niña era una réplica exacta de su padre la única diferencia eran los mechones cian, pero su cabello blanco como sus largas pestañas, su piel nacarada incluso sus gestos eran como ver a su padre. Recordó cuando se unió a Kashimo en ese extraño juego y que al momento de dar a luz este decidió en llevarla al Colegio de Tokyo siendo recibida por Yuki-san y una maldición llamado Choso que al ver su condición no dudaron en llevarla con Shoko-san, sin embargo su embarazo era de alto riesgo.
- Es un milagro que aun este viva, ¿no es así? – quiso sonar divertida, pero pronto tendría que partir y le partía el corazón abandonar a Sakura.
- Es impresionante como te estas aferrando a esta vida. – Ieri noto a donde quería llegar. – Por cierto le informe a Kashimo sobre tu condición y viene en seguida.
La joven alzo las cejas sorprendiéndose de como la actitud arisca del hombre que conocido fue ablandándose más, pero si el viniera eso significaba que...
- Por fin todo termino Kasumi, Sukuna fue sellado y Satoru al fin es libre, solo es cuestión de tiempo para esperar que atraviese esa puerta y...
- Creo que puedo esperarlo unos minutos más. – su alma volvía al cuerpo al saber que Sakura no estaría sola que su padre estaría con ella.
Cerro los ojos sonriendo, recordando toda su vida y dándose cuenta que de cierta forma no pudo cumplir la promesa que le hizo a Mechamaru, pero al menos podía hacer feliz a las personas que considera importante para ella.
En un parpadeo Satoru se encontraba en el Colegio de Tokyo en compañía de ese extraño sujeto, él cual al llegar ni siquiera le dio una explicación para continuar caminando rumbo a donde se encontraba Kasumi.
- Oye. – le hablo Gojou por detrás captando su atención de reojo. - ¿De donde conoces a mi Kasumi? – al escuchar esas dos palabras Kashimo apretó los puños. - ¿Ella esta bien?
Y un sinfín de preguntas comenzó a inundar a los hombres que caminaban en el pasillo cerca de su destino, pero antes de llegar Hajime se detuvo y con el ceño fruncido volteo a ver a ese sujeto.
- Miwa Kasumi fue mi compañera de equipo durante ese juego de Kenjaku, al principio trate de matarla. – Satoru al escuchar eso iba a golpearlo, pero se detuvo. – Hasta que note como algunas maldiciones no podían atacarla, es como si algo dentro de ella la protegiera... ¿entiendes eso o no, idiota?
Satoru abrió ampliamente sus ojos al comprender a donde quería llegar ese tipo.
- Ella...Kasumi estaba...
- Si idiota, ella estuvo embarazada pero a medida que transcurría el embarazo su cuerpo fue debilitándose al grado de que por poco muere.
La mirada de Kashimo se torno oscura al imaginar que si no hubiera llevado a tiempo a Kasumi con esas personas seguramente ya estaría muerta igual que...
- Aun así después de dar a luz ha estado grave, porque esa mocosa absorbió demasiada energía maldita. – noto como el hombre se quitaba la venda de sus ojos. – Tienes una hija se llama Sakura nació el 3 de mayo del 2019 está por cumplir tres y...
- ¿Por qué me estás diciendo todo esto como si me estuvieras previniendo de algo?
Kashimo soltó una sonrisa amarga y entonces Satoru lo entendió todo.
- Tu estas enamorado de...
- Es mejor entrar te estoy previniendo para que estés preparado, porque dentro de poco Miwa Kasumi morirá, al parecer los rumores de que eras demasiado impuntual eran ciertos. – sin esperar más Hajime abrió la puerta de esa habitación viniendo a él un olor junto con sentimientos similares cuando Suguru murió.
Vio como Utahime lloraba descontroladamente en la esquina de la habitación, Tsumiki junto con Yuki sostenían fuertemente a una niña muy parecida a él que lloraba con todas sus fuerzas gritando desgarradoramente "Okasan" y por último a Shoko que al notar su presencia aparto la mirada de la persona que ya había abandonado este mundo. Sintió como todo el mundo se venia sobre él, porque no podía creer que esa joven postrada en esa cama con su piel pálida, su notable perdida de peso y sus pronunciadas ojeras fuera la misma joven que tantas veces tuvo para él una devoción y amor tan grande.
Pero al ver esa sonrisa tan tranquila, buena y llena de pureza Gojou Satoru supo que se trataba de ella, que esto no era una pesadilla. Así que lentamente fue caminando hasta sentarse al costado de la joven y tomar con delicadeza su cuerpo sintiendo el frio corporal que era comparado con el vacío infinito que dejo Miwa Kasumi, esa estudiante que lo admiraba, que tenia todas sus esperanzas sobre él y que por ser sellado nunca pudo decirle aquello que tanto le costo admitir.
- Te amo, Kasumi. – mirando el rostro de ella y lagrimas comenzaron a caer sobre él. – Te amo tanto, que nunca note lo valiosa que eres para mí.
Hajime permaneció ahí observándose todo, apretó los puños y salió de esa habitación para comenzar a destruir las maldiciones que quedaban, total su misión principal había fallado...le había fallado a ella.
- Satoru. – escucho la voz lejana de Shoko, donde al escuchar esas palabras de su amiga nunca en su vida se ha arrepentido tanto en escucharlas. – Lo siento Satoru, llegas tarde.
