INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPITULO VIII
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Dieron un suspiro largo después de que sus invitadas abandonaron la habitación, guardaron el juego en su caja y recogieron la basura que salió de la comida que había traído Soyo.
—Estúpida hermana —murmuro Kagura en un tono poco audible.
—¿Siempre ha sido así? —preguntó curiosa Souko al peculiar carácter de la otra china.
—Cuando se interesa en alguien, no le importa nada; pero una vez que se aburre lo deja simplemente. Espero que Soyo no caiga, porque después Umiko la va a dejar botada y no me gustaría eso.
—Olvidas que la princesita tiene a la traga dona con ella, es fuerte.
—Lo sé, pero al tener un rival lo más seguro es que mi hermana se interese más.
—Oh ya veo, ya no pienses en ello. Hay que dormir.
—Esta bien.
Dieron los últimos toques para que su habitación quedara ordenada, ellas tenían la capacidad de ordenar muy rápido, algo que habían adquirido con el paso del tiempo dado a sus peleas frecuentes y que cuando pasaba el responsable de dormitorios y observaba el desorden eran castigadas severamente, así que era dejar de pelear o aprender a ordenar rápido, así que optaron por lo segundo.
Una vez con su recamara en orden ambas se acostaron en sus respectivas camas.
…
El internado de señoritas Gintama, le da la posibilidad de que sus interinas salgan los domingos a reunirse con sus familiares, pero había excepciones a este hecho. Soyo era la hermana de un político de gran importancia para el país, y este se encontraba sumamente ocupado. Nobume era huérfana pero fue adoptada por un oficial de policía de gran renombre, que siempre resguardaba la seguridad del hermano de Soyo. Souko, no hace mucho que quedó huérfana, su hermana tenía dos años de muerta, fue acogida por una jefa policial que resguardaba la seguridad de la ciudadanía y entro a la escuela porque tenía una conocida que había trabajado para ella un tiempo. En cambio Kagura y Umiko habían sido dejas ahí desde que su madre murió y su padre se la pasa viajando por el mundo por negocios, y rara vez viene a visitarlas.
Así que ellas y unas más se quedaban en la escuela, pero no era tan malo, la institución contaba con bastantes actividades recreativas que les hacía pasar el rato en compañía de sus amigas, y ese era lo hacían dos chicas en la alberca de la institución .
—Soyo chan quien hubiera imaginado que tú y Nobu andaban en otro tipo de relación —exclamo Kagura mientras abrazaba a Soyo por la espalda, dentro de la piscina, que le servía de apoyo ya que la pelirroja no sabía nadar.
—Yo tampoco —respondió con timidez, mientras dejaba a su amiga en la orilla.
—Me imagino que Nobume fue quien se te insinúo
—No, en realidad…
—Fuiste tú —concluyó Kagura, haciendo que de la sorpresa cayera al agua preocupando a su amiga
Soyo fue al rescate de su amiga y salieron de la alberca para evitar posibles accidentes, dado por la facilidad que se sorprendía Kagura.
—¿Cómo fue? —fue directo al grano cuando se habia recuperado de haber respirado agua.
—Pues, nos conocíamos ya que su padre es quien resguarda la seguridad de mi hermano, así que nos empezamos a hacer más cercanas.
—Inclusive que conmigo. —Hacia un berrinche la de mirada zafiro mientras zangoloteaba a su amiga de los hombros. —Pero en cierta forma no puedo competir con ella —dijo mientras se ponía en posición pensante —, ustedes tienen otro tipo de relación que la que tú y yo.
—Pero parece que tú y Souko tienen el mismo tipo de relación que Nobume y yo —soltó tajante Soyo, se le olvidaba que a veces ella también dejaba salir su sadismo interior —. Quien diría que esas peleas llevarían a otro sentido —exclamó mientras picoteaba la panza de su amiga.
—Las peleas son porque odio verla altanera solo porque tiene unas bolas de grasa —dijo Kagura mientras hacía cara de asco.
—Pero bien que ahora te gusta tocarlas.
—Claro que no —respondió pero claramente su rostro la delataba, estaba rojo como sus cabellos.
—Que sí.
—Que no.
—Que sí.
Y así empezaron a rodar por el pasto que estaba alrededor de la alberca, haciendo que las dos cayeran a esta.
—Auxilio —empezó a gritar Kagura mientras movia sus brazos con desesperación,
—Ahí voy Kagura —respondió Soyo, el impulso le había hecho caer más lejos que su amiga.
—Auxilio —seguía gritando con desesperación mientras sacaba un poco su cabeza.
—Kagura cálmate ya estoy más cerca de ti, deja de moverte porque así me es más difícil acercarme a ti.
Pero uno de los brazos le pego en el hombro, y vaya que su amiga sí que pega fuerte.
—Ayuda —grito con todas sus fuerzas mientras intentaba llegar a su amiga con una sola mano.
Dos chicas que iban pasando por ahí, distinguió la voz de la joven de negros cabellos y corrió a su rescate, dejando caer sus artículos de entrenamiento al piso.
—¿Qué te pico ahora estúpida traga donas? —grito a su acompañante pero ya no le escucho porque ya no estaba en su visión, así que salió corriendo a la misma dirección.
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—Vaya, como un príncipe sales a rescatar a tu princesa —dijo con burla la chica de mirada de fuego mientras llegaba a la zona de las albercas.
—Nobume déjame regresar, Kagura chan está en peligro —exclamó Soyo con desesperación.
No hizo falta que la pequeña chica le dijera dos veces, saltó al agua por su compañera de habitación sin importarle que su Kendogi(1)se mojara, era bien sabido por ella que carecía de conocimientos de natación.
Una vez con su amiga en brazos fuera de peligro se encargó de administrarle los primeros auxilios en caso de ahogo.
