INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPITULO II
Por su parte en el salón de castigo salían las chicas con su respectiva pareja de dormitorio.
—Nos vemos mañana Souko, Kagura — se despidió amablemente Soyo.
—Espero que hoy si nos dejen dormir —reclamaba con un monótono Nobume.
—Sí, sí —Souko había agarrado del brazo a Kagura, y si algo conocía Kagura de la castaña es que ella nunca rompe sus promesas, a pesar de no haber comido, su amiga le compraría comida eso le hacía feliz, y juntas emprendieron camino al comedor de la escuela
Llegaron y Kagura, como siempre, osaba con acabarse las provisiones de toda la cafetería. Souko, por su parte no pidió mucho. Esa pelirroja comía como si no hubiera un mañana. Tragaba de un lado, luego de otro; comiendo era la persona más feliz del universo. Un paraíso creado para ella.
Mientras continuaba devorando, vio a su amiga sin comer. Entonces, tomó una cuchara y sacó gelatina de un botecito que tenía. Sin decir nada, la dio como a un bebé a su distraída amiga.
— ¿Que mierda haces china?— Reclamó ella con la boca llena de gelatina
— Deberías comer más— Le sugirió Kagura mientras seguía comiendo
Souko suspiró cansada, y apoyó su cabeza en su brazo.
— No todas somos esbeltas comiendo como cerdos— Comentó la castaña y Kagura se atragantó con su comida al querer reírse
— ¿Tú le tienes envidia a mi cuerpo?— Kagura explotó en carcajadas— ¿La perra abultada?
— Oí, más tranquila con tus insultos china estúpida— Souko la miró con desprecio
— Nunca— Alzó grito de guerra aquella chica y salió corriendo— La última en llegar a la habitación tiende las camas
"Maldita" pensó Souko al ver que Kagura ya estaba lejos. Comenzó a correr para alcanzarla, pero en ese instante Kagura rebotó con algo. Se levantó con esfuerzo.
— Sólo faltaba la otra tonta llena de bolas— Dijo Kagura sobándose el trasero por la caída
— Hermanita— La llamó esa linda chica
Era una chica hermosa, de cabellos bermellón, y una expresión siempre divertida... Y la hermana mayor de Kagura.
Fue cuando finalmente Souko pudo alcanzar a Kagura, esta permanecía en el suelo mirando fijamente a la figura femenina parada frente a ella con una sonrisa tan bella que parecía un ángel... Un ángel caído.
— ¿Dos chinas?—. Dijo Souko confundida
Y es que aquellas dos chicas eran en verdad parecidas, la diferencia yacía en el vultuoso pecho de la chica de pie además de la larga cabellera.
— ¿Chinas? ¿Qué significa eso Kagura?—. Preguntó aquella chica.
Kagura bufó inflando las mejillas a la vez que giraba su vista a otro lado haciéndose la desentendida.
—Tu hermana mayor te está hablando— expresaba aquella chica
"¿Hermana?" se preguntó Souko confundida.
—Sádica... Ella es mi hermana mayor... —. Musito Kagura rechinando los dientes, como si aquellas palabras fueran lo más difícil de pronunciar. — Umiko.
Souko volteo a mirar a aludida, sonreía bastante alegre mirándola fijamente de una forma ¿cómo decirlo? ¿Amenazante?
—Okita Souko—. Dijo ella. —Mucho gusto
— ¿Eres amiga de mi hermanita?—. Preguntó aquella chica
—Es mi compañera de cuarto—. Respondió Kagura
— ¡Ah! ¿Es por ella que escucho esos rumores de que eres un desastre? ¿Es ella quien te mete en problemas?—. Pregunto aquella mirando fijamente a Souko
—La misma—. Respondió Souko de forma retadora
—A tu amada hermana no le gusta esto Kagura—. Respondió ella con un tono divertido
Se inclinó a la altura de su hermana pequeña rodeándola con sus brazos con tanta fuerza y amabilidad, la estrujaba contra su pecho hasta casi asfixiarla entre su par de atributos.
—Para que no te metas en problemas, hoy duermes conmigo—. Dijo aquella chica arrastrando a Kagura entre sus brazos
Souko se mantuvo quieta un par de segundos... "¡China estúpida te iba a contar algo!" Pensó Souko sintiéndose frustrada
— ¡Chinas tengo que decir algo!—. Gritó Souko haciendo que Umiko diera la vuelta mirándola desafiante mientras Kagura seguía entre sus brazos.
—Kagura, recuerda que tenemos que hacer el trabajo en equipo y ya se aproxima el toque de queda —Souko rezaba a los santos para que Kagura captara su indirecta.
—Si, a parte no quiero dormir contigo y con la chica sombría del parche, no me vaya a hacer brujería, además tu hermanita ya es niña grande ya sabe cuidarse sola. —hablaba Kagura mientras Umiko la jalaba
—Pero hermanita yo te quiero cuidar y proteger de esa sádica. —dijo Umiko con el tono más dulce que pudiera tener.
