INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPITULO VI
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El texto a continuación contiene un poco de yuri lemon (mujerxmujer) si no te gusta este genero te puedes brincar hasta los puntos intermedio, sin nada más que agregar, disfruten la lectura
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El beso seguía aumentando de intensidad. Kagura había tomado las riendas aquí. Ahora era ella quien recorría con sus manos el cuerpo de Souko, sus piernas su cintura, la piel de la castaña era tan hermosa al tacto.
Perdió la timidez, y empezó a tocar los pechos de la castaña, a pesar de que siempre los había tocado en alguna pelea donde le reclamaba por su cuerpo. Está vez era diferente, le gustaba sentir esos bultos.
Kagura concluyó el beso y recostó su cabeza en los pecho de Souko, había encontrado una nueva almohada. La castaña dejo a Kagura ahí donde estaba y la abrazo, "¿eso había sido una confesión?"
Souko se percató de eso y abrazó a la pelirroja, pegándola contra su cuerpo. Se sentía tan cálido, que le era imposible soltarla. Entonces, quiso hacer tantas cosas con ella, no le importaba lo demás.
— Hazlo si eso quieres— Le sonrió Souko
Kagura cerró los ojos con fuerza, y fue desabrochando la camisa que tenía puesta Souko, hasta que sólo quedó el sostén, dejando a la imaginación toda ella. De un momento a otro, se encontró a ella haciendo cosas que nunca se imaginó hacer, y que, sin embargo, ahora mismo quería descubrir más acerca de eso.
Souko sintió los deseos de Kagura. Sonrió y la miró directamente a los ojos.
— Aquí— Señaló su cuello esa castaña
Kagura lo entendió, y fue dando tiernos besos ahí. Sus labios podían sentir la tersa piel de ella, su fragancia natural. Souko terminó por quitarse el sostén y al fin aquellas "dos bolas de grasa" estuvieron al descubierto. Kagura las observó un gran rato. Souko hizo una señal a ellas, y esa pelirroja quedó confundida sin saber qué hacer, es más, la mirada lesiva de su compañera la ponía aún más nerviosa.
— ¿Te da vergüenza?— La retó Souko
— No, es sólo que...— Aquella mirada de fuego seguía fija en ella— Deja de mirarme
Souko soltó una risita, siempre le parecieron tiernos los gestos de Kagura, y más si estaba ese lindo sonrojo en sus mejillas, y esa linda cara de tsundere.
— Kagura...— La llamó por su nombre— Tu empezaste con esto, así que no me dejes así
Luego de decir eso, tomó a Kagura del rostro y la besó con furia y pasión. Podía sentir sus labios chocar con los de ella, el rose de lenguas... Ese contacto era magnífico para ambas.
Aquellos besos que las transportaban a un paraíso posiblemente erróneo. Cada vez más intensos y desesperados los besos que intercambiaban, Kagura sentía ese deseo de acariciar cada centímetro del delgado cuerpo de la castaña. Delineaba su cuello memorizando cada centímetro de su piel, remarcando sus clavículas hasta llegar al pecho de la chica... Tan suave, terso, delicado... Y sumamente adictivo.
Era un deseo que se dotaba cada vez más, la mano de Kagura contorneo aquel redondo pecho, una caricia delicada que ardía en la piel de Souko. Kagura besaba los labios de la joven de bajo de ella, su mejilla, su cuello hasta lamerlo; se fue deslizando entre besos hasta llegar a su pecho, no tenía idea de lo que hacía exactamente, pero aun así sus labios se acercaron a uno de los pechos de la chica...
Vaya que ardía, tanto que la chica dejo escapar un grito eufórica pese a que haya sido un mínimo tacto. La vista de Souko se nublo, el solo pensar en cómo las cosas se intensificaban bastaba para hacerla sentir un cosquilleo en partes muy específicas de su cuerpo.
—Kagura...—. Susurro acariciando el cabello de la chica que se dedicaba a besar cada centímetro de su piel
La maldita tenia talento, la chica de mirada zafiro llego a su falda deshaciendo el nudo de esta como si abriera la puerta a otro universo sintiendo a la vez como el calor les obstruía hasta las vías respiratorias...
Kagura ya había terminado de desabrochar la falda de Souko, la iba bajando cuando escucho unos golpea en la puerta lo habían olvidado, era la pijamada con las chicas.
...
Un golpe, dos golpes y las chicas no fueron a abrir, se estaban besando intensamente. Por el otro lado de la puerta estaba Soyo tocando mientras Nobume salía de su habitación.
—No me abren— dijo Soyo.
—Oh ya veo —dijo Nobume con un tono de malicia. Y abrió la puerta.
Soyo y Nobume encontraron a Kagura encima de Souko. Kagura se puso de mil colores y cayó desvanecida. Souko le dedicó una mirada asesina a Nobume. Sabía que ella era quien abrió para entrar. Soyo fue al auxilio de la pelirroja, mientras Souko se vestía de nuevo.
—Perra —murmuró Souko.
—Solo devuelvo un poco de lo que me dan —dijo Nobume
—¿Eh?—cuestionó Souko
—Ayer también fuimos interrumpidas. —Soyo al escuchar eso se puso de mil colores y casi sentía que le iba a hacer compañía a Kagura.
