INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPITULO X
El internado de señoritas Gintama en el cual era reconocido por instruir a las jóvenes en etiqueta, buenos modales y vastos conocimientos que serán necesarios para su vida adulta, ya que la mayoría que se matriculaban en esa institución eran hijas de la clase política, militar o adinerados del país que en un futuro heredarían junto a sus esposos los bienes de sus progenitores.
Una de las clases a las que deben asistir sus alumnas es la materia de etiqueta impartida por la más estricta maestra de toda la institución: Hijikata Tenko. En el pasado solía tener sobrepeso llegando a la obesidad, pero eso cambio al momento que entró a laborar en la institución, solo personas que la conocían desde antes sabían de eso. Souko estaba bien informada de eso porque la jefa de policía que la adopto, era la antigua jefa de Tenko cuando trabajo para el gobierno.
—Buenos días señoritas —exclamó con voz potente al momento que entró al aula.
—Buenos días —respondieron al unísono las alumnas mientras se ponía de pie.
—Yato san, Okita san—dijo y todas voltearon a ver a las aludidas —. No escuché su voz en el saludo.
—Buenos días profesora Hijikata —respondieron mientras hacia una reverencia, ellas dos estaban en la mira de la profesora porque siempre causaban problemas a la hora de la clase y se cansaron se ser constantemente castigadas, así que cumplían con todo lo que ella les pedía.
—Mucho mejor —sonrió satisfactoriamente —. Antes de comenzar debo dar un anuncio. Yato san estas castigada —dijo mientras revisaba su libreta —. Bueno chicas la clase de hoy tratara sobre etiqueta inglesa. Como podrán saber…
—¿Qué? ¿Por qué? —cuestionó sorprendida, realmente con esa maestra siempre procuraba portarse bien porque conocía los brutales que suelen ser sus castigos.
—Por tomar sin permiso mi tarjeta —respondió intentando mantener su tono impasible.
—¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? —No entendía porque sabía de su desaparición sí dejó una parecida en su monedero cuando tomó la tarjeta dorada de la maestra e inclusive la maestra Ginko le había dicho que no la ocupaba durante el fin de semana.
—Si quieres culpar a alguien, culpa a tu suerte. Porque este fin de semana si ocupaba el dinero —respondió como si nada —, aunque también me ha resultado conveniente no tenerla —sonrió maliciosamente recordando lo vivido —. Si me la podrías devolver. —Extendió su mano hacia su alumna y esta no hizo más que depositarle el objeto requerido.
—Maldita ex cerdo, de seguro por no tener su tarjeta dorada no pudo pagar su hotel del amor y por eso anda con ese humor —murmuró para que únicamente su compañera de a lado la escuchara.
—Yato san, creo que no será castigada —dijo una vez Hijikata cuando llegó al frente del salón.
—¿En serio? —Los ojos de Kagura brillaban en ese momento.
—Serán clases extras. Ya que sus calificaciones son muy bajas y no es algo recomendable para alumnas de nuestra institución.
—Pero las clases extras son los sábados. —Conocía muy bien ese sistema y siempre se había mantenido libre de ellas, porque sus días de descanso son sagrados.
—Exacto.
Sus compañeras la voltearon a ver con compasión, nunca nadie había salido de los castigos y volvía a ser la misma.
Después de eso las clases transcurrieron con normalidad. Hasta que el fin de semana llegó y llegaba la hora del martirio para Kagura.
Salió de su habitación muy temprano en la mañana, tanto que su compañera aún seguía dormida y eso que ella se despertaba temprano para ir a entrenar kendo con su eterno rival: Nobume.
−Soyo chan, Nobutatsu −dijo cuándo las vio en el pasillo y corrió para alcanzarlas−. ¿Por qué tan arregladas? −cuestionó al verlas y es que si ponía atención a sus ropas no era algo que ellas solieran utilizar en sus fines de semana−. Van a una cita −dedujo y lo dijo con picardía.
−Algo así −respondió secamente Nobume.
−Por favor Nobume vas a salir con Soyo chan, ¿no puedes poner más emoción? Usualmente eres alegre cuando se trata de cosas de ella −dijo Kagura reflexionando sobre el actuar de la aludida.