—Yo puedo poner a la sádica en su lugar sin tu ayuda.
—Umiko deja a tu hermana, si pasa la vigilante y nos ve a las tres nos van a castigar, además la castaña tiene razón se aproxima el toque de queda. Así que vámonos a la habitación —expresaba una mujer de baja estatura, cabello morado y un parche en su ojo.
—Está bien Takasugi, ahí voy — grito Umiko para que su compañera de habitación la escuchará. Soltó a su hermana y se acercó a Souko y le empezó a hablar al oído — me enteró que le haces algo a mi hermanita y amanecerás sin estas bolas de grasa.
—Umiko —gritó la chica que ya iba a medio pasillo con dirección contraria a Souko y Kagura.
—Voy —Umiko salió corriendo a alcanzar a su compañera.
Souko y Kagura suspiraron de lo que se habían salvado. La pelirroja se levantó y grito la apuesta sigue en pie, y salió corriendo a su habitación. Esta vez Souko se daría por vencida, así que salió corriendo y la alcanzó pero ambas mantuvieron la misma velocidad, haciendo entraran a su habitación al mismo tiempo.
— ¿Esas bolas de grasa no te dejan correr? — intentó meter pleito Kagura.
—Y a ti toda la comida que te metiste como si no hubiera mañana —respondió Souko.
Hubo un silencio y ambas empezaron a reír.
—Ahora sí, cuéntame lo que ibas a decirme, que es tan serio que compraste mi silencio —Souko quedo impresionada ante la seriedad de Kagura, y si algo tenían en común es que ambas se portan serias cuando son temas delicados.
—Está bien te contaré —hablo por fin Souko
Pero Kagura llegó y se tiró a la cama como si estuviera a punto de morir de cansancio. Souko la imitó y se quitó los zapatos.
— ¿Te esperas de lo que te voy a decir mientras me baño?— Preguntó Souko metiéndose al baño, pero entonces miró a Kagura con picardía— ¿O te quieres meter conmigo?
Kagura le lanzó una almohada, que esa castaña fácilmente esquivó.
— Tú te lo pierdes— Se rio Souko, y Kagura hizo lo mismo
El agua caliente rozaba el cuerpo de Souko. Pensaba en la bañera en lo bonito que sería tener una hermana mayor de nuevo, pero eran cosas imposibles, ver a Kagura con su hermana le había hecho pensar todo eso. Luego de que terminara de bañarse se percató de algo... No había llevado una toalla.
Un grito a Kagura, dos, necesitaba que esa chica le trajera una. No respondía para nada, quizá ya se había dormido.
Salió de la ducha, así como dios la trajo al mundo, y paso entre la habitación a buscar esa toalla, y como presintió, aquella chica estaba dormida. Parecía como si ni un tsunami fuera capaz de despertarla.
— ¿Souko?— Kagura se levantó de la cama y se restregó los ojos
Y ahí estaba esa chica, sin nada que la cubriera. Tomó lo primero que vio y se cubrió con eso, para luego salir corriendo de nuevo a la ducha.
— ¿Souko?— Volvió a preguntar Kagura confundida
— No pensaba hacer nada malo— Aclaró la castaña— Ahora que esta despierta pásame las toallas
Kagura se levantó y fue hacia allá, tomó una toalla y tocó en la ducha.
— No tienes que avergonzarte Souko, total somos mujeres— Dijo Kagura bostezando y pasándole aquello a Souko
— Eso lo sé muy bien— Fue la respuesta de ella
—Otra cosa china... ¿Desde cuándo me llamas por mi nombre?—. Pronuncio Souko con un tono de diversión
Aunque no pudiese verla, pudo escuchar como Kagura se alteró hasta el grado de casi caer al suelo.
—Estoy tratando de llevar las cosas bien, ¿podrías poner de tu parte maldita? ¿O que no te gusta que te llame así?—. Dijo Kagura, su voz se quebraba y eso hizo sonreír a Souko
Finalmente ella salió, la toalla se enredaba en su cuerpo haciéndola lucir más atractiva con esas cuervas y su larga y lacia cabellera suelta.
—Dime como quieras, me da igual—. Respondió Souko
— ¿Así?—. Dijo Kagura con un tono burlón. —Sádica... Perra, bolas de grasa, Souko—tonta...Souchan...
Souko se tensó, rápidamente se dio la vuelta para darle la cara a Kagura empujándola hasta tenerla arrinconada contra la pared.
—No me llames así—. Dijo ella, Kagura pudo ver un leve tono de rosa en su rostro, pero también puede estar imaginando cosas
— ¿Como?—. Preguntó Kagura confundida
Souko inclino la cabeza sin mirar a Kagura, ¿qué rayos le pasaba? ¿Desde cuándo actuaba así?
—So... Souchan, no me digas así—. Ordenó
Fue cuando Kagura pudo ver el rostro de la castaña, estaba sonrojada, más bien, el rostro de esta pintado de un rojo más intenso que el de un tomate.