—Vaya y la que decía que salía como príncipe para rescatar a su princesa —comentó Nobume mientras la castaña había terminado de darle el beso de la vida a Kagura.
—Princesita creo que tú más que nadie sabe que la china no sabe nadar —dijo Souko para fulminar con la mirada a la de cabellos azabaches.
—Lo sien…
—Soyo no tiene la culpa, yo la vi en la mañana y me ofrecí a acompañarla, fue porque yo empecé una pelea que nos caímos a la alberca, Soyo en todo tiempo me estuvo cuidando —dijo Kagura mientras abrazaba a Souko por la espalda.
—Oh entonces la culpable eres tú —ahora la de cabellos azulados arremetía contra la amiga de su pequeña chica.
—Es que ella me estaba desviando el tema —dijo Kagura para defenderse.
Después de un intercambio de miradas serias de todas contra todas, se empezaron a reír. Pero las risas se vieron interrumpidas por un estornudo de la chica que vestía un extravagante traje azul, seguida de su compañera que usaba lo mismo que ella.
—Creo que deberían irse a cambiar Nobume y Souko o se podrían enfermar —comentó Soyo.
Ambas chicas se miraron confundidas y después voltearon a ver a sus respectivas compañeras de cuarto.
—Prometemos que no nos meteremos en peligro otra vez —dijo para darles tranquilidad.
—Si guardare la calma, solo quiero que Soyo me cuente algo y te alcanzo, tú me debes una comida donde yo quiera —señalo Kagura a su compañera de habitación.
—Está bien, pero a la próxima que las dos se expongan a un peligro les daré diez estocadas con esto —tomó su espada y las amenazó.
—No será solo ella, también serán de mi parte.
Así que las mayores abandonaron a sus compañeras de cuarto.
—Ahora si no escaparas, dime cómo fue que tú te le declaraste a Nobume —dijo Kagura mientras jalaba el cachete de su amiga.
—Está bien te lo diré, pero con la condición de que si llegas a algo más con Souko quiero ser la primera en enterarme —demando como condición.
—Está bien —respondió con monótono.
—Bueno fue poco después que ingresáramos al internado —empezó su relato.
—Eso ya va para un año y medio —interrumpio sorprendida.
—Sí, convencimos a mi hermano y a su padre para que dejaran inscribirnos juntas, ella lo proponía que era buena idea que estuviéramos juntas para que ella pudiera resguardar mi seguridad y su papá la de mi hermano. Así que mi hermano accedió para darme una juventud más normal y no estar rodeada de asuntos políticos. Así que Sasaki, el tutor de Nobume, movió sus contactos para que también estuviéramos en la misma habitación.
—Y tú fascinada, ¿no?
—Si —respondió nerviosa.
—¿O sea que te gustaba desde antes?
—Sí, se me hacía muy genial, y era con quien más cercanía tenia aparte de mi hermano. Y nos hicimos muy buenas amigas, así que al llegar aquí fue mucho mejor…
—Tus hormonas se descarrilaron —comento Kagura mientras se hurgaba la nariz.
—Claro que no —respondió mientras negaba con las manos —. En fin, un día en una clase de cocina nos enseñaron a hacer donas, así que les hice sus favoritas, también les puse glaseado y algunas hasta figuritas les hice de cuchillos, espadas y hasta un látigo. Mis compañeras me vieron y me preguntaron que si era para una persona especial ya que le estaba poniendo mucho empeño y les respondí que sí, también que si iba a confesar mis sentimientos y eso dije que no. Coloque mis las donas en una caja de regalo y salí un rato del salón para ir por un moño de regalo, gran error mío porque las chicas agarraron las donas y le pusieron un mensaje.
—Uy así que chiste, pensé que realmente habías sido tú, con todo tu valor, pero solo recibiste ayuda.
—Pero fui yo, ya que yo entregue la caja. Ya en nuestra habitación le deje la caja a Nobume con una nota, y seguí con las demás clases, hasta que finalizamos el día escolar y nos encontramos las dos, me dio una dona que había en el paquete y esta tenía un corazón cosa que yo no se lo había dibujado. Entonces me preguntó "Lo que dice en la caja, ¿es cierto?". Yo me sorprendí porque no había escrito nada, así que me la jugué y le dije que sí, entonces me dijo que ella también y me dio un tierno beso en la mejilla y me compartió de su dona —concluyo mientras se tocaba su mejilla derecha.
—Vaya llegaste a ella a través de la comida, creo que es lo normal. Las donas y tu son su debilidad. Pero bueno, ya hay que ir con esas sádicas antes de que pierdan el auto control y vengar por nosotras —dijo Kagura mientras se levantaba de su lugar y sacudía el pasto que se había pegado a sus mojadas piernas.
—Bueno, fue agradable compartir este tiempo juntas, aunque hay que procurar ir a otro lado donde no resultes herida —comentaba con burla Soyo.
—Eso fue solo un descuido —reclamó Kagura.
Y así ambas amigas iban en camino a su dormitorio.
…
—¿Qué quería hablar Kagura contigo? —interrogo la de mirada carmesí a su compañera de habitación que apenas iba cruzando la puerta.
—Quería saber de cómo llegamos a esta hermosa relación —respondió mientras se abalanzaba a abrazarla.
—Ya eso va para a cumplir el año —comentó mientras se dejaba abrazar.
—Si —afirmo la más pequeña, para después fundir sus labios en un beso.
Uniforme de Kendo
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Holi, tiempo sin pasarme por este fic, realmente me habia quedado sin ideas, no sabia como continuarlo :'v
Pero llego la inspiración y me dio muchas ideas para este fic :D, así que puede que pronto nos estemos viendo con este fic.
Nos leemos luego n.n
GRACIAS POR LEER
