INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA

CAPÍTULO IX


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─¿Qué información era tan importante de sacarle a la princesita que hasta arriesgaste tu vida? ─Ni bien había atravesado la puerta de su habitación cuando una bokken estaba amenazando su cuello.

─Aleja objetos peligrosos de mi cara ─solicitó mientras movía esa arma lejos de ella.

─Sabes bien que no sabes nadar ─le reprendió mientras le daba un leve golpe en su brazo con su espada.

─Gracias por salvarme. ─Leyó entre líneas y supo lo que realmente su compañera quería.

─Como agradecimiento quiero la información que le sacaste a la princesa. ─Se cruzó de brazos mientras mantenía la espada en su mano sonriendo con altanería.

─¿Y si no quiero? ─cuestionó mientras imitaba la posición de su "salvadora"

─Me encargaré yo misma de aventarte a la alberca de nuevo ─amenazó mientras se ponía de nuevo en posición de defensa.

─Inténtalo si puedes. ─Tomó una silla que estaba próxima a ella y la uso como escudo de los ataques de su amiga. Con eso se abría paso al baño y se encerró ─. Te diré pero si tú pagas tu deuda de llevarme a comer donde yo quiera ─gritó desde el otro lado de la puerta.

─Está bien, me iré arreglando ─respondió con monótono.

─Vaya eso fue fácil ─pensó, mientras abría lentamente la puerta para sacar la silla que anteriormente le había servido de escudo. Y ahí fue cuando la vio, se había deshecho de su ropa cómoda y estaba buscando la que iba a ponerse mientras estaba en ropa interior. Los tonos rojizos empezaron a adueñarse de su rostro.

─Se te van a ir los ojos ─dijo mientras veía de reojo a su compañera de habitación ─. Pero si quieres puedes ayudarme a cambiarme ─comentó con un tono pícaro.

─No lo veo necesario. ─Cerró con brusquedad la puerta y empezó a desvestirse, debía bañarse para retirar de su cuerpo la suciedad de la alberca.

El tiempo pasó y ya las dos se encontraban listas para salir. El internado permitía salir en fin de semana siempre y cuando llegaran antes del toque de queda, así que podían ir a divertirse.

─Antes que nada, no traigo mucho dinero, así que ni se te ocurra ir a un lugar extravagante y tragar como la linda cerdita que eres ─dijo mientras le jalaba el cachete

─Ya sé, no es necesario que me lo digas, la gorila aun no te ha depositado nada pero dime ¿no te gustaría comer a expensas de la maestra Hijikata? ─De su monedero saco una reluciente tarjeta dorada.

─¿Pensé que querías que fuera yo la que invitara?

─Eso será el día que te depositen y si me pueda gastar tu dinero a tus anchas.

─¿Así que quieres ser una mantenida? ─cuestionó mientras la miraba de frente y mantenía una postura seria.

─Es algo que me gustaría. Pero bueno, entraremos s ese lugar. ─Habían llegado a una calle comercial donde se podían apreciar varios establecimientos, el que señaló su compañera era uno muy llamativo en color rojo.

─Pandoom ─leyó las grandes letras en dorado ─. En cierta forma me lo imaginaba, comida china para la china.

─Oye, de vez en cuando es bueno comer comida de casa. Además aquí hay un súper reto que no me quiero perder.

─Buenas tardes, bienvenidas a Pandoom. ¿Mesa para dos? ─las recibió una señorita vestida en un qipao rosado.

─Si, y también quiero el reto del bol. ─Al decir eso todo el restaurante se quedó callado mientras volteaban a ver las dos nuevas clientas.

─No creo que una niña como tú este en condición de cumplir ese reto. ─Le acarició su cabeza mientras la despeinaba.

─¿Quien pidió el reto del bol? ─Llegó un anciano con cabello blanco y un bigote demasiado largo que vestía las ropas características de su país de origen.

─Yo. ─Kagura levantó la mano.

─Ese color de cabello ─exclamó sorprendido mientras su cara exponía su sentir ─. Tráiganle el bol y denle una cortesía de carne extra ─indicó para después retirarse entre la multitud

─Entonces va a ser una mesa para dos, el reto del bol con carne extra y ¿para su acompañante?

