INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPITULO V
.
Por su parte Kagura corría por los silenciosos pasillos, su mente estaba en blanco, solo quería un refugio temporal. ¿Su hermana? No era una buena idea, ¿sus amigas? ¡Excelente idea! Era la mejor opción, rápidamente sus pasos retomaron su camino para dirigirse a aquella habitación que estaba a un lado de la suya.
Llegó, su cuerpo temblaba pero aun así giro el picaporte para abrirse paso en la habitación ajena sin darse el tiempo de anunciarse o preguntar si podía pasar. Tan pronto como entró con la misma se salió.
Lo que sus ojos habían visto solo fueron un escaso segundo. Pero podría afirmar haber visto a cierta peli azul sobre una pelinegra... Eso sin mencionar los leves sonidos que alcanzo a escuchar. "¿Pero qué clase de cosas están pasando aquí?" se preguntaba dando vueltas en el pasillo, se había quedado sin opciones.
Había decidido dormir en el corredor, era alfombrado, además no tenía ganas de regresar a su habitación. Ya se había acomodado cuando escucho unos lamentos, la de mirada zafiro se puso de pie enseguida, volver a su habitación para resguardarse de aquel ser misterioso que se lamentaba o enfrentarlo. De pronto los sonidos se empezaron a intensificar. Ni loca se quedaría, tenía más miedo de un ente que de su compañera, así que regreso a su habitación y se metió a su cama si dirigirle palabra a su compañera. Sin darse cuenta cayó profundamente dormida.
Un nuevo día se asomaba y Kagura despertó, "Que bonito son los fines de semana" pensó Kagura mientras se estiraba. Volteo a la cama de su compañera y vio que no estaba. Decidió ir al baño a lavarse la cara para ir a desayunar.
Cuando entró al baño porque la puerta estaba abierta pensó que no había nadie, pero su idea no era cierta, estaba Souko bañándose. La ducha da cubierta por un cristal transparente, sin notarlo Kagura se quedó contemplando el cuerpo de su compañera, mojado, lo hacía más atractivo a la vista, sin darse cuenta se quedó hipnotizada con esa hermosa vista que contemplaba. Hasta que sintió una mirada carmín sobre sus índigos ojos. Kagura salió corriendo del baño y se aventó a su cama.
—Lo siento, pensé que no había nadie —grito Kagura.
—No tienes de que avergonzarte Kagura, ambas somos mujeres —dijo Souko que ya salía envuelta en una toalla. Kagura solo sintió arder su rostro, porque su compañera utilizo la misma frase que ella.
— Ya lo sé— Contestó con torpeza
Souko sólo se rio por la reacción de Kagura.
— Este bien, no tienes por qué enojarte— Dijo Souko altiva
— No estoy enojada— Aclaró Kagura, demostrando todo lo contrario
Luego de decir eso prosiguió a cambiarse enfrente de Kagura, quien desvió la mirada casi por instinto. No la quiso ver, no la debía ver, ya lo había hecho pero aun así, no tenía por qué repetirlo.
Luego que ella terminara de cambiarse, salió sin decir nada. Era su turno de dejarla sola, era su turno de hacerlo.
Al estar afuera, y tomar un poco de aire pudo ver a cierta chica de cabellos negros ser acosada por una de una sonrisa imborrable. Soyo se veía nerviosa, era obvio después de ser arrinconada en la pared. Souko se percató de eso, y jaló a su amiga con la intensión de que la dejaran en paz. La llevó hasta donde estaba el balcón, y ahí tomaron un poco de aire.
— ¿Qué rayos tiene esa tipa?— Soltó una carcajada sin gracia
— ¿No te cae bien verdad, Okita?— Acertó Soyo y Souko sólo volteó la cabeza chasqueando la lengua
— No quiero que se acerqué a ti —dijo Souko, pero en realidad todo iba dirigido a Kagura... Como una excusa para dejar de pensar en ella, y al mismo tiempo hacerlo con todas sus fuerzas— No soporto que ella este junto a ti, que pienses en ella
— Oh ya entiendo— Soyo sonrió compresiva, entendiendo para quien iba dirigido todo eso
Pero no contaban que, escondida, estuviera Kagura escuchando todo.
No sabía que era exactamente lo que ocurría en su interior, estaba enojada, frustrada, confundida e inexplicablemente dolida. La sonrisa de su mejor amiga dedicada a aquella chica castaña, nunca la había visto antes. ¿Traición? ¿Por qué sentirse traicionada? ¿Su mejor amiga era capaz de semejante barbaridad? Todo eso eran pensamientos que Kagura no quería tener, no quería admitirlo pero estaba enojada, enojada con aquella castaña que le sonrió de igual manera a su amiga, enojada con su mejor amiga quien sabe por qué.
—Gracias—. Pronuncio Souko a la pelinegra, esta asintió.
Lo siguiente que los ojos de Kagura vieron fue como se daban un tierno abrazo. Aquello bastaba para hacerla sentir deseos de causar una calamidad, pero en su lugar, simplemente salió corriendo antes de ceder a su instinto furioso. No tenía justificación su enfado.