—Oye... ¿Qué diablos te pasa?—. Preguntó Kagura
—Nada china tonta—. Respondió ella haciéndose la desentendida. —Cierto, te iba a contar mis asuntos tal vez hasta puedas ayudarme...
— ¿Lo de ese chico?—. Preguntó Kagura
—Si... Ese—. Mascullo Souko.
"La sádica sale con tipos... Y ese de Souchan... ¿Acaso ella tiene novio y esas cosas?" pensó Kagura, eso le hacía sentir de una u otra forma molesta. Debe ser por una posible envidia, sí, eso debe ser.
—Entonces, te escucho—. Dijo Kagura sentándose en la cama.
Souko ya había terminado de vestirse por lo que se dirigió a Kagura sentándose en el suelo para quedar a los pies de Kagura. El cabello de aquella castaña lucia realmente largo y sedoso, le hizo reír, le recordó a esos momentos que solía pasar con su hermana cuando se peinaban entre ellas.
—China... ¿qué estás haciendo?—. Preguntó Souko
En ese momento Kagura se dio cuenta de que sus manos estaban posadas en el cabello de la castaña acariciándolo.
—T... Te iba a hacer una trenza—. Dijo Kagura
—Oh... Está bien—. Respondió Souko sintiéndose feliz, Kagura sonrió.
—Te peinare como peinaba a Umiko—. Menciono Kagura
—No, ya no, no quiero parecerme a tu hermana china—. Respondió Souko de mala gana. Pero cuando vio a Kagura con una sonrisa no se negó.
—Bueno lo primero que quiero sabes porque le pegaste al hombre con el que hablabas y qué relación tiene con tus bolas de grasa. —dijo Kagura con un tono serio.
—El fin de semana pasado fui a comprar algunas cosas al centro comercial, y me encontré con un amigo de la primaria que tenía tiempo que no veía, me comento que iba camino a una cita grupal y me invito para acompañarlo ya que hacían falta chicas, yo accedí por mi amigo y aparte
—Pagaría todo lo que consumieras, ¿verdad? —completo Kagura, Souko solo sonrió.
—Obvio. Ya estando en el lugar, era bonito, pedí un poco de comer y solo me limitaba a fingir poner atención a las pláticas ajenas, ya iba a salir porque se estaba haciendo tarde, un chico de ahí y mi amigo dijeron que me iban a acompañar en el camino de regreso.
—Pero tú obvio que te negaste porque sabes defenderte sola —Kagura hablo en automático, ni se había dado cuenta que dijo eso sin pensar.
Kagura ya había terminado de peinar a Souko y recargo sus piernas en la pared y su cuerpo en la cama, Souko solo se sentó en la cama y siguió su relato.
—Me quede por mi amigo, ya tiempo después empezaron a tomar y las chicas y los chicos empezaron a hacerse unos cariños subidos de tono, para ignorar eso me puse mis audífonos y mi antifaz, ya que había aceptado esperar a mi amigo. Estaba disfrutando de la música cuando sentí una mano en mi pecho derecho y en acción involuntaria golpee al responsables de ese acto, cuando me quite el antifaz vi que era mi amigo y salí corriendo del lugar, le hable a la maestra Hijikata que me recogiera y paso por mí, ella no me pregunto nada. Durante toda esta semana me ha estado hablando mi amigo de que lo vuelva a acompañar a ese tipo de lugares yo me negué rotundamente, y le decía que no me interesaban esas cosas.
—Y ¿por negarte te llamó tortillera? — preguntó Kagura algo confundida. Souko solo asintió con la cabeza. — ¿y qué es eso? —Kagura se cansó de su posición y se acostó ya bien en su cama, Souko seguía sentada, compartiendo cama con Kagura.
— ¿Has escuchado el dicho a falta de pan tortilla? —cuestionó Souko, Kagura negó. —Bueno tortillera le dicen a las mujeres que le gustan las mujeres —dijo eso con un tono de picardía. Kagura no sabía porque se había emocionado por eso, y más al recordar que ella dijo que si por teléfono. Sentía latir su corazón con fuerza y que el rojo se había adueñado de su rostro.
—Oh ya veo, gracias por resolver mis dudas, mañana hablamos de como romperle los huesos al que te molesta, claro si quieres. Hasta mañana, descansa —dijo Kagura torpemente rápido. Souko solo sonrió ante este gesto de nerviosismo, y solo le dio un beso en la frente a Kagura.
—Gracias por escucharme, Kagura —dijo Souko mientras se levantaba y se iba a ver en el espejo el peinado que la pelirroja le había hecho, ella sonrió porque le gusto y se acostó en su cama para un próximo despertar.
Se le puso ese nombre a Kamui, porque yolo :v
no lo mencione la vez pasada pero este capitulo y el anterior fue escrito en conjunto con BlueSkyMoon y the sun is silent
nos leemos luego, bye ;3