−Kagura chan, −la otra que había permanecido en silencio habló−. No es una cita entre nosotras −explicó porque estaba tan distante su pareja.
−¿Entonces? −eso sí que la había sorprendido.
−Es con nuestros prometidos.
−¿Tienen prometidos? −Algo ahí no cuadraba, ella se imaginaba yendo a la boda de sus amigas, que ellas lucirían bonitos vestidos de novia.
−Sí −respondió utilizando su monótono.
−Es algo normal en esta institución −empezó a explicar−, ya que la mayoría de aquí somos hijas o familiares de personas con gran influencia tratan de mantener el estatus comprometiendonos con gente de nuestro nivel.
−Pero Sho chan no se ve capaz de comprometerte −dijo con un hilo de voz, no creía al hermano de su amiga de hacer tal cosa.
−Tal vez él no, pero si el consejo, soy la hermana del actual mandatario sería una vergüenza no tener un compromiso con alguien de nuestro nivel.
−Pero, ¿y su relación? −cuestionó Kagura, era lo que más le importaba.
−Ah con eso no hay problema −sonrió−, nuestros prometidos lo saben y no se oponen, ellos al igual que nosotras lo hacemos por deber. Además también tienen personas importantes para ellos, lo de nosotros será meramente político y social. Aparte de que por nuestros cargos a desempeñar cuando seamos mayores, Nobume y yo debemos permanecer unidas.
−Me alegró −dijo mientras agarraba las manos de su amiga−, Nobu chan. Entonces ella... −Si recordaba la posición social de su compañera de habitación estaba en la misma situación que la aludida.
−No lo sé, pero que yo sepa Kondou san no es de hacer esas cosas.
−Pero Kagura si Okita san te ama no hay problema con su relación si es que llega a tener un prometido −dijo intentando consolar a su amiga.
−Aja −dijo restándole importancia a lo que había dicho anteriormente−. Bueno, buena suerte en su cita, nos vemos luego −se despidió para luego salir corriendo.
−Soyo creo que no debiste de haber dicho eso −reprendió a su pareja mientras caminaban a la salida.
−¿Por qué? −No recordaba haber dicho algo fuera de lugar.
−Parece que Okita no ha formalizado su relación con Kagura.
−¿En serio? −exclamó sorprendida.
−Puede que Kagura ahora se vea lastimada, pensando en que Okita sólo la veía como una diversión.
−Pero a Okita san le gusta Kagura chan desde que la conoció −dijo mientras recordaba el actuar de la castaña con la pelirroja.
−Puede que sí, pero recordemos que ella ha salido con hombres y mujeres. Y si Kagura recuerda eso, ahora dudará más de los sentimientos de Okita hacia ella.
−No creo que lleguen a tener problemas.
−Espero y no te equivoques.
Dentro de la escuela la joven pelirroja corría por los pasillos. Cuando chocó con dos profesoras.
−Los siento −se disculpó sin siquiera voltear a verlas.
−¿Quién era? −cuestionó la profesora de plateados cabellos.
−Es tu tutorada −dijo en forma de reclamo−. ¡Kagura recuerda que tienes clases extras! −gritó pero su llamado nunca fue escuchado pues la joven ya no estaba cerca de ellas.
−Maldita perra grasienta –exclamó después de cerrar la puerta de su habitación con un portazo, pues había regresado a ella para tomar sus cosas. No pensaba permanecer ningún segundo más en esa institución de mierda.
N/A: Weeee tengo más de un año sin actualizar esta historia, avisen :v
La neta no me había dado cuenta, no pensé que ya había pasado tanto tiempo, pero lo bueno es que ya me centre en terminarla, y este capitulo es el comienzo del fin
muajajajajaja, sufran, muajajajaja.
Sufran como yo sufrí con Citrus (es un yuri, en el que me base para hacer esta trama de los prometidos, pero no va a ser tan parecida como en el manga)
Bueno, muchas gracias a las personas que comentaron la historia mientras estuvo en hiatus
Realmente una disculpa no me había dado cuenta de eso xd
Nos leemos luego n.n