—Es un buen paso que hayas podido decirlo...—. Pronunció Soyo cuando se alejaron. — ¿Por qué no intentas decirlo a la persona indicada esta vez?
—No, claro que no—. Respondió Souko rápidamente
—Está bien no voy a obligarte—. Respondió Soyo dejando escapar una risita. —Las veré en la pijamada...
—¡Ten cuidado con esa roja salvaje!—. Gritó Souko.
En ese momento Soyo perdió la calma y su rostro se ensombreció. No dijo nada, solo dio la vuelta caminando temerosa de encontrarse con la mencionada pelirroja.
Souko no volvió a su habitación, las horas avanzaban de una forma que según ella era demasiado lento. Se encontró con diversas compañeras del colegio y paso el rato con algunas. Hasta que la noche cayó, era casi la hora en la que habían quedado para la pijamada, por lo que tomo su camino al lugar.
Caminando por los pasillos hasta casi llegar a su habitación se encontró con cierta peli azul parada frente a su puerta.
—Oye sádica tragona ¿qué haces ahí?—. Preguntó Souko acercándose a la peli azul.
—Espero a Soyo —. Respondió
—¿Y dónde está?—. Preguntó Souko
—Fue al baño—. Dijo Nobume. —Pero ya se tardo
—Rayos, no vaya a ser que el tomate psicópata la tiene rodeada otra vez—. Bromeó.
Pero Nobume no lo tomo así, su mirada se tornó oscura y retorcida mirando fijamente a la castaña.
—¿Que dijiste?—. Preguntó, podía sentirse la furia en cada palabra.
—Uy que genio—. Bromeo Souko. —Hasta parece que estas celosa
—Y si fuera así ¿qué?—. Retó Nobume antes de darse la vuelta para tomar su camino al baño.
"Que escondidito se lo tenía" pensó con ironía Souko, después suspiro mirando la puerta de su habitación, sabía que ahí estaría su compañera "me pregunto... ¿Cómo sería una china celosa?"
Souko entro a su habitación y la vio muy desordenada, como siempre termina cuando pelea con Kagura. Camino entre el desastre y distinguió a su compañera echa un taco en su cama.
—Parece que entro un tornado a la habitación —dijo Souko para Kagura, pero no hubo respuesta de ella. —Bueno, no importa, lo peor ya pasó—Souko se puso a ordenar la habitación, después de todo hoy tendrían su pijamada.
— ¿Lo peor? —interrogó Kagura parándose de su cama con un tono de enojada —Peor es que le quieras bajar la novia a una amiga —concluyó Kagura, esto dejo en desconcierto a Souko no sabía a lo que se refería.
—A ver China, ¿a qué amiga, novia o que te refieres?
—Nada estúpida perra grasienta —grito Kagura y se lanzó para intentar golpearla. Souko vio que Kagura no pensaba con claridad, esquivo todos los golpes que la pelirroja le había lanzado, se agacho y le dio una patada giratoria a sus piernas. Kagura cayó en el piso por perdida de equilibrio. Souko se colocó encima de ella, presionando en el suelo las piernas de la pelirroja con su cuerpo y sostenía la muñeca sobre su cabeza.
—Ahora si China estúpida, dime ¿qué diablos te pasa?
—Nada —dijo Kagura volteándose para evitar el contacto con una mirada de fuego.
—No mientas China, ¿qué te traes?
—Bueno, es que ayer que salí de la habitación intente buscar consuelo con Nobu y Soyo, entré a su habitación sin tocar y vi que estaban haciendo cosas raras —concluyó Kagura aun con su mirada desviada.
— ¿Y por eso te pones así? O ¿es que tú también quieres hacer ese tipo de cosas? —dijo Souko con un tono de maldad.
—Claro que no —dijo una roja Kagura —Lo que me molesta es que tú te quieras meter en su relación —gritó.
— ¿Yo? —Cuestionó Souko sorprendida — ¿Yo que hice?
— No quiero que se acerqué a ti. No soporto que ella este junto a ti, que pienses en ella —dijo Kagura intentando imitar la voz de Souko —Tal vez esas palabras te suenan.
Souko al fin entendió todo, estaba celosa.
—Kagura —dijo Souko con el tono más dulce que pudiera hacer. —Es malo espiar a los demás, ya te lo he dicho —dijo mientras le acomodaba un mechón de cabello a Kagura que lo tenía sobre su rostro —Y no seas tan celosa. —Termino de decir para darle un beso en la frente. Y la libero de su confinamiento.
Una vez de pie, Kagura aplico la misma técnica que Souko e hizo que se cayera. Ahora la chica pelirroja era quien está encima de ella.
—Te odio, te odio, perra sádica grasienta—dijo mientras golpeaba el piso cerca de la cara de Souko. — Odio todo esto que me haces sentir. Estas emociones que yo nunca había experimentado. Odio eso. —Kagura termino con sus palabras y le clavó un beso en los labios a Souko. Este no sería uno torpe. Sería uno intenso como el que logro apreciar de sus compañeras de la habitación continúa. La verdad era que si le llamaba la atención intentar esas cosas con Souko.
.
Capitulo en conjunto con BlueSkyMoon y the sun is silent
GRACIAS POR LEER