—Pero fue sin querer—reclamó Kagura una vez recuperada la conciencia.
—Pero entraste sin llamar. Mínimo nosotros tocamos —reclamo Nobume.
—Bueno chicas, ya que estamos aquí empezaremos la pijamada o ¿esperaremos a tu hermana Kagura?
— Como quieran— Dijo Souko terminando de vestirse, pero algo iluminó su rostro— ¿Soyo por qué no vas por Umiko?
La expresión de Soyo se volvió tensa, estaba nerviosa. No quería ir con aquella chica, sabía que desde que la había visto se había comportado raro con ella. Souko omitió eso de sus pensamientos, concentrándose casi únicamente en hacer pagar a Nobume, por interrumpir todo.
Nobume lo supo, las intenciones de esa castaña contra ella, y que le pidiera a Soyo hacer eso fue la gota que derramó el vaso. Soyo aceptó dudosa ir por Umiko, y Nobume fulminaba con la mirada a Souko, mientras ella disfrutaba de ese irremediable odio.
— ¿Todo está bien?— Preguntó Kagura al verlas así
— Si, sí que lo está— Respondió Souko
Del otro lado de las habitaciones estaba Soyo en busca de Umiko, quien no encontró, hasta que alguien le tapó los ojos.
— Adivina quién soy— Dijo la voz de fingida de una chica
— Amy... — Soyo no sabía que responder hasta que la chica se dejó ver
Era Umiko, quien llevaba una linda pijama estilo chino. Su cabello suelto la hacía ver más bella de lo usual, era una chica que deslumbraba.
— Ya estoy lista— Dijo con una sonrisa
— No… nos esperan balbuceó Soyo
La abrumante presencia de esa chica la hacía sentir nerviosa.
Aquella pelirroja frente a Soyo tenía una gran sonrisa posiblemente mas brillante que el mismísimo sol. Eso era lo intimidante de ella.
—Genial—. Pronuncio aquella pelirroja.
Sus pasos eran agraciados caminado frente a ella, su melena se movía de un lado a otro como si alguna fuerza misteriosa deseara hacerla ver más angelical. Umiko se dio cuenta de la mirada nerviosa de Soyo, la miro de reojo provocando ese tono rojo tan intenso en sus mejillas, como lo había pensado, era realmente linda y adorable.
—¿Que?—. Preguntó Umiko con un tono casi infantil.
—¿Eh? Nada—. Respondió una Soyo nerviosa.
—No parece que sea nada—. Dijo Umiko
Se acercó lentamente a la pelinegra, sus manos contornearon las mejillas de ella para después acariciar los labios de esta con sus dedos.
—Eres una cosita adorable—. Pronuncio Umiko con una sonrisa enternecida.
—China 2.0 sí que trabajas rápido—. Interrumpió el momento una castaña.
Una que tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro y los brazos cruzados. Umiko la desprecio con su mirada, mientras Soyo le agradecía mentalmente por haber aparecido.
—Mi habitación esta por acá, por favor no vayan a otra durante el camino—. Dijo Souko abriéndose camino delante de ellas
—No es mala idea—. Dijo Umiko divertida
—China 2.0 no creo que a la sádica tragadonas le guste esto...—. Mencionó Souko
—¡Souko!—. Gritó Soyo sonrojada
—Esa no es problema—. Dijo Umiko
Le dedico una mirada a la sonrojada Soyo, para después centrarse en su camino. Finalmente llegaron a la habitación encontrándose con una mirada furica de Nobume y una aparentemente perturbada Kagura.
—¡Se sienten los ánimos de fiesta!—. Exclamó Umiko.
Se sentaron en el piso alrededor de una mesa circular, estuvieron intercambiando miradas hasta que Soyo hablo
—Cierto, no trajimos lo que compramos. Nobume acompañarme para ir. —Soyo y Nobume se retiraron de la habitación. Souko y Umiko intercambiaban miradas de odio, mientras Kagura estaba recostada en la mesa.
—Ya regresamos —dijo Soyo mientras traían montaña de comida. Eso hizo que le brillaran los ojos a Umiko —Lo compre especial para la fiesta.
—Gracias por la comida —dijo Umiko abalanzándose Soyo, para abrazarla y quitarle la comida, Kagura también la imitó. Souko y Nobume seguían en su intercambio de miradas y Soyo solo sonreía al ver feliz a sus amigas devorando la comida.
—Estoy muy llena —dijo Umiko sobándose la panza
—Bueno y ¿Cuál es el plan? —cuestionó Nobume
—Podemos ver una película —sugirió Kagura.
—O podemos jugar juegos de mesa, mi hermano me mando unos para divertirme con mis amigas —sugirió Soyo, mientras se levantaba de la mesa y se dirigía a una bolsa rosa junto a la puerta que había dejado anteriormente ahí. De esta saco una caja blanca con coloridas figuras.
—Tuisuru* —dijeron ambas hermanas ladeando su cabeza hacia la izquierda para poder leer mejor las letras en rojo de aquel empaque.
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*Lectura japonesa para la palabra twister, ese juego será descrito en el próximo capitulo :3
Capitulo en conjunto con BlueSkyMoon y the sun is silent
GRACIAS POR LEER