─Solo pollo agridulce con arroz y un rollo primavera por favor ─pidió cuando vi las ilustraciones en el restaurante mientras caminaban a través de él para llegar a su mesa.

─Está bien, en un momento más les traigo su orden ─dijo la mesera y después se retiró.

─Y bien, ¿cómo la conseguiste? ─interrogó Souko una vez ya sentadas en sus lugares.

─¿La tarjeta? Una vez fui a casa de Gin chan y la mayonesa había ido de visita según "por cosas de trabajo", ella fue al baño y se la saque; Gin chan me dio la contraseña.

─Vaya, que fácil. Pero no era a lo que me refería. Me refería a la información de la princesa.

─Digamos que le prometí que le contaría otra cosa igual ─dijo mientras jugueteaba con sus dedos.

─Ah sí, ¿qué cosas? ─No era necesario que ella alzara la mirada, sabía que Souko le estaba dedicando una acusadora con su ceja alzada.

─Bueno, la princesa me contó que anda con Nobu chan y ella se le declaró con unas donas

─Vaya la tragadonas sí que es fácil. Me imagino que un monstro tragón ha de ser parecido.

─Bueno, aquí está el reto del bol. ─Llego la mesera con un plato de más de veinte centímetros de diámetro y diez de altura; la mitad de él relleno de arroz y encima otros platos variados además de que traía un gran pedazo de carne ─. El reto consiste en acabarse toda la comida dentro del plato en veinte minutos y si lo consigue ganara un descuento del cincuenta por ciento vitalicio en la tienda y la comida que hoy consuma será completamente gratis. ¿Lista? ─En su mano tenía su celular con la aplicación de temporizador abierta ─. Comience.

Ni bien había dado la indicación cuando Kagura de un bocado se terminó el gran pedazo de carne que venía en la cima. Conforme los segundos pasaban la comida en el plato fue disminuyendo, eso hizo que la gente la rodeara para admirar esa gran hazaña de esa pequeña señorita, si se lo podía llamar así ya que su forma de comer dejaba mucho que desear.

─Quedan diez minutos ─indicó que la mitad del tiempo ya había pasado y ella ya se había comido más de tres cuartos de comida.

─Listo ─cantó Kagura victoriosa mientras alzaba el plato vacío. La clientela empezó a cantar vítores en su honor.

─Terminado en quince minutos dieciséis segundos ─exclamó sorprendida la joven que llevó el control del concurso.

─Vaya, cada vez vienen más jóvenes pero tardan más en acabárselo. ─El anciano que había autorizado su pase al concurso se encontraba frente de ella.

─¿Más jóvenes? ─preguntó Souko sorprendida ella solo conocía a su amiga que podía ser una aspiradora de comida.

─Chica, una foto para el muro que ha logrado el reto ─pidió la mesera cuando se paró frente de ella con su celular para tomar evidencia del momento ─. Sonríe.

La chica de cabellos bermellón sonrió, algo que hechizó a más de uno, incluyendo a su acompañante.

─Listo.

─Imprímela y pégala junto a las legendarias ─indicó el anciano quien parecía ser el dueño del lugar.

─¿Las legendarias? ─Todo mundo volteo a verlo.

─Si, ven pequeña niña. ¿Cómo te llamas? ─le preguntó cuándo le indicó que lo siguiera.

─Kagura ─respondió al hacer lo que él le pidió y Souko iba a tras de ella.

─Oh tu nombre empieza con K igual que la primera joven que logró este reto.

─¿La primera? ─cuestionaron ambas.

─Si. ─Señaló el mural lleno de fotos, pero había un rincón en el donde solo se podían apreciar dos fotos ─. Hace dieciocho años vino una hermosa joven de cabellos del mismo tono que los tuyos y logró establecer un tiempo récord en terminarse esa comida, lo hizo en doce minutos.

─Es mami ─dijo al reconocer a la mujer de la foto.

─Y hace dos años vino otra muchacha, más joven que la primera, y logró otro récord en tiempo; se lo termino en trece minutos.

─ Mi estúpida hermana mayor.

─Y ahora hoy se une alguien más a las legendarias ─exclamó cuando llegó la empleada con la foto de Kagura.

─Ya no hay otra hermana tuya, ¿verdad? ─dijo en broma el anciano ─. No soportaría otra clienta con descuento vitalicio que coma en grandes cantidades como ustedes.

─No se preocupe, no hay otra como nosotras y no puede haberla ─dijo con un poco de melancolía en su voz, cosa que no pasó desapercibida por Souko.

─Ven Regresemos a la mesa, aprovechemos que hoy nuestro consumo es gratis ─expresó para intentar animarla.

─Tienes razón, pero antes déjame tomarle una foto a esto. ─Tomó la evidencia de esa extraña tradición que se formó sin querer con las mujeres de la familia.

El atardecer ya se lograba colar por las ventanas del establecimiento, pasar el tiempo rodeada de comida era realmente un paraíso para esa pequeña con estomago de hoyo negro.

─Estoy completamente llena ─dijo cuando salió del lugar con su estómago completamente hinchado, como si tuviera una panza de embarazo ocho meses de gemelos.

─Me alegró, ibas a dejar en la quiebra al pobre señor ─respondió Souko mientras iba atrás de ella.

─Al parecer no necesitare esto. ─Observaba la tarjeta reluciente, que parecía no ser nunca usada, realmente esa persona podía resultar muy cuidadosa ─. Aprovechare que mañana tenemos clase con ella para devolvérsela.

─¿Por qué se la quieres devolver? ─No veía lógico el actuar de su amiga, ella ya hubiera ido a vaciar esa tarjeta desde el primer día que la tuvo.

─No ocupamos dinero entre semana y el próximo fin te depositan tu dinero. Así que dentro de una semana no te salvas y si te ganó a la escuela me vas a deber también el postre. ─De pronto empezó a correr como si su vida dependiera de ello y realmente era así. Tenían media hora antes llegar al toque de queda si no se quedarían a fuera y serian severamente castigadas.

─Me sorprende que aun con esa panza tengas la fuerza física para correr ─gritó cuando vio que su compañera ya se encontraba a cincuenta metros lejos de ella ─. Pero no creas que te la dejare tan fácil. ─Imitó su actuar, no le convenía deberle dos comidas a esa cosa que dice ser humana.

La noche ya había caído completamente en Tokio, el internado Gintama se encontraba completamente cerrado y casi todas sus estudiantes estaban ya dormidas, casi todas porque había unas cuantas que no se encontraban en ese lugar.

─Señorita Umiko, que alegría verla por aquí ─saludó el anciano cuando la vio atravesar la puerta de su establecimiento ─. Y veo que viene con sus acompañantes de siempre ─dijo cuándo observo a las dos mujeres de atrás.

─Abuelo, lo de siempre por favor ─pidió cuando se sentó en su mesa que inclusive tenía reservado.

─Lo siento, sabes las reglas, solo un reto de bol por día.

─¿Qué? ¿Alguien lo logró? ─exclamo sorprendida la mujer de gran altura y cabellos castaños.

─Si, y logro posicionarse junto a las ustedes las legendarias ─señaló el dueño del lugar al mural de fotos.

─Vaya.

─¿Qué pasó Araita? ─preguntó al notar el tono de sorpresa de su compañera.

─Creo que te gustara ver esto. ─Se levantó de su lugar y fue al mural.

─Oh pero si es mi pequeña hermana ─exclamó sonriente ─. Parece que eso se convirtió en una tradición familiar. Oh y que tenemos aquí. Vino en compañía de su amiguita sádica, sería interesante tener una plática con ella.

─No deberías meterte en sus asuntos ─recomendó la joven llamada Araita.

─Es mi hermanita y debo cuidarla de sádicas.

─Ya eso lo ves mañana, debemos cenar antes de que descubran que no estamos ahí. ─Habló la mujer que había permanecido callada todo el rato.

─Está bien Takasugi. Bueno entonces abuelo, haré uso de mi cincuenta por ciento de descuento.

─Me parece perfecto señorita Umiko, pida todo lo que guste.


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N/A: es la primera vez que me ausento tanto tiempo sin actualizar un fanfic xd, no sé que me pasó pero bueno, aquí esta la continuación de este yuresco fic (¿?)

Yo sé que ustedes saben quien es la nueva personaje, que también resuto de un cambio de sexo y su nombre proviene de otra lectura de los kanjis que conforman su nombre, espero les haya agradado el capitulo.

Nos leemos despues :3